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¿Cuál es la ira de Stiglitz?

El premio nobel de Economía habla sobre los cambios que debe hacer la sociedad para hacerla viable.

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Joseph Stiglitz

Foto: Daniel Mordzinski / Hay Festival

Nota del editor: Forbes hizo esta entrevista con Joseph Stiglitz en febrero del 2020, durante el Hay Festival que se llevó a cabo en Cartagena y cuando el coronavirus no había sido declarado pandemia.

A sus 77 años, uno de los economistas más brillantes del mundo, ve en el horizonte tormentas. Al hablar con Forbes en Cartagena, en el marco del Hay Festival, Joseph Stiglitz es consecuente a lo que ha escrito en los últimos años, llama la atención, con voz altiva, de que debe haber un cambio para sobrevivir.

El Premio Nobel de Economía del 2001 advierte de que se viene una desaceleración grave de la economía en el mundo por considerar que se ha producido un coctel de situaciones que pasan desde lo geopolítico hasta eventos, como la propagación de coronavirus, que generan un mal ambiente para el crecimiento.

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Está convencido de que un nuevo contrato social entre la nueva ciudadanía y el Leviatán es fundamental para que el descontento generalizado no siga creciendo porque lo ve como una ola imparable y, en otros temas, ve con bastante reserva qué beneficios traerán estas nuevas economías, de plataformas digitales, para los trabajadores.

Están sucediendo cosas en el mundo como la guerra comercial entre EE. UU. y China, el Brexit, vienen elecciones de Estados Unidos. ¿Cómo ve la economía global?
Creo que habrá una desaceleración en la economía global. Casi todos los pronósticos dicen que esto se debe en parte a la continua incertidumbre de las guerras comerciales con China y las amenazas de un nuevo frente con Europa. Nadie realmente piensa que nuestro primer acuerdo base de tregua con China sea un paso de escala.

Combinas eso con las incertidumbres geopolíticas que han venido apareciendo, como la situación en Irán, y luego con los problemas más grandes, como la crisis de salud global del virus que apareció en China, que está aislando de manera significativa a un país que es casi el 20 % de la economía mundial. Creo que en realidad puede haber una desaceleración grave.

En algunos países de América Latina ha explotado en el último año un descontento social, ¿aumentará?
Creo que la presión social aumentará de muchas maneras y he anticipado que hay un problema dado al alto nivel de desigualdad que ya existe en la región. Comenzando este milenio, mientras que la economía de China se expandió rápidamente, América Latina se benefició enormemente, con un crecimiento y disminución de desigualdad en países como Brasil, Argentina y Bolivia. Había optimismo.
Luego, la desaceleración económica ha despertado un sentimiento antiestablecimiento global a medida que las personas de todo el mundo se dan cuenta de que el prometedor neoliberalismo realmente genera un crecimiento económico lento y desigual.

La sensación es que muchas de las ideas del establecimiento, de un mercado sin restricciones, no funcionan. Esas políticas fallaron y ahora necesitamos un nuevo contrato social en el que haya un equilibrio entre el mercado, el Estado y la sociedad civil, y una ecología de instituciones más rica, incluidas organizaciones sin ánimo de lucro. Ese sentimiento ha terminado en cosas como el Brexit y en los Estados Unidos, con Donald Trump. Lo triste es que todo ese sentimiento antiestablecimiento no se traduce en políticas que resuelvan realmente los problemas que se han identificado.

¿En qué se deberían centrar los gobiernos para atender estos desafíos?

Creo que es necesario centrarse tanto en cómo hacer que el mercado funcione mejor como en reconocer que no importa qué tan bien lo hagamos para que funcione mejor, todavía necesitaremos la asistencia del gobierno. Cuando hablo de hacer que el mercado sea mejor, me refiero a más competencia, reestructuración de los derechos laborales, del gobierno corporativo, todo un conjunto de problemas que hacen que los mercados funcionen, pero donde estamos hoy significa que, sin importar lo que hagamos, terminaremos a un alto nivel de desigualdad. Eso se traduce en que necesitamos financiar la evolución de la educación, la salud y la pensión.

