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Los otros colombianos que están detrás de los robots de Rappi

La historia detrás de los robots domiciliarios que están rodando en Medellín desde hace unas semanas.

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Foto: Rappi.

Con completo asombro, los transeúntes del barrio El Poblado de Medellín empezaron ver rodar por las calles unos 15 robots en los que Rappi puso a repartir comida a mediados de abril, en medio de la cuarentena por el COVID-19.

Los aparatos son de los mismos que gozan de popularidad entre los estudiantes de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos) desde hace varios años. Pero pocos saben que los kiwibots son colombianos y han hecho ya más de 100.000 entregas en el mundo, donde son muy pocas, quizás dos o tres, las compañías que los tienen rodando.

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“Muchos los usan para hacer golpes de opinión, pero somos unas dos compañías en el mundo las que ponemos a andar nuestros robots todos los días, haciendo cientos de entregas”, comentó el bogotano Felipe Chávez, CEO de Kiwi Campus, la tercera compañía que cofundó, después de vender Lulo Domicilos a Merqueo.

El énfasis en asuntos de logística que había tenido fue el complemento perfecto cuando este administrador de empresas le mostró un robot a un exprofesor que estaba trabajando en la Nasa. Fue así como en diciembre de 2016 visionó que la automatización logística tarde o temprano iba a llegar.

La búsqueda para definir dónde estaría basada la nueva empresa lo llevó a una travesía con una idea muy ambiciosa por Tijuana, Sao Paulo, Ciudad de México, Santiago de Chile, pero la escogida fue Medellín, por el ecosistema que se estaba armando en la ciudad y el acceso al talento. “Muchos ingenieros de México se van a Estados Unidos, pero en Colombia permanecen”, explicó. En la capital de Antioquia están las operaciones principales, con 48 ingenieros.

La complicidad de sus cofundadores, Sergio Pachón (director de operaciones) y Jeison Oviedo (director de tecnología), fue clave tras el sueño de emprender en Silicon Valley. Un avión hasta San Francisco sin conocer a nadie fue la ruta para levantar un poco de inversión y sacar adelante los primeros prototipos.

“Me sentaba con graduados de Stanford, UC Berkeley, así como con ingenieros recién graduados de la Universidad Nacional o de Los Andes. Incluso veía más hambre en los ingenieros colombianos por el software y la inteligencia artificial”, recordó Chávez.

A UC Berkeley llegaron porque allá el Airbnb era más barato y en un campus cerrado veían más opciones de poner a andar sus robots: iban a la cafetería, reclutaron practicantes y llamaron la atención de la universidad, que los invitó a ser parte de su programa de emprendimiento y se convirtió en su primer inversionista institucional. “Kiwibot es una sensación en Berkeley”, acotó.

La nube negra del coronavirus, que decretó el distanciamiento social, volvió a Kiwi Campus un imán para gobiernos y multinacionales para contratarlos. Además de la reciente alianza con Rappi, están ajustando otras más en California y en Taipei.

Cuando Chávez apareció hace dos años en el programa sobre emprendimiento Shark Tank, de Sony, sumó a Alexander Torrenegra y Frank Kayanet. También le han sumado capital Socialatom Ventures, de Andrés Barreto; la Familia Vásquez, de Auteco, Infinity Ventures y Urban US. Entre las más de 100 mil entregas que han hecho no se han robado el primer robot. “El GPS es muy difícil de desconectar, así que robárselo es llevarse la Policía a casa”, explicó.

Felipe es claro con el tema más sensible que los toca: “No se van a reemplazar a las Persona. Esta es una tecnología complementaria a los trabajos humanos. Los domicilios van a crecer, seguro se van a necesitar más humanos, esta tecnología llega a complementar”. Visionando el futuro del internet de las cosas, Chávez cree que a futuro Kiwi Campus podrá mover cosas gratis en un radio de cuatro kilómetros. “Hace seis meses nadie entendía lo que hacemos, ahora la gente le ve sentido”.

La carrera apenas comienza. En Estados Unidos las compañías Starship Technologies y Nuro han estado haciendo entregas locales con sus pequeños robots. La pandemia ha despertado el apetito en empresas y gobiernos, lo que se ha convertido en un reto. Hace unos meses iFood, que hace poco se volvió el mayor accionista de Domicilios.com, reveló que pronto estaría haciendo pilotos de entregas en Colombia con robots y drones, pero para poder hacerlo, tendrá que aliarse con una firma como Kiwi Campus.

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