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¿Y ahora qué (diablos) vamos a hacer?, la pregunta que resuelve Orlando Ayala

Orlando Ayala es uno de los ejecutivos más destacados de Colombia. Estuvo 25 años en Microsoft y a tres años de su retiro habla del poder, el dinero y ser líder.

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Foto: Andrés Rodríguez / Forbes Colombia

La pregunta que encabeza esta entrevista no se la inventó Forbes Se la hicieron varios de los grupos empresariales más grandes del país a finales del 2019.

En su último viaje a Colombia, Orlando Ayala se sentó a puerta cerrada con decenas de ejecutivos para darles luces de qué hacer, qué cambiar y qué escenarios plantear en esta década que comienza, marcada por la incertidumbre en un entorno complejo y de transformaciones a lo digital, en el cual hasta el más pequeño puede hacer caer al más grande.

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Orlando, quien está en su sexta década de vida, habla con una ilusión pueril, pero cargada de sinceridad, de querer cambiar el mundo. Es como el que se va a la guerra, libra mil batallas, gana, pierde y vuelve, se quita el escudo y se sienta a contar lo que aprendió.

Libre. Así lo hace para contar desde cómo manejó a 40.000 vendedores de Microsoft en más de un centenar de países hasta la emoción que le produjo montar hace pocos años una antena en Mesetas, Meta, para llevarle internet a este municipio.

Durante 25 años, este colombiano que creció a pulso en el barrio Santa Fe del centro de Bogotá, y aprendió inglés él mismo, logró trabajar de la mano con uno de los hombres más poderosos del mundo, Bill Gates, como vicepresidente mundial de ventas de Microsoft. Allí no solo le habló al oído, sino que en 2001 lo regañó delante de sus ejecutivos cuando sintió que Microsoft estaba perdiendo el rumbo: “No quiero hablar de ventas. Quiero hablar de mí. Quiero hablar del hecho de que no puedo ser real en esta compañía”.

Por ese cargo, estuvo en contacto con multimillonarios como Warren Buffet o Meg Whitman, de Hewlett-Packard, o John Chambers, de Cisco, así como con gobernantes y reyes, tal como se narra en el libro Orlando Ayala, el colombiano que le hablaba al oído a Bill Gates, que escribió el periodista Julio César Guzmán.

Incluso fue jefe del actual CEO de Microsoft, Satya Nadella, de quien dice que es un líder que tiene “cerebro, estómago y corazón”. Hace tres años se retiró y hoy hace parte de tres juntas directivas: de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, de Ecopetrol y de Centene Corporation (CNC), en Estados Unidos, además de haber sido llamado por el gobierno Duque para integrar la Misión de Sabios.

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En qué negocio está

Cuando los empresarios le hacen la pregunta de qué van a hacer, ¿qué les responde?

Les devuelvo la pregunta: ¿qué va a hacer al respecto del cambio tecnológico? Hoy más que nunca, las compañías tienen que pensar en un gran propósito y aterrizar realmente en qué negocio están. Lo siguiente que se deben preguntar es ¿qué capacidades tengo y cuáles no para poder hacerlo? El tema es que las juntas directivas no han pensado en las habilidades que deberían tener para enfrentar el desafío y convertirlo en una gran oportunidad.

El llamado es entonces a renovar las juntas directivas en el país…

No es un tema de edad, sino de foco. Tiene que ver más con cómo entender qué representa el cambio tecnológico. En esto hay que pensar en la combinación de una producción masiva de datos amarrada con la capacidad ilimitada de procesamiento de cómputo como servicio, no como activo; amarrada a las redes sociales, lo que luego se puede traducir en la capacidad de poder generar modelos de negocios absolutamente transformadores con conceptos como el de inteligencia artificial. Creo que allí está el eje de discusión de una junta directiva.

Ahora, pregunte cuántas juntas directivas tienen un comité de tecnología. Es increíble que muchas no lo tengan.

” Cuando tuve líderes a mi cargo, nunca me fijaba en las respuestas que me daban, sino en las preguntas que me hacían. Es saberse preguntar, mirándose al espejo sin decirse mentiras”.

Orlando Ayala.

¿Y cómo le ha ido con las respuestas a esas preguntas?

La pregunta es si la compañía se va a preparar para hacerlo o no. Hablando de juntas directivas, yo les decía: ¿cuáles son sus 15 escenarios más importantes de negocios? Fue increíble porque no hubo capacidad de respuesta. Otra pregunta para las juntas directivas: ¿cuáles son sus 10 escenarios que van a traer el 90 % del crecimiento en los próximos 10 años? Pregunta básica, pero difícil de responder.

¿Hoy qué se deben estar preguntando las juntas?

Qué representa la revolución de convergencia digital. Esencialmente se centra en tres cosas: primero, una capacidad absolutamente brutal de personalizar cualquier cosa 7 días por 24 horas.

