Según la encuesta de opinión de la ANDI, el 31% de las empresas afirma estar “muy afectado” por la inseguridad, mientras crecen las denuncias por bloqueos, costos logísticos y competencia desleal derivada del contrabando y la informalidad.

La última Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC) de la Andi revela un creciente malestar entre los empresarios por el deterioro del entorno operativo en Colombia. A agosto de 2025, el 31% de las empresas manifestó estar “muy afectado” por la inseguridad, una cifra cinco veces superior a la registrada en 2024, lo que evidencia —según el gremio— un deterioro acelerado en las condiciones para el desarrollo productivo.

El estudio, que recoge la percepción de los principales sectores manufactureros, advierte que los bloqueos en las vías son hoy la principal preocupación para el 79% de los empresarios, seguidos por las dificultades para acceder a ciertas zonas (55%) y los impedimentos para transportar mercancías debido a retenes, paros o amenazas (54%).

Los costos derivados de este clima de inseguridad son significativos: el 77% de las firmas reporta un incremento en los fletes, el 52% en los seguros y el 42% en los gastos de seguridad privada.

A las preocupaciones por orden público se suman las derivadas del contrabando y la competencia desleal asociada a la informalidad. El 53% de las empresas asegura que la informalidad afecta de manera significativa su desempeño, mientras un 30% percibe que el fenómeno ha aumentado en el último año, impulsado por los altos impuestos, los costos laborales y la falta de control de las autoridades.

La encuesta también refleja un entorno económico frágil: aunque la producción manufacturera creció 2,1% y las ventas 2,2% entre enero y agosto, los empresarios enfrentan márgenes de rentabilidad más estrechos. El 41,5% reportó una caída en su rentabilidad operacional, debido a la baja demanda, el alza en los costos de insumos y las presiones logísticas.

Bruce Mac Master, presidente de la Andi, advirtió que “la informalidad es el elefante en la sala”, y que el país enfrenta un reto mayúsculo para reducir tanto la inseguridad como la informalidad y el desempleo, factores que hoy minan la confianza empresarial y la competitividad del aparato productivo nacional.