Todos los Derechos reservados © 2004 - 2019, Forbes Colombia

Historias

La empresaria china que arma compañías desde cero

Creando plataformas tecnológicas, Wenyi Cai aborda en Colombia problemas de la clase media emergente con empresas que buscan ser rentables y expandirse por América Latina.

Publicado

on

Foto: Andrés Rodríguez / Forbes.

Rodeada por desarrolladores, sentada frente a un ancho escritorio en una casa de tres pisos en Bogotá, donde queda la sede de Polymath Ventures, su fundadora y CEO Wenyi Cai cierra su computadora para hacer una pausa y contar cómo le han alcanzado los últimos siete años, desde que aterrizó en Colombia, para dar origen a siete compañías que en conjunto han levantado más de 30 millones de dólares en fondos de inversión.

Una de esas empresas es una fintech que ha constituido una comunidad de consejeros financieros informales, que “manejan bien” sus finanzas personales y usan esa habilidad por medio de una plataforma móvil para asesorar a sus personas cercanas, según explicó a Forbes Ana Barrera, cofundadora y CEO de Aflore.

Lea también: Made in China: ¿hasta dónde llegará la expansión en Colombia?

Los consejeros, con el modelo de venta directa, explican productos financieros, los solicitan y hacen seguimiento con sofisticada inteligencia artificial en barrios de clase media emergente.

“Es un sistema de puntaje propio con el que se entregan créditos de entre un millón y 12 millones de pesos a personas que tienen poca información estructurada, porque antes no habían tenido acceso a un crédito formal y ahora cuentan con productos financieros”, detalla Barrera, quien adelanta que se preparan para ofrecer seguros y añade que entre la comunidad, el 76 % son consejeras mujeres que reciben ingresos extras e incentivos.

A esta familia de Ventures también pertenecen empresas como Autolab, una plataforma que ofrece soluciones del servicio mecánico automotor; Elenas, un canal digital que permite a mujeres hacer ventas directas de productos de belleza que antes vendían con catálogos, y Nido, que ofrece cuartos amoblados manejando la relación con los inquilinos.

La mujer detrás de todo, Wenyi Cai, nació en China pero creció viajando a Estados Unidos, donde estudió física y filosofía en Harvard.

Su inicio en los negocios se remonta a cuando tenía 21 años, trabajando para un fondo de cobertura. Luego hizo parte de McKinsey en Dubái, desde donde tomaba aviones hacia el resto de Medio Oriente, así como a países de África y Asia del Sur para atender proyectos en esa zona del mundo.

Lea también: La historia (no contada) del imperio Sarmiento

“Fue ahí cuando me di cuenta del poder de ciertas plataformas tecnológicas para transformar industrias y las economías de las sociedades”, cuenta Cai porque, cuando apenas surgían las conexiones 2G, la inspiró haber descubierto cómo se creaban negocios “impactantes” en su gestión de distribuir teléfonos móviles y tarjetas SIM.

Al regresar fue hasta Silicon Valley para unirse a Milo, una plataforma que apenas comenzaba dando acceso a inventarios y precios precisos de tiendas y en la que siendo alta ejecutiva, se cerró una adquisición por parte de eBay.

Estudiando una maestría en la Escuela de Gobierno de Kennedy de Harvard —que finalmente abandonó—, quería probar algo “con propósito”, así que usaba su tiempo para reclutar un pequeño equipo con el que puso su foco en la clase media emergente en América Latina.

Así que aterrizó en Medellín con ocho personas de distintos países para iniciar Polymath Ventures, proyecto que en realidad tomó fuerza en Bogotá.

La compañía tiene una metodología para encontrar soluciones innovadoras a problemas sociales, como lo son los servicios financieros y la movilidad. En el proceso buscan líderes que asuman la función de cofundadores para empezar una empresa desde cero.

Lea también: Orlando Bravo: el mejor negociador de Wall Street

Polymath empezó con capital propio de Wenyi, fondos con los que inyectan capital a las compañías emergentes que crean. En un primer momento emprendió entrevistas con cientos de personas de clase media para entender sus problemas.

