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La edad, el peso y el género ponen a Trump en riesgo de un coronavirus severo

Expertos médicos advirtieron a los doctores de Trump que no se vean tentados a tratarlo de manera diferente a cualquier otro paciente similar.

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Foto: EFE.

 El género, la edad y el peso del presidente de Estados Unidos Donald Trump son factores que lo hacen más vulnerable al desarrollo de Covid-19 severo, y suponen un riesgo teórico de alrededor de un 4% de morir, dijeron el viernes expertos en salud.


Sin embargo, es difícil evaluar la probabilidad con precisión, ya que factores como la aptitud física general y los niveles de actividad, las afecciones preexistentes y las investigaciones médicas recientes pueden marcar una diferencia significativa.

Un documento de trabajo de la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos, publicado en julio, situó el riesgo de que una persona infectada, pero por lo demás sana de 70 a 79 años de edad muera a causa del Covid-19 en un 4,6%, independientemente del sexo.

David Spiegelhalter, profesor de riesgo y experto en estadísticas de la Universidad de Cambridge de Gran Bretaña, mencionó una calculadora de supervivencia de Covid-19 que situaba la tasa de mortalidad de un hombre blanco de 74 años de edad, por lo demás sano, con Covid-19 durante el pico de la pandemia en Gran Bretaña a principios de este año entre el 3% y el 4%.

El riesgo ahora “presumiblemente sería algo menor”, dijo, ya que los médicos de todo el mundo han adquirido experiencia en el tratamiento de la enfermedad.

Michael Head, profesor de salud global de la Universidad británica de Southampton, dijo que “el perfil del presidente lo clasificaría como vulnerable. Tiene 74 años y, según se informa, tiene sobrepeso”.

La información proporcionada por un médico de la Casa Blanca en junio coloca al presidente de 74 años en la categoría de obeso, lo que triplica su riesgo de necesitar tratamiento hospitalario, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos publicados en agosto.

Golf y caminatas

Incluso para personas de 65 a 74 años de edad, por lo demás sanas, infectadas con el coronavirus, el riesgo de mortalidad es 90 veces más alto que para las personas de 18 a 29 años de edad, según los datos del CDC.

Julian Tang, experto en ciencias respiratorias de la Universidad de Leicester, dijo que, aparte de la edad y la obesidad, “otras condiciones médicas existentes como la diabetes, la hipertensión, otras enfermedades crónicas del corazón y los pulmones pueden provocar una grave enfermedad Covid-19”.

Pero Naveed Sattar, profesor de medicina metabólica de la Universidad de Glasgow, señaló que Trump no ha informado de ninguna condición crónica y es razonablemente activo -juega al golf con frecuencia y parece caminar a paso ligero-, lo que puede contrarrestar algunos de los riesgos.

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Los datos de los CDC tampoco tienen en cuenta la atención de vanguardia que probablemente reciba el presidente, aunque algunos expertos médicos advirtieron a los doctores de Trump que no se vean tentados a tratarlo de manera diferente a cualquier otro paciente similar.

“Yo les aconsejaría: No se desvíen del protocolo estándar, porque es entonces cuando ocurren los errores y se empieza a experimentar”, dijo Bharat Pankhania, profesor clínico superior de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter, en Gran Bretaña.

“Este no es un momento ni un lugar para experimentar, sólo porque sea el presidente”, agregó Pankhania, quien aseguró que el protocolo estándar sería “monitorear, y actuar si es necesario”.

“Lo habitual con lo que tenemos que actuar, si es necesario, es el oxígeno”, dijo. “Y si un paciente necesita apoyo de oxígeno, también puede haber algún beneficio al darle el esteroide dexametasona”.

El medicamento antiinflamatorio genérico y el antiviral remdesivir de Gilead son las únicas terapias farmacológicas aprobadas para el tratamiento de pacientes hospitalizados con Covid-19.

Reuters

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“Quiero reiterar mi invitación a Kamala Harris a trabajar juntas”: Marta Lucía Ramírez

La vicepresidenta colombiana resaltó que “el mundo ha evolucionado, y hoy, existimos más mujeres trabajando por la transformación de la sociedad”. También dijo que Colombia ha mantenido una relación con EE. UU. basada en el respeto, la cooperación y los derechos humanos.

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Marta Lucía Ramírez, vicepresidenta de Colombia. Foto: Felipe Castaño/Presidencia.

Marta Lucía Ramírez, vicepresidenta de Colombia, reiteró su invitación a su homóloga estadounidense, Kamala Harris, para que trabajen juntas “por la integración y el progreso de nuestras naciones. Que la equidad de género y nuestras mujeres, sean las protagonistas”, resaltó a través de su cuenta de Twitter luego de que se diera el acto de posesión del nuevo gobierno de EE. UU.

Vale recordar que en noviembre de 2020, Ramírez le envió una carta a Harris en la que le expresaba:  “será fundamental contar con la oportunidad de compartir con usted nuestros programas y políticas para que el reconocimiento a las capacidades y la incorporación del trabajo de las mujeres, logren los cambios estructurales requeridos para el progreso integral de nuestras sociedades”.

Lea también: Kamala Harris, la primera mujer y afro en la Vicepresidencia de EE. UU.

A través de un trino, Ramírez felicitó a Joe Biden y a Kamala Harris “por asumir la presidencia y la vicepresidencia de los Estados Unidos de América, país con el que históricamente hemos mantenido una relación fundamentada en el respeto, la cooperación y los DD.HH. Compartimos valores democráticos”.

Por último, la vicepresidenta de Colombia enfatizó en que “el mundo ha evolucionado, y hoy, existimos más mujeres trabajando por la transformación de la sociedad. Este es el camino para poder demostrar nuestras capacidades, y para que muchas más, asuman roles de decisión en beneficio de los pueblos”.

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Polémica por paquete vacacional a Dubai que incluye la vacunación

Hay un debate moral entre quienes dicen que esto “descongestiona la fila” y quienes dicen que esto no es más que “saltarse el orden”.

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Foto: Pixabay.

Los acaudalados miembros de un club británico tendrán acceso, por casi 50.000 euros, a las vacaciones más controvertidas de la pandemia: un viaje de tres semanas a Emiratos Árabes Unidos para recibir la vacuna contra la covid-19.

El Knightsbridge Circle, cuya cuota anual de membrecía asciende a 25.000 libras (unos 28.000 euros), pone a disposición de sus clientes la posibilidad de pagar unas vacaciones de relax para inmunizarse en Dubái, donde, a diferencia del Reino Unido, sí se permiten las vacunaciones por servicios privados.

El fundador del club, Stuart McNeill, se mostró en una entrevista con Efe “orgulloso” de poder presentar este servicio al centenar de miembros del Knightsbridge Circle, de los cuales un 40 % residen de forma habitual en el Reino Unido y el resto, en países como Francia, Rusia o Suiza.

Según McNeill, la propuesta de inmunizarse en el extranjero, abierta exclusivamente a clientes mayores de 65 años, supone una ventaja para aquellos que no alcanzan la edad mínima de vacunación actual fijada por el Gobierno británico (a partir de los 70 años, desde este lunes) o que residen en países que no cuentan con un programa público de inmunización.

“Si nuestros miembros tienen menos de 65 años, les hemos planteado vacunar en su lugar a sus padres o abuelos”, resaltó el fundador del club, quien dijo estar abriéndoles la puerta a una “mejor calidad de vida”.

Viajes “programados”

El programa de vacaciones y vacunación del Knