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Economía y Finanzas

Para 2021, programas de transferencias monetarias están desfinanciados

Según Susana Correa, directora de Prosperidad Social, a la entidad le faltan $1,85 billones para su presupuesto del otro año, de los cuales $1,8 billones son para inversión. Familias en Acción, Jóvenes en Acción y Colombia Mayor, entre los que presentan déficit.

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Susana Correa, directora de Prosperidad Social. Foto: Prosperidad social

Durante su intervención en las comisiones económicas conjuntas sobre el Presupuesto General de la Nación (PGN) 2021, Susana Correa, directora de Prosperidad Social, expuso que los recursos asignados para la vigencia 2021 no son suficientes. Entre los programas de transferencias monetarias, los que presentan déficit son Familias en Acción, Jóvenes en Acción y Colombia Mayor.

De acuerdo con la directiva, el monto de recursos faltantes para 2021 asciende a $1,85 billones los cuales corresponden a $51.122 millones de funcionamiento (incluye sentencias y conciliaciones y gastos generales) e inversión en $1,79 billones, de los cuales hay un déficit por fuente estimado en $367.751 millones para el programa Colombia Mayor, “nos asusta quedarnos sin dinero para ello”, dijo Correa. En este último, el hueco corresponde a los recursos que aporta la Nación al programa.

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Correa explicó que para el PGN de 2021 tienen una distribución de $2,4 billones para Familias en Acción y Jóvenes en Acción, pero “la verdad es que lo que se llevan en 2021 son $3 billones”, dijo la directiva al agregar que hay un faltante de recursos por $614.053 millones.

Además, indicó que en transferencias monetarias no condicionadas cuando se habla únicamente de devolución de IVA no hay ningún problema de recursos. “Están los $960.000 millones asignados, estaban dentro de la distribución de Presupuesto 2020-2021 que habíamos presentado y el déficit es cero”, agregó Correa.

Sobre Colombia Mayor, Correa dijo que lo que quieren hacer es cambiar la fuente y explicó que “la preocupación es si el Fondo de Solidaridad Pensional va a tener los recursos o si realmente los tenemos que conseguir por otra parte. Lo que teníamos en la distribución del Presupuesto 2021 es que $1,58 billones venían del Fondo de Solidaridad Pensional, estamos diciendo que lo disminuyan a $1,2 billones y que en el PGN (aportes de la Nación) que teníamos asignado para este programa $180.000 millones” sean $547.000 millones.

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En otras palabras, el Gobierno dejaría de aportar solo $180.000 millones a Colombia Mayor para hacerlo en $547.751 millones, por lo que el déficit de fuente sería de $367.751 millones para el programa en 2021.

Así mismo, resaltó que Ingreso Solidario no presenta necesidad de recursos adicionales porque el programa fue pasado por la Dirección Nacional de Planeación (DNP) y el Ministerio de Hacienda con todos los recursos necesarios. Es decir, los $2,8 billones del programa están completos.

Correa además dijo que durante la emergencia por el coronavirus, la inversión en las transferencias monetarias asciende a $7,7 billones. De ellos, en Familias en Acción en 4 giros entre ordinarios y extraordinarios son $2,7 billones; en los 4 pagos tanto ordinarios y extraordinarios de Jóvenes en Acción la inversión es de $754.874 millones.

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Siguiendo con lo anterior, en tres pagos de devolución de IVA se han invertido $225.000 millones; en cinco pagos de Ingreso Solidario se han otorgado $2,5 billones y en Colombia Mayor la inversión es de $1,5 billones.

Por último, vale decir que con el decreto 812 de junio de 2020, se le pasaron tres programas a Prosperidad Social para que los opere y administre: Devolución del IVA, Ingreso Solidario y Colombia Mayor. Antes, la entidad solo tenía Familias en Acción y Jóvenes en Acción.