Que a nadie se le olvide que los modelos de negocios del presente y futuro tienen que tener la capacidad de poder personalizar a un nivel como jamás lo imaginamos. Ahora, una de las grandes preguntas es ¿cómo defines el marco ético de personalización en los principios de la compañía? 2008, Wall Street, la generación más educada en la historia del mundo desarrolló algoritmos perversos: segmentar gente en Estados Unidos para proveerles préstamos que no podían pagar.

Luego vendieron esos préstamos a otras compañías, y el mundo casi entra en un colapso económico.

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Segundo aspecto, desintermediación. Ese es el peligro más grande que existe para la gran mayoría de los negocios. Un gran ejemplo de esto es la industria del turismo. Yo ya no voy a visitar una agencia de viajes desde hace 10 años. Todo lo hago directamente.

Ese es el gran riesgo con las criptomonedas: incluso, las reservas federales de cada país entran en pánico cuando viene tecnología como blockchain y les permite básicamente desintermediar el banco en una transacción. Google acaba de decir que va a dar cuentas corrientes.

Tercero: descentralización del poder. Es que realmente el poder de estas tecnologías está en las manos del mundo, y en esa medida cualquiera puede armar una revolución en un segundo.

El hecho es qué haces cuando hay pocas compañías en el mundo que tienen hoy la capacidad de replicar, de personalizar y desintermediar como Google o Amazon. Estas tres variables le permiten a cualquier pequeño competir contra los grandes y tomar la capacidad de sacarle el negocio rápidamente.

Orlando Ayala (segundo de izquierda a derecha) y Bill Gates (centro) cuando hacían parte del equipo Microsoft.

Cerebro, estómago y corazón

En el fondo, lo que quiere decir es que se necesitan líderes fuertes para la transformación…

Cuando tuve líderes a mi cargo, nunca me fijaba en las respuestas que me daban, sino en las preguntas que me hacían. Es saberse preguntar, mirándose al espejo sin decirse mentiras porque ese que tienes al frente no lo puedes engañar. Luego de eso se deben mover a crear las condiciones de la compañía que den respuesta tanto a la compañía como a sus audiencias.

¿Qué cualidades debe tener el líder de hoy?

Tres cosas. Una es lo que llaman la potencia intelectual del individuo. Esto es para mí la capacidad de ser inteligente en el contexto de poder repensar el negocio de manera constante. Es la capacidad de ver lo que no es obvio, de poder ver las variables y decidir, y por ahí usualmente es por donde la gente puede identificar a un líder.

La segunda, yo la llamo estómago. No puedes recaer al ciento por ciento en data. Tienes que manejar la intuición, tienes que tener estómago para tomar decisiones difíciles. Creo que las mujeres están mucho más capacitadas que nosotros en ese aspecto de tratar de ver la intuición.

La tercera es empatía y corazón. Yo creo que es difícil eso. Cuando a un líder lo ven demasiado empático, suelen decir que es débil. Lo confieso: típicamente me desarrollé como un líder intelectual y de estómago que tomó decisiones a veces brutales. Yo tenía un dicho: “Yo no sirvo para que la gente viva quejándose. Si te duele un ojo, sácatelo y sigue caminando, pero camina. A la gente le decía, ¿usted es capaz de botar a su propio hermano? Si no es capaz, no me sirve”.

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¿Después de años, qué lo hizo cambiar?

Yo realmente cambié cuando, a raíz del incidente en que tuve que pararme y cantarle la tabla a Bill Gates, me di cuenta de que estaba perdiendo el norte; a mi familia no la veía, la compañía estaba haciendo prácticas extremas e interactuando con gente de afuera.

Un día me di cuenta de que la compañía estaba equivocada. Tuve un punto de inflexión cuando mi estilo de liderazgo empezó a montarse en esa tercera pata de empatía. No significa ser neutro; incluso después de esto tuve que botar gente. Lo que le digo a la gente es que nunca se olvide de que frente a cada uno hay un ser humano –no un empleado–, con aspiraciones y defectos.

Hay una cosa que a nadie le puedes quitar y es su dignidad. Esa sería mi mejor recomendación; es importante tener el cerebro bien plantado, para eso te pagan, para poner el negocio adelante, para hacerlo crecer. Pero eso no descuenta el hecho de que puedes ser un líder aproximable.

¿Qué tiene en cuenta una persona con centenares de miles de personas a cargo para tomar decisiones difíciles?

Primero, es importante escuchar, sobre todo a ambas partes. Por lo menos te da la tranquilidad de conciencia de que hiciste la tarea. Muchos lo hacen con solo el estómago.

