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Elon Musk y Tesla tienen nuevo rival: Rivian y su innovación eléctrica

Revise su retrovisor, señor Tesla. Rivian tiene una armadura de US$3.000 millones de Amazon, Ford y los saudíes, y está calentando motores con la producción de sus SUV y camiones eléctricos. Ahora, todo lo que el reservado fabricante de carros tiene que hacer es comenzar a construir vehículos y evitar los bloqueos de ruta que casi hacen chocar a Tesla. A continuación, una rara entrevista con su fundador de 37 años, R.J. Scaringe.

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Scaringe Rivian
R.J. Scaringe, fundador de Rivian Automotive. Foto: Jamel Toppin / Forbes.

Por: Chuck Tanner | Forbes Staff

Son las 8 en punto de una mañana de enero, con la temperatura muy por debajo de cero en Normal, Illinois, pocas horas al sur de Chicago. El pequeño estanque frente a la planta de ensamblaje de Rivian Automotive se ha convertido en hielo, el césped está cubierto de escarcha y hay pronóstico de nieve. No hace mucho más calor dentro de la planta. Casi la totalidad de las instalaciones de 793.000 metros cuadrados es una zona de construcción que se someterá a una renovación masiva de 750 millones de dólares (mdd) como preparación para fin de año, cuando se espera comenzar a desplegar camiones, camionetas y suv que funcionan con baterías. Entonces, detalles menores como el calor no son exactamente una prioridad.

La única área terminada, un segundo piso en la parte delantera del edificio que da a la fábrica, es donde el dueño anterior de la planta, Mitsubishi, tenía sus oficinas ejecutivas. En aquel entonces, el acceso a este piso estaba restringido a los trajes. Ahora es un gigante espacio de trabajo abierto, accesible para todos, con una cafetería, pisos de concreto pulido y mucha luz natural, al igual que los planos del centro de investigación y diseño de Rivian en Plymouth, Michigan.

El concepto para ambas oficinas era fusionar la estética industrial y exterior que refleja la marca de la compañía, un fabricante de automóviles que construye vehículos sostenibles que se pueden usar en entornos todoterreno. Rivian, que se fundó en 2009 pero finalmente está lanzando su primer vehículo este año, también tiene operaciones en San José e Irvine, California, donde desarrolla su tecnología y baterías.

“Cuando terminemos de limpiar, pintar e instalar el equipo”, dice el fundador y CEO de Rivian, Robert Joseph Scaringe, de 37 años (mejor conocido como RJ), “eventualmente podremos producir 250.000 vehículos por año a mediados de la década”.

Iniciar una compañía de automóviles independiente no es fácil. Entre los roadkill [muertos en carretera] en la historia del automóvil se encuentran Preston Tucker, quien desafió a Detroit a fines de la década de 1940, y John DeLorean, que no pudo llevar el Motor City al futuro, a principios de la década de 1980. Producir una línea de vehículos de mercado masivo en el siglo xxi es aún más difícil de lo que fue para Tucker y DeLorean, y considerablemente más peligroso en la categoría EV [vehículos eléctricos, por sus siglas en inglés].

Con la aparición de Rivian, el mercado de vehículos eléctricos ya no es una carrera de carruajes sin caballos. De hecho, la década de 2020 se está preparando para ser la década de los EV.

Según una investigación en Oppenheimer, los vehículos eléctricos y los híbridos eléctricos enchufables representaron solo el 2,2% de todos los coches estadounidenses vendidos en el último trimestre de 2019. Y solo un tercio de ellos eran puramente eléctricos. Pero eso está cambiando rápidamente.

Si bien solo se vendieron 5,1 millones de autos eléctricos en todo el mundo en 2018, se espera que esa cifra aumente a lo largo de la década: se proyecta que se venderán 21 millones de unidades en 2020, 98 millones en 2025 y 253 millones en 2030.

Sin embargo, construir un nuevo EV requiere invertir en investigación de vanguardia en componentes como paquetes de baterías y trenes de potencia. La única compañía que ha sido remotamente exitosa es, por supuesto, Tesla, e incluso ha tenido problemas. “Pasamos mucho tiempo mirando y entendiendo cómo se construyeron los diferentes [fabricantes de automóviles]”, dice Scaringe.

“Y pasamos mucho tiempo entendiendo los riesgos asociados con la forma de construir y escalar un negocio, y el capital de trabajo [que es requerido]”.

En los últimos 13 meses, él y su equipo han recaudado 2.850 mdd para financiar el futuro de Rivian. Primero Amazon (y otros) invirtieron 700 mdd en febrero de 2019. Luego, Ford recaudó 500 mdd dos meses después. Cox Automotive, cuyas marcas incluyen AutoTrader y Kelley Blue Book, obtuvo otros 350 mdd en septiembre.

Y si eso no fuera suficiente para impulsar las ambiciones de Scaringe, justo antes de la víspera de Navidad, el gigante de la administración del dinero, T. Rowe Price, lideró otra ronda de inversión por valor de más de 1.300 mdd.

Esa temprana infusión de capital, además de inversiones de casi 500 mdd, incluso de Jimco, el brazo de inversión de Abdul Latif Jameel –una corporación saudita que ha apostado fuerte por la energía y la movilidad–, le ha otorgado a Rivian una valuación de 5.500 mdd.

Se estima que Scaringe posee algo más del 20 % de la compañía, lo que lo convierte en el último multimillonario automotor. Los fondos también le han permitido a Scaringe triplicar el tamaño de la fuerza laboral de Rivian, de alrededor de 700 en 2018 a más de 2.000 en la actualidad, y así es como puede escalar la producción este año.

2024, año clave: J. R. Scaringe dice que habrá tres vehículos más en la cartera de Rivian en 2024. Serán a bajo precio.

La pregunta es: incluso con 3.000 mdd, ¿Rivian tiene suficiente para realizar los sueños eléctricos de Scaringe?

Hasta ahora ha sido un camino mucho más liso que el que Musk enfrentó con su primer vehículo. Tesla recaudó alrededor de 100 mdd entre 2003 y 2008 para producir el Roadster, que pronto fue abandonado a favor del Modelo S, y este requirió más de 350 mdd en fondos (incluida una oferta pública de venta en 2010 que valúo la compañía en 1.700 mdd).

El viaje del Modelo 3 fue particularmente rocoso. Los problemas de la cadena de suministro y el deseo de Musk de interrumpir por completo el proceso de fabricación condujeron a una demora de más de dos años en la entrega de automóviles a los clientes y una gran cantidad de problemas de control de calidad.

Las consecuencias de estos problemas le costaron al fabricante de EV, supuestamente, cientos de millones de dólares. (Tesla no respondió a múltiples solicitudes de comentarios). Luego, la compañía asumió una deuda estimada en miles de millones, a medida que aumentaba su producción para el mercado masivo.

