En esta edición, Colombia se ubicó en el sexto lugar del ranking, lo cual es una ligera mejoría respecto al 2025, cuando ocupó el quinto lugar, pero mantiene una tendencia de complejidad en la nación que no ha salido del top 10 en años.
La firma internacional TFM Group presentó los resultados de su reporte anual Global Business Complexity Index (GBCI), que analiza 81 jurisdicciones que representan más del 90% de la economía mundial y evalúa el entorno operativo para empresas e inversionistas.
En esta edición, Colombia se ubicó en el sexto lugar del ranking, lo cual es una ligera mejoría respecto al 2025, cuando ocupó el quinto lugar, pero mantiene una tendencia de complejidad en la nación que no ha salido del top 10 en años.
Según el reporte, el panorama es complejo: las autoridades reguladoras colombianas actualizan con frecuencia la legislación fiscal, incluidas las normas sobre el IVA y las políticas dirigidas a las personas con un elevado patrimonio, lo que obliga a las empresas extranjeras a adaptarse rápidamente.
El reporte analiza 292 indicadores por jurisdicción, abarcando aspectos clave como contabilidad e impuestos, gestión legal de entidades y regulación laboral. Más allá del atractivo macroeconómico de cada país, el Índice mide el costo operativo de cumplir con marcos normativos que frenan el crecimiento tanto de las empresas locales como de los inversionistas internacionales.
El estudio resalta que países como Dinamarca, Hong Kong y los Países Bajos se encuentran entre las 10 jurisdicciones más fáciles para hacer negocios. En contraste, 6 de 18 países analizados en América Latina se posicionan entre los 10 más complejos a nivel global: México, Brasil, Colombia, Bolivia, Argentina y Perú.
A lo anterior se suma la creciente inestabilidad geopolítica y económica que está dificultando los negocios transfronterizos. El proteccionismo, los aranceles y los cambios en la normativa están revirtiendo muchos de los avances logrados gracias a la globalización.
“La fragmentación política global y la dispersión económica están llevando a las empresas a incorporar más jurisdicciones en sus cadenas de suministro, lo que incrementa la complejidad de su gobernanza. Esta fragmentación también implica que deben enfrentarse a una mayor incertidumbre regulatoria. Los inversionistas buscan simplicidad, pero, sobre todo, certeza en las reglas bajo las cuales operan. Por ello, alentamos a los gobiernos a mejorar su posicionamiento actuando en ambos frentes, y a las empresas a simplificar sus operaciones para ser más eficientes y ágiles frente a marcos regulatorios complejos e inciertos”, afirmó Mark Weil, CEO de TMF Group.
Ante este escenario, las compañías se están adaptando mediante la subcontratación (69%), la reducción de personal (59%), el cierre de oficinas o sucursales (55%) y la congelación de contrataciones (51%). Los cambios recurrentes han obligado a las organizaciones a ajustar continuamente sus esquemas.
Complejidad global: una tendencia estructural
A nivel global, el informe identifica los principales impulsores de la complejidad en tres áreas clave: contabilidad e impuestos, empleo y gestión de entidades legales.
De acuerdo a esta tendencia, mercados como Colombia tienen un ecosistema difícil de simplificar: los procesos tributarios y contables son extensos, poco intuitivos y demandantes; la contratación formal requiere operaciones y costos adicionales, a diferencia de otras jurisdicciones, y la gestión de entidades legales, si bien está en proceso de simplificación, aún representa un reto para los empresarios
Lea también: Cada dólar invertido en formación digital genera US$30 de retorno en América Latina, según Platzi Business