Segundo, no empieces a reabrir el análisis, porque te mueres: nunca acabas de tomar las decisiones. Y, por último, qué implicaciones éticas tienen las decisiones que tomo. Y ahí es donde yo veo que el mundo está un poco roto, en el barco ético en el que se toman ciertas decisiones. Durante 10 años, Microsoft pagó con sangre esto, a raíz de la mentalidad de rebaño. Entonces es cuando Microsoft les da espacio para que Google, Amazon y otros salieran.

“Yo tenía un dicho: No sirvo para que la gente viva quejándose. Si te duele un ojo, sácatelo y sigue caminando, pero camina”.

Orlando Ayala.

¿Por qué lo dice?

La gran obsesión de la compañía en el año 2000 es que Windows iba a ser para siempre el todo como sistema operativo.

De hecho, un tipo muy conocido se refería a que los sistemas abiertos eran el cáncer de la industria. A qué me refiero con abrir la plataforma a sistemas abiertos. Por ejemplo, a que Office pudiera estar en el iPad o en los dispositivos Android. Ahí, Microsoft lo pagó con creces, ahí se dieron cuenta de que algo había que hacer.

Entonces fue cuando llegó mi CEO y tomó decisiones: vamos a tener Office en Android y iOS, un tema que era pecado total. Esa vez fuimos la compañía más valiosa del mundo. Entonces ese es el gran peligro, es el efecto rebaño.

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Usted siempre tuvo la presión porque gran parte de los ingresos de Microsoft en el mundo dependían de su gestión. ¿Cómo innovar en ese escenario tan complejo?

Es importante darse tiempo para pensar. Yo creo que el pecado de un líder es no manejar su tiempo de manera ultradisciplinada. Eso lo aprendí con el tiempo. Tomé mi calendario y lo programé 12 meses adelante, y siempre le decía a mi mujer que me bloqueara las fechas que tenía que estar. Después de ahí hacía un trabajo con respecto al calendario.

Especialmente en dejar tiempos que permitieran leer, porque yo duermo poco y leo mucho, para que la lectura me diera la capacidad de pensar y ver lo que no era obvio; eso es muy importante. Por ejemplo con mi grupo, yo tendí a hacer lo mismo que Bill, quien en su calendario estructuró algo que llamaba la ‘semana de pensamiento’ y programó un año adelante; a todos en Microsoft, desde el pequeño al más grande, les decía ‘mándeme todas las ideas porque me voy a encerrar una semana a leer todo’. En general, ese tipo de ciclos no están muy bien estructurados en las compañías.

¿Cuándo es bueno decidir retirarse de un cargo?

Años atrás decidí que mi vida iba a ir por capítulos, y mal que bien me puse una fecha muy concreta: al cumplir 25 años en la compañía y 60 años de edad, y eso pasó en el 2016.

Ahora, ¿cómo llegué ahí? En mi opinión, el acto de liderazgo más importante es saber irse a tiempo. Yo empecé a sentir la urgencia de pasar más tiempo en mis propios terrenos, en poder decidir a qué voy y a qué no voy. En decidir pasar tiempo con esta persona, pero no con esta. Es tratar de pasar más tiempo con la familia. Mi ventaja es tener la neutralidad de que nadie me paga el salario, no tengo un jefe directo y en cualquier momento me voy. No hay dinero en el mundo que te pueda pagar eso.

Contexto del dinero

Usted vivió y trabajó al lado de muchos millonarios con quienes compartió, incluso del mismo Bill Gates, uno de los más ricos del mundo. ¿Qué aprendió de ellos?

Yo nunca pensé en esos términos de que estoy sentado al lado de alguien con mucho dinero. Yo me enfoqué más en qué podía aprender de esta gente desde el punto de vista filosófico, y, en ese sentido, lo bueno y lo malo. Porque del Bill (Gates) de 2001, en comparación con el de hoy, nada que ver. Hoy es mucho más enfocado en la ayuda a la humanidad.

Lo que sí vi mucho es cómo te pueden confundir rápidamente el poder y el dinero. Por ejemplo, en la formación de los hijos. Un día, llegando a alguna cena, una de mis hijas me dice: “¿Por qué no tenemos un Ferrari?” Yo respondí: “¿Por qué lo necesitamos? Sí, podemos comprar cinco, ¿pero por qué necesitamos eso?” Ahí ya me preocupé mucho, a esa proximidad al dinero sin límites.

¿Como le enseñas a otra generación a darle contexto a eso? Es muy difícil. Mis hijos iban a un colegio en el que también estudiaban el 60 % de los hijos de los altos ejecutivos de Microsoft, todos millonarios, y el pelado de 16 años iba con un Porsche. Lo que hicimos con mi mujer fue que las sacamos del colegio y las metimos a un colegio normal. Algo aprendí de eso y fue a darle contexto al dinero. En este momento estoy en el proceso de salir de todo. Yo no necesito cinco casas. Tú no necesitas eso realmente para vivir.