Cai resume la metodología de esta manera: “Realmente no creo que estemos haciendo impacto social, estamos construyendo empresas realmente rentables, en las que nos impulsa usar tecnología para crear compañías disruptivas, pero con herramientas en torno a la comunidad porque nuestro propósito es crear algo impactante”.

Estas ideas han sido exaltadas por entidades como el BID y ya se están replicando en otros mercados como en Ciudad de México, donde Polymath Ventures tiene oficina y tres empresas funcionando.

Actualidad

De migrante a fundador de su firma de legal: la historia de Jaime Suárez

Llegó a EE.UU. sin saber leer ni escribir en inglés. Hoy ha construido un imperio legal, que ya suma 3.000 casos resueltos y 19 años de experiencia. ¿Cómo lo logró? “Por el amor a sus padres”, cuenta.

Publicado

on

Jaime Suárez, abogado especialista en lesiones personales y accidentes. Foto: Law Offices Suárez & Montero.

Jaime Suárez es un defensor legal de origen cubano, cuya vocación humanitaria se debe al amor que sus padres le inculcaron. “Ayudar al prójimo era la profesión de mis padres. La vida de las personas dependía de ellos. Hoy, mi ayuda es distinta, pero no menos valiosa porque voy en pro de la justicia para hacer de nuestra sociedad, algo mejor”, dijo el abogado.

Suarez nació en Cuba en 1966. Luego emigró a España donde vivió un año.  Más tarde, viajó a Estados Unidos donde tuvo la oportunidad de vivir en Nueva York, Nueva Jersey y el norte de Kansas, en este último lugar, aprendió a leer y escribir en inglés. Tiempo después, se fue a Miami donde realizó toda su vida académica.

Su padre era médico y su madre era enfermera. Sin embargo, tuvieron que estudiar nuevamente para poder ejercer en el país norteamericano, lo que implicó comenzar de cero en un lugar diferente, con ideas y formas de actuar distintas. “Mis padres tuvieron que estudiar y trabajar al mismo tiempo que nos cuidaban, por eso valoró mucho el esfuerzo que realizaron para sacarnos adelante”, dijo el abogado especialista en lesiones personales y accidentes.

No se pierda: vTutor impulsa la creación de nuevos negocios con más de 200 cursos

La vida de Jaime estuvo llena de altibajos, pero nunca perdió la esperanza de hacer algo que le permitiera ayudar a los demás. Su padre fue diagnosticado con cáncer de colon, por lo que tuvieron que quitarle 60 centímetros de intestino. Este acontecimiento tuvo en desconcierto a su familia, pero su fortaleza y fe se convirtieron en el soporte necesario para afrontar el problema.

Aunque Jaime no se interesó por la medicina, como sus padres, sabía y estaba convencido que la labor que ejerciera tendría que estar enfocada a ayudar a las personas en momentos complicados. Por ello, decidió dedicarse al derecho, profesión que le ha permitido ayudar a miles de personas en procesos legales complicados y cuyos resultados han sido satisfactorios.

“La justicia es una de las convicciones que me impulsó a seguir esta profesión, pues en ella se puede ayudar a las personas que desconocen sus derechos. Me encargo de asesorarlos y darles las herramientas necesarias para que no sean víctimas de ningún tipo de injusticia social”, detalló.

Jaime Suárez es un defensor legal de origen cubano, cofundador de Law Offices de Suárez y Montero. Foto: Archivo particular.

Para Suárez, toda su vida le ha permitido comprender que los seres humanos tenemos sueños y que pueden hacerse realidad si tenemos el apoyo de las personas indicadas, por ello, busca ser esa mano que necesitan aquellos que por azares de la vida se enfrentan a diversas problemáticas legales.

Le recomendamos: La historia de Enzo Langer, el empresario que vende una casa cada 30 minutos

“Mis padres ayudaban a la recuperación de las personas; yo ayudo a la recuperación de su libertad, de sus derechos y de su vida. Mi labor altruista se basa en todo lo que ellos vivieron. No quiero que más personas padezcan lo que mi familia. No soluciono sus vidas, pero doy ese impulso que todos los seres humanos necesitamos para hacer realidad nuestros anhelos”, dijo.