Entonces, si el poderoso Tesla se ha enfrentado a tantos desvíos y baches, ¿qué hace pensar a Scaringe que Rivian, que no ha fabricado un solo automóvil, pueda conducir sin problemas? Él no lo hace. “Las cosas irán mal”, admite el joven CEO. Y Scaringe, que se parece al tipo Clark Kent de modales suaves en comparación con el maniático Tony Stark de Musk, confía en poder superar cualquier peligro u obstáculo. Después de todo, Rivian está construido para terrenos traicioneros.


R. J. Scaringe soñó primero con comenzar su propia compañía de automóviles cuando estaba en la escuela secundaria. Pero, a diferencia de la mayoría de los adolescentes con la misma ambición, Scaringe se cubrió la espalda estudiando ingeniería.

Su visión cambió en 2007 mientras asistía al prestigioso Sloan Automotive Lab del mit, donde obtuvo un doctorado en ingeniería mecánica y las habilidades que necesitaría para construir el vehículo que imaginaba en su cabeza. “A medida que fui cada vez más consciente de cuántos problemas surgieron del automóvil (geopolíticos, de clima, calidad del aire y más), se convirtió en una gran fuente de conflicto interno para mí”, recuerda. Así que desechó su plan para un auto deportivo de gasolina por uno que funcionara con baterías, al igual que el Roadster original de Tesla.

Después de graduarse con su doctorado en 2009, Scaringe regresó a su hogar en Melbourne, Florida, donde fundó la compañía que se convirtió en Rivian. Él y su equipo pasaron cuatro años desarrollando un EV similar a un velocista, antes de que Scaringe descubriera lo que él pensaba que era una brecha obvia en los vehículos eléctricos y que hablaba de sus intereses al aire libre: un camión y un SUV de lujo.

Scaringe también pasó casi una década desarrollando su innovadora plataforma de skateboard, un chasis que contiene la batería, la suspensión, los motores eléctricos para propulsión y una computadora para controlarlo todo. Finalmente, en noviembre de 2018, Rivian presentó sus dos prototipos en el Auto Show de Los Ángeles: el R1S, un SUV eléctrico con capacidad para siete personas, y el R1T, una camioneta eléctrica. Los llamados “vehículos de aventura” se parecen a los ‘hijos preferidos’ de un Range Rover, robusto, capaz y lujoso, y están repletos de las últimas comodidades, como la conectividad a internet y una serie de características de seguridad de asistencia al conductor.

La compañía espera entregar 20.000 de estas unidades ambiciosas (camioneta y suv combinadas) en 2021 y 40.000 en 2022, lo que podría traducirse en aproximadamente 1.400 y 2.800 mdd, respectivamente, si todo sale según lo planeado. En comparación, Tesla vendió 25.000 unidades del Model X en 2016, su primer año completo de lanzamiento.

Más allá de sus dos primeros lanzamientos, Scaringe dice que habrá tres vehículos más en la cartera de Rivian para 2024. Aunque es cauteloso al proporcionar detalles, el CEO admite que uno será más pequeño, y todos serán considerablemente más bajos en precio. Es una estrategia similar a lo que Land Rover hace con su Defender y sus Range Rovers de primera línea, es decir, el mismo modelo base con menos comodidades. Y si Scaringe realmente puede mantener el precio por debajo de 50.000 dólares, le causaría dolores de cabeza mucho peores a Musk que una ventana rota a prueba de golpes en su vehículo Franken, el Cybertruck.

El complejo de Rivian en Illinois era anteriormente una fábrica de Mitsubishi. Muchos de los trabajadores han vuelto. Ahora, Scaringe comprará una granja cercana de 141 hectáreas para suministrar alimentos al complejo.

Tesla, por supuesto, ahora domina el mercado de vehículos eléctricos; según un estimativo, representa casi el 80% de las ventas en los Estados Unidos, y Rivian enfrentará una dura competencia en el segmento de suv de lujo con baterías de otros fabricantes de automóviles. El suv R1S entrará en el otoño en un mercado que incluye el EQC de Mercedes-Benz (desde 67.900 dólares), el suv Audi e-tron (74.800) el Jaguar i- Pace (69.500) y, por supuesto, el Tesla Model X (84.990). Otros fabricantes de automóviles, como Hyundai y Kia, ofrecerán opciones más asequibles, como el Kona EV, desde 37.190 dólares, y Niro EV, desde 38.500, respectivamente.

Sin embargo, Rivian debería estar sin competencia real en la categoría de camiones. No obstante el debut público del Cybertruck de Tesla, no se espera que este se produzca hasta 2022. Y tanto Ford como General Motors han prometido lanzar camionetas eléctricas en los próximos años.

“Las oportunidades [en el mercado de vehículos eléctricos] son bastante sustanciales”, dice Ed Kim, analista de mercado de AutoPacific, una firma de consultoría e investigación automotriz con sede en California. Si Rivian se convierte en una amenaza para el dominio de Tesla, podría engendrar la categoría y establecer una verdadera rivalidad entre EV. “Algunos expertos han estado prediciendo esto por un tiempo, y creo que hay muchos factores claves que ahora conducen a una mayor penetración de los vehículos eléctricos”, dice Steven Low, profesor de ciencias de la computación y electricidad en Caltech. Uno es que la gama de estos vehículos se está expandiendo. Otra, la disponibilidad de más facilidades de carga. Y el tercer elemento es el precio.

Rivian afirma que sus R1S y R1T ofrecerán rendimiento de pie, incluido un rango de poco más de 644 kilómetros, casi 120 kilómetros más que cualquier otro EV existente. Ambos podrán correr de cero a 96 km/h en aproximadamente tres segundos. Sobre todo, Rivian promete una genuina capacidad todoterreno. Intenta conducir tu Tesla en la playa o en el bosque, y verás.

La compañía también planea construir una infraestructura de carga, similar a los superchargers de Tesla. “Los estamos desarrollando en paralelo”, dice Scaringe.

En cuanto al costo, la recolección de Rivian tendrá un precio base de alrededor de 69.000 dólares, y el suv será de 72.500 dólares (ambos vienen con un incentivo fiscal federal). Scaringe insinúa que estos precios bajarán más al acercarse el lanzamiento, pero no revelarán una cifra precisa. Mucho dependerá de los nuevos socios de Rivian.

Habiendo construido un armadura de 3.000 mdd de Amazon, Ford y Cox en poco tiempo, es sin duda un comienzo impresionante para Scaringe. Aunque la historia de Tesla es un ejemplo, eso no será suficiente para escalar la producción al competir con Musk. Por otra parte, esas marcas ven oportunidades en Rivian que Tesla nunca podría proporcionar.

Las alianzas que forjó Scaringe no eran solo dinero en efectivo. En el caso de Ford, las dos compañías también construirán juntas un vehículo eléctrico. “Estamos proporcionando la plataforma”, dice Scaringe. “Proporcionarán el cuerpo y el interior”. Aunque Scaringe se muestra reticente al hablar sobre el proyecto, el vehículo será un suv de lujo con la marca Lincoln de Ford.