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” El pecado de un líder es no manejar su tiempo de manera ultradisciplinada”.

Orlando Ayala.

¿Qué le aprendió a Bill Gates que pueda replicar?

Él siempre nos decía cuando le íbamos a presentar algo: “No me presentes nada que no pueda multiplicar por un billón”. No se refería a la plata, se refería al modelo escalable. Creo que es un absoluto mago no solo en visión tecnológica, sino en los modelos de negocio de escala. Ha convencido a billonarios para donar el 50 % de sus fortunas. Él ya donó el 80 %, aunque después que la donó ya tiene más todavía.

Millenials

¿Qué piensa de esa nueva generación que está llegando a las empresas?

Yo diría que el que no acepte que la conceptualización del mundo está cambiando va a ser irrelevante. Es peligroso descontar a cualquier persona de estas nuevas generaciones como ocurrió en los 60, cuando la gente estaba petrificada ante una generación que quería cambio. Creo que está pasando por ciertas razones.

La inmersión digital lo está cambiando todo y, como todo, tiene cosas positivas y negativas. Es como un martillo: puedes matar a alguien o construir una casa espectacular. Es una generación predispuesta al tema digital y tiene una conceptualización del mundo más orientada a cómo puede avanzar el mundo sin una obsesión absoluta de hacer dinero, aunque eso no es negativo.

Creo que el capitalismo es un sistema que si no cambia, se rompería. También hay que ver la educación. Recientemente, el CEO de IBM me dijo que el 15 % de los trabajos contratados no tenían cuatro años de estudio. La gente está pensando, ¿vale la pena invertir 4 años? Y mucha gente está diciendo no. Yo pienso que eso hay que repensarlo, rehacerlo y reimaginarlo porque la realidad es que cuando arrancas y terminas, ya las cosas han cambiado.

Esto de los millenials hay que verlo desde un punto de vista integral. Dos de mis hijas trataron de entrar al tema corporativo y al final dijeron no. El hecho de que mi hija tuviera que entrar a un empleo y decir a qué hora llegaba y a qué hora se iba no le interesaba.

“La convergencia digital se centra en tres conceptos: la capacidad de personalizar, la desintermediación y la descentralización del poder: cualquiera puede armar hoy una revolución en un segundo”.

Orlando Ayala.

¿Qué le falta al emprendimiento en Colombia?

No hay una fórmula mágica, y la realidad es que de 10 emprendimientos, ocho mueren. Yo recibo todos los días propuestas de muchachos con ideas geniales; el problema del ecosistema de innovación en Colombia es que no tiene capital de riesgo.

Los bancos no tienen interés en prestar para eso; si no prestan para una casa, menos para un emprendimiento digital. Tenemos que crear la capacidad de atraer grandes fondos de inversión. También debes crear condiciones: desde muy temprano hay que arrancar en casa a darle a un niño o una niña una educación balanceada entre la tecnología y la ética.

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“Quiero reiterar mi invitación a Kamala Harris a trabajar juntas”: Marta Lucía Ramírez

La vicepresidenta colombiana resaltó que “el mundo ha evolucionado, y hoy, existimos más mujeres trabajando por la transformación de la sociedad”. También dijo que Colombia ha mantenido una relación con EE. UU. basada en el respeto, la cooperación y los derechos humanos.

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Marta Lucía Ramírez, vicepresidenta de Colombia. Foto: Felipe Castaño/Presidencia.

Marta Lucía Ramírez, vicepresidenta de Colombia, reiteró su invitación a su homóloga estadounidense, Kamala Harris, para que trabajen juntas “por la integración y el progreso de nuestras naciones. Que la equidad de género y nuestras mujeres, sean las protagonistas”, resaltó a través de su cuenta de Twitter luego de que se diera el acto de posesión del nuevo gobierno de EE. UU.

Vale recordar que en noviembre de 2020, Ramírez le envió una carta a Harris en la que le expresaba:  “será fundamental contar con la oportunidad de compartir con usted nuestros programas y políticas para que el reconocimiento a las capacidades y la incorporación del trabajo de las mujeres, logren los cambios estructurales requeridos para el progreso integral de nuestras sociedades”.

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A través de un trino, Ramírez felicitó a Joe Biden y a Kamala Harris “por asumir la presidencia y la vicepresidencia de los Estados Unidos de América, país con el que históricamente hemos mantenido una relación fundamentada en el respeto, la cooperación y los DD.HH. Compartimos valores democráticos”.

Por último, la vicepresidenta de Colombia enfatizó en que “el mundo ha evolucionado, y hoy, existimos más mujeres trabajando por la transformación de la sociedad. Este es el camino para poder demostrar nuestras capacidades, y para que muchas más, asuman roles de decisión en beneficio de los pueblos”.