Law Offices Suárez & Montero, basada en Miami, acumula más de 3.000 casos manejados y casi dos décadas de experiencia, cuenta también con sedes en los condados de Broward y Duval, Florida. La firma ha representado a víctimas lesionadas en muchos tipos de accidentes que involucran lesiones personales, muerte injusta, responsabilidad del local, entre otros.

“Antes que profesionistas, somos seres humanos y así debemos comprendernos. De mis padres aprendí el amor al prójimo, a mi labor y a mi persona. Son ellos el motor de lo que soy y de lo que aporto a cada una de las personas que llegan a mi vida. Hoy soy esposo y padre de familia que sabe que cada acción que realicé tendrá un impacto en lo que mis hijos quieran realizar. Quiero ser el ejemplo de mis padres para hacer de esta sociedad, algo más humano y equitativo”, concluyó.

Síganos en Google News para la mejor información de negocios, de Colombia y el mundo.

Seguir Leyendo

Historias

Tras fracasar, este colombiano busca crear el más grande consorcio de patentes de Latinoamérica

A través de su ‘startup’ LicenciArte, el ingeniero David Hurtado busca facilitarle a las universidades y científicos de la región la transferencia de patentes a grandes empresas del mundo y posicionar las innovaciones latinas en el mercado global de licencia de patentes, valorado actualmente en US$180.000 millones.

Publicado

on

Si bien hablar de patentes resulta un universo extraño y desconocido para muchos en Colombia, no ha sido igual en el caso de David Hurtado, un consagrado inventor, ingeniero biomédico colombiano y master en derecho de patentes. Este último campo se ha convertido en su fuente de inspiración para llevar las innovaciones y las tecnologías latinoamericanas a otro nivel.

Luego de fracasar en la venta de su primer patente, proveniente de su tesis de pregrado en la universidad (una mesa ergonómica para universitarios en sillas de ruedas y de indagar durante años sobre cómo funciona este mercado), este joven caleño se dio cuenta de las barreras que tienen los investigadores y los centros educativos a la hora de exportar el conocimiento y monetizar sus patentes en el exterior, por lo que decidió crear una ‘startup’ que atiende este problema de raíz.

Se trata de LicenciArte, un proyecto que promete convertirse en el administrador del más grande consorcio de patentes de Latinoamérica, el cual permitirá negociar paquetes de patentes “al por mayor” con multinacionales de gran prestigio como Sanofi, Decathlon o Merck, entre otras.

Lea también: Levantar patentes de vacunas salvaría millones de vidas: Unesco

La ‘startup’ colombiana, de la que Hurtado es CEO, es pionera en América Latina al evaluar y validar más de 100 innovaciones o tecnologías en la región. Además, promete validar las oportunidades comerciales de los descubrimientos científicos en un proceso sobreacelerado a través del uso de tecnologías emergentes y el conocimiento colectivo con su red de aliados mundial, asegurando una reducción exponencial de costos y tiempo significativos.

A su vez, planea transferir más de 30 familias de patentes de diferentes rincones de América Latina por medio de su consorcio para 2022, así como lanzarse como el principal jugador regional de este mercado de licencia de patentes, que hoy ya se valoriza en US$180.000 millones, pero que según estimaciones de IBM, llegará a US$1 billón en un futuro cercano.

Con respecto a los consorcios de patentes o “Patent Pools”, como se conoce en inglés, Hurtado mencionó que son acuerdos de voluntades entre dos o más titulares de patentes para licenciar grandes cantidades de patentes a terceros. Si bien esta estrategia se utiliza desde hace más de 2 décadas en empresas de tecnología, durante la pandemia ha tomado mayor fuerza y relevancia en las más prestigiosas universidades de EE.UU. y las farmacéuticas de vacunas debido a la coyuntura.