Pero también hay otros asuntos urgentes como el cambio climático y la cuarta revolución industrial…

En cuanto al cambio climático, hay que pensar en la amenaza que representa para nuestro futuro, pero dicen que no tenemos suficientes recursos para hacer una transición verde. Sin embargo, cuando se trata de la Cuarta Revolución Industrial, dicen: “Oh, tenemos demasiados recursos”. Son visiones incoherentes e inconsistentes. Mi opinión es que la cuarta revolución industrial pondrá disponibles recursos. Si los gestionamos bien, podremos usar esos recursos para la transición verde.
En la última gran guerra que tuvimos hubo un gran momento de cambio social. La fuerza laboral de las mujeres y los afroamericanos. Cambiamos las reglas para hacer una sociedad más democrática de manera fundamental y creo que el acuerdo verde puede ser un momento similar de repensar nuestra sociedad.

En medio de lo que explica, aparecen líderes con propuestas que, a mediano y largo plazo, generan huecos fiscales…

La ironía en todas estas discusiones son los llamados republicanos que no se consideran populistas en los Estados Unidos y que han sido consistentemente los peores en violar la restricción presupuestaria. Primero fue Ronald Reagan, donde estropeamos el presupuesto en 1981 y, en 2017, Donald Trump.
Mi punto de vista es que si realmente estamos atacando el cambio climático, podemos hacerlo de manera sostenible, cargando el crecimiento económico dentro de nuestras limitaciones presupuestarias.
Solo para darles un par de números, gravar el carbono incentivará una economía más verde que recaudaría cientos de miles de millones de dólares en un período de diez años.

Si solo tuviéramos a esas personas muy ricas que no pagan su parte justa de impuestos, que pagan una tasa impositiva más baja que las personas trabajadoras comunes, y les hacemos pagar su parte justa de tributos, tendremos miles de millones de dólares de devolución.
Los ingresos por impuestos a los recursos no son un problema si nos comprometemos con una sociedad justa.

En su libro más reciente, ‘People, Power, and Profits: Progressive Capitalism for an Age’ hace énfasis en críticas al poder de las más grandes corporaciones, pero cada día surgen más rápido modelos de negocios como los de la economía gig. ¿Qué opina de ellos?

Las plataformas en principio pueden ser una tecnología que podría conducir a una asignación más eficiente de recursos. Pero por la forma como funcionan, las empresas como Uber y muchas de las otras plataformas de esta economía están realmente diseñadas para explotar a los trabajadores.
En Nueva York se hizo un estudio sobre cuál era el salario promedio por hora de los conductores y era algo del orden de seis dólares por hora. No puedes vivir de eso en una ciudad como Nueva York. Por lo general, usan la plataforma como una excusa para eludir las regulaciones y eso tiene que ser inaceptable.

Hablando de lo laboral, hay muchas discusiones sobre las pensiones. En Colombia lo estamos discutiendo, ¿qué debería tenerse en cuenta en estos tiempos?

Este fue un tema que discutimos mucho tiempo cuando fui presidente del Consejo de Asesores Económicos de Clinton. Una de las cosas importantes a tener en cuenta es que la economía siempre está cambiando, la salud está mejorando y, en promedio, las personas pueden trabajar más tiempo. De hecho, la evidencia es que es más saludable para las personas trabajar más tiempo, por lo que extender la expectativa de vida normal está bien.

Pero proporcionar trabajos es uno de los problemas en muchos países, ya que el marco macroeconómico no es lo suficientemente bueno como para brindar esos trabajos decentes y no querrás pedirle a la gente mayor que acepte trabajos degradantes solo para sobrevivir.
El otro aspecto a revisar es que, en promedio, la esperanza de vida estaba aumentando. Hay muchas personas en la economía que ejercen trabajos físicos duros. Para ellos, la esperanza de vida ha aumentado, pero no tanto. No es razonable esperar que continúen trabajando así. La lección de todo esto es que un paquete único para todos no funciona.
Hay que tener alguna diferenciación. Digamos que para un profesor como yo no, mientras mi mente y mi cuerpo me lo permitan, puedo continuar enseñando, quiero y me encanta hacerlo.

Para los nuevos liderazgos, ¿cómo deberían abordar todos estos problemas?