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Polémica por paquete vacacional a Dubai que incluye la vacunación

Hay un debate moral entre quienes dicen que esto “descongestiona la fila” y quienes dicen que esto no es más que “saltarse el orden”.

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Foto: Pixabay.

Los acaudalados miembros de un club británico tendrán acceso, por casi 50.000 euros, a las vacaciones más controvertidas de la pandemia: un viaje de tres semanas a Emiratos Árabes Unidos para recibir la vacuna contra la covid-19.

El Knightsbridge Circle, cuya cuota anual de membrecía asciende a 25.000 libras (unos 28.000 euros), pone a disposición de sus clientes la posibilidad de pagar unas vacaciones de relax para inmunizarse en Dubái, donde, a diferencia del Reino Unido, sí se permiten las vacunaciones por servicios privados.

El fundador del club, Stuart McNeill, se mostró en una entrevista con Efe “orgulloso” de poder presentar este servicio al centenar de miembros del Knightsbridge Circle, de los cuales un 40 % residen de forma habitual en el Reino Unido y el resto, en países como Francia, Rusia o Suiza.

Según McNeill, la propuesta de inmunizarse en el extranjero, abierta exclusivamente a clientes mayores de 65 años, supone una ventaja para aquellos que no alcanzan la edad mínima de vacunación actual fijada por el Gobierno británico (a partir de los 70 años, desde este lunes) o que residen en países que no cuentan con un programa público de inmunización.

“Si nuestros miembros tienen menos de 65 años, les hemos planteado vacunar en su lugar a sus padres o abuelos”, resaltó el fundador del club, quien dijo estar abriéndoles la puerta a una “mejor calidad de vida”.

Viajes “programados”

El programa de vacaciones y vacunación del Knightsbridge Circle, valorado en unas 43.000 libras (unos 48.200 euros) -con el coste de la vacuna incluido en la cuota anual de membrecía-, ofrece una atención completa durante el viaje de tres semanas en Dubái, con los vuelos, el alojamiento y el vehículo de traslado a cuenta de los miembros.

“Enviamos a nuestros médicos a casa de los clientes para hacerles la prueba PCR requerida para viajar y después los recibimos en el aeropuerto con representantes que les acompañan durante todo el trayecto. Al día siguiente de su llegada, cuando ya están acomodados, les enviamos un Range Rover o el coche de su elección para trasladarlos a nuestra clínica, donde reciben la primera dosis de la vacuna”, explicó McNeill.

Tras 21 días “disfrutando del sol” de Dubái, con temperaturas que estos días oscilan alrededor de los 25 grados, los miembros reciben la segunda dosis del preparado y ya pueden volar de vuelta a sus residencias con un certificado de inmunización.

El club insiste en que este servicio se ofrece siguiendo las medidas de seguridad contra el coronavirus fijadas por cada región y que, en el caso de los clientes que viajan desde países como el Reino Unido -donde actualmente rige un confinamiento-, no se aplican restricciones porque vuelan en el marco de viajes de negocios ya programados previamente.

Debate moral

El programa exclusivo de vacunación, revelado por el diario británico “The Telegraph”, ha sido recibido en redes sociales con sentimientos encontrados.

Usuarios partidarios de la iniciativa argumentaron que “permite avanzar hacia la inmunidad de rebaño” y “saca a los ricos de la cola” para la vacunación, de modo que contribuye a “descongestionar” y “ahorrar fondos” de la sanidad pública.

Por otro lado, las voces críticas cargaron contra la idea de que unos pocos puedan “saltarse el orden” de inmunización gracias al dinero mientras que “trabajadores esenciales todavía están sin vacunar”.

El Gobierno británico recuerda en su página web que en el Reino Unido “la vacuna contra la Covid-19 solamente está disponible a través del NHS [servicio público de salud] para grupos elegibles y es una vacuna gratuita”, por ello, no se permite pagar para inmunizarse en este país por medios privados o en una farmacia.

Preguntado por este debate moral, el fundador del club remarcó que está haciendo “algo bueno” de lo que se siente “orgulloso” y dijo que en ningún caso estaba facilitando “saltarse la cola” a nadie.

“Si estuviera dando la vacuna a hombres de 35 años que van al gimnasio dos veces al día, está claro que no debería hacerlo, y si alguien lo hace, es totalmente negativo”, indicó McNeill, convencido de que ofrecer inmunizarse a mayores de 65 años es una “buena acción”.

Además, resaltó que los residentes de los Emiratos “ya han sido vacunados”, de manera que es “moralmente correcto” que los miembros del club viajen al país para recibir la vacuna.

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Kamala Harris, la primera mujer y afro en la Vicepresidencia de EE. UU.

