La tecnología no garantiza la transformación por sí sola. En esta Charla Forbes, Francisco Quintana, director de la Maestría en Liderazgo en Transformación Digital del CESA, explica por qué el cambio más importante ocurre en la mentalidad y la cultura organizacional.

Durante los últimos años la conversación sobre transformación digital ha estado dominada por la tecnología, inteligencia artificial, automatización, analítica de datos y plataformas en la nube. Sin embargo, en la práctica empresarial, la mayoría de los fracasos en estos procesos no provienen de las herramientas, sino de las personas. Esa es la reflexión que comparte Francisco Quintana, director de la Maestría en Liderazgo en Transformación Digital del CESA, en una nueva edición de Charlas Forbes.

“Muchas organizaciones siguen viendo la digitalización como un proyecto de software o infraestructura, cuando en realidad se trata de un cambio cultural profundo”, explica Quintana. Según él, la tecnología es el medio, pero el liderazgo y la gestión del talento son los factores que determinan si la transformación realmente sucede.

De acuerdo con cifras del MIT Center for Digital Business, cerca del 70 % de las iniciativas digitales en empresas medianas y grandes no logran los resultados esperados, precisamente porque no existe una comprensión integral del cambio. Quintana sostiene que el primer paso está en desarrollar una visión clara que conecte la estrategia tecnológica con el propósito del negocio y el bienestar de las personas. “Transformarse digitalmente es, sobre todo, una decisión de liderazgo. Si los líderes no entienden que esto empieza por ellos, los equipos no lo seguirán”, agrega.

Desde el CESA, la Maestría en Liderazgo en Transformación Digital busca formar a esos líderes capaces de interpretar el cambio y guiarlo con criterio humano y estratégico. El programa combina fundamentos de gestión y tecnología con pensamiento crítico y ética digital, dos dimensiones que, según Quintana, serán esenciales para el futuro de las organizaciones.

“La automatización, la inteligencia artificial y la analítica solo aportan valor cuando las personas entienden cómo utilizarlas para resolver problemas reales”, señala. Por eso, más allá de la adopción de herramientas, el CESA promueve un enfoque centrado en la adaptabilidad y la toma de decisiones basadas en datos, sin perder de vista la empatía y la colaboración.

En su diálogo con Forbes, Quintana enfatiza que la transformación digital no es un punto de llegada. “No empieza ni termina en la tecnología, porque el cambio nunca es estático. Se trata de un proceso continuo que exige aprendizaje constante y una cultura que valore la experimentación”.

Ese aprendizaje continuo también implica una revisión del liderazgo tradicional. Hoy, los líderes digitales son más facilitadores que directivos; más mentores que supervisores. Su papel consiste en conectar equipos, promover la innovación y fomentar la confianza. “El liderazgo digital tiene que ver con inspirar a otros a adaptarse, no con imponer el cambio”, concluye Quintana.

La experiencia del CESA en este campo ha consolidado a la institución como un referente en formación ejecutiva para la era digital. Su apuesta combina el rigor académico con una comprensión práctica del entorno empresarial colombiano y latinoamericano. La disrupción tecnológica está cambiando radicalmente la forma de hacer negocios de sectores completos, por lo que formar líderes que entiendan el cambio desde lo humano es, quizá, la verdadera ventaja competitiva.

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