Asobancaria prevé un 2026 más exigente para la economía colombiana, con menor crecimiento y una inflación más elevada.
En un contexto de creciente incertidumbre macroeconómica, Asobancaria revisó sus proyecciones para la economía colombiana en 2026, anticipando un año más retador que se caracterizará por menor crecimiento, mayor inflación y un endurecimiento de la política monetaria. Según la más reciente edición de su informe “Banca & Economía”, el gremio bancario realizó ajustes significativos en tres frentes clave que reflejan un panorama más restrictivo para el país.
Crecimiento se modera
La proyección de crecimiento del PIB para 2026 se revisó a la baja, pasando de 3,0 a 2,8%. El ajuste refleja una pérdida de impulso en la recuperación económica que venía consolidándose durante 2025, año que cerraría con un crecimiento de 2,7%.

El gremio señala que la inversión continúa rezagada frente a sus niveles prepandemia, situándose apenas en el 98% del nivel observado en diciembre de 2019, mientras el consumo y el gasto público se mantienen como los principales motores de la actividad económica. Esta debilidad en la formación bruta de capital fijo constituye, según Asobancaria, “una limitación relevante para el crecimiento de mediano y largo plazo”.
Inflación dispara las alarmas
El ajuste más dramático se dio en la proyección de inflación, que pasó de 4,4% a 6,7% para el cierre de 2026. De materializarse este escenario, Colombia completaría seis años consecutivos con inflación por encima del rango meta del Banco de la República (3%).
El repunte inflacionario estaría impulsado principalmente por el incremento del salario mínimo de 23% y sus efectos de indexación sobre bienes y servicios regulados, además de mayores presiones de demanda derivadas del fortalecimiento del consumo interno.

Asobancaria advierte que la rigidez inflacionaria se ha concentrado particularmente en el componente de servicios, en rubros como arriendos y comidas fuera del hogar, que han limitado la velocidad del ajuste a la baja de la inflación durante 2025.
El Banco de la República tendría que actuar
Como consecuencia directa de las presiones inflacionarias, el gremio anticipa que el Banco de la República se verá obligado a elevar su tasa de intervención de 9,25% a 11,25% durante 2026, un incremento acumulado de 200 puntos básicos. Este endurecimiento monetario buscaría contener las renovadas presiones sobre los precios y anclar las expectativas de inflación, pero al mismo tiempo le restaría tracción a la economía y dificultaría el proceso de recuperación que venía mostrando señales positivas.
El impacto sobre el crédito será significativo. La cartera bancaria, que volvió a terreno positivo en mayo de 2025 tras más de dos años de contracciones, moderaría su expansión desde un crecimiento real de 1,95% en 2025 hasta 1,67% en 2026. El microcrédito y la cartera de vivienda serían los segmentos más afectados por el incremento de costos operativos y la incertidumbre en la indexación de precios.
Ahora bien, el escenario base enfrenta riesgos internos asociados al desequilibrio fiscal persistente y la creciente dependencia de emisiones de deuda, en un contexto de inversión rezagada e incertidumbre preelectoral. En el frente externo, un endurecimiento adicional de la política monetaria en economías avanzadas o una caída pronunciada en los precios de commodities podrían amplificar los desafíos macroeconómicos.
El informe concluye que 2026 “se desarrollará en un entorno macroeconómico más restrictivo para la economía colombiana, caracterizado por presiones inflacionarias persistentes, una política monetaria contractiva, un crecimiento moderado y una situación fiscal frágil que reduce el margen de maniobra de la política económica”.
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