Todos los Derechos reservados © 2004 - 2019, Forbes Colombia

Editors' Picks

Resiliencia: tiempo de acción en la cuarentena

Sebastián Jasminoy, CEO de Fluvip, escribe sobre lo que deben pensar las organizaciones en plena cuarentena.

Publicado

on

Nos dieron un empujón en un momento en el que posiblemente no estábamos preparados como industria. La realidad es que desafortunadamente y producto de la compleja situación que estamos viviendo con el COVID-19 y su cuarentena, muchas empresas no van a poder decir cuando todo esto termine, que están mejor que al momento de iniciar la epidemia. No todos saldremos reforzados de esta situación.

Un término muy acuñado para definir los retos que hoy tenemos es la resiliencia y para mí, está asociada principalmente a tres grandes palabras: perseverancia, disciplina y motivación. Ahora, lo que las empresas necesitan es insistir, buscar alternativas y reinventarse, cada una a su manera y dentro de sus capacidades.

Le puede interesar la sección de Capital Humano de Forbes

Todo emprendedor debería tener presente durante esta situación los siguientes puntos. El primero, analizar cuanta caja dispone y generar una estrategia para tener flujo de acá hasta diciembre en la medida de lo posible. Segundo, estar preparado y atento a los diferentes tipos de crédito que el mercado ofrece, no sabemos realmente cuánto va a durar la crisis y las necesidades urgentes que podamos tener. El tercero, mantener el ‘gasto inteligente’, esto no significa dejar de invertir. Cuando esto termine, que en algún momento va a suceder, hay que estar listos, y será muy demorado reactivar la operación si tomamos decisiones apresuradas y nos enfocamos solo en recortes. La empresa y su motivación deben mantenerse vivas durante este periodo.

Un desafío es aprender a motivar al equipo de trabajo a la distancia, ya no tenemos la posibilidad de una conversación face to face o de una palmada en el hombro a un compañero y, a su vez, mantener al equipo activo. Motivar y exigir rendimiento es el gran reto para los líderes en estos momentos.
Debemos recordar que no todas las personas están capacitadas para el home office. En este punto, tengo una metodología muy efectiva que denomino H5: Es personal. Cada miembro del equipo la define y se basa en las cinco tareas que realizará, que vienen siendo los objetivos a corto plazo. No puede terminar el día sin cumplirlos, dejando siempre que la quinta sea programar las metas para la jornada siguiente.

“Tus clientes, son tus clientes, aunque no te estén comprando”

Por último, está la innovación, necesitamos pensar qué vamos a hacer distinto hoy, para cuando todo pase. Nuestro foco en este momento es el crecimiento. Tenemos que estar listos para crear cosas innovadoras, justo ahora, hoy es momento de crear. No podemos permitir que lleguen los cambios y nosotros no hagamos parte de ellos.

Descarga acá la edición de Forbes Colombia del mes de mayo

En Fluvip, cuando vimos lo que se nos venía encima con la pandemia, tomamos decisiones estratégicas de forma rápida, para lo que significaba el momento, en esos, ya lejanos, primeros días de marzo. Hablamos con nuestros clientes, socios, accionistas y equipos de trabajo; produjimos un video para contar lo que íbamos a hacer y cómo podíamos ayudarlos; nos convertimos en nuestro propio cliente y creamos contenidos para usar durante la cuarentena. Entre las acciones que hicimos, por ejemplo, desarrollamos piezas de salud y nutrición, creamos estrategias comerciales y financieras para ayudar a solventar a los clientes. En resumen, pusimos el foco en crear.

No quiero terminar sin mencionar que una de las mayores lecciones que nos está dejando este momento es que el recurso humano es el activo fundamental con el que contamos para salir adelante. Hay una frase que he tenido muy presente: “Tus clientes, son tus clientes, aunque no te estén comprando”, y esto lo debemos aplicar mucho más en este momento.

Contacto
LinkedIn: Sebastián Jasminoy
*El autor es CEO de Fluvip.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

Editors' Picks

El profesor de Harvard que se convirtió en multimillonario gracias al coronavirus

Timothy Springer, apostó por la biotecnología en la creación de medicamentos, ahora está al frente de la lucha contra el coronavirus con su empresa Moderna.

Publicado

on

Foto: Cortesía Harvard University.

Hace una década, el profesor de biología de Harvard, Timothy Springer, fue emprendedor en una compañía incipiente de biotecnología e hizo una inversión temprana. El resultado actual de esa apuesta, es una compañía ubicada en Cambridge, Massachusetts y llamada Moderna y sí, ahora es multimillonario.