Fuente: Prosperidad Social

Economía y Finanzas

Colombia usaría la línea de crédito flexible del FMI para atender la crisis

De un total de US$17.300 millones disponibles, el Gobierno Nacional pidió un desembolso de US$5.300 millones para tenerlos como apoyo presupuestario en respuesta a la pandemia. Esta es la primera vez en la historia que el país usaría la línea de crédito en mención.

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Además del recorte de las tasas de interés a 1,75%, el Banco de la República comunicó este viernes que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le aprobó al país la ampliación de la línea de crédito flexible (LCF) a US$17.300 millones, antes el monto disponible era de US$10.800 millones.

En línea con ello, se informó que el Gobierno Nacional utilizaría una parte de dichos recursos, por lo que se solicitó un desembolso de US$5.300 millones que serían parte del apoyo presupuestario en respuesta a la pandemia, en el marco del plan financiero de la vigencia 2020.

De acuerdo con Alberto Carrasquilla, ministro de Hacienda, la ampliación de la línea de crédito flexible del FMI “es una señal de confianza en el desempeño y manejo económico del país porque esta es una línea que se inicia en el FMI hacia el año 2009, desde entonces Colombia ha tenido acceso a esa línea diseñada para países con manejo macroeconómico distinguido y confiable”.

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Vale indicar que la LCF es diferente a otras líneas de crédito que tiene el FMI como por ejemplo, los acuerdos stand-by, pedidos por Argentina hace unos años. Entre las diferencias está que la LCF únicamente está disponible para países con un marco de política económica sólida, mientras que a la segunda (stand-by) puede acceder cualquier nación que sea miembro del Fondo Monetario Internacional.

Siguiendo con las diferencias, la línea de crédito flexible hace honor a su nombre; es decir, no tiene ninguna condicionalidad para que se haga su desembolso (es flexible), tampoco le impone a la nación que tiene acceso a ella, como Colombia, realizar ajustes en sus indicadores macro debido a que se tienen políticas sólidas. En el caso contrario, en préstamos de stand-by, el Fondo le exige al país cumplir con metas de reformas que garanticen el pago.

Según recordó Juan José Echavarría, gerente del Banco de la República, desde la creación de la LCF en 2009 el país ha tenido acceso a ella, pero explicó que “es la primera vez que Colombia hace uso de estos recursos, es la primera vez que cualquier país que ha tenido línea de crédito flexible hace uso de los recursos”.

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Carrasquilla dijo que desde el punto de vista presupuestal, “es una fuente idéntica a cualquier otra fuente, es una que va a alimentar los usos que se tienen para el año que incluyen los temas del Fondo de Mitigación de Emergencias (Fome) que iremos detallando en el transcurso de estos días”.

Sobre el excedente de recursos que quedan disponibles en la línea de crédito en caso de que se desembolsen los US$5.300 millones, el Banco de la República dijo que el monto remanente de la línea continuará siendo tratado como precautorio, brindando solidez a la posición de liquidez internacional del país en un contexto de elevada incertidumbre”. 

Además, se explicó que “este instrumento, junto con una adecuada posición de reservas internacionales, permite aumentar la confianza del mercado en la resiliencia de la economía colombiana, apoyada en un marco de política económica sólido y en su capacidad de responder ante choques externos”.

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Economía y Finanzas

Banrep continuó la baja de tasas, las dejó en el histórico 1,75%

Juan José Echavarría, gerente del Emisor, dijo que la decisión se dio con una votación de 4 a 3 en la Junta Directiva. Con esto se completan 7 meses de reducir los tipos.

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Junta Banrep
Alberto Carrasquilla, ministro de Hacienda y Juan José Echavarría, gerente del Banrep. Foto: Banco de la República.

Juan José Echavarría, gerente del Banco de la República, explicó este viernes que la Junta Directiva del Emisor decidió con una votación de 4 a 3 bajar la tasa en 25 puntos básicos, dejándola en un nuevo histórico: 1,75%. Esta cifra es la más baja desde que se creó el Banco (1991).

Para entender mejor el contexto, en septiembre el Banco Central completa siete meses consecutivos de bajar las tasas de interés, llevándolas desde el 4,25% en marzo a 1,75% en el noveno mes del año. En otras palabras, su recorte ha sido de 250 puntos básicos desde que llegó la pandemia al país.

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Entre las razones que explicó Echavarría sobre la decisión tomada en la reunión de hoy están las condiciones de la economía. Sobre este punto, dijo que aunque se observa un menor ritmo de deterioro de la actividad económica, esta se sigue contrayendo. “En esta línea el equipo técnico del Banco de la República estima que la economía se contraerá entre 6% y 10% en el 2020”, resaltó el gerente.

Echavarría añadió que “si bien los datos de julio reflejan una leve mejora en la tasa de desempleo a nivel nacional (19,8%), muestran un marcado deterioro del mercado laboral y del ingreso disponible de los hogares”.

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De otro lado, se puso sobre la mesa el desempeño de la inflación en el país. “La inflación en agosto se ubicó en 1,88% y la inflación sin alimentos y regulados en 1,57%. Las expectativas de inflación de las encuestas a finales de 2021 se sitúan en 2,75% mientras que las expectativas a dos años que se extraen de los papeles de deuda se sitúan en 2,05%”, expuso el gerente del Emisor.

Por último, Echavarría dijo que el espacio para continuar la baja de tasas de interés está cada vez más reducido para la economía colombiana. Vale recordar que un gran número de analistas esperaba que la última reducción fuera la del mes pasado.

Para Alberto Carrasquilla, ministro de Hacienda, “se ve una decisión de la Junta de continuar una reducción de las tasas con el fin de apoyar la recuperación económica del país. Las tasas de interés han bajado a lo largo y ancho de todos los mercados financieros, muy en consonancia con lo que se ha hecho desde el Emisor”.

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El jefe de la cartera de Hacienda agregó que, “sin embargo, es muy claro que la discusión en la Junta ya no es como lo ha sido antes, una decisión unánime, existen miembros que consideran que es el momento adecuado para disminuir el ritmo de reducción de tasas”.

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Actualidad

Estas son las seis regiones que más le aportaron al PIB de 2019

Según el informe, Arauca fue la región en donde más creció la actividad económica, con un 6,7 %, mientras que Bogotá fue la región que más aportó al PIB nacional con 0,9 puntos porcentuales.

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Juan David Oviedo, director del Dane presentó los resultados este viernes.

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reveló este viernes los resultados del informe del Producto Interno Bruto (PIB) por departamento 2019, que da cuenta de cómo fue el comportamiento de la economía y cuentas nacionales por regiones.

Según el informe, Arauca fue la región en donde más creció la actividad económica, con un 6,7 %, mientras que Bogotá fue la región que más aportó al PIB nacional con 0,9 puntos porcentuales.

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Además, explicó el director de esa entidad Juan Daniel Oviedo, seis de los 32 departamentos del país concentraron dos terceras partes del crecimiento económico el año pasado, estas fueron: Bogotá (0,9 %), Antioquia (0,5 %), Valle (0,3 %), Santander (0,2 %), Meta (0,2 %), Cundinamarca (0,2 %) y Atlántico (0,2 %).

Juntas estas regiones sumaron 2,5 % del PIB que fue de 3,3 %.

En cuanto a las zonas en las que el PIB cayó, el Dane indicó que las únicas fueron La Guajira y Putumayo con -0,8% y -3,2%, respectivamente.

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Economía y Finanzas

El juego que le queda al Banco de la República

Desde que la pandemia llegó al país el Emisor ha usado las cartas necesarias para disminuir el impacto de la crisis en los mercados y en la liquidez de la economía. Reducir las tasas ha sido su aliado desde marzo, medida que habría llegado a su fin, abriendo un nuevo panorama de ahora en adelante.