Rivian espera que la alianza Ford le permita a la compañía crecer más allá de sus propias ofertas de vehículos eléctricos de consumo. Por su parte, Ford aparentemente lo está haciendo para mantener abiertas las opciones de la compañía, como a menudo lo hace, a fin de buscar la mejor opción con la cual lograr sus objetivos de electrificación: 40 modelos de vehículos eléctricos para fines de 2022.

Además de Lincoln con Rivian, Ford está trabajando en el SUV Mach-E inspirado en Mustang y en una versión híbrida y totalmente eléctrica del Ford F-150, el vehículo más vendido de Estados Unidos. Ford también está trabajando con Volkswagen para desarrollar vehículos eléctricos en su nueva plataforma EV.

Entre tanto, Amazon está buscando que Rivian desarrolle una camioneta de reparto a batería como parte de su compromiso de ser cero emisores de carbono en todos sus negocios para 2040 y usar energía 100 por ciento renovable para alimentar esos negocios para 2030.

En consecuencia, Amazon ordenó 100.000 camionetas de Rivian. Al menos 10.000 deberían estar en camino a fines de 2022, y se espera que todos estén operando en la flota de Amazon para 2024. Presumiblemente, las camionetas se convertirán en parte de una red logística de extremo a extremo en la que el gigante de comercio electrónico ha estado trabajando desde 2015. Si es así, espere atento a que lleguen más pedidos de Rivian.

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Como parte de la inversión de US% 700 millones de Amazon, Rivian producirá camionetas eléctricas de reparto de electricidad, que se espera que entren en servicio en 2021.

Pero es la asociación de Cox la que podría ser la más problemática para Musk. Si bien Tesla tiene más de 100 centros de servicio en 30 estados, Cox manejó más de 55 millones de citas de servicio en 2019 en su extensa red de centros de servicio comercial y de socios distribuidores en Estados Unidos. Si algo sale mal con un R1T o R1S, la idea, presumiblemente, es que un cliente pueda llevar el vehículo a un centro de servicio de Cox como Pivet, para que lo reparen correctamente y de manera oportuna, algo que Tesla viene batallando desde su inicio.

Cox también está apostando al juego a largo plazo con Rivian: a medida que más vehículos salen al mercado, quiere controlar las ventas secundarias. “Mi esperanza es con las habilidades que tenemos”, dice el presidente de Cox, Sandy Schwartz, “y con todas las cosas que estamos aprendiendo, algún día seremos el principal vendedor mayorista de todos los Rivian”.

Ahora solo tienen que construir algunos

El nombre de la ciudad de Illinois que Rivian llama su hogar es el adjetivo perfecto para describir a Scaringe y diferenciarlo de Musk: Normal. Mientras que el cofundador de Tesla es todo bravuconería y talento para el espectáculo, ha armado su cuenta de Twitter y la ha convertido en una división de marketing de facto, Scaringe es de voz suave y discreta.

Mientras Musk es fotografiado con modelos y estrellas del pop, Scaringe es un hombre de familia, aunque ahora los vea menos. En estos días vive sin una maleta, pasando cinco días a la semana viajando entre las cuatro oficinas de la compañía para asegurarse de que las cosas estén a tiempo. Su esposa, Meagan, y sus tres hijos (todos menores de 5 años) lo ven desde el viernes por la noche hasta el domingo por la noche en su casa de tres dormitorios cerca de Irvine. El domingo por la tarde aborda un avión a Michigan y repite el proceso para asegurarse de que su mayor visión se haga realidad: pensar globalmente y actuar localmente.

Por ejemplo, cuando la planta de Mitsubishi cerró en julio de 2015, el ambiente en Normal era decididamente fúnebre. “Duele”, dice el alcalde Chris Koos. “Dejó a más de 1.000 personas sin trabajo, lo que causa un efecto dominó en toda la comunidad”. Incluso después de que la planta fue vendida a Rivian por 16 mdd en 2017, los residentes permanecieron escépticos.

Sin embargo, ese sentimiento negativo pronto cambió. “Rivian mostró interés en el estilo de vida de la comunidad, la calidad de la educación, la vivienda asequible y el acceso al transporte”, dice el alcalde Koos. La compañía incluso tuvo un día previo en Normal el verano pasado para responder cualquier pregunta de los residentes locales. Tuvo un gran impacto en la percepción de Normal de Rivian y, como era de esperar, resultó valioso a la hora de reclutar empleados.

Con la ciudad a bordo, Scaringe ahora tiene la misión de guiar a Rivian a través de su primer ciclo de producción y expandir su línea. Aunque es demasiado temprano para saber quién ganará las guerras de vehículos eléctricos, Rivian es una de las pocas compañías que tiene una gran posibilidad no solo de sobrevivir, sino de prosperar, según Sam Abuelsamid de Navigant. Él piensa que ‘Rivi’ incluso podría estar en una mejor posición en el futuro que Tesla: “Si estás hablando de quién tendrá potencialmente el mayor volumen, sacar más vehículos al mercado a corto y mediano plazo, [yo diría] probablemente Tesla”. Pero desde un punto de vista comercial real, Rivian está “en la mejor posición para tener éxito debido a la naturaleza de los productos que tiene”.

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Luis Carlos Sarmiento regresa al trono como el hombre más rico de Colombia

La inquietud sobre la Fed ha causado bajas en la Bolsa de Nueva York, lo que cambia el panorama de las fortunas de los colombianos más ricos en el mundo.

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Luis Carlos Sarmiento Angulo
Foto: Archivo.

El accionista mayoritario de Grupo Aval, Luis Carlos Sarmiento Ángulo, está tomando distancia al coronarse nuevamente como el colombiano más rico en el mundo, con una fortuna de US$9.600 millones, que lo ubica en el puesto 235 de los más ricos del planeta en la lista Forbes.

El colombiano David Vélez, el fundador de Nubank, que había irrumpido en el listado con un patrimonio superior, queda por el momento en el segundo puesto con US$8.600 millones, que lo ubica en el puesto 295 a nivel global.

Como Forbes lo había previsto, en los próximos meses habrá un sube y baja entre Vélez y Sarmiento, ya que estos patrimonios netos se mueven al ritmo del mercado bursátil.

En esta ocasión, las acciones que se cotizan en Wall Street han experimentado un ánimo de inquietud entre los inversores por el devenir de los estímulos de la Reserva Federal de los Estados Unidos y el repunte de infecciones de covid-19 con la variante ómicron.

Los principales índices de Wall Street cerraron en baja el jueves debido a que los inversores tomaron ganancias, particularmente en acciones tecnológicas después de un repunte de tres días, mientras varios funcionarios de la Reserva Federal hablaron sobre la inflación y las alzas en las tasas de interés.

Las acciones de crecimiento de Wall Street, sensibles a las tasas de interés, como las de tecnología, quedaron rezagadas con respecto al mercado en general en la última sesión antes de que comience la temporada de ganancias del cuarto trimestre.

Wall Street acusó recibo de las declaraciones de varios funcionarios de la Fed, quienes hablaron públicamente sobre la lucha contra la alta inflación.

Con la baja de las acciones Nubank también dejó de ser el banco más valioso de América Latina, con una valoración de US$38.600 millones, pero muy cerca del que lo es, Itaú, que registra una capitalización bursátil US$41.200 millones.

