El exfiscal general rechazó las afirmaciones del abogado de Trump, John Lauro, de que los intentos del mandatario de subvertir los resultados de las elecciones eran un discurso protegido por la Primera Enmienda.
El exfiscal general William Barr dijo el miércoles a CNN que ha “llegado a creer” que el expresidente Donald Trump era consciente de que perdió legítimamente las elecciones de 2020 y que no hubo fraude generalizado. Esto debilitaría la defensa legal anticipada de Trump en el momento en el que el exmandatario se prepara para ser procesado por los cargos federales de intento de anular las elecciones.
Barr, quien fue fiscal general del expresidente Donald Trump tras las elecciones, y hasta su renuncia después de afirmar públicamente que no hubo fraude electoral generalizado, dijo a Kaitlan Collins de CNN que si bien “al principio no estaba seguro… pero he llegado a creer que Trump sabía bien que había perdido las elecciones.”
“Todo el mundo le decía a Trump que las elecciones no fueron fraudulentas”, dijo Barr a CNN. Esto resuena con la imputación contra el exmandatario, la cual añade que altos funcionarios del Departamento de Justicia, como Barr, estaban entre los que le decían a Trump que sus afirmaciones de fraude eran falsas.
Barr dijo que estaba convencido de que Trump sabía que las reclamaciones de fraude eran falsas dado que aliados como Steve Bannon y Roger Stone, analistas y estrategas políticos, dijeron antes de las elecciones que planeaban reclamar fraude si Trump perdía, y había una “falta de curiosidad del expresidente para conocer los hechos.”
El exfiscal general rechazó las afirmaciones del abogado de Trump, John Lauro, de que los intentos del mandatario de subvertir los resultados de las elecciones eran un discurso protegido por la Primera Enmienda. “Eso no es un argumento válido”, y señaló que “todo fraude implica el discurso” y aunque Trump puede “decir lo que quiera”, incluso mentir sobre el fraude electoral, “eso no le protege de entrar en una conspiración.”
Barr también rechazó las afirmaciones de los aliados de Trump de que el entonces presidente solo estaba actuando siguiendo el consejo de su abogado John Eastman. Argumenta que Eastman no estaba realmente dando consejos tanto como lanzando argumentos y señalando que la situación era “poco clara”. Barr dijo que Trump “no escucharía” a la mayoría de sus abogados o a su campaña, sino que “buscaría un abogado que le diera el consejo que él quería.”
Barr también predijo que el equipo legal de Trump en realidad no avanzaría con la defensa según la cual Trump estaba confiando en su abogado, porque eso implicaría que Trump tendría que subir al estrado y testificar eso en la corte. El exfiscal general cree que Trump testificando “no saldría muy bien para él” porque sería contrainterrogado y Barr duda que Trump “recuerde todas las diferentes versiones de los hechos que ocurrieron”.
Trump “tiene una afición por participar en estos actos imprudentes que crean estas situaciones caóticas, que luego menoscaban la causa que se supone que está liderando, y este es un ejemplo perfecto de ello”, dijo Barr, argumentando que el expresidente provocó él mismo sus problemas legales.
Aunque Barr ha dicho que no apoyaría a Trump en las primarias del Partido Republicano de 2024, el exfiscal general aún no descartaría votar por él en unas elecciones generales. “Tendré que esperar a ver cuál es la situación y elegiré mi veneno en ese momento”, dijo Barr.
Por otro lado, Barr sugirió que el abogado especial del Departamento de Justicia Jack Smith, quien dirigió la investigación del 6 de enero, probablemente tiene más pruebas de que Trump sabía que sus afirmaciones de fraude electoral eran falsas con respecto a lo que dejó entrever la imputación. “Sólo estamos viendo la punta del iceberg en esto”, dijo Barr a CNN. “Creo que hay mucho más por venir, y creo que tienen muchas más pruebas en cuanto al estado mental del presidente Trump”.
Pero Trump “tenía todo el derecho a defender una postura en la que creía y en la que creían sus seguidores”, dijo su abogado Lauro a NPR el miércoles, y añadió: “Lo que argumentaremos ante el jurado, y con lo que ganaremos, es que el presidente Trump estaba defendiendo que la verdad saliera a la luz en ese ciclo electoral en lugar de que la verdad fuera negada.” Trump ha rechazado los cargos que se le imputan y ha seguido afirmando que hubo un fraude electoral generalizado en las elecciones de 2020, del que no hay pruebas creíbles que lo respalden.
Está previsto que Trump comparezca el jueves por la tarde en Washington, donde se espera que se declare inocente de los cargos que hay contra él. Los fiscales han acusado a Trump de cuatro delitos federales de conspiración para defraudar a Estados Unidos, obstrucción de un procedimiento oficial, conspiración para obstruir un procedimiento oficial y conspiración contra los derechos, todos los cuales podrían resultar en penas de prisión si es declarado culpable. Todavía no está claro cuándo tendrá lugar el juicio de Trump y si podría ser antes o después de las elecciones de 2024.
Trump fue acusado el martes por fiscales del Departamento de Justicia tras una investigación de años sobre el ataque del 6 de enero y los acontecimientos que lo precedieron. La acusación alega que Trump y sus coconspiradores -–que aún no han sido acusados– cometieron un acto de conspiración para “perjudicar, obstruir y derrotar la función del gobierno federal a través de la deshonestidad, el fraude y el engaño”.
Esto presuntamente sucedió cuando los implicados se esforzaron por anular la elección, a través de esquemas como presionar a funcionarios estatales, contratar “electores falsos” para presentar listas falsas de electores al Congreso afirmando que Trump ganó y presionar al entonces vicepresidente Mike Pence a bloquear al Congreso para que certifique el recuento de votos.
Barr renunció como fiscal general de Trump en diciembre de 2020, semanas después de que el fiscal general dijera públicamente que no había evidencia de fraude generalizado. El exfiscal general fue frecuentemente criticado mientras estaba en el cargo por hacer el juego político de Trump, pero desde que dejó la administración se ha vuelto muy crítico con su antiguo jefe.