Las acciones de Moderna, que promete una vacuna para el Covid-19 (actualmente se realizan los ensayos clínicos en humanos), subieron más del 12% esta semana, contrarrestando la caída general en el mercado de valores. Ese aumento ha convertido a Springer en multimillonario: Forbes estima que actualmente tiene una fortuna de 1.000 millones de dólares (mdd) en función de su participación del 3.5% en Moderna y también coopera en tres equipos de biotecnología más pequeños.

Lea también: Los colombianos que ganaron competencia de Harvard con restaurantes virtuales

“Mi filosofía es invertir en lo que sabes, soy un científico de corazón y me encanta descubrir cosas ”, dijo Springer, de 72 años, a Forbes. “Muchos científicos crean empresas, pero pocos tienen éxito. Yo soy un inversor activo y también un científico muy riguroso, y es por eso que tengo un promedio de bateo muy alto”.

El martes, Moderna anunció que la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) aceleró su candidata a la vacuna del Covid-19, dando un impulso al esfuerzo de la empresa para desarrollar la primera cura contra la enfermedad. Recordemos que Moderna fue la primera compañía en comenzar los ensayos en humanos de su vacuna, el 16 de marzo en Seattle, por lo que sus acciones han triplicado su valor desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al coronavirus como pandemia. El crecimiento vertiginoso ya había posicionado a otro multimillonario de Moderna – se trata del CEO Stéphane Bancel, quien cuenta con un valor estimado de  2,100 mdd–.

Vea además: Se necesitará cierto distanciamiento social hasta 2022: investigadores de Harvard

Además de ser un inversionista multimillonario en biotecnología, Springer es profesor de química biológica y farmacología molecular en la Facultad de Medicina de Harvard, quien comenzó a enseñar en 1977 y actualmente es mentor de estudiantes postdoctorales en su laboratorio.

En su investigación como inmunólogo en Harvard, Springer descubrió moléculas asociadas a la función linfocitaria, lo que condujo al desarrollo de varios medicamentos basados en anticuerpos aprobados por la FDA. En 1993 realizó su primera incursión en el espíritu empresarial cuando fundó el equipo de biotecnología LeukoSite, que hizo público en 1998 y un año después vendió a Millennium Pharmaceuticals en un acuerdo de 635 mdd; Springer obtuvo alrededor de 100 mdd en acciones de Millennium.

Para 2010, Springer fue un inversor fundador de Moderna, cuando destinó aproximadamente de 5 mdd en la compañía. Una década después, esa inversión inicial vale casi 870 mdd. Sin embargo, mucho antes de que el Covid-19 apareciera en la escena, Springer ya pensaba en cómo la innovadora tecnología de ARNm de la compañía podría ayudar en el desarrollo de vacunas.

“Desde el principio tuvimos la idea de que podría usarse para la preparación y aplicación en una pandemia”, dice Springer. “Es por eso que invertimos en realizar ensayos en humanos con diferentes tipos de influenza, los que normalmente no se ven en epidemias, pero que podrían surgir y comenzar una nueva pandemia. Todo el tiempo, estuvimos al tanto de este tipo de escenario”.

Si bien Moderna puede ser la apuesta de más alto perfil de Springer, también es un inversionista líder en tres pequeñas empresas de biotecnología que cotizan en bolsa: Selecta Biosciences, Scholar Rock y Morphic Therapeutico. En los casos de Scholar Rock y Morphic, Springer también es cofundador, ayudando a construir las compañías a partir de su investigación científica en Harvard.

Sin inmutarse por su nueva riqueza, Springer todavía monta su bicicleta para trabajar todos los días en Cambridge, Massachusetts, donde realiza investigaciones en su laboratorio. Su único lujo, dice Springer, es su hogar. “Me gusta la jardinería y la recolección de rocas … No necesito el dinero, tengo un estilo de vida académico”.

De igual forma usa su fortuna para retribuir a la comunidad científica: en 2017, donó 10 mdd para establecer el Instituto para la Innovación en Proteínas (una organización independiente sin fines de lucro) dedicado a investigar la ciencia de las proteínas y ayudar a los empresarios de biotecnología a desarrollar sus ideas.

“Me gusta la inversión activa, pero también la filantropía activa”, comenta Springer. “Mi motivación detrás [del Instituto] no es únicamente ayudar a desarrollar nuevos anticuerpos confiables que los científicos de todo el mundo puedan usar para el descubrimiento biológico, sino que también cuenta con nueva tecnología que permitirá que se realicen muchos más descubrimientos. Este tipo de ciencia es difícil de desarrollar de otra manera en la academia “.

El profesor de Harvard no es el único miembro del club de tres comas cuya riqueza ha sido impulsada por la batalla contra Covid-19. La fortuna de algunos multimillonarios de la salud ha aumentado en miles de millones de dólares desde que la OMS declaró una pandemia mundial. La concentración de la biotecnología podría seguir ganando ritmo mientras el público espera ansiosamente nuevos desarrollos en la lucha contra Covid-19.

Por su parte, Springer es optimista de que el sector biotecnológico continuará su rápido crecimiento incluso una vez que la pandemia haya desaparecido. “Antes, estábamos vilipendiados por cobrar demasiado por las medicinas… sin embargo, ahora, todos son muy conscientes de que la biotecnología viene al rescate”, dice Springer. “La biotecnología es muy prometedora para nuevos medicamentos, y la fe que provoca está justificada”.

Por: Giacomo Tognini | Forbes Staff

Seguir Leyendo

Editors' Picks

Foody: la startup que quiere reemplazar corrientazos con ‘comida saludable’

La plataforma Foody está atrapando a un desatendido mercado de personas que para sus almuerzos quieren un menú balanceado.

Publicado

on

Foto: Foody.

Solo quien se preocupa por comer saludable puede llegar a sentir la angustia que perseguía a Antonio Plata, quien juega tenis y al buscar opciones para almorzar cerca de su trabajo en El Chicó, en el norte de Bogotá, se encontraba solo con corrientazos o con restaurantes balanceados que cumplían con sus expectativas, pero se salían de su presupuesto.

Antonio Plata, cofundador y CEO de Foody; Juan Pasquale, cofundador y líder de producción, y Andrés Galindo, cofundador.

Sabía que seguro había muchos otros como él, así que tras pasar por una montaña rusa de siete años emprendiendo startups: una plataforma de pronósticos de fútbol que no despegó y una fallida aplicación de citas, recién comenzando el 2017 se encerró en su apartamento a ver qué solución le podría ofrecer, con tecnología, a los que, como él, se preocupan por comer saludable. Con su antiguo socio, el ingeniero Andrés Galindo, dieron origen a Foody, un restaurante en línea que se encarga de todo; desde diseñar el menú, hasta producir y hacer las entregas a través de una plataforma propia. “Yo era un foody bot, testeando el pilotaje con los usuarios para mejorar el producto”, es el recuerdo que llega a la cabeza de Antonio. El mayor aprendizaje de los intentos previos era que no estaban solucionando un problema fuerte, tanto, que después de usarlas, a las personas se les olvidaba el nombre de la aplicación. Por ello adoptaron la premisa de no escalar hasta no tener usuarios que amaran su producto.

Más adelante se les uniría un nuevo socio, Juan Sebastián Pasquale, quien antes era la mente detrás de Happy Snacks, una pequeña empresa que comercializaba ensaladas a bajo costo en universidades y vendió. Al ir integrando macronutrientes, hacer cambios en el menú inicial, ejecutar un plan conciso, la retención y la adquisición mejoró en un 300 %.

Vea historias de emprendedores en nuestra sección especializada

El optimismo invadió al equipo desde que pasaron de tener un promedio de 1,6 platos a la semana por persona, a 3. En la plataforma los usuarios pueden programar su semana o desde el día anterior escoger si quisieran un pollo a las finas hierbas con puré de papa y ensalada italiana o una ensalada de la casa con mix de lechugas y pechuga.

Con un equipo especial, bajan a tres grados la temperatura de la comida para que no se rompan las partículas internas y se mantenga intacta hasta el día siguiente, cuando un domiciliario contratado por la compañía aparece en la puerta de las oficinas u otros espacios de trabajo con una caja verde que contiene el menú del día, listo para ser calentado en un horno microondas.

En menos de dos años se han multiplicado cerca de 45 veces, entregando un poco más de 2.100 platos al día en Bogotá, —única ciudad en la que operan por el momento— y el equipo de 3, se convirtió en 50, incluyendo 25 personas en producción.

Descarga gratis nuestra edición impresa

“Nos diferenciamos de un restaurante tradicional porque no hacemos pedidos a la minuta. Somos un centro industrial con mucha ingeniería, matemáticas y eficiencias”, explicó Plata, quien, como CEO, se apoya en líderes de producción, calidad, chefs, nutricionistas, un equipo de ingeniería y otro financiero. Antonio es un emprendedor que basa sus decisiones en datos y le obsesiona medir todo.

Así lo cuenta Felipe Santamaría, cofundador y managing director de Rockstart Latam, la aceleradora de origen europeo, cuyo fondo invirtió en Foody. “Creo que le apasiona realmente poder solucionarle los problemas a sus usuarios y este ADN se ve en toda la compañía. Lo que más rescato de su rol es que está en continuo crecimiento y aprendizaje, se preocupa siempre por aprender”, refirió.
Están vendiendo 500 millones de pesos cada mes, con esa misión de ‘democratizar la comida saludable’.

La pandemia del COVID-19 los obligó a dar un vuelco total en sus operaciones, ampliando la cobertura para poder llegar a las casas de todos esos usuarios que frecuentemente hacen pedidos en Foody hacia sus oficinas. Esto, seguido de la implementación de medidas como bolsas de seguridad para los platos, lavado de manos y desinfecciones constantes en la planta, verificación del estado de salud del personal antes del ingreso, inclusión de tres turnos para disminuir riesgos y teletrabajo para todo el que pueda hacerlo.

Hablando del futuro, se proponen estar vendiendo 80.000 platos al día dentro de tres años, no solo en Bogotá, sino también en las principales ciudades de América Latina: las próximas paradas serían Medellín y Ciudad de México. Entre sus inversionistas están Monserrate Ventures, una family office de El Salvador; José Vélez, quien fuera cofundador de PayU, y Juan Salcedo, cofundador de la vendida Tappsi y Tpaga. Pronto van por más en una ronda de inversión en la que esperan cerrar de dos a cuatro millones de dólares.

Esos recursos serían el respaldo para las ambiciones de Foody, que está evaluando una tecnología de producción para que, de forma natural, un plato pueda tener vida útil de entre dos a tres días. Pero con esa base de usuarios con estilo de vida saludable, podrían usar ese conocimiento para nuevas verticales

Seguir Leyendo

Editors' Picks

Primer envío de astronautas de Elon Musk: un salto gigante para el ‘negocio espacial’

SpaceX enviará a una tripulación de la Nasa al espacio este miércoles, marcando un hito importante en la intención de los empresarios para de acaparar la galaxia de la que se ha encargado el gran gobierno.

Publicado

on

Foto: SpaceX.

Si todo sigue según lo planeado, los veteranos astronautas de la Nasa Bob Behnken y Doug Hurley despegarán desde el Centro Espacial Kennedy en Florida (Estados Unidos) en la mañana de este miércoles. Menos de un día después, llegarán a la Estación Espacial Internacional. Será el primer vuelo orbital tripulado que sale desde suelo estadounidense desde 2011.

Aún más significativo: es la primera vez que astronautas viajarán para orbitar en una nave espacial de propiedad privada (las acrobacias anteriores de turismo espacial han sido decididamente suborbitales o provistas por el gobierno ruso). Behnken y Hurley viajarán en una cápsula Dragon, lanzada por un cohete Falcon 9, ambos diseñados y fabricados por SpaceX, fundada por Elon Musk. Esta pareja de astronautas será transportada a la plataforma de lanzamiento en autos eléctricos fabricados por Tesla.

Es un momento triunfante para Musk y su compañía con sede en Hawthrone, California (Estados Unidos). Pero esto no es solo una victoria para un multimillonario y una compañía. Es la culminación de un esfuerzo de décadas para transformar el espacio en una nueva frontera del emprendimiento.

“Esta es la misma emoción que sentí cuando era niño durante el aterrizaje en la luna Apolo”, dice Tom Zelibor, almirante retirado y CEO de la Fundación Espacial, una organización sin fines de lucro que aboga por la exploración espacial. “Son oportunidades inspiradoras para las personas que tal vez no lo hayan pensado antes”.

Durante el programa Apollo, poner a Neil Armstrong en la Luna no se trataba solo de tecnología o ciencia. Se trataba del triunfo del capitalismo sobre el comunismo. O al menos así fue la retórica. La realidad era diferente. Sí, el programa Apollo fue construido por cientos de empresas privadas. Pero su desarrollo y dirección fueron centralizados por el gobierno federal, que gastó aproximadamente US$152.000 millones en los términos de hoy para poner a un hombre en la luna. El espacio sería el dominio exclusivo del gran gobierno a través del programa del transbordador espacial en la década de 1980.

Falcon-9
La cápsula Dragon de SpaceX está en la cima de un cohete Falcon 9, en posición vertical y lista para ser lanzada con dos astronautas desde el Centro Espacial Kennedy este miércoles. Foto: Nasa / Bill Ingalls.

Esto fue irritante para muchos entusiastas del espacio, cuya pasión se nutrió de las historias de ciencia ficción de personas como Robert Heinlein, quien retrató un futuro en el espacio impulsado por los capitalistas. Cuando la Guerra Fría finalmente terminó en 1991, las oportunidades empresariales en la frontera final finalmente comenzaron a abrirse, irónicamente, dentro de la antigua Unión Soviética.