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Gerente del Banrepública, Juan José Echavarría
Juan José Echavarría, gerente del Banco de la República. Foto: Banrep

Legó el coronavirus a Colombia y con ello una nueva visión del Banco de la República que tenía que ir más allá de lo pensado para ayudar a los mercados y a la economía a disminuir la magnitud del choque que se avecinaba. Por mencionar algunas de sus acciones, tras casi dos años de haber dejado inalterada la tasa de interés en 4,25 %, el 27 de marzo rompió dicha tendencia y empezó el ciclo bajista, recortándola hasta agosto en 225 puntos básicos; es decir, dejándola en 2 %.

En su última reunión, el Emisor decidió sobre las tasas, y en línea con el consenso de los analistas las rebajó hasta el 2% continuando el descenso a niveles históricos no registrados desde que se tienen datos (1991).

Una vez planteado este panorama surgen dos preguntas a responder: ¿qué motivaría que siguiera el descenso más allá del 2 %? ¿Tiene más cartas para jugar el Emisor una vez reducido el espacio para bajar los tipos?

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“Básicamente han agotado casi todo el espacio. Ahora bien, todo depende de la economía, si comienza a reactivarse de pronto es conveniente bajarlas, aunque por ahora no”

José Antonio Ocampo
Excodirector del Banco de la República

En palabras de Camilo Pérez, gerente de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, bajar las tasas más allá del 2 % va a depender de si se deteriora nuevamente la actividad económica. “Si la recuperación que venía en junio, pausada en julio (por cuarentenas sectorizadas) vuelve y retoma curso, es más difícil que baje la tasa de interés, pero si por el contrario se tienen que tomar medidas de restricción de movilidad y la economía se resiente, seguramente hay que bajar otra vez la tasa más allá del 2%”, agregó Pérez.

Sin embargo, no solo el comportamiento de la economía importaría para seguir reduciendo las tasas, para Juan David Ballén, director de Análisis y Estrategia de Casa de Bolsa, dicha decisión también estará sujeta al comportamiento de la inflación que, de seguirse desacelerando más allá de lo esperado, podría impulsar la baja de tipos.

Sobre este mismo punto, José Antonio Ocampo, excodirector del Banco de la República y profesor de Columbia, explicó que si la inflación se va a colocar por debajo del 2 % como piensa el Emisor, “básicamente han agotado casi todo el espacio. Ahora bien, todo depende de la economía, si comienza a reactivarse de pronto es conveniente bajarlas, aunque por ahora no”.

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Pero, ¿por qué no seguirlas bajando? De acuerdo con Ballén, las tasas por debajo del 2 % en la economía colombiana son inocuas para la misma, “no van a generar incentivo al crecimiento económico porque en lo que el sistema se tiene que enfocar es en lograr que esa transmisión se dé y es algo que es completamente difícil porque como el desempleo ha aumentado, el riesgo de colocación de crédito también”.

Desde el punto de vista de José Ignacio López, jefe de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, quien no descarta que podría llegar a haber más reducciones de la tasa luego de agosto, “un nivel de bajas tasas de interés puede desincentivar el uso de productos financieros tanto de ahorro como transaccional y también podría generar un menor apetito por activos locales, lo cual implicaría que los activos de corto plazo no lucieran tan atractivos para los inversionistas y tuvieran que cambiar portafolios. Eso va a estar en la balanza de la decisión del Banco”.

Saliéndose un poco de lo estimado por la mayoría del mercado, el equipo de Investigaciones Económicas de Bancolombia revisó sus pronósticos en materia de tasas apostándole a una reducción más allá del 2 %. El argumento que plantea es que “una vez el Emisor conozca las publicaciones oficiales del Dane del segundo trimestre y del tercero, se va a impulsar a reducir más la tasa”, esto basado en datos del Índice NowCast que hace Bancolombia y les permite seguir el comportamiento de la economía en tiempo real.

