En entrevista con Forbes Colombia, María Angélica Dau Marín, general manager para Colombia y Perú BCP de Henkel, se refirió a la importancia de la sostenibilidad en el negocio.

La conciencia ambiental ha cambiado los hábitos de los consumidores y conducido a las empresas a prepararse para responder a esas nuevas necesidades del mercado. En la industria de la belleza y cosmética no son indiferentes a esta transformación en el consumo, que ahora no solo prioriza la calidad sino también el sello verde.

La alemana con presencia en Colombia, Henkel, logró un crecimiento de doble dígito el año anterior -que mantiene en lo corrido del año- apalancando la sostenibilidad como un pilar estratégico de su negocio. Tan solo en el 2022, la compañía superó los retos globales de su cadena de suministro y cerró con ventas superiores a 100 millones de euros, resultado que mantienen durante este año.

“Creemos y estamos convencidos de que esto ha sido gracias a un trabajo que hemos venido haciendo durante los últimos años, donde nos hemos basado en nuestros pilares que han sido educación, digitalización y sostenibilidad, educando sobre ellos a nuestros clientes y consumidores”, sostiene en entrevista con Forbes María Angélica Dau Marín, general manager para Colombia y Perú BCP de Henkel.

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Como parte de esa estrategia, han desarrollado una variedad de iniciativas enfocadas en generar impacto ambiental, social y económico en los entornos donde tiene presencia. En Colombia, recientemente comenzaron la implementación de un programa de reciclaje que se propone impactar a más de 50 peluquerías del país y recolectar una tonelada de residuos aprovechables mensualmente.

“El proyecto se llama Un mejor planeta está en tus manos con Bonacure e hicimos una pribea piloto con siete peluquerías en Bogotá, en el que logramos recolectar 279 kilos de desechos”, cuenta la ejecutiva. Ese resultado les permitió dimensionar el impacto de la iniciativa, cuyo alcance se extenderá a otras regiones.

Ahí no termina el proyecto, tras la recolección del material, que se deposita en unos tótem que han dispuesto en las peluquerías, se realiza un proceso de transformación de dichos plásticos.

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“Nosotros tenemos un compromiso real con con la sostenibilidad que trasciende nuestra cadena de valor. Estamos buscando empoderar a todos los actores para poder trabajar unidos, sabemos que aquí hay que trabajar todos para poder llegar un objetivo y lograr una una transición a una economía circular y la mitigación del cambio climático”, señala Dau Marín.

En Colombia tienen la meta de reducir para 2025 el uso del 50% de plásticos vírgenes provenientes de fuentes fósiles y utilizar más del 30% de plástico reciclado en sus empaques. Asimismo, aspiran ser positivos para el clima hacia el 2030. “Trabajamos en ese día a día con las acciones, uniendo a toda la cadena de valor para garantizar esos objetivos que nos hemos trazado”, concluye la ejecutiva.

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