“Fueron los rusos los que dieron los primeros pasos en los servicios comerciales en el espacio”, dice Jeffrey Manber, un emprendedor espacial desde hace mucho tiempo y CEO de Nanoracks. “Debido a su colapso económico, tomaron la decisión de que el suyo fuera un mercado de clase mundial, ya fueran aviones con Aeroflot, el Ballet Bolshoi o el espacio, tenían que ser independientes”.

astronauts-and-capsules-NASA
La Nasa seleccionó a Boeing y SpaceX para transportar a los astronautas a la Estación Espacial Internacional. El valor combinado de ambos contratos supera los $6.000 millones. Foto: Nasa.

Manber trabajó en el Gobierno de Reagan en la década de 1980, donde había ayudado a establecer la Oficina de Comercio Espacial. En ese cargo, ayudó a asegurar el primer contrato comercial entre la agencia espacial soviética y una compañía estadounidense. Su trabajo en Rusia continuó después de la caída de la Unión Soviética, primero trabajando con la compañía espacial rusa Energia a partir de 1992.

Siga toda la información de economía y negocios en Forbes Colombia

La aparición de compañías espaciales rusas, que estaban construyendo cohetes duraderos a precios razonables, ayudó a dinamizar el mercado. Las empresas europeas y americanas, rodeadas por el complejo militar-industrial, retrocedieron presionando a sus gobiernos para limitar el número de lanzamientos rusos. Un artículo de Forbes de 1993 que describe esta respuesta a la naciente industria rusa de cohetes comentó irónicamente: “¿No es buena la competencia? No para los miembros del cartel no lo es”.

En 2000, Manber se convirtió en el primer CEO de MirCorp, una empresa con sede en los Países Bajos que se hizo cargo de las operaciones de la estación espacial rusa Mir. Aunque su permanencia fue corta (la estación espacial fue desorbitada por el gobierno ruso en marzo de 2001), todavía tuvo varias novedades: el primer reabastecimiento de carga con fondos privados, la primera misión tripulada con fondos privados y el primer contrato de turismo espacial.

Mientras tanto, Estados Unidos vio un mini boom de empresarios espaciales que fundaron compañías de cohetes. Sin embargo, estos esfuerzos con frecuencia se encontraron con la resistencia de quienes formulan políticas y la industria heredada. La mayoría terminó en fracaso. “Había muchas barreras políticas y culturales” para aceptar el emprendimiento espacial en los Estados Unidos en ese momento, dice Manber.

Un ejemplo notable de estos esfuerzos provino del banquero y multimillonario Andrew Beal, quien fundó una compañía aeroespacial en 1996 con el objetivo de producir cohetes reutilizables de bajo costo. “Es un gran lanzamiento de dados”, le dijo a Forbes en abril de 2000. Tenía razón. La suerte se acabó seis meses después cuando Beal cerró la compañía, citando la imposibilidad de competir con la industria aeroespacial subsidiada por el gobierno.

Fue en este entorno que Elon Musk fundó SpaceX en 2003, con la ayuda del dinero de la venta de US$307 millones de Zip2, la primera compañía que confundió y la venta de US$1.500 millones de su segunda compañía, PayPal. “Estaba claro que había una necesidad de un método confiable y de bajo costo para llegar al espacio “, dijo Musk a Forbes en ese momento.

Una parte clave de la estrategia inicial de Musk fue lograr que el gobierno estuviera de su lado, dice Chad Anderson, cuya firma de riesgo con sede en Nueva York Space Angels ha invertido en SpaceX: “Antes de SpaceX, el gobierno era el principal cliente. Necesitabas a ese cliente para que las cosas funcionen. Así que Elon Musk y SpaceX hicieron todo lo posible para que el gobierno los tomara en serio”.

Elon Musk, fundador de SpaceX. Foto: Loren Elliott/Getty Images.

Musk dio a conocer una combinación de espectáculo y ejecución que recuerda a Howard Hughes. A fines de 2003, por ejemplo, Musk “dio a conocer” el primer cohete Falcon 1 de su compañía al enviarlo por todo el país en camión, para parquearlo frente al Museo Nacional del Aire y el Espacio. Pero eso fue después de que ya había probado con éxito sus motores.

Otro hito para la industria se logró en 2004 cuando SpaceShipOne, una nave espacial creada por el pionero ingeniero aeroespacial Burt Rutan y su compañía Scaled Composites realizó dos vuelos suborbitales exitosos. Eso permitió a Rutan reclamar el Ansari XPRIZE de US$10 millones, un incentivo ofrecido para estimular el desarrollo de vehículos espaciales privados. La tecnología fue posteriormente licenciada por Richard Branson para Virgin Galactic, cuyo objetivo es llevar a los turistas al espacio a finales de este año.