El precio de la acción de Nu (US$8.3) ha experimentado un descenso de -18.93 % desde su debut en la Bolsa de Nueva York.

Por su parte, Grupo Aval, valuado en US$5.900 millones, también ha registrado bajas en su acción (US$5.36) que ha registrado una disminución de -6.46% en los últimos seis meses en el mismo mercado bursátil.

Acción de Grupo Aval en los últimos seis meses.

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Cómo los Gilinski construyeron un emporio y alteraron el enroque del GEA

Jaime Gilinski Bacal empezó su carrera laboral en Morgan Stanley, en Nueva York. Regresó a Colombia en 1987 y se convirtió a partir de la década de los 90′ en uno de los banqueros más importantes del país. En 2013 hizo su debut en la lista de millonarios Forbes y ahora acaba de penetrar lo que por muchos años se conoció como el Sindicato Antioqueño. Esta es su historia.

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Jaime Gilinski Bacal. Foto: Forbes US / 2013.

Jaime Gilinski logró su cometido. Con una jugada de ajedrez, única en su tipo, alteró en menos de dos meses lo que algún día se conoció como el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA). Un jaque mate que le salió tal y como lo imaginó, y que ahora lo ubica como uno de los máximos accionistas de Sura y Nutresa.

Gilinski, que hace parte de una dinastía de empresarios judíos que llegaron a principio del siglo XX a Colombia, penetró finalmente la estructura societaria que preservó el GEA por más de 40 años. Encontró el punto débil, consiguió la plata, movió sus fichas, lanzó el anzuelo y entró a lo que para muchos siempre fue un enroque indestructible.

Pero el éxito no fue de la noche a la mañana. La historia detrás de cómo los Gilinski llegaron al trono de las juntas directivas de Sura y Nutresa va más allá. Cuando gran parte de los empresarios estaban preocupados por atajar el virus, preservar las operaciones y salvaguardar las vidas, los Gilinski ya analizaban esta movida.

Todo comenzó hace poco más de 20 meses cuando en un análisis a puerta cerrada encontraron el talón de Aquiles del GEA: Nutresa. Se dieron cuenta que desde hace más de dos décadas nadie tenía el 50% de participación en la empresa de alimentos, por lo que esa sería su puerta de entrada a esa estructura.

Lea también: Jaime y Gabriel Gilinski logran su cometido: alcanzan el mínimo de 25% en la OPA de Sura

Al analizar la compañía, encontraron que antes de dar un paso adelante debían pedir una autorización a la Superintendencia Financiera. Sura tenía más del 10% de Nutresa, lo que los obligaba a pedir ese permiso ante la entidad. Los Gilinski hicieron la solicitud y en un par de meses les fue aprobada. De manera silenciosa, surtieron los trámites y entregaron toda la información requerida. Nunca nadie se enteró.

El aval de la Super, tal y como lo reportó Forbes Colombia, bloqueó a nuevos inversionistas debido a que este proceso tarda hasta un año. Los Gilinski sabían que no sería nada fácil que un jugador internacional se uniera con el GEA para lanzar una OPA competitiva. Y sí fue.

Jaime Gilinski ocupa el puesto 775 en el listado de las 1.000 personas más ricas del mundo.

Tras surtir este proceso, Jaime, junto a su hijo Gabriel, tocó las puertas de la Superintendencia de Industria y Comercio para analizar si se configuraba un monopolio al unir eventualmente sus inversiones en Yupi y Nutresa. De eso tampoco nadie se enteró y el concepto se emitió sin ningún contratiempo. Ahí se aclaró el panorama ante la eventual OPA que meses después vendría.

El 11 de noviembre, a eso de las 7:30 de la noche, la Superintendencia Financiera sorprendió al mercado. En una comunicación enviada al presidente de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC), Juan Pablo Córdoba, la entidad ordenó suspender la negociación de la acción de Nutresa. Los medios de comunicación, de entrada, titularon: ‘OPA hostil por el Grupo Nutresa’.

Lea también: Oferta de ‘toma de hostil’ por Nutresa, los fabricantes de la chocolatina Jet y galletas Saltín Noel

Sin mucha información, la noticia movió las fibras del mundo empresarial y financiero en Colombia. Horas después, a eso de las 11 de la noche, se conoció que Jaime y Gabriel Gilinski estaban detrás del millonario negocio.

Y todo no paró ahí. Jaime, quien siempre había mantenido un bajo perfil, salió a hablar en medios argumentando las razones de la movida. El GEA, por su parte, se defendió y con unos comunicados escuetos aseguró que analizaría el precio ofrecido en Nutresa. Para entonces, aún no se preveía la OPA de Sura.

Con la promesa de analizar la política dividendos, listar sus empresas en la bolsa de Estados Unidos, buscar socios estratégicos e inclusive avanzar en indicadores sostenibles, el GEA buscó frenar la avanzada de los Gilinski. Sin embargo, su mensaje dividió al mercado, en el que se argumentó siempre que la prima ofrecida en la OPA era una muy buena oportunidad para salir de esa posición.

En medio de las festividades, la ‘Noche Buena’ y el ‘Fin de Año’, el país presenció lo que para muchos fue el despertar de la Bolsa de Valores de Colombia.

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Así, tras frenéticas semanas y una lluvia de información que inundaron las redes sociales, ayer se concluyó que el Grupo Gilinski alcanzó el mínimo en su oferta por Sura y se espera que tenga un buen resultado en Nutresa. La razón: logró convencer a los inversionistas extranjeros, a los fondos de pensiones y a los minoritarios.

Un emporio que crece

Pocos colombianos habían escuchado el nombre de Jaime Gilinski antes del 11 de noviembre del 2021. La OPA de Nutresa lo convirtió en el tema de debate, en una novela que conjugó un negocio billonario, hombres poderosos y una rivalidad histórica que se volvió a revivir después de muchos años.

El empresario saltó de nuevo a la escena local tras construir un emporio de la mano del negocio financiero, el hotelero y de alimentos. Oriundo del Valle del Cauca, se mantuvo en la sombra por muchos años, pues gran parte de la fortuna que amasó la construyó viviendo fuera del país.

Sin embargo, Jaime no empezó de la nada. Es miembro de una familia de industriales que llegaron a Colombia hace casi un siglo para radicarse en Barranquilla. Su padre Isaac Gilinski Sragowicz fundó parte de las empresas que hoy lidera, pese a que años más tarde pasó a la política a desempeñarse primero como Embajador de Colombia en Israel y ahora como Embajador Alterno de Colombia ante la ONU.

Junto a Perla Bacal, su madre, Jaime creció entre los negocios familiares y se graduó del colegio hebreo Jorge Issac de Cali. Tras su paso por la secundaria, viajó a Atlanta, Estados Unidos, e ingresó a estudiar ingeniería industrial en el Instituto de Tecnología de Georgia. Luego hizo un MBA en Harvard y trabajó en el área de fusiones y adquisiciones de Morgan Stanley, en Nueva York.

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Para entonces, Isaac ya había fundado dos importantes empresas: bocadillos Yupi y plásticos Rimax. Eso le dio a la familia la base financiera para pagar la costosa educación de Jaime en Estados Unidos.

Durante su paso por Harvard, Forbes registró que Jaime conoció al multimillonario George Soros, quien años después sería una ficha clave cuando él concretó la compra del Banco de Colombia.

Su paso por Estados Unidos terminaría en 1987 cuando el joven banquero regresó al país para trabajar junto a su padre. Al volver, logró catapultar las empresas de la familia e indujo a su Isaac para ingresar en el negocio bancario.

En 1990, los Gilinski, impulsados por Jaime, adquirieron los activos colombianos del BCCI (Banco de Crédito y Comercio Internacional) tras su colapso global. Reseña la Silla Vacia que fue una entidad que “estaba en quiebra y en líos judiciales después de haber reconocido públicamente que lavaba dinero del narcotráfico colombiano”.

Rebautizado como Banco Andino, lo que antes se conoció como BCCI logró ser una de las entidades financieras más eficientes del país. “El banquero reestructuró el banco en problemas e incorporó una gerencia profesional para detener una corrida de activos”, reseña Forbes. En menos de tres años, el grupo empresarial cuadruplicó los activos del banco, y, un año después, lo vendieron por más de US$70 millones.

Con 37 años, el joven banquero se perfiló como uno de los empresarios más prolíficos de su época. De hecho, fue precisamente en 1994 cuando Jaime demostró sus ávidas técnicas de negociación y adquirió el Banco de Colombia por un monto de US$375 millones de esa época. El joven Gilinski obtuvo el apoyo de aproximadamente 100 inversionistas internacionales, incluido su amigo Soros, quien se dice que aportó US$50 millones.

Ese fue quizás uno de los grandes negocios de los 90’s, pues Gilinski obtuvo préstamos puente de Barclays e ING, respaldados por acciones del banco.

Un viejo conocido

Su primer contacto con lo que para entonces se conocía como el Sindicato Antioqueño fue en 1997. Con el Banco de Colombia en su propiedad, los Gilinski vendieron el 51% de su participación al Banco Industrial Colombiano (BIC), de Antioquia. Los medios de comunicación lo registraron como ‘el negocio del Siglo’, pese a que trajo años después una pelea que se extendería por más de una década.

Todo se debe a una demanda que interpuso Jaime Gilinski en 1999, cuando argumentó que el GEA solo puso US$8 millones de los US$415 millones del negocio. En su momento, se advirtió que el pago nunca se realizó con el dinero de un préstamo, sino que se le cargó a los accionistas de la entidad.

Tomado de Twitter: @galmau

Pero el GEA no cedió ante los Gilinski y la guerra entre estos pesos pesados se extendió por más de 11 años, con tribunales en Colombia y Estados Unidos.

En medio de esta disputa, que iba y venía con pesos pesados del derecho, la familia Gilinski se mantuvo en silencio y Jaime se consolidó en el trono del grupo mientras sus hijos se formaban en Estados Unidos. Tras un par de años en silencio, en 2003 el empresario compró el Banco Sudameris de Intesa Sanpaolo, una de las entidades más grandes de Italia. Ahí lo fusionaron con Servibanca y sumaron al Banco Tequendama del Banco del Crédito de Perú. De esta manera, aumentaron notablemente su riqueza, consolidando finalmente el Banco GNB Sudameris.

Lea también: Guía para entender la oferta de ‘toma hostil’ por el Grupo Nutresa

A pesar de la crisis financiera del 2008, el clan Gilinski supo sortear los obstáculos y salir avante con su conglomerado. De ahí a que en 2010 compró la comisionista de bolsa Suma Valores y en 2014 aumentó sus activos con la compra de los negocios de HSBC en Colombia, Perú, Paraguay y Uruguay.

En 2013, Jaime Gilinski entró a la lista de multimillonarios de Forbes. Su debut se hizo tras registrar una fortuna de US$2.400 millones. Ese año fue catalogado como la estrella bancaria de Colombia.

“Hay un momento en la vida en el que tienes que asumir todo el riesgo, simplemente poner todas las cartas sobre la mesa”, dijo Gilinski hace unos años.

Con esta suma de activos bancarios, Jaime se apalancó de los conocimientos de su hijo Gabriel para seguir aumentando su fortuna. En 2015, de hecho, compraron por US$100 millones varios hoteles en el país, así como ingresaron al mundo de los bienes raíces.

La familia Gilinski es parte de un ambicioso proyecto de desarrollo en Panamá, donde se asoció con los multimillonarios Ian y Richard Livingstone del Reino Unido. Estos dos hermanos son son dueños de propiedades en todo Londres, incluidas tiendas de alta gama, hoteles ostentosos y apartamentos de lujo. Su firma London & Regional, posee más de 45 ubicaciones de Holiday Inn Express en Europa y opera hoteles en Los Ángeles, Las Vegas y Miami.

Junto a Jaime y Gabriel Gilinski, los Livingstone ganaron los derechos para desarrollar un lote de 2,750 acres que antes era una Base de la Fuerza Aérea de EE. UU. Con la promesa de invertir US$705 millones, superaron la oferta de otros 16 concursantes y aseguraron la tierra durante los próximos 40 años.

Evolución de la fortuna de Jaime Gilinski, según Forbes.

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A todo el conglomerado que han logrado constituir, con una serie de fusiones y adquisiciones estratégicas, se suma su división de medios de comunicación. En 2019, por ejemplo, Gabriel lideró la compra de Publicaciones Semana, un negocio que les dio la puerta de entrada en esta industria.

El portafolio

Con los millonarios negocios que han concretado en los últimos años, la fortuna de Gilinski ha pasado de US$2.600 millones en 2013 a US$3.800 en 2021. Más de US$1.200 millones más en solo ocho años, por lo que Forbes lo ubica entre los cinco colombianos más ricos del mundo.

Su holding financiero es Banco GNB Sudameris, una matriz que conforman las firmas Servivalores (comisionista de bolsa), Servitrust (fiduciaria), Servibanca (red de cajeros electrónicos) y las filiales Banco GNB Perú y Banco GNB Paraguay.

En este momento, Gabriel asume la presidencia del Grupo y apuntan a seguir creciendo en el negocio financiero ahora con LuloBank. Se trata de un neobanco al que le apuesta los Gilinski, y el cual estaría al mando Benjamín, otro de los hijos de Jaime y quien está detrás de toda la estrategia.

La entidad, 100% digital, ya está en fase beta en Colombia. De hecho, hace unos meses, anunciaron que tendrán cuentas de ahorro y créditos digitales, con los que buscan continuar democratizando el acceso al sistema financiero en el país.

Todo esto se daría luego de que a principios del año pasado el Grupo BBVA vendiera el 100 % del capital social de BBVA Paraguay al Banco GNB Paraguay, filial del Grupo Financiero Gilinski.

