El rol de las compañías con sus consumidores ha cambiado, la responsabilidad de las marcas con sus productos se convierte en una nueva forma de innovar.

Es normal pensar que la definición de vida moderna pareciera estar relacionada a la definición de consumo. La inmediatez, el gasto o el exceso son definiciones que están atados implícitamente a este concepto ¿Por qué compramos lo que compramos, comemos lo que comemos o consumimos lo que consumimos?

Podríamos atribuirle a la publicidad gran parte de nuestros hábitos de consumo, pero lo cierto es que, como seres humanos generalmente buscamos la satisfacción inmediata, todo aquello que nos brinde placer en el corto plazo y que resulta, en la gran mayoría de veces, ser un proceso inconsciente.

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Pero nos hemos preguntado alguna vez, ¿de dónde vienen realmente estos objetos, quienes están detrás de su proceso o como ha sido su verdadera producción y distribución hasta llegar a nuestras manos? Ver, comprar, acumular. Tener un closet lleno de prendas o una estantería con utensilios, incluso una casa con gran cantidad de muebles, cuadros u objetos decorativos parece ser normal, en especial si evocamos el significado de felicidad con el hecho de tener.

Las respuestas a estos planteamientos involucran entre otras cosas darle paso a una nueva concepción de consumo, aquella en donde el impacto individual genera una conciencia colectiva, donde la empatía es el motor de la generación del verdadero valor de todo aquello que compramos y consumimos, pero además de involucrar a las comunidades de origen en parte de este proceso de generación de valor. 

El significado de lo ancestral:

En una región tan diversa como Latinoamérica, en donde habitan cientos de comunidades, vale la pena resaltar como sus tradiciones le han permitido al continente, replantear el significado del consumo con impacto. 

Sus creencias, tradiciones y cultura basadas en la generación de conexiones íntimas entre lo espiritual con lo terrenal se ven reflejadas en el valor y significado que impregnan en cada prenda, utensilio o artesanía que los rodea.

Promover, preservar y resignificar lo ancestral se convierte entonces en una prioridad para el mercado, en donde la reciprocidad de conocimientos hace parte del verdadero valor por el que alguien estaría dispuesto a pagar.

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La riqueza cultural única de cada región alrededor de todo el continente hacer posible entonces la interacción valiosa que promueve el equilibrio entre lo moderno y lo antiguo, una dualidad que ha permitido que lo auténtico sea el precedente a la verdadera reinvención social, ambiental, económica y cultural. 

Todo lo que nos rodea nos cuenta una historia: 

Así como nosotros estamos hechos de historias, todo aquello que nos rodea también nos cuenta una, es nuestra decisión escoger la historia que quisiéramos escuchar, una producción en masa y la distribución en grandes volúmenes parece ser la historia más habitual, aquella que además ha desvinculado el valor emocional que implican las historias detrás de todo aquello que usamos, vestimos o consumimos.

Todos los productos se convierten entonces en la materialización de anécdotas, recuerdos e historias con cualidades originarias e íntimas que nos evocan las emociones más intensas y en donde encontramos además, ese valor especial que nos conecta con una causa y nos muestran el impacto en torno al componente social y ambiental.

De lo individual a la conciencia colectiva

La dinámica del mercado ha promovido el anonimato detrás de la producción de cada elemento que hace parte de una transacción económica. Sin embargo, el conocimiento ancestral, pero también la promoción de aquellos detrás de la fabricación y producción de cada utensilio promueve de manera positiva la generación de empatía y conocimiento que conlleva a mitigar la transacción como netamente monetaria.

Conocernos a nosotros mismos, así como aceptar e identificar que detrás de cada prenda, de cada utensilio, de cada elemento hay una persona, y quien hace posible que nuestros intereses sean satisfechos. Este es entonces el primer paso a la posibilidad de generación de impacto.

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El concepto de reinvención y adaptación no solo acoge a las compañías, es un concepto que vale la pena identificar desde la individualidad, pues solo desde este entendimiento individual, será posible la generación de una conciencia colectiva en pro de generar alternativas eficientes como consumidores y como empresas.

Transacciones con propósito

Aunque el rol de las compañías ha cambiado y nosotros como consumidores ejercemos la responsabilidad de exigir un valor agregado más allá de una transacción económica, también es nuestro deber y el de las marcas, darles paso a las relaciones no efímeras, aquellas en donde se ha gestado un gran impacto desde la producción y que se verá explícitamente reflejado en el consumidor final. 

Permitirles a las marcas involucrar las historias, generar relaciones y encontrar en lo local el valor agregado de su propósito, será el primer paso para encontrar en el mercado la verdadera esencia de la innovación. Volver al origen, respetarlo y promoverlo será entonces la nueva apuesta en las industrias culturales y creativas.

Imaginar nuevas tendencias de consumo en pro de un impacto individual y colectivo será el catalizador a la generación de nuevos hábitos, unos en los que el valor cultural y ancestral sea el pionero a grandes cambios y generación de innovación. Entender además que en el verdadero lujo no hay opresión es mitigar las tendencias consumistas en torno a la gastronomía, la cultura, y la moda.

Esto es justamente lo que propone el Banco Interamericano de Desarrollo en su nuevo Podcast Región Naranja, un show sin precedentes que pretende resignificar como las industrias culturales y creativas son el verdadero catalizador hacia el crecimiento de toda Latinoamérica desde la innovación y el acercamiento que merece lo local.

Contacto
LinkedIn: Magdala Mora Fuentes*
*La autora es directora de relacionamiento en Empréndete,  un podcast que cuenta historias que educan en emprendimiento y negocios en español. Empréndete trabaja con empresas, universidades y organizaciones que quieran compartir conocimiento, crear audiencias y agregar valor.