Lea también: Administración Biden apoya suspender patentes de las vacunas de Covid-19

“Si América Latina quiere competir en este mercado de las transferencias de tecnologías, debemos llegar unidos y con un portafolio variado y fortalecido de patentes”, agregó.

Para Hurtado, reconocido como el mejor joven investigador de la Universidad Autónoma de Occidente en 2008 y merecedor de una beca de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual para estudiar una maestría en Derecho de Patentes en Israel, “el sistema de patentes se creó para estimular a los inventores a que divulguen sus invenciones en pro de ampliar las fronteras de conocimiento de la humanidad y no reservarse las soluciones tecnológicas en secreto y llevarlas a la tumba”.

Sin embargo, considera que la estrategia que están utilizando los países de la región para transferir conocimiento o tecnología no es la adecuada, por lo que se requiere crear soluciones que transformen este proceso y cambien el curso de la historia de las patentes que nacen en Colombia y la región.

Lea también: China desbanca a Estados Unidos en su histórico liderazgo sobre patentes mundiales

“Hemos identificado un grupo pequeño pero muy brillante de científicos innovadores en América Latina que tienen todas las capacidades para generar pruebas de conceptos totalmente disruptivos a nivel global para dar mayor bienestar a la sociedad mundial. Sólo que no saben cómo negociarlas con empresas de primer mundo que tienen la capacidad de convertirlas en productos o servicios tangibles, ni tienen la financiación o capacidad tecnológica para comprobar su utilidad, ni la red de contactos para llegar a ellos”, añadió.

Y es que según una encuesta realizada por LicenciArte a 120 investigadores de toda Latinoamérica, más del 30 % asegura que no sabría cómo negociar una patente en el mercado internacional. Además, el 25 % no tendría ni idea qué precio ponerle a su innovación o tecnología en el exterior.

“Las universidades norteamericanas han contribuido con el descubrimiento de más de 200 medicamentos y vacunas, cerca de 14.000 ‘startups’ de base científica (fármacos, dispositivos médicos, computación avanzada, entre otros) y 5,9 millones de empleos, entre otros indicadores. Entonces, ¿por qué no hacerlo en instituciones de América Latina?”, concluyó.

Seguir Leyendo

Historias

De traficante de drogas a educador de Harvard: la historia de Brandon Fleming

Forbes habló con Brandon Fleming sobre su infancia, los planes para abrir el primer internado verdaderamente equitativo y la enseñanza empática.

Publicado

on

Después de que una lesión obstaculizara su carrera de baloncesto en la Universidad Liberty, Brandon Fleming abandonó los estudios para ganarse la vida como trabajador de una línea de montaje en Atlanta, Georgia. Poco tiempo después luego de intentar suicidarse, estaba decidido a cambiar su vida.

Se volvió a inscribir en Liberty University en un viaje completo a pesar de tener una comprensión de lectura de nivel de escuela secundaria. Fleming, sin embargo, aprobó sus cursos haciendo trampa.

No tardó mucho para que su profesora de inglés lo descubriera haciendo trampa; en lugar de reprobarlo, lo obligó a rehacer la tarea, a su lado, durante varios meses. En el proceso, ella le enseñó a leer y escribir, exponiéndolo a autores negros como Malcolm X y Frederick Douglass.

Lejos estaba aquel Fleming que incluso se dedicaba a traficar drogas y solo estaba interesado en el baloncesto.

Como actividad secundaria, entrenó a un equipo de debate en una escuela secundaria del centro de la ciudad de Atlanta. Después de que el equipo se convirtió en campeón nacional invicto, Harvard lo reclutó para entrenar a su equipo de debate. A su vez, Fleming fundó el Proyecto de Diversidad del Consejo de Debate de Harvard, que recluta a jóvenes negros altamente motivados de Atlanta y los capacita a través de una residencia de debate de un año con Harvard que culmina en una competencia contra los mejores debatientes de 25 países.

Hasta ahora, las tres cohortes que Fleming ha entrenado desde el inicio del programa en 2017 han ganado el prestigioso Torneo Nacional de Debate de Harvard. Este mes, Hachette Books publicó Miseducated, las memorias de Fleming.