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El multimillonario de Wall Street Mike Novogratz predice un “nuevo piso” para Bitcoin

Además, arriesga un pronóstico para este 2022: “Si la inflación no baja como piensa la Fed, todas las apuestas están canceladas”.

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Foto: Archivo.

Los precios de Bitcoin y las criptomonedas cayeron drásticamente durante la última semana, y el mercado de criptomonedas combinado bajó alrededor de US$ 1 billón desde su pico de noviembre, incluso cuando el gigante de Wall Street, Goldman Sachs, emitió una enorme predicción del precio de bitcoin.

El precio de bitcoin ha caído alrededor del 10% desde principios de 2022, llegando a US$ 40.000 desde máximos de casi US$ 70.000 a fines del año pasado. Mientras tanto, otras criptomonedas importantes como ethereum, BNB, solana, cardano y XRP de Binance también se han desplomado, perdiendo porcentajes de dos dígitos la semana pasada.

Ahora, mientras los comerciantes buscan desesperadamente señales de que la venta masiva terminó, el multimillonario de bitcoins y criptomonedas, Mike Novogratz, dijo que no espera que el bitcoin caiga más, llamando al precio mínimo justo por debajo de los mínimos de esta semana de US$ 40.680.

“En las listas, US$ 38.000 y US$ 40.000 se sienten como el lugar en donde deberíamos tocar fondo”, dijo a CNBC Novogratz, director ejecutivo de la compañía de gestión de inversiones en criptomonedas Galaxy Digital, señalando “una enorme cantidad de demanda institucional al margen”.

El multimillonario Mike Novogratz revela cuánto tiene invertido en Bitcoin  - CRIPTO TENDENCIA
Mike Novogratz.

“Conozco grandes instituciones que están pasando por su proceso para colocar posiciones, y creo que las verán como niveles atractivos para comprar”, dijo Novogratz, un veterano de Wall Street que saltó de cabeza a bitcoin y cripto en 2017 después de períodos en Fortress y Goldman Sachs.

Los gigantes de Wall Street y los inversores institucionales han entrado en los mercados de criptomonedas desde 2020. El precio de bitcoin aumentó alrededor de un 400% en los últimos dos años, y las criptomonedas más pequeñas como ethereum y solana obtienen ganancias aún mayores.

Sin embargo, bitcoin y las criptomonedas siguen siendo muy volátiles, lo que desanima a muchos grandes inversores a pesar de que algunos predicen que bitcoin ganará participación de mercado del oro como reserva de valor en los próximos años.

El precio de bitcoin cayó drásticamente esta semana después de que la Reserva Federal publicara las actas de su reunión de diciembre en la que los funcionarios discutieron la posibilidad de aumentos más rápidos de las tasas de interés y la reducción del enorme balance general de la Fed para frenar la inflación vertiginosa.

El precio de bitcoin cayó a mínimos de poco más de US$ 40.000 por bitcoin esta semana antes de recuperarse y ahora subió a más de US$ 42.000. El precio de ethereum también se ha recuperado de sus mínimos esta semana, ayudando a que el precio de sus rivales más pequeños BNB, solana y cardano de Binance también sigan el mismo camino. El XRP de Ripple también se movió más alto.

“Hemos tenido esta filosofía de que la Fed mantendrá las tasas bajas para siempre e, incluso ahora, van a subir las tasas al 2% durante dos años gradualmente y continuarán comprando bonos del Tesoro por un tiempo”, dijo Novogratz. “Así que estamos en esta burbuja de liquidez”.

Novogratz también advirtió que si la Fed no logra controlar la inflación, la situación podría salirse de control. “Si la inflación no baja como piensa la Fed, todas las apuestas están canceladas”, dijo.

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La historia de Dutchie, el unicornio del cannabis en el que invierten famosos y multimillonarios

Duplicó su valoración el año pasado para llegar a los US$ 3.800 millones, pero, a medida que se extienda la legalización, su negocio podría esfumarse.

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Foto: Forbes US

El 1 de octubre de 2015, el día que se legalizó el uso recreativo de cannabis en Bend (Oregón, EE.UU.), Ross Lipson esperaba una fila de una hora para comprar un poco de marihuana. Unos años antes, había vendido por unos US$ 30 millones el negocio de pedidos online de comida a domicilio que había cofundado después de abandonar la universidad. Desde entonces, el veinteañero emprendedor pasaba sus días practicando snowboard, durante lo que describe como su “año sabático”. Pero antes de llegar a esa caja registradora, una nueva idea de negocio golpeó a Lipson como un desgarro: crear una empresa que ayude a los dispensarios a recibir pedidos online.

“Realmente siento que fui la persona correcta, en el lugar correcto, en el momento correcto”, dice Lipson, ahora de 34 años. “Fue el primer día de legalización en Oregón, la primera hora, estaba haciendo cola y se encenció la bombilla en mi cabeza, que es un pedido en línea de cannabis. Y sabes que soy la persona adecuada para hacer eso porque tengo muchísima experiencia durante casi una década en el sector de los restaurantes”.

Lea también: El multimillonario de Wall Street, Thomas Peterffy, lanzó una ‘predicción salvaje’ sobre Bitcoin y Ethereum

Inmediatamente, llamó a su hermano mayor, Zach, que estaba en el proceso de vender su startup RepPro, una herramienta en línea para asesores financieros, para ver si su idea era buena o una ilusión empresarial inspirada por el cannabis. “Rápidamente me dijo: ‘Está claro que tienes que hacerlo’”, recuerda Ross Lipson.

En julio de 2017, los hermanos habían lanzado Dutchie, con sede en Bend, como una empresa de software de comercio electrónico que ayuda a los dispensarios a poner sus menús en línea para que los clientes puedan pedir flores, comestibles o vaporizadores desde sus teléfonos inteligentes y vayan a recogerlos (no tiene servicio de entrega a domicilio). Un modelo que es esencialmente una combinación de Shopify y Seamless, pero para la venta de marihuana.

El primer dispensario que utilizó el software de Dutchie fue el mismo en el que Lipson tuvo su momento eureka, pero en pocos meses 50 dispensarios de Oregón se habían inscrito en el servicio.

Emocionados por una forma de invertir en la industria del cannabis, sin invertir directamente en una droga que aún es ilegal a nivel federal, muchos inversores se lanzaron a la piscina. La empresa del rapero Snoop Dogg, Casa Verde Capital, lideró una ronda de US$ 3 millones en 2018. Dos años después, Josh Kushner’s Thrive Capital, el fondo de la estrella de la NBA Kevin Durant y el multimillonario y ex director ejecutivo de Starbucks, Howard Schultz también se unieron.

En marzo de 2021, Dutchie recaudó US$ 200 millones en una Serie C, liderada por Tiger Global, que ha respaldado a empresas como Peloton, Roblox, Spotify y Juul. La inversión convirtió a Dutchie en un unicornio de cannabis, valorado en US$ 1.700 millones.