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¿Qué viene? Sobre esto, expertos del equipo económico de Bancolombia le explicaron a Forbes que el Banco Central “va a pasar a una postura mucho más dependiente no de los pronósticos, sino de cómo va conociendo la información, es posible que el espacio adicional de recortes se dé hacia finales de año”, una vez se conozcan los datos de la economía del tercer trimestre en noviembre.

Las otras cartas

Una vez conocido el panorama descrito se debe resolver la segunda pregunta planteada inicialmente respecto a cuáles son las cartas que tiene el Banco de la República para seguir jugando tan pronto se le reduzca el espacio para bajar los tipos de interés.

Hay que tener presente que, más allá de la reducción de tasas, el Emisor ha dispuesto de acciones conjuntas para irrigar liquidez de manera transitoria y permanente en la economía como la compra de títulos de deuda pública y privada, subastas de cobertura de dólares, reducción del encaje bancario, entre otros.

Para Alejandro Reyes, economista principal de Bbva Research, “entre las medidas tomadas a la fecha pueden ampliar más la liquidez transitoria y permanente, pueden buscar mecanismos de liquidez de más largo plazo (…) Pero también pueden tomar decisiones de inyección directa de liquidez al sistema, ya sea vía la compra definitiva de activos o crédito directo al Gobierno. Estos últimos parecen un poco más lejanos”.

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Mientras tanto, para Pérez del Banco de Bogotá, “la tasa de interés es la principal herramienta de política monetaria del Banco Central y hasta que no la agoten, ellos no van a recurrir a otros tipos de mecanismos menos convencionales”.

En otras palabras, una vez agotado dicho recurso, lo que sigue serían medidas más agresivas de las que se han adoptado para inyectar liquidez, entre ellas podría caber “lo que ha hecho la Reserva Federal de EE.UU. que no solo compra deuda del Gobierno, sino otro tipo de activos como titularizaciones hipotecarias, bonos corporativos, entre otros”, dijo Pérez.

Queda esperar el avance de la economía para saber si el Banrepública usará cartas más heterodoxas en su partida para continuar irrigando confianza y estabilidad en los mercados que han tenido que soportar los choques del coronavirus y la alta volatilidad de los precios del crudo. Por lo pronto, el juego sigue.


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Economía y Finanzas

Banco de Bogotá emitió bonos verdes por US$77,6 millones en mercado local

La entidad colocó $300.000 millones y obtuvo una demanda de cerca de $1 billón. Los recursos obtenidos se utilizarán para financiar proyectos con beneficios ambientales.

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Foto: Banco de Bogotá.

El Banco de Bogotá emitió el jueves bonos por $300.000 millones (US$77,6 millones), que serán destinados a financiar proyectos de tipo ambiental, informó la bolsa de valores.

En la operación, el Banco de Bogotá emitió los denominados “bonos verdes” a tres y cinco años de plazo, tras recibir demandas por $913.271 millones (US$236,3 millones).

Los bonos se usarán para la financiación o refinanciación de proyectos que generen beneficio ambiental dentro de las categorías de energías renovables, eficiencia energética, transporte sostenible, infraestructura sostenible, construcción verde, agua, manejo de residuos y uso de suelo.

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Para Julio Rojas Sarmiento, vicepresidente Ejecutivo del Banco de Bogotá, “nos sentimos muy orgullosos de los resultados obtenidos en la emisión, en donde la demanda de casi $1 billón, más que triplicó el valor ofrecido; la respuesta de los inversionistas ratifica la importancia de mitigar el cambio climático y demuestra su apoyo al Banco de Bogotá en esta misión”.

Por último, la entidad resaltó que la colocación de $300.000 millones le ofrece una alternativa a los inversionistas para que asignen capital a proyectos que generen beneficios ambientales, contribuyendo al progreso económico y social del país.

*Con información de Reuters

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