La nueva Vicepresidenta es la hija mayor de una pareja de inmigrantes -Shyamala Gopalan, una investigadora contra el cáncer de la India, y Donald Harris, un economista de Jamaica-.

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Kamala Harris hizo este miércoles historia al convertirse en la primera mujer vicepresidenta de Estados Unidos, así como la primera afroamericana y la primera persona de origen asiático en acceder a este puesto, tras una carrera profesional en la que ya está acostumbrada a ser una pionera.

Y como tal juró como vicepresidenta de la mano de otra mujer que ha roto moldes, la jueza Sonia Sotomayor, la primera latina magistrada del Tribunal Supremo de EE.UU.

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Con su madre como fuente de inspiración y proveniente de una cultura que “produce mujeres fuertes”, Harris ha tenido que recurrir en numerosas ocasiones a esa fortaleza en una trayectoria marcada por las primeras veces: fue la primera fiscal de distrito afroamericana y la primera fiscal general en la historia de California; la primera indio-americana en llegar al Senado y, ahora, marca otro hito al convertirse en vicepresidenta.

Nacida el 20 de octubre de 1964 en Oakland (California), Harris es la hija mayor de una pareja de inmigrantes -Shyamala Gopalan, una investigadora contra el cáncer de la India, y Donald Harris, un economista de Jamaica-, que se divorciaron cuando ella tenía 7 años.

Ella, su madre y su hermana Maya

Según el medio Politico, tras la separación su madre las crió a ella y a su hermana, Maya, en el piso de arriba de un dúplex de color amarillo en Berkeley (California).

Su nombre, Kamala, hace mención a su origen indio, ya que significa “loto” y es una de las denominaciones de la diosa hindú Lakshami.

Su madre afirmaba en 2004 al diario Los Angeles Times que “una cultura que adora a las diosas produce mujeres fuertes”.

Prueba de la influencia de su progenitora es que Harris mencionó a su madre durante su discurso en la Convención Nacional Demócrata:

Acepto la nominación a la Vicepresidencia de Estados Unidos de América. Lo hago comprometida con los valores que ella (su madre) me dio, con la Palabra (de Dios) que me enseña a andar con fe, y no por la vista, y con una visión transmitida a través de generaciones de estadounidenses que Joe Biden comparte”, subrayó.

Pese a su origen multicultural, Harris prefiere describirse a sí misma simplemente como “una estadounidense”, y asegura que siempre se ha sentido bien con su identidad, como explica en su autobiografía “The Truths We Hold”.

Sin problema de identidad

La senadora atribuye a su madre el mérito de no haber tenido problemas de identidad, ya que ella creció bebiendo de la cultura india, pero al mismo tiempo sintiéndose orgullosa de ser afroamericana.

“Sabía (mi madre) que su patria de acogida nos vería a Maya y a mí como niñas negras, y estaba resuelta a asegurarse de que creceríamos como mujeres negras orgullosas y con confianza en sí mismas”, escribió Harris en su libro.

Kamala Harris saluda al expresidente de Estados Unidos Barack Obama durante la posesión de Joe Biden. Foto: EFE

Gopalan estuvo vinculada al movimiento de derechos civiles en EE.UU. y salió a manifestarse junto a su marido, y más tarde con sus hijas cuando se divorció.

La trayectoria política de Harris ha sido fulgurante: graduada en Ciencias Políticas y Economía en Howard University, una de las universidades negras por excelencia, se especializó en la lucha contra el crimen.

Entre 2004 y 2011 fue fiscal de distrito en San Francisco y entre ese último año y 2017 ejerció como fiscal general de California.

En 2016 se convirtió en la segunda mujer de raza negra y la primera de origen indio en ganar un escaño en el Senado del país, donde enseguida destacó por sus preguntas incisivas a responsables de la Administración de Donald Trump durante las audiencias.

El año pasado, Harris lanzó su candidatura presidencial bajo el lema “Kamala Harris por la gente”, aunque su propuesta no logró convencer para recaudar suficientes fondos, por lo que anunció su retirada en diciembre.

Biden la eligió como compañera de fórmula pese a los momentos de tensión que ambos protagonizaron mientras Harris era todavía aspirante, como el tira y afloja que vivieron en el segundo debate demócrata, cuando la entonces senadora criticó al exvicepresidente por haberse opuesto a un mandato federal sobre un sistema de transporte para estudiantes con el fin de acabar con la segregación racial en las escuelas.

“Había una niña pequeña en California que fue parte de la segunda clase para integrarla en las escuelas públicas. Y ella iba en autobús al colegio todos los días, y esa pequeña era yo”, espetó Harris.

Dentro de los sectores más izquierdistas, Harris ha sido criticada por su actuación como fiscal general y de distrito en California, ya que durante sus mandatos aumentaron las condenas de cárcel, especialmente las relativas a delitos vinculados a las drogas.