Forbes habló con Fleming sobre su infancia, los planes para abrir el primer internado verdaderamente equitativo y la enseñanza centrada en el corazón.

¿Cuénteme cómo terminó en el debate?

No sabía que los negros eran eruditos. En el mundo en el que yo existía, no había nada más que gánsteres negros y traficantes de drogas negros y atletas negros. Cuando mi profesora me presentó a los escritores negros, me abrió este mundo en el que nunca supe que había espacio para mí. Simplemente tuve hambre de más. Empecé a ver películas y leer libros sobre eruditos negros. Estaba buscando en Google películas similares a Malcolm X y encontré otra película protagonizada por Denzel Washington sobre un profesor negro. Se llama Los Grandes Debates y cambió mi vida para siempre. Yo estaba como, “Si tan solo esto fuera algo real”.

Crecí como atleta y me lastimé. No tenía a dónde dirigir mi impulso competitivo. Así que ahora estaba como, ‘¿Puedes ser competitivo en cosas inteligentes?’ Entonces descubrí que era algo real y que mi universidad tenía un equipo de debate, y luego probé e hice el equipo. Estaba tan cautivado por el debate porque no solo me ayudaba a aprender, sino a descubrir mi voz e identidad.

Estuviste en la lista Forbes 30 Under 30 como fundador del Proyecto de Diversidad de Harvard. ¿Sigues involucrado en eso?

Por supuesto. Siempre me pregunto por qué fui yo quien logró salir del barrio, porque hay tanta gente que nunca logró salir. De hecho, la mayoría de ellos nunca logró salir. Algunos de ellos ni siquiera están vivos. Cuando llegué del barrio a Harvard, supe que mi presencia allí tenía que ser mucho más grande que yo. Me di cuenta de que la razón por la que estaba allí era para construir un puente, para crear acceso para más personas que se parecen a mí.

Durante tres años consecutivos, cada grupo de estudiantes que recluté y entrené en Atlanta a través del Proyecto de Diversidad de Harvard, todos ganaron el Torneo de Debate de Harvard. Muestra al mundo que es más grande que el debate. Muestra al mundo que cualquier cosa que las personas de raza negra y morena no hayan logrado no se debe a la capacidad; solo se debe al acceso.

Por su propio impulso y por encontrarse con algunos mentores increíbles, ha tenido un éxito impresionante, todo a través de la educación. ¿Cree que el sistema educativo es la principal vía para lograr la equidad racial?

Cuando miramos la difícil situación de la educación estadounidense, no es un problema de política. Es un problema del corazón. La razón es que no entendemos que la forma en que creamos un mundo más equitativo es a través de la educación empática. ¿Cómo se ve? Se ve exactamente como lo que hizo ese profesor por mí, que se encuentra conmigo donde estaba.

El inglés no me cambió. Los académicos no me cambiaron. El amor es lo que me cambió. La empatía es lo que me cambió.

La razón por la que escribí este libro [Miseducated] es porque no podemos llegar a personas que no entendemos. Cuando hablamos de llegar a los jóvenes en riesgo, así es como podemos llegar a ellos: ámalos primero y enséñales en segundo lugar. Una vez que aprendamos a hacer eso, la educación se transformará.

¿Cómo cree que los educadores y las instituciones académicas pueden incorporar el corazón en su plan de estudios?

Tenemos que entender el aprendizaje emocional. Va más allá de la inteligencia intelectual. No puede preocuparse por llegar a la mente y no al corazón. Tenemos que encontrarnos con ellos donde están, esa es la definición de equidad. Es lo que hizo ese profesor por mí: estar dispuesto a hacer un esfuerzo adicional por encima del deber.

La otra parte es la enseñanza culturalmente relevante. Cuando mi profesora quiso enseñarme a leer y escribir, no volvió a William Faulkner o F. Scott Fitzgerald. Ella entendió la importancia de la cultura y la representación. Esa es la definición de enseñanza culturalmente relevante: es unir nuestra agenda con sus intereses.