Siete meses después, a mediados de octubre, Dutchie anunció una nueva ronda de financiación de 350 millones de dólares, liderada por D1 Capital Partners del multimillonario Daniel Sundheim con una valoración de 3.800 millones de dólares. Todo se basa en el potencial. En total, Forbes estima que Dutchie generó alrededor de US$ 5 millones en ingresos en 2020 y alrededor de US$ 45 millones en 2021. Lipson no ha querido comentar sobre los ingresos de su empresa.

Dutchie vende software de comercio electrónico y ayuda a los dispensarios a tomar pedidos en línea, administrar el inventario, a cumplie de las leyes estatales y administrar sus cajas registradoras. El producto se vende por suscripción mensual, que puede costar entre US$ 500 y US$ 1.000 por dispensario. Actualmente, se estima que hay 9.000 dispensarios en los Estados Unidos y Canadá, y Dutchie afirma que alrededor de 5.000 tienen al menos un producto de software Dutchie.

Pero más que nada, en lo que confían los inversores de Dutchie es en el potencial de la industria del cannabis mientras aún está en su infancia. En 2020, las ventas de cannabis en EE.UU. alcanzaron los US$ 17.500 millones, y se prevé que esa cifra aumente a 100.000 millones de dólares en 2030. Así que Dutchie se ha convertido en una forma de invertir en la industria sin invertir en una empresa de cannabis.

Según Lipson, Dutchie nunca cultivará, venderá ni distribuirá marihuana. “Siempre, siempre, siempre será software”, dice. «Somos inflexibles en permanecer en esa pieza tecnológica del rompecabezas, en lugar de movernos a tocar la planta». Es una distinción importante porque muchos fondos de inversión se rigen por reglas que impiden respaldar a las empresas que infringen la ley o infringen la cláusula de moralidad de los socios comanditarios.

Gaurav Ahuja, socio de la firma de inversiones de Josh Kushner, Thrive Capital, que invirtió en Dutchie, dice que todavía faltan años para la mejora. “Vemos muchos paralelismos con la cerveza, el vino y las bebidas espirituosas, que es una categoría [de ventas anuales] de US$ 235.000 millones”, dice Ahuja. “Pero estos son días todavía relativamente tempranos para la industria del cannabis. La oportunidad de Dutchie crecerá a medida que el acceso al cannabis crece para los consumidores y los recursos bancarios se amplían para las empresas relacionadas con el cannabis”.

“La gente se está dando cuenta de lo grande que es esta oportunidad y de cuánto más puede hacer Dutchie”, dice Karan Wadhera, socio gerente de Casa Verde Capital de Snoop Dogg, que participó en todas las rondas de financiación de Dutchie. “Diría que, en esencia, convertirse en uno de los principales actores en el punto de venta y el comercio electrónico por sí solo es increíblemente emocionante. Dutchie tendrá presencia en cada mercado nuevo, y luego habrá oportunidades fuera del país y fuera del continente”.

Otros se muestran escépticos sobre lo alto que puede llegar la empresa. Por ejemplo, Dutchie dice que su plataforma procesará US$ 12.000 millones en transacciones de cannabis en los EE.UU. y Canadá este año. Pero la palabra «procesamiento» es un nombre poco apropiado. Dutchie y sus productos de punto de venta, GreenBits y LeafLogix, no son procesadores de pagos y muchas de las transacciones que fluyen a través de su plataforma de comercio electrónico se registran en otros sistemas de punto de venta.

Además, la mayoría de las transacciones en la industria todavía se realizan en efectivo; Visa, MasterCard, Square y otros procesadores de pago no aceptarán transacciones de cannabis hasta que sea legal a nivel federal. Esto significa que los dispensarios solo pueden aceptar efectivo o equivalentes de efectivo, como transferencias ACH o transacciones en cajeros automáticos sin efectivo.

Para poner ese reclamo de US$ 12.000 millones en perspectiva, EE.UU. y Canadá alcanzaron un estimado de US$ 29.000 millones en ventas anuales en 2021, según analistas de Cowen. En otras palabras, Dutchie afirma haber tenido el 41% del mercado norteamericano el año pasado. Pero entrevistas con inversores, operadores y analistas de cannabis de la industria sugieren que la cuota de mercado de Dutchie es lo más generosa y positiva posible. «Veo esos números y pongo los ojos en blanco», dice un inversor de cannabis desde hace mucho tiempo que pidió permanecer en el anonimato.

La mayoría de los inversores de Dutchie, incluidos los multimillonarios Howard Schultz y Dan Sundheim, junto con Josh Kushner y los directores de Tiger Global, han rechazado las peticiones de entrevistas y no han respondiido a preguntas por correo electrónico. Lipson defiende sus números, diciendo que las proyecciones de su empresa son ciertas. “Respaldamos plenamente la precisión de nuestros números, al 100%”.

Por el momento, no importa si los números de Dutchie son infalibles. La compañía ha podido convertir su enorme capital en un arma y vender su software a dispensarios por un precio más barato que sus competidores porque Lipson dice que en este momento está más preocupado por el crecimiento que por la rentabilidad. Dutchie no es rentable y no tiene una línea de tiempo para cuándo estará en números negros.

Mientras tanto, la legalización federal no es algo seguro bajo la Administración de Biden, y la reforma de la banca de cannabis fue eliminada del proyecto de ley de gastos de defensa del Congreso el año pasado. Esa es una noticia doblemente mala para la industria, pero buena para Dutchie. Cuando Estados Unidos finalmente ponga fin a su prohibición de la marihuana, los gigantes del comercio electrónico como Shopify y las empresas de procesamiento de pagos, como Visa o Square, se apresurarán a entrar, y empresas como Dutchie serán vulnerables.

Siempre el predicador optimista, Lipson descarta la idea de que Dutchie pueda ser aplastado por los jugadores convencionales que descenderán después de la legalización. “No lo vemos como una amenaza», dice. «Lo vemos como una oportunidad. No es un mercado donde el ganador se lo lleva todo, y hay muchas oportunidades para muchos”.

Por: Will Yakowicz

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Listado Forbes | Estos son los TikTokers que más ganancias generaron en 2021

Las siete celebridades mejor pagadas de la plataforma recaudaron colectivamente US$55,5 millones de dólares en 2021, un aumento del 200% con respecto al año anterior.

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Charlie y Dixie D’Amelio. Foto: Instagram/ dixiedamelio

Durante el último año, las ganancias de las mayores estrellas de TikTok han aumentado considerablemente. En parte, por sus esfuerzos de ampliar su fama más allá de la plataforma, que las convirtió en celebridades. Este es el caso de las hermanas que encabezan nuestra lista de las TikTokers con mayores ingresos, Charli y Dixie D’Amelio.

Ahora tienen su propia serie de Hulu , The D’Amelio Show, que se estrenó en septiembre y se renovó por una temporada. Además tienen su propia marca, Social Tourist, que se vende en aproximadamente 500 tiendas minoristas. Todo esto ayudó a impulsar sus ganancias a un total de US$27,5 millones, desde menos de US$7 millones el año anterior

Mientras tanto, Addison Rae protagonizó una película de Netflix, Él es todo eso, y firmó un nuevo contrato con la plataforma de streaming. Josh Richards también apareció en una película de Netflix,Under the Stadium Lights, y comenzó su propia compañía de producción, CrossCheck Studios.

