Según la entidad, Colombia transitará un camino de crecimiento moderado, con inflación descendente y un tipo de cambio relativamente estable, pero con un panorama fiscal incierto y dependiente de una nueva reforma tributaria.
La economía colombiana crecerá 2,5% en 2025 y 2,7% en 2026, según el más reciente informe Situación Colombia de BBVA Research. El estudio, que actualiza las proyecciones, destaca que el país se acercará a su ritmo potencial de crecimiento, pero advierte que el frente fiscal seguirá siendo el principal foco de riesgo para la estabilidad macroeconómica.
Mauricio Hernández-Monsalve, economista de BBVA Research, explicó que la expansión seguirá impulsada por la demanda interna. El consumo privado, apoyado en la creación de empleo, el flujo de remesas y una menor carga financiera de los hogares, liderará la actividad en 2025. Hacia 2026, se espera que la inversión fija, en especial en edificaciones, gane protagonismo mientras el gasto de los hogares se modera.
El informe prevé una desinflación gradual: la inflación cerraría 2025 en 5% y bajaría a 4,3% en 2026. Alejandro Reyes, economista de la entidad, señaló que la tendencia a la baja será más lenta que la observada en la primera mitad de 2025, debido a la persistencia de costos en servicios y la indexación de precios. El Banco de la República mantendría una política de reducción prudente de tasas, con una referencia de 9,25% al finalizar 2025 y de 8,5% en 2026.
En el frente cambiario, BBVA anticipa una depreciación contenida del peso, con un cierre cercano a 4.150 pesos por dólar a finales de 2025 y niveles similares en 2026. Sin embargo, el tipo de cambio podría superar temporalmente ese umbral el próximo año, en medio de mayor volatilidad asociada al calendario electoral, al aumento del déficit externo y a las decisiones de política monetaria.
El informe resalta que la política fiscal se convirtió en el principal reto. Juana Téllez, economista jefe de BBVA Research, advirtió que el gasto del Gobierno Nacional Central pasó del 18,7% del PIB en 2019 al 23,2% en 2024, mientras los ingresos apenas aumentaron a 16,5%. El déficit primario, que en 2019 estaba en equilibrio, llegó a –2,4% del PIB en 2024. Con una deuda neta cercana al 60% del PIB y pagos de intereses de 4,4%, el espacio de maniobra es reducido y encarece el financiamiento público y privado.
Para 2025, BBVA prevé que los ingresos efectivos serán menores a los supuestos oficiales y que el gasto primario seguirá por encima de su patrón histórico, lo que llevaría a un déficit superior a la meta gubernamental. El panorama de 2026 dependerá de la disciplina en el gasto, la capacidad de recaudo, el costo de la deuda y el alcance de una eventual reforma tributaria.
De cara al mediano plazo, recomienda acelerar proyectos de infraestructura, energía y vivienda; fortalecer la ejecución estatal; simplificar trámites empresariales; y promover la formalización laboral mediante incentivos a la contratación de jóvenes y mujeres.
En conjunto, las proyecciones de los analistas de BBVA Research muestran que Colombia transitará un camino de crecimiento moderado, con inflación descendente y un tipo de cambio relativamente estable, pero con un desafío fiscal que exigirá decisiones de política económica de fondo en los próximos dos años.