Los nuevos líderes deben darse cuenta de que hay una única respuesta: el neoliberalismo es un fracaso. Por lo que necesitan un nuevo contrato social. Tienen que aprender de las lecciones del pasado y los problemas de hoy son graves. Tenemos crisis climáticas, crisis de desigualdad, crisis financiera y vamos a necesitar nuevas ideas.

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La nueva generación de economistas en Latinoamérica

En la actualidad, el contexto profesional al que se enfrentan los jóvenes economistas es mucho más internacional y competitivo, pero también más desigual. ¿Por qué?

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Recientemente estuve involucrado en la contratación de un par de investigadores junior que hoy me apoyan en mi agenda de investigación. Esto me dio la grata oportunidad de conocer decenas de brillantes economistas latinoamericanos que están comenzando su carrera. Además de grata, esta fue una experiencia introspectiva, que me hizo reflexionar sobre las formas en las que ha cambiado la economía como profesión en la región.

El elemento introspectivo de esta experiencia tuvo que ver con que, hace diez años, yo estaba en una situación similar a la de los candidatos con los que conversé. Me había acabado de graduar de un pregrado en economía en Colombia y buscaba oportunidades para iniciarme en el mundo de la investigación, anhelando, algún día, poder hacer estudios doctorales. A pesar de las similares circunstancias, el contexto que los jóvenes economistas latinoamericanos enfrentan hoy es bastante diferente. Este es un contexto más competitivo, más internacional, pero más desigual.

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Para empezar, el contexto hoy es más competitivo porque la calidad de los candidatos ha aumentado radicalmente. Hoy, todos los candidatos son completamente bilingües. Muchos de ellos han cursado dos carreras, infinidad de cursos online, y se encuentran terminando una maestría. Además, el dominio de múltiples lenguajes de programación es la norma y tener experiencia en investigación de alta calidad es bastante común.

Muy pocos de estos atributos eran habituales entre los economistas junior hace 10 años. Un inglés machacado, un solo pregrado, y un manejo básico de Stata (y nada más) eran las habilidades promedio de los buenos candidatos una década atrás. 

El contexto hoy es, además, más internacional. En adición al aumento en la calidad de los candidatos, la cantidad de ellos también ha crecido monstruosamente. En tan solo una de las convocatorias que abrí, y en menos de una semana, recibí más de 150 hojas de vida de toda Latinoamérica. Esto, sin contar varias decenas de candidatos de otras regiones del mundo. Al menos la mitad de esas hojas de vida tenían los atributos descritos arriba.

Hace 10 años, esto jamás habría sucedido. No existía algo tal como un mercado internacional para investigadores jóvenes en economía. De hecho, solo un puñado de posiciones representaban oportunidades nacionales. En el caso de Colombia, las pasantías del Banco de la República, por ejemplo. En realidad, la inmensa mayoría encontrábamos trabajo a nivel local. Y por local me refiero a las fronteras de la ciudad donde estudiamos.

Finalmente, el contexto hoy es más desigual porque la disparidad entre los egresados de las universidades de élite y el resto, si algo, se ha ampliado. De hecho, el salto en la calidad y cantidad de candidatos que acabo de mencionar parece limitarse a egresados de universidades de élite. Universidades como la Universidad de los Andes en Colombia, la Universidad de San Andrés en Argentina, el ITAM en México, o la Universidad Católica de Río en Brasil. Algo así como el 80 % de todas las hojas de vida que recibí fueron de egresados de estas universidades, siendo quizá el 95 % de los candidatos más competitivos.

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No podría hablar con certeza de qué fracción de los candidatos a los mejores trabajos disponibles venían de universidades de élite hace 10 años. Sin embargo, mi impresión es que egresados de las grandes universidades públicas, como la Universidad Nacional de Colombia o la Universidad Autónoma de México, tenían una mayor presencia que la que tienen en la actualidad.

De cualquier forma, lo que me parece asombroso de la sobrerrepresentación actual de candidatos de universidades de élite es cómo esto puede ser posible en un contexto de acceso masivo a la información. En este caso particular, nada de las convocatorias que abrí exigía venir de una universidad de élite. Las convocatorias fueron publicadas abiertamente en mi cuenta de Twitter, no había ningún costo por aplicar, y no exigían nada diferente al envío de la hoja de vida. Uno habría esperado que cualquier persona pudiera haberse enterado de las convocatorias y haber aplicado a ellas.