Los jóvenes no están desinteresados. Los jóvenes no están desconectados. Es más fácil para nosotros decir que no están interesados ​​porque eso niega nuestra responsabilidad.

¿Cuál es el papel de la educación superior en este sistema?

Un papel que puede desempeñar la educación superior es crear una programación de verano equitativa, que es lo que estamos haciendo en Harvard. Damos acceso a estudiantes negros y morenos porque la otra opción es dejar que estos niños se las arreglen solos.

¿Cómo cree que será más recordado? ¿Por su libro? ¿Su trabajo en Harvard? ¿U otro tipo de cosas profesionales?

Puedo contarle algo que no he compartido con muchos otros. Si he descubierto la herramienta que nivela el campo de juego para las personas marginadas, significa que tengo la responsabilidad de poner esa herramienta en manos de tantas personas como sea posible, y no puedo hacer eso en Harvard. En este momento, estoy en el proceso de construir una escuela que se llama Veritas School of Social Sciences. Va a ser la escuela más equitativa del mundo. Va a ser un internado para personas de color. Está en Atlanta, Georgia y el desarrollo ya está en marcha. Planeamos abrir la escuela en el otoño de 2023 o 2024.

¿Mencionaste por correo electrónico que tu libro está siendo seleccionado para una película?

¡Sí, lo es! No hay mucho que pueda compartir, solo porque ahora estamos negociando con diferentes compañías de producción y estudios para determinar qué contrato queremos firmar.

Esta entrevista ha sido editada y condensada para mayor claridad.

POR: Alexandra Sternlicht

Seguir Leyendo

Historias

El momento es el gurú: ¿por qué las crisis tienen sentido?

Los tiempos difíciles nos recuerdan que es importante no desistir y también aprender a insistir en lo correcto. Desde luego, se trata de una reflexión que no es sencilla, aunque apremiante, ahora que tantos emprendimientos, empleos y proyectos de vida tambalean.

Publicado

on

Foto: Getty Images.

Por: Santiago Sánchez B.*

Los días de Michael O’Neill pasaban como una sucesión interminable de horas de trabajo. Su carrera como fotógrafo y retratista le exigía viajes alrededor del mundo y sesiones diarias de más de catorce horas. En un bucle de auto-exigencia y perfeccionismo, el estrés le transformó los nervios del cuello en trocitos de calcio. Esto le llevaría a la mesa de un quirófano con el brazo derecho paralizado y la sentencia de que nunca más volvería a utilizarlo.

La inercia de una extremidad en su profesión era un punto final. Sin embargo, como si el duelo y la derrota no fueran opciones, sintió la enorme necesidad y la obligación consigo mismo de no aceptar ese destino, de recuperarse a toda costa. Y lo hizo, a través del yoga. Así lo relata en el documental “Yoga: la arquitectura de la paz”, basado en el sorprendente trabajo que realizó una vez recuperado: retratar por todo el mundo a los maestros de esta disciplina que no solo le devolvió el brazo, sino el sentido de la vida.

Su historia, que es la de muchas otras personas lanzadas al abismo de la incertidumbre, nos recuerda -especialmente en los tiempos que vivimos- que una crisis, un duelo, un fracaso o un cambio nos acercan tanto al propósito como al sentido -que no son lo mismo aunque se correspondan-.

El propósito se construye y el sentido se descubre. El primero es transitar las circunstancias con una intención, es “un acto de voluntad que requiere consideración y práctica” diría John Coleman, autor de Passion & Purpose: Stories from the Best and Brightest Young Business Leaders. El segundo proviene de distintas fuentes a veces inesperadas y casi siempre cambiantes. Ambos configuran esa respuesta particular e intransferible a la cuestión del para qué hemos venido.