El entusiasmo por los esfuerzos espaciales privados comenzó a burbujear incluso en Washington D.C. En 2004, el Congreso aprobó una legislación que ayudó a despejar un camino regulatorio para las empresas de lanzamiento comercial. Shelli Brunswick, director de operaciones de Space Foundation, que aboga por la exploración espacial, reconoce esto como una base clave para el lanzamiento orbital de SpaceX esta semana. “Se basa en la legislación correcta, la financiación correcta, las políticas correctas en los últimos 20 años”, dice.

En 2005, la Nasa comenzó a cambiar la forma de hacer negocios con la llegada de su programa de Servicios de Transporte Orbital Comercial. Defendido por el entonces Administrador de la Nasa, Mike Griffin, esto cambió la forma en que la agencia hizo negocios. En lugar de tomar la iniciativa en ingeniería y diseño, la agencia espacial simplemente identificó las capacidades de transporte e invitó a las empresas a ofrecer ofertas para cumplirlas.

Desde 2009, han sido invertidos US$30.000 millones en más de 530 compañías espaciales separadas.

SpaceX aprovechó la oportunidad, ganando un contrato con la NASA en 2006 que le proporcionó US$278 millones para desarrollar su cohete Falcon 9, que se lanzó con éxito por primera vez en 2010. Firmó un contrato por separado de US$1.600 millones con la agencia espacial en 2008 para enviar carga a la Estación Espacial Internacional, que comenzó a cumplir en 2012 cuando su cápsula Dragon se convirtió en la primera nave espacial privada en conectarse con la estación.

Una razón para este éxito, dice Anderson de Space Angels, es que las compañías de naves espaciales heredadas no prestaron mucha atención a la oportunidad. “Los grandes contratistas de defensa no pensaron que valiera la pena porque las cantidades eran muy pequeñas”, dice. “Pero para SpaceX, una empresa joven y prometedora, respaldada por firmas de capital de riesgo, fue una gran cantidad de dinero”.

El cambio cultural provocado por el programa de carga comercial de la Nasa ayudó a reducir otras barreras para los empresarios espaciales. Jeffrey Manber, por ejemplo, regresó a la escena con una nueva compañía, Nanoracks, que en 2010 instaló una plataforma de investigación en la Estación Espacial Internacional, permitiendo a los clientes realizar experimentos en el espacio. En 2014, instaló un sistema de despliegue en la estación que podría usarse para poner en órbita pequeños satélites.

A medida que avanzaba la década, SpaceX comenzó a ofrecer servicios de lanzamiento a otros clientes comerciales, como compañías de telecomunicaciones, a precios drásticamente más bajos que su competencia (incluidas las empresas rusas de cohetes). Entre SpaceX y Nanoracks, el costo del espacio rápidamente se redujo drásticamente, abriendo nuevas oportunidades de negocio.

“El sector privado ahora es un socio completo en la apertura de la frontera del espacio”

Jeffrey Manber, CEO de Nanoracks

Uno de los beneficiarios de estas oportunidades fue Planet, que desplegó su primera constelación de pequeños satélites para tomar imágenes de la superficie de la Tierra para explorar petróleo y gas en 2014. Los satélites se lanzaron a la Estación Espacial Internacional en un cohete bajo un contrato de carga comercial de la NASA e impulsado a orbitar desde el sistema de despliegue Nanoracks. La compañía con sede en San Francisco ahora cuenta con una valoración de más de US$2.200 millones, según Pitchbook.

Estimulados por este éxito y otros similares, los inversionistas han comenzado a acudir al sector espacial comercial. Según un informe de Space Angels, desde 2009 se han invertido más de US$30.000 millones en más de 530 compañías espaciales separadas. Hay varios unicornios espaciales respaldados por empresas, incluidos Planet, SpaceX y el fabricante de cohetes Rocket Lab con sede en Los Ángeles.

El éxito con la carga convenció a la Nasa de adoptar un enfoque impulsado por el mercado para regresar a los vuelos espaciales humanos desde el suelo estadounidense. “El sector espacial comercial realmente había ganado excelencia en capacidad comercial y técnica”, dice Phil McAlister, director de vuelo espacial comercial de la Nasa.

En 2014, la Nasa otorgó contratos para vuelos espaciales comerciales tripulados a dos compañías: Boeing, el incondicional aeroespacial que ha estado trabajando con la Nasa desde la década de 1960 y SpaceX. Combinados, los dos contratos tienen un valor de hasta US$6.800 millones. “Fue un gran cambio en la rendición de cuentas y la responsabilidad hacia el sector privado, que se orienta hacia la velocidad y la rentabilidad. Estas son cosas de las que la Nasa es consciente, pero no están realmente en nuestras competencias básicas “, dice riéndose McAlister.