Lastimosamente, no creo tener una buena respuesta a por qué los egresados de universidades de élite dominan en las aplicaciones a trabajos de investigación aún en un mundo amplio en acceso a las tecnologías de la información. Seguramente es una combinación de muchos factores. Sin embargo, creo que vale la pena pensar en el papel que en ello tienen sutiles atributos que se transmiten vía interacciones sociales y abundan en los círculos de las universidades de élites y no tanto en los de otras instituciones.

Por ejemplo, conocer los espacios donde circula la información relevante, tener una red de contactos cercana a los empleadores, estar familiarizado con los códigos implícitos de los empleadores, e incluso gozar de la confianza para contactar a los empleadores son atributos bastante útiles en la búsqueda de trabajo, y parecen germinar en los contextos sociales de las universidades de élite, pero poco en el resto.

Así las cosas, me cuesta ser optimista respecto a las perspectivas de la economía como profesión en Latinoamérica. Sí, es fabuloso que la región disponga de un talento cada vez mayor y mejor conectado con el resto del mundo. Con toda seguridad, esto se traducirá en una mayor presencia de latinoamericanos en las altas esferas de influencia económica mundial. Sin embargo, es inquietante que las oportunidades para explotar ese talento se estén concentrando en grupos ya privilegiados.

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Esto es aún más inquietante porque las barreras para acceder a estas oportunidades parecen sutiles e inmunes al potencial democratizador de los avances tecnológicos modernos. En ese sentido, parece ser algo que pasa desapercibido por muchos y que, ciertamente, no se corregirá de forma espontánea. De continuar este patrón, lo que tendremos en unos pocos años serán unas élites intelectuales completamente desconectadas de la realidad de las mayorías, lo cual profundizará el escepticismo y desprecio hacia sus ideas. De la mano de la desigualdad que enfrenta estos jóvenes economistas viene la semilla del descrédito de la profesión.

Contacto
LinkedIn: Javier Mejía Cubillos
*El autor es Asociado postdoctoral en la división de Ciencias Sociales de la Universidad de Nueva York- Abu Dhabi. Ph.D. en Economía de la Universidad de Los Andes. Investigador de la Universidad de Burdeos e investigador visitante en la Universidad de Standford.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Con o sin tributaria, ¿qué plan b tiene Colombia?

La tributaria 3.0 de Iván Duque no tuvo su mejor arranque, 15 días duró radicada en el Congreso y a inicios de mayo se retiró, el tiempo avanza y la incertidumbre también. Llegar a consensos parece ser la luz al final de un túnel que ha estado excavando la crisis. Con o sin reforma, ¿qué plan b hay?

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Foto: Diana Rey Melo / Forbes Colombia

Tras aplazarse varios días, el 15 de abril el Ministerio de Hacienda radicó ante el Congreso la que sería la tercera reforma tributaria del gobierno de Iván Duque, con pocas voces defendiéndola y con muchas en contra se fue construyendo una bola de nieve que hizo que el 2 de mayo el presidente anunciara que la retiraría del Legislativo y ordenara la construcción de un nuevo texto, esta vez, basado en consensos.

Más se demoró el presidente en anunciar la decisión que los inversionistas en acumular incertidumbre e ir poco a poco descontando la posible pérdida del grado de inversión del país -ese mismo que se perdió en agosto de 1999 y tomó más de 10 años recuperar-, el 3 de mayo el dólar fue la voz de los inversores, rompió la barrera de los $3.800 por primera vez en el año y llevó al peso colombiano al primer puesto de las monedas más devaluadas del mundo en lo corrido de 2021.

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Un año después de grandes momentos de incertidumbre por los primeros meses de pandemia en el mundo, el segundo trimestre de 2021 volvió a llenarse de ello -esta vez- en el ámbito fiscal y social en Colombia. En medio de manifestaciones se reescribe la reforma que mínimo, debería recaudar $15 billones para no desproteger a los más vulnerables y dar mensajes de confianza a los inversionistas.