Como fiscal se opuso al empleo de cámaras corporales por parte de los agentes de policía y a la legalización de la marihuana con fines recreativos, aunque sobre este último tema ha modificado su visión.

Aun así, el diario The New York Times apuntaba que ella misma se ha descrito como “fiscal progresista”: Impulsó medidas de izquierda sobre asuntos como el matrimonio gay y la pena de muerte, pero los más radicales le echan en cara no haber ido más lejos.

Como aspirante demócrata a la Presidencia, en su día se presentó como una solucionadora de problemas “pragmática”.

Tras su investidura como vicepresidenta, esta “solucionadora” de problemas, de 56 años, se coloca en un puesto de ventaja para convertirse en un futuro hipotético en líder del Partido Demócrata, dada la edad de Biden, de 78 años, y su convencimiento de que va a ser un presidente “de transición”.

EFE

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Biden reiniciará combate de EEUU contra el COVID-19 tras asumir el cargo

El presidente Joe Biden anunciará una serie de medidas para disminuir el contagio en el país.

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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, reiniciará de inmediato el miércoles la respuesta de la nación a la pandemia del COVID-19 tras prestar juramento para liderar un país que sufre su peor crisis de salud pública en más de un siglo.

Como parte de una primera serie de decretos, Biden ordenará que todos los empleados federales usen mascarilla y hagan obligatorio el cubrimiento facial en propiedad federal.

Asimismo, establecerá una nueva oficina en la Casa Blanca para coordinar la respuesta al coronavirus y frenar la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud, un proceso iniciado por su predecesor, Donald Trump.

Los decretos indican que Biden tiene como objetivo cumplir su promesa de campaña de hacer del alivio frente al COVID-19 una prioridad máxima y marcará una fuerte divergencia con la respuesta a la pandemia de la administración Trump, que los críticos dicen que fue ineficaz, descoordinada y al menos en parte responsable de la muerte de más de 400.000 personas.

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Biden tiene previsto nominar a un cirujano general interino el mismo miércoles, dijo a MSNBC una persona con conocimiento de la decisión, tras la renuncia del designado por Trump, Jerome Adams.

Las órdenes de Biden, en particular la de la mascarilla, busca sentar un ejemplo para que los funcionarios estatales y locales controlen el virus, que ha complicado la economía del país. Estados Unidos ha reportado casi 200.000 nuevos casos de COVID-19 y 3.000 muertes diarias en un promedio móvil de siete días, según datos de Reuters.

Los científicos y los expertos en salud pública aseguran que las mascarillas pueden ayudar a prevenir la propagación del coronavirus, pero la protección se ha convertido en un punto de fricción en la vida estadounidense, reflejando la gran división política que vive el país.

Trump, quien contrajo el COVID-19 el pasado otoño boreal, evitó su uso en casi todos sus actos, y continuó realizando mítines de campaña abarrotados y sin mascarillas, mientras que la campaña de Biden celebró inicialmente eventos virtuales y se expandió luego a reuniones con mascarilla y distancia social.

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“La democracia ha prevalecido”: Joe Biden llama a la unidad en su discurso como presidente de EE. UU.

Joe Biden y Kamala Harris se procalaman como presidente y vicepresidenta de los Estados Unidos.

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El demócrata Joe Biden juró como presidente de Estados Unidos el miércoles, prometiendo poner fin a la “guerra incivilizada” en un país atravesado por profundas divisiones políticas, una economía golpeada y una agresiva pandemia de coronavirus que ha causado la muerte de más de 400.000 estadounidenses.

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Con una mano en una biblia antigua perteneciente a su familia, Biden prestó juramento ante el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, poco después del mediodía, prometiendo “preservar, proteger y defender la Constitución de Estados Unidos”.

“Estados Unidos ha sido probado, y Estados Unidos ha estado a la altura del desafío”, dijo Biden en su discurso inaugural.

“Hoy celebramos el triunfo, no de un candidato, sino de una causa. La causa de la democracia (…) Amigos míos, la democracia ha prevalecido”.

Biden, de 78 años, es el presidente de mayor edad en la historia del país, luego de asumir en una ceremonia reducida en Washington que se despojó de su pompa habitual, tanto por el coronavirus como por las preocupaciones de seguridad tras el asalto del 6 de enero al Capitolio, perpetrado por partidarios del mandatario saliente.

Tras desafiar las normas durante su mandato, Trump se burló de una última convención al dejar la Casa Blanca ya que se negó a reunirse con Biden o asistir a su toma de posesión, un quiebre con más de un siglo y medio de una tradición política que es considerada como una manera de ratificar el carácter pacífico de la entrega del poder.