McAlister expresa que esto no significa que la Nasa esté totalmente libre en el desarrollo de la nave espacial de cualquiera de las compañías. Pero lo ve como una colaboración que combina la mejor experiencia del gobierno con la del sector privado. Él reconoce que no siempre ha sido fácil.

“Este fue un gran cambio cultural para nosotros dar un paso atrás y decir que vamos a dar algo de este control al sector privado”, dice. “Y eso fue muy, muy difícil para la Nasa porque nos sentimos expertos en esto. Creo que ese fue el mayor desafío desde el principio “.

Para Jeffrey Manber, el envío de astronautas al espacio por parte de SpaceX “es el signo de exclamación” en las últimas décadas de emprendimiento. “Eso es lo que esta misión realmente traerá a casa al público estadounidense y al mundo”, dice. “Que el sector privado ahora es un socio completo en la apertura de la frontera del espacio”.

Por: Alex Knapp | Forbes Staff.

Seguir Leyendo

Editors' Picks

Los otros colombianos que están detrás de los robots de Rappi

La historia detrás de los robots domiciliarios que están rodando en Medellín desde hace unas semanas.

Publicado

on

Foto: Rappi.

Con completo asombro, los transeúntes del barrio El Poblado de Medellín empezaron ver rodar por las calles unos 15 robots en los que Rappi puso a repartir comida a mediados de abril, en medio de la cuarentena por el COVID-19.

Los aparatos son de los mismos que gozan de popularidad entre los estudiantes de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos) desde hace varios años. Pero pocos saben que los kiwibots son colombianos y han hecho ya más de 100.000 entregas en el mundo, donde son muy pocas, quizás dos o tres, las compañías que los tienen rodando.

Siga toda la información de tecnología en nuestra sección especializada

“Muchos los usan para hacer golpes de opinión, pero somos unas dos compañías en el mundo las que ponemos a andar nuestros robots todos los días, haciendo cientos de entregas”, comentó el bogotano Felipe Chávez, CEO de Kiwi Campus, la tercera compañía que cofundó, después de vender Lulo Domicilos a Merqueo.

El énfasis en asuntos de logística que había tenido fue el complemento perfecto cuando este administrador de empresas le mostró un robot a un exprofesor que estaba trabajando en la Nasa. Fue así como en diciembre de 2016 visionó que la automatización logística tarde o temprano iba a llegar.

La búsqueda para definir dónde estaría basada la nueva empresa lo llevó a una travesía con una idea muy ambiciosa por Tijuana, Sao Paulo, Ciudad de México, Santiago de Chile, pero la escogida fue Medellín, por el ecosistema que se estaba armando en la ciudad y el acceso al talento. “Muchos ingenieros de México se van a Estados Unidos, pero en Colombia permanecen”, explicó. En la capital de Antioquia están las operaciones principales, con 48 ingenieros.

La complicidad de sus cofundadores, Sergio Pachón (director de operaciones) y Jeison Oviedo (director de tecnología), fue clave tras el sueño de emprender en Silicon Valley. Un avión hasta San Francisco sin conocer a nadie fue la ruta para levantar un poco de inversión y sacar adelante los primeros prototipos.

“Me sentaba con graduados de Stanford, UC Berkeley, así como con ingenieros recién graduados de la Universidad Nacional o de Los Andes. Incluso veía más hambre en los ingenieros colombianos por el software y la inteligencia artificial”, recordó Chávez.

A UC Berkeley llegaron porque allá el Airbnb era más barato y en un campus cerrado veían más opciones de poner a andar sus robots: iban a la cafetería, reclutaron practicantes y llamaron la atención de la universidad, que los invitó a ser parte de su programa de emprendimiento y se convirtió en su primer inversionista institucional. “Kiwibot es una sensación en Berkeley”, acotó.

La nube negra del coronavirus, que decretó el distanciamiento social, volvió a Kiwi Campus un imán para gobiernos y multinacionales para contratarlos. Además de la reciente alianza con Rappi, están ajustando otras más en California y en Taipei.

Cuando Chávez apareció hace dos años en el programa sobre emprendimiento Shark Tank, de Sony, sumó a Alexander Torrenegra y Frank Kayanet. También le han sumado capital Socialatom Ventures, de Andrés Barreto; la Familia Vásquez, de Auteco, Infinity Ventures y Urban US. Entre las más de 100 mil entregas que han hecho no se han robado el primer robot. “El GPS es muy difícil de desconectar, así que robárselo es llevarse la Policía a casa”, explicó.