Hasta ahora solo se conocen ‘puntadas’ del nuevo texto y no hay mayor información de los consensos alcanzados en el Congreso, con los empresarios y la sociedad civil sobre la tributaria, por esto, Forbes consultó a distintos expertos para conocer en el peor de los casos (sin reforma) o en uno más moderado (con reforma temporal), cómo podría financiarse la nación para contener la pobreza que ya alcanza a 21 millones de personas y que la deuda (que ronda el 65 % del PIB) no sea un problema más grande del histórico actual.

Con reforma

Mauricio Olivera, director de Econometría, recordó que hay tres maneras de obtener ingresos: impuestos, deuda o vender activos estatales, una cuarta puede ser reducción de gastos. Centrándose en la necesidad de contener la pobreza, dijo que es importante el gasto público, pero no se quedó allí, “hay que hacer muchas más reformas. No solo la tributaria, ni más ingresos van a parar la pobreza, se necesita un Estado más eficiente, un mercado laboral más eficiente, otra serie de cosas”.

Refiriéndose a estimaciones de la Andi o del exministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, el experto resaltó que se habla de un recaudo de $14 billones y agregó la importancia de pensar bien la reforma para ver de dónde vienen los recursos, además, dijo que el texto debe ajustarse a la regla fiscal -suspendida entre 2020 y 2021 por la crisis- para dar una señal de confianza a los mercados.

“Las salidas que habría en este escenario mientras se hace una tributaria, posiblemente con un nuevo gobierno en 2022, es o aumentar la deuda o vender más activos porque contablemente no hay otra forma, obviamente ajustar los gastos, pero creo que en el corto plazo es muy complejo”.

Mauricio Olivera, director de econometría.

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Para Daniel Velandia, director de estudios económicos de Credicorp Capital, una reforma moderada va a apuntar a un recaudo entre 1 % y 1,5 % del PIB ($10 o $15 billones), en general las calificadoras quieren ver una reforma entre 0,8 % y 1 % del PIB, dijo, “es el escenario base y creo que es lo que va a intentar el Gobierno”.

El grueso de los recursos dice Velandia, vendrán de las propuestas que se han conocido: sobretasa de renta a empresas por unos años, sobretasa al sector financiero, impuesto al patrimonio, aumento en impuesto a los dividendos y austeridad.

“El peor escenario para la pobreza y la economía es que no haya reforma tributaria”, pero con la reforma que se planteaba inicialmente -con medidas temporales- el Gobierno lo que está haciendo es posponer la discusión de una iniciativa más estructural, que en dos años pondrá a hablar al país de nuevo y como suele ser usual, de otra tributaria, rescató Velandia al agregar que “necesitamos algo así como más de 2 % del PIB ($20 billones) en el agregado para estabilizar la deuda en los próximos 2-3 años”.

María Fernanda Valdés, PhD en economía y coordinadora para la Friedrich Ebert Stiftung en Colombia, aseguró que con la caída de la ley de ‘Solidaridad Sostenible’ la opción b es una reforma más progresiva que enfoque su recaudo en recortar beneficios tributarios y en los grupos de mayor ingreso, de tal forma que no afecte el consumo de la clase media y se reactive la economía.

Valdés añadió que “una reforma como esta recaudaría menos, posiblemente unos $15 billones, de los cuales se podrían dedicar, como en la propuesta inicial, unos $6,6 billones a programas sociales y los restantes $8,4 billones podrían usarse para la estabilidad fiscal, lo que podría ser suficiente”.

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El equipo de investigaciones económicas de Anif resaltó que si en realidad se quiere reducir el desempleo, la pobreza y la desigualdad del ingreso hay que hacer un esfuerzo por empezar a reconocer la necesidad de la reforma y “la importancia de dar una discusión seria, democrática y pausada acerca de las mejores propuestas y alternativas en pro de un mayor recaudo y la progresividad del gasto público”.

Los expertos de Anif agregaron que lo que se termine recaudando con la nueva reforma, algo cercano a 1 % del PIB, terminará sirviendo para cubrir los nuevos programas sociales en el corto plazo y pagar una parte del incremento de la deuda que ya ronda el 65 % del PIB. Las medidas transitorias planteadas en los primeros detalles de la nueva reforma, sumado a posible venta de activos estatales, se convierten en ingresos no recurrentes que no resuelven problemas de mediano y largo plazo de los ingresos del país, explicaron.