Dicho esto, no extraña por ejemplo, que ante el evidente panorama de carencias y necesidades de nuestras sociedades, los emprendedores comiencen a replantearse su propósito. Un ejemplo interesante es que según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2020, más de un 40% de los emprendedores en 35 países, sostienen que su motivación para lanzar un negocio es “hacer una diferencia en el mundo”. Las crisis nos llevan a evaluar estas cuestiones, porque ponen en relieve que ni el propósito ni el sentido son tácitos. Nos recuerdan que son importantes para no desistir y también para aprender a insistir en lo correcto, que nos permiten comprender y vivir con cierto grado de conciencia los procesos naturales de la vida. Desde la cuesta arriba que significa emprender o el largo camino para crecer en un ámbito profesional, hasta forjar una relación estable, criar un hijo o atravesar una enfermedad. Desde luego, se trata de una reflexión que no es sencilla, aunque apremiante, ahora que tantos emprendimientos, empleos y proyectos de vida tambalean.

Como emprendedor, el confinamiento tuvo efectos en el desarrollo de nuestros proyectos y la evolución que habíamos trazado encontró barreras inesperadas, algunas insalvables. Aunque había escrito mi primer libro sobre adaptación, como ser humano quise desistir en cierto punto. La tragedia de la pandemia, la parálisis laboral y el estrecho margen económico para actuar me llevó a preguntarme si lo que estaba haciendo tenía sentido. En ese escenario, surgió un desafío que superaba todas mis experiencias previas. El mayor emprendimiento que podría haber imaginado: me convertí en padre y eso revitalizó todo lo demás. Entendí que es precisamente en los tiempos aciagos, en las pruebas y dificultades que debemos asirnos a nuestra intención, objetivos y motivaciones. Aunque cueste, aunque algunas renuncias sean inevitables y la incertidumbre deambule cerca de nosotros. Las crisis tienen sentido porque en la mayoría de los casos hay algo después de la tormenta. Y hasta que se acabe, esa es la esencia de la vida.

Contacto:

Linkedin: Santiago Sánchez B.

*El autor es co-fundador de Voice (Es), una start-up española de upskilling que ofrece a equipos corporativos y emprendedores conocimiento aplicable en Innovación, Comunicaciones, Marketing y Transformación Digital.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes.

Seguir Leyendo

Historias

Antioquia usa tapabocas marca Bosi, Vélez y Safetti

La familia Vélez, responsable de las marcas Safetti, Vélez y Bosi, unió esfuerzos de producción

Publicado

on

Tapabocas

La Gobernación de Antioquia está entregando a sus habitantes los tapabocas fabricados en los mismos lugares donde suelen hacerse zapatos, bolsos, cinturones y otros artículos de lujo en cuero: las fábricas de Bosi, Vélez y Safetti.

Las tres empresas, lideradas por la familia Vélez de ese mismo departamento, le regalan a la Gobernación sus nuevos tapabocas para reducir el número de contagiados por covid-19, fabricados en la planta de Safetti que ahora además abrió puntos de venta del producto.

Clemencia Vélez, gerente de Bosi, explica que “desde que sonaron las primeras alarmas de la pandemia, nos unimos a grupo de empresas privadas antioqueñas que querían colaborar con el esfuerzo que estaba haciendo el gobierno para controlarla y de a poco se fueron consolidando alianzas de acuerdo a las afinidades o fortalezas de cada compañía: de ese grupo están surgiendo  nuevos proyectos y productos”.

Así, la familia se reunió para diseñar los tapabocas con la asesoría del Laboratorio de Co-Creación para la Innovación en Salud del Hospital General, la Universidad CES y la Universidad EIA.

Además, Bosi envió a todos sus empleados de regreso a casa con vacaciones colectivas y sus salarios pagos, para que estos permanezcan en casa cumpliendo con la orden de aislamiento obligatorio del Gobierno Nacional.

Vélez añade que “esa será nuestra línea de conducta, apoyando las decisiones que desde el Gobierno y el Ministerio del Trabajo se tomen”.

Para la gerente de Bosi, “si los empresarios nos quedamos  sentados en nuestros hogares esperando a que pase el mal momento, estamos muy equivocados. Este es un problema de todos que tenemos que resolver como comunidad, remando para el mismo lado, sin egoísmos ni oportunismos de ninguna clase”. 

Seguir Leyendo
Publicidad
Publicidad

Destacado