Trump, que nunca reconoció el resultado de las elecciones del 3 de noviembre, no mencionó a Biden por su nombre en sus declaraciones finales como presidente el miércoles por la mañana, cuando promocionó algunas medidas de su Gobierno y prometió regresar “de alguna forma”. Abordó el Air Force One por última vez y se dirigió a su retiro de Mar-a-Lago en Florida.

Los principales republicanos, incluido el vicepresidente Mike Pence y los líderes del Congreso del partido, asistieron a la toma de posesión de Biden, junto con los expresidentes estadounidenses Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton.

Foto: EFE

La compañera de fórmula de Biden, Kamala Harris, hija de inmigrantes de Jamaica e India, es la primera persona negra, la primera mujer y la primera estadounidense de origen asiático en ocupar la vicepresidencia tras ser investida por la jueza Sonia Sotomayor, la primera integrante de origen latino de la Corte Suprema.

Biden asume el cargo en un momento de profunda inquietud nacional, con el país enfrentando lo que sus asesores han descrito como cuatro crisis: la pandemia, la economía, el cambio climático y la desigualdad racial. El mandatario prometió una acción inmediata, incluida una serie de medidas ejecutivas en su primer día en el cargo.

Después de una amarga campaña marcada por las infundadas acusaciones de Trump de fraude electoral, Biden adoptó un tono conciliador y pidió a los estadounidenses que no votaron por él que le dieran la oportunidad de ser también su presidente.

“Para superar estos desafíos, para restaurar el alma y asegurar el futuro de Estados Unidos se requiere mucho más que palabras. Se requiere lo más esquivo de todas las cosas en una democracia: la unidad”, dijo.

“Debemos poner fin a esta guerra incivilizada que enfrenta al rojo contra el azul, lo rural a lo urbano, lo conservador a lo liberal. Podemos hacer esto, si abrimos nuestras almas en lugar de endurecer nuestros corazones”, apuntó.

La ceremonia se desarrolló frente a un Capitolio fortificado tras el asalto de una turba de seguidores de Trump hace dos semanas, alentados por afirmaciones sin pruebas de que la elección de noviembre le fue robada. La violencia, que dejó cinco muertos, llevó a la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, a votar por una impugnación a Trump, la segunda en su mandato.

Miles de soldados de la Guardia Nacional estaban el miércoles desplegados en torno al Capitolio. En lugar de una multitud de espectadores, la Explanada Nacional estará cubierta por casi 200.000 banderas y 56 pilares de luz que representan a personas de los estados y territorios de Estados Unidos.

El alma de los Estados Unidos

La toma de posesión de Biden es el cenit de una carrera de cinco décadas en el servicio público que incluyó más de tres décadas en el Senado de Estados Unidos y dos mandatos como vicepresidente bajo el expresidente Barack Obama.

Pero enfrenta crisis superpuestas que desafiarán incluso a alguien con su experiencia política.

La pandemia en Estados Unidos alcanzó un par de hitos sombríos en el último día completo de Trump en el cargo el martes, llegando a 400.000 muertes y 24 millones de infectados, la cifra más alta de cualquier país. Millones de estadounidenses están sin trabajo debido a cierres y restricciones relacionados con la pandemia.

Biden se ha comprometido a poner todo el peso del gobierno federal en la crisis. Su principal prioridad es un plan de 1,9 billones de dólares que mejoraría los beneficios por desempleo y proporcionaría pagos directos en efectivo a los hogares.

El monto requerirá la aprobación de un Congreso profundamente dividido, donde los demócratas tendrán escasas ventajas tanto en la Cámara como en el Senado.

Biden perderá poco tiempo tratando de pasar página sobre la era Trump, dijeron los asesores, firmando una serie de 15 acciones ejecutivas en su primer día en el cargo sobre temas que van desde la pandemia hasta la economía y el cambio climático.

Las órdenes incluirán mascarillas obligatorias en las propiedades federales, volver a unirse al acuerdo de París y poner fin a algunas prohibiciones de viaje a países con mayoría musulmana.

Aunque Biden ha establecido una agenda intensa para sus primeros 100 días, incluida la entrega de 100 millones de vacunas COVID-19, el Senado podría ser consumido por el próximo juicio político de Trump, que seguirá adelante a pesar de que haya dejado el cargo.

El juicio podría servir como una prueba temprana de la promesa de Biden de fomentar un sentido renovado de bipartidismo en Washington.

Trump emitió más de 140 indultos y conmutaciones en sus últimas horas en el cargo, incluido un indulto para su exasesor político, Steve Bannon, quien se declaró inocente de los cargos de estafar a partidarios de Trump como parte de un esfuerzo por recaudar fondos privados para un muro fronterizo de México.

Pero no emitió indultos preventivos para él o los miembros de su familia, luego de especulaciones en torno a que podría hacerlo.

REUTERS

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