Para Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, una reforma de $13 o $14 billones sería suficiente para dar un parte de tranquilidad a las calificadoras de riesgo e inversionistas, pues se haría un esfuerzo importante para aclarar el panorama fiscal que sigue siendo complicado en la coyuntura. Los pilares de la propuesta del centro de pensamientos son tres: (i) aumento del recaudo vía empresas y personas, (ii) recorte del gasto público y (iii) medidas de antievasión y antielusión.

A lo dicho hasta ahora, vale agregar los comentarios de Roberto Angulo, socio fundador de la firma Inclusión y Natalia Galvis, consultora en política social, ambos expertos en temas de pobreza, quienes comentaron a Forbes que más allá de las ayudas que brindan los programas sociales del Estado a la población vulnerable -que son importantes-, para mitigar la pobreza en Colombia se debe recuperar el potencial productivo de los territorios, debe haber más y mejor empleo y vacunación masiva.

“Los pilares de la propuesta del centro de pensamientos son tres: (i) aumento del recaudo vía empresas y personas, (ii) recorte del gasto público y (iii) medidas de antievasión y antielusión”.

Luis Fernando Mejía, director de fedesarrollo.

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En palabras de Angulo, en la nueva tributaria se requieren mínimo $4 billones para programas sociales y contener la pobreza en 2,8 puntos porcentuales (1,3 millones de personas) quienes están en riesgo de entrar a este grupo de la población si no se consiguen los recursos suficientes para financiar las ayudas.

El panorama sin reforma

Este es el escenario más complicado que tendría que enfrentar el país. Solo para poner un ejemplo, para este año se esperan ingresos totales por $173 billones, mientras que los gastos son de $267,7 billones lo que generan un faltante de casi $95 billones, según Minhacienda. Bajo este panorama, al que se le suma la alta deuda del país, el Gobierno, las calificadoras y distintos sectores apelan a la necesidad de una tributaria que por la coyuntura política y social no sería estructural, sino temporal.

¿Cómo se financiaría el país en este escenario para evitar que más personas caigan en pobreza y la deuda se vuelva impagable? Los expertos compartieron sus puntos, deseando que ello no suceda.
Para Olivera, las salidas que habría en este escenario mientras se hace una tributaria, posiblemente con un nuevo gobierno en 2022, es o aumentar la deuda o vender más activos “porque contablemente no hay otra forma, obviamente ajustar los gastos, pero creo que en el corto plazo es muy complejo”.

Velandia, de Credicorp Capital, dice que la situación se complicaría mucho. En dado caso de que el Gobierno dijera que la reforma ya no va, “pero tenemos que seguir gastando para evitar una crisis social mayor y contracción de la economía tocaría salir a financiarse pero el crédito va a ser mucho más costoso (por la pérdida del grado de inversión)”.

Ello traería salida de flujos de inversión, un dólar más caro, mayor inflación, intereses más altos, “la economía entraría en una espiral bastante negativa (…) El único escenario para estabilizar la deuda sin reforma es una contracción gigante del gasto público que al final metería a la economía en recesión y llevaría a niveles de pobreza muchos más altos de los que estamos hablando”, planteó Velandia al advertir que “sin reforma, podríamos llegar al 80 % del PIB de deuda hacia 2025”.

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Por su parte, Valdés dijo que no avanzar hacia una reforma que aumente el recaudo sería entrar en una senda muy peligrosa en donde se estaría poniendo en riesgo la recuperación del país, “puede que el Gobierno desesperado busque opciones de enajenación de activos, que sería correspondiente a vender la nevera para pagar el mercado, esto no generaría ingresos a largo plazo” y comprometería la sostenibilidad económica y social del país.

Por último, Mejía de Fedesarrollo, dijo que el plan b sin reforma sería muy malo para el país, además de los efectos por la pérdida del grado de inversión, implicaría que la reforma se haga el próximo año y sería aún más costosa en el sentido de que habrá mayores necesidades de recursos y la deuda sería más cara. Todo ello derivaría además en un impacto negativo en términos de crecimiento económico y empleo. Colombia retrocedería.