Las tiktokers Dixie y Charli D'Amelio lanzan una línea de maquillaje para  la generación Z, Morphe 2 | Vogue España

En total, las estrellas de TikTok mejor pagas ganaron en conjunto US$55.5 millones en 2021, un 200% más que la última vez que contamos sus cheques de pago, en 2020. Y aunque han enfocado su atención fuera de TikTok, todavía ganan gran parte de su dinero – del 30% al 50% – del contenido patrocinado, donde una corporación paga por una publicación que anuncia sus productos en la cuenta de redes sociales de una estrella. 

A medida que TikTok  fue creciendo a más de 1.000 millones de usuarios en todo el mundo, empresas como Amazon, Louis Vuitton y McDonald’s se han sumergido en la red social a través de estos influencer. Las estrellas de TikTok pueden cobrar hasta $500.000 dólares por una sola publicación. Los TikTokers entienden la audiencia a la que quieren llegar estos anunciantes porque ellos mismos tienen aproximadamente la misma edad. Todos estas “estrellas” tienen menos de 25 años.


Las cifras del listado de TikTokers están expresadas en dólares.


Nadie es más grande que Charli, que tiene el mayor número de seguidores de la aplicación (133 millones se suscriben a sus videos) y una cantidad enorme de intereses comerciales. A principios de 2021, Hollister lanzó su empresa conjunta con Charli y su hermana Dixie, Social Tourist. (A los adolescentes parece gustarles el material. Fran Horowitz, el director ejecutivo de la empresa matriz de Hollister, ha señalado a Social Tourist como un importante contribuyente al aumento de casi el 10% en las ventas de Hollister hasta septiembre de 2021).


Dixie puede ser la hermana mayor, pero gran parte de su fama y ganancias, incluidos los acuerdos de Hollister, Hulu y Snap, aún se entrelazan con su hermana más popular, Charli. (Dixie tiene 57 millones de seguidores, mientras Charli tiene 133 millones.) Desde cierta distancia, Dixie ha buscado forjar su propia carrera como cantante pop. En 2021, lanzó dos canciones, “Psycho”, que incluía al rapero Rubi Rose y alcanzó el puesto 25 en la lista de pop estadounidense de Billboard, y “FkBoy”, que toma prestado un término de la Generación Z para un joven mujeriego. En Navidad, Dixie realizó una gira como parte de la serie de conciertos Jingle Ball, subiendo al escenario en Dallas, Boston y Chicago. Desde casa, les ha dado a sus fans acceso no solo a su vida familiar, sino también a su vida amorosa.


Lo más importante en Rae Land el año pasado fue su tiempo en Netflix. Tuvo un papel principal en Él es todo eso , un papel que no podría haber requerido mucha investigación. En la película, Rae interpreta a un estudiante de secundaria con un creciente perfil en las redes sociales que se convierte en una chic0 nerd a tiempo para el baile de graduación. Cuando Él es todo eso se estrenó en agosto ,ocupó brevemente el puesto número uno en Netflix en 78 países. Un mes después, Netflix anunció un nuevo acuerdo con Rae para varias películas más, pero no reveló ningún otro detalle. Lejos de Hollywood, Rae tiene un lucrativo patrocinio con American Eagle, uno de los principales competidores de Hollister, la compañía que respalda a los D’Amelio. Y tiene su línea Item Beauty, una empresa conjunta con la startup de maquillaje Madeby Collective.


En poco más de un año, la posición de Poarch se ha disparado, convirtiéndola ahora en la tercera persona más seguida en la aplicación (87 millones de personas se suscriben a su cuenta). Su comienzo llegó en agosto de 2020 cuando publicó un video tonto de sincronización de labios con “M to B”, una canción de un rapero británico; se convirtió en el TikTok más visto en 2020. Nacida en Filipinas y luego criada en Texas, disfrutaba actuar y cantar cuando era niña, pero sus padres no querían que se dedicara al mundo del espectáculo. Entonces, después de la escuela secundaria, Poarch sirvió en la Marina de los Estados Unidos como mecánico de helicópteros. Sus padres no debían haberse preocupado. Los patrocinadores la adoran y el año pasado hizo anuncios para Google, Prada y Tinder.


A las marcas no les importan las payasadas de hermanos que llenan el feed de TikTok de Richards: ha conseguido acuerdos de patrocinio de Amazon, CashApp y otros. Su estilo lo convierte en el forraje perfecto en su podcast Barstool Sports, BFFs , que comparte con una versión anterior de sí mismo, el fundador de Barstool, Dave Portnoy. Richards ha aplicado con gusto ese aura de fiestero al resto de su dominio comercial. Están sus bebidas energéticas Ani, que ahora se venden en cadenas tan grandes como Walmart, y la empresa de capital de riesgo, Animal Capital, que cofundó. El equipo de VC ha recaudado US$15 millones y ha invertido el dinero en todo, desde PearPop, una aplicación donde los influencers pueden encontrar colaboradores, hasta Colossal, un laboratorio de ingeniería genética que tiene como objetivo resucitar mamuts lanudos. 


Al igual que Poarch, Collins es otro ejemplo de lo rápido que alguien puede acumular fama y dinero con TikTok. Antes de la pandemia, Collins era peluquera en Vancouver. Cuando el covid hizo que trabajar fuera imposible por un tiempo, descargó TikTok, en gran parte por sugerencia de su hermano, y desde entonces ha creado algo parecido a un programa de comedia de bocetos en curso. Ella interpreta a varios personajes recurrentes, muchos de ellos basados ​​en miembros de la familia, incluida su madre inmigrante. Ha ganado sus 41 millones de seguidores en TikTok, la mayoría de ellos acumulados en el último año, y esas divertidas rutinas también funcionan bien en YouTube, donde tiene 4.5 millones de suscriptores. (Ese es un punto considerable. Las cosas habituales de TikTok (sincronización de labios, bailes) no se transfieren con éxito a YouTube, que recompensa los videos más largos con un poco más de profundidad).


Metodología

Observamos a las estrellas con mayores ingresos cuya fama se originó primero en TikTok. Esto deja fuera a otras celebridades activas en la aplicación, como Will Smith y Jason DeRulo. A partir de ahí, nuestros números estiman lo que ganaron los TikTokers desde el 1 de enero de 2021 hasta el 31 de diciembre de 2021. Esto es diferente de nuestra lista de debut en 2020, que calculó las ganancias desde julio de 2019 hasta julio de 2020. Otra diferencia: esa clasificación inicial fue un instantánea de quién pensamos que había ganado un millón de dólares de TikTok durante esos 12 meses. Con el aumento de las tasas de contenido patrocinado, un millón ya no es difícil de hacer, por lo que esta nueva lista de los 5 principales requiere un mínimo de $4.75 millones en ganancias.

Publicado en Forbes US. | Autores: Abram Brown y Abigail Freeman

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