Felipe es claro con el tema más sensible que los toca: “No se van a reemplazar a las Persona. Esta es una tecnología complementaria a los trabajos humanos. Los domicilios van a crecer, seguro se van a necesitar más humanos, esta tecnología llega a complementar”. Visionando el futuro del internet de las cosas, Chávez cree que a futuro Kiwi Campus podrá mover cosas gratis en un radio de cuatro kilómetros. “Hace seis meses nadie entendía lo que hacemos, ahora la gente le ve sentido”.

La carrera apenas comienza. En Estados Unidos las compañías Starship Technologies y Nuro han estado haciendo entregas locales con sus pequeños robots. La pandemia ha despertado el apetito en empresas y gobiernos, lo que se ha convertido en un reto. Hace unos meses iFood, que hace poco se volvió el mayor accionista de Domicilios.com, reveló que pronto estaría haciendo pilotos de entregas en Colombia con robots y drones, pero para poder hacerlo, tendrá que aliarse con una firma como Kiwi Campus.

Seguir Leyendo

Actualidad

Los 25 millonarios de Forbes ganaron 255 mil millones de dólares en dos meses

Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, ha sido el que más ganó entre el 23 de marzo y el 23 de mayo.

Publicado

on

Los 25 más millonarios del mundo del listado de Forbes han recuperado su riqueza en los últimos dos meses después de que la bolsa de Estados Unidos cayó a la mitad en marzo por culpa de la pandemia. Si se suman, estos ricos ganaron 255 mil millones de dólares desde el 23 de marzo pasado.

En total, las fortunas de estos 25 millonarios de Forbes suman 1.5 billones de dólares, que es el 16 % del total de lo que tienen todo el listado de millonarios en el mundo.

Facebook lanza Facebook Shops, plataforma para dueños de pequeños

El el mayor ganador en los últimos dos mese fue el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg. Las acciones de Facebook crecieron cerca de 60 % en los últimos dos meses, marcando un récord este viernes 22 de mayo. Inversionistas respondieron positivamente al estreno que se dio el miércoles de Facebook Shops, un esfuerzo de Facebook para apoyar a los dueños de pequeños negocios con el fin de que vendan por esa plataforma. Zuckerberg ahora ganó 86 mil millones de dólares, y se convirtió en la cuarta persona más rica en el mundo. Antes estaba en el puesto séptimo y ahora el joven de 36 años está por encima de Warren Buffett, Amancio Ortega, fundador de Inditex, y Larry Ellison, fundador de Oracle.

Larry Ellison revela su plan de big data para combatir al Covid-19

El segundo que más ganó es el hombre más rico del mundo, el fundador de Amazon Jeff Bezos. Las acciones del gigante del comercio electrónico ha aumentado considerablemente su demanda debido al coronavirus. La acción de Amazon subió 29 % desde marzo 23. Al final del viernes 22, Bezos tenía una fortuna de 146 mil millones de dólares.

En términos del mayor incremento en porcentaje es Colin Zheng Huang, fundador del segundo más grande marketplace de China, después de Alibaba, Pinduoduo. Lo que lo impulsó la firma fue su modelo de compras, en el que los usuarios comparten con amigos y familias lo que compran, y una agresiva campaña en la que ofrece subsidiar acuerdos con los consumidores. El valor de las acciones de Pinduoduo se han duplicado desde el pasado 23 de marzo, y Huang, de 40 años y CEO de la compañía, ha aumentado 17.9 mil millones de dólares a su fortuna, siendo ahora la tercera persona más rica de China, con 35.6 mil millones de dólares.

Los multimillonarios con un patrimonio neto vinculado a las participaciones en las empresas de tecnología han liderado el camino hacia las ganancias en medio de la pandemia. El índice compuesto Nasdaq se volvió positivo para el año a principios de este mes, y ha subido un 37% desde el 23 de marzo. El S&P 500 y Dow Jones, mientras tanto, han subido aproximadamente un 31% cada uno, todavía bajan aproximadamente un 10% y un 15% para el año, respectivamente.

Así les ha ido a los multimillonarios (desde el 23 de marzo)

  • Jeff Bezos, CEO de Amazon: $146.9 mil millones de dólares, subió $29.9 mil millones de dólares
  • Bill Gates: $106.5 mil millones de dólares, subió $11.9 miles de millones de dólares
  • Bernard Arnault, LVMH: $94.1 miles de millones de dólares, subió $12.8 miles de millones de dólares
  • Mark Zuckerberg, CEO de Facebook: $86.5 mil millones de dólares, subió 31.4 mil millones de dólares.
  • Warren Buffett: $69.2 mil millones de dólares, subió $6 mil millones de dólares

Por: Jonathan Ponciano
Forbes Staff

Seguir Leyendo
Publicidad
Publicidad

Destacado