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Comité del Paro dialoga con Gobierno de Duque y pide garantías para protestar

Luego de la reunión, los sindicatos y centrales obreras anunciaron una nueva jornada de movilizaciones este 19 de mayo.

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Luego de 19 días en los que decenas de miles salieron a las calles para expresar su descontento, el Comité Nacional de Paro (CNP) dialogó este domingo por segunda vez con el Gobierno y le pidió garantías para “el ejercicio de la protesta” para comenzar a negociar una salida a la crisis que vive Colombia.

En una reunión que comenzó a las 2 p.m. y que se prolongó toda la tarde, el CNP -conformado por sindicatos, centrales obreras y organizaciones sociales y comunitarias- también confirmó la convocatoria a una nueva “gran movilización” para el próximo miércoles 19 de mayo, en rechazo a la brutalidad policial y a las políticas del Gobierno.

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Ese también es un mensaje de presión a las autoridades en medio del inicio de las reuniones para encontrar salidas a las protestas, que suponen la mayor crisis en el mandato de Duque y una de las más difíciles de Colombia en tiempos recientes.

“El día de hoy las organizaciones que hacen parte del Comité Nacional de Paro han presentado un documento que tiene dos partes fundamentales: una que se refiere a las garantías para el ejercicio de la protesta y otra de garantías para las mesas de negociación”, expresó tras una reunión entre las parte el portavoz del Gobierno, Miguel Ceballos, que es además el Alto Comisionado para la Paz.

Postura del Comité del Paro

De hecho, antes del primer “cara a cara” el Comité también dejó claro que el único punto que trataría este domingo es el de las “garantías y prerrequisitos para que permitan detener la violencia estatal y paraestatal contra quienes venimos protestando”.

A renglón seguido dicen que para que de una vez sea acordada y verificada esa exigencia “se pueda dar inicio a las diferentes negociaciones”. Ese punto, el de la brutalidad policial, resulta fundamental para el Comité pues desde que se iniciaron las protestas, el pasado 28 de abril, han perdido la vida 42 personas, 41 civiles y un capitán de la Policía.

Los dirigentes del paro justifican su posición dada “la magnitud y gravedad de la violencia física, sexual y afectiva desatada” contra los manifestantes.

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Organismos como la ONU y la Unión Europea, al igual que gobiernos de todo el mundo han expresado su preocupación por la violencia en las manifestaciones y piden al Gobierno que tome medidas para garantizar la protesta, lo que deja ver a las claras que esa situación no pasa desapercibida para la comunidad internacional.

Según el CNP la brutalidad policial ha costado la vida de al menos 50 personas, ha producido heridas a 578, de los cuales 37 han recibido lesiones oculares, han detenido arbitrariamente al menos a 1.430 y han cometido violencia sexual contra 21 mujeres.

Negociaciones complejas

Aunque las partes no han fijado aún tiempo para lograr un acuerdo, las negociaciones apuntan a que serán largas y complejas pese a que hay coincidencias en los asuntos que van a abordar. En la carpeta del CNP, en el que se arropan 26 sectores sociales del nivel nacional, 29 comités departamentales, y más de 300 comités municipales, está la exigencia al Gobierno para que retire la reforma a la salud.

El Comité, también pide el fortalecimiento de una masiva vacunación, asunto que no parece fácil de solucionar porque el Gobierno depende de las entregas que le hagan las farmacéuticas con las negoció para que le vendiera el medicamento.

También piden renta básica de por lo menos un salario mínimo legal mensual, defensa de la producción nacional, subsidios a las micro, pequeña y medianas empresas y matrícula cero para los estudiantes universitarios más pobres.

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El Gobierno plantea para la mesa de negociación asuntos como vacunación masiva, reactivación segura, no violencia, protección a los más vulnerables, estabilización de las finanzas públicas y matrícula cero.

Además, el Ejecutivo pide que los manifestantes cesen los bloqueos en las carreteras porque afectan a la golpeada economía del país que busca levantarse porque no ha podido funcionar al ciento por ciento por los confinamientos adoptados para atajar la expansión del coronavirus.

Las pérdidas económicas en 15 días se calculan en más de 6,5 billones de pesos, según estimó el Gobierno.

Para que las partes lleguen a la mesa de negociación es fundamental el apoyo y el acompañamiento de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) con monseñor Héctor Fabio Henao; el jefe de la misión de verificación de la ONU, Carlos Ruiz Massieu y la jefe en Colombia de la oficina de Alta Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Juliette de Rivero.

EFE

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Cancelan el Foro de Davos 2021 por dudas en evolución de la pandemia

La incertidumbre en los viajes, el ritmo dispar de la vacunación y la aparición de variantes impiden la reunión global de líderes, señalaron autoridades del Foro de Davos.

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Davos
Foto: Reuters

El Foro Económico Mundial, que organiza cada año la reunión global de líderes de Davos (Suiza), anunció hoy que renuncia definitivamente a celebrar el evento este año debido a las múltiples dudas en torno a la evolución del pandemia y a las restricciones de viajes que pueden seguir en vigor en los próximos meses.

Los organizadores del Foro de Davos habían aplazado la reunión original, que se celebra cada año en enero en la localidad del mismo nombre de los Alpes suizos, inicialmente a mayo en Lucerna (Suiza) y luego a Singapur, donde el plan era celebrarla del 17 al 20 de agosto.

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La elección de la ciudad-Estado respondía a su buena gestión frente a la pandemia, gracias a la cual pudo contener desde muy pronto la propagación del coronavirus, así a su capacidad de acoger una reunión de esta categoría, que exige una organización logística y de seguridad extremadamente sofisticada.

Sin embargo, el Foro anunció hoy que la situación sanitaria a nivel global, la incertidumbre en relación a los viajes, el ritmo dispar de la vacunación contra Covid-19 y la aparición de variantes del coronavirus “hacen imposible realizar la reunión global de líderes de la economía, gobiernos y sociedad civil de todo el mundo de la dimensión prevista”.

Agregó que esto se impuso como una realidad a pesar del apoyo mostrado en todo momento por el Gobierno de Singapur.

El Foro indicó que su próxima gran reunión anual tendrá lugar en la primera mitad de 2022 en un lugar y en fechas que se determinarán en los próximos meses, en función de la evaluación de la situación.

“Ha sido una decisión muy difícil ante el gran interés de nuestros socios de reunirse, no solo de forma virtual sino en persona, y contribuir a un mundo más resiliente, inclusivo y sostenible”, dijo en un comunicado el fundador y presidente ejecutivo del Foro, Klaus Schwab.

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Señaló que la consideración que se impuso fue la de garantizar la seguridad y la salud de todos los involucrados en este importante evento.

Esta es la primera vez que el Foro de Davos se interrumpe durante un año en su medio siglo de existencia.

A finales del pasado mes de enero, la entidad organizó una versión virtual del Foro de Davos, en la que intervinieron durante cuatro días muchos de sus participantes habituales, entre ellos los máximos dirigentes de los negocios y de la política mundial, entre ellos numerosos jefes de Estado.

EFE

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Llegó al país un nuevo lote de más de un millón de vacunas contra el Covid-19

El Ministerio de Salud reportó este lunes que por primera vez se lograron reducir las muertes de mayores de 80 años.

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El Ministerio de Salud informó este lunes que el país recibió un nuevo lote de 1.046.390 vacunas contra el Covid-19, 546.390 de Pfizer y 500.000 de Sinovac. Los biológicos llegaron a través del mecanismo Covax y con ellos ya son 11.907.414 dosis que han llegado al territorio nacional.

Según datos oficiales, del total de vacunas coronavirus recibidas han sido administradas 7.459.332, de las cuales 2.857.547 corresponden a segundas dosis.

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Al tiempo, la cartera de salud reportó este lunes 509 muertes por Covid-19, que elevaron a 81.809 el número de víctimas mortales por la pandemia.

“Por primera vez y gracias a la vacunación hemos logrado que las muertes de los mayores de 80 años sean menores que las de los demás grupos de mayores de 50 años. Tenemos vacunas para seguir acelerando la vacunación contra el covid”, dijo el ministro de Salud, Fernando Ruiz, en Twitter.

Las mayores cantidades de contagios acumulados las tienen Bogotá (870.533), Antioquia (506.913), Atlántico (260.242), Valle del Cauca (253.244), Cundinamarca (143.855) y Santander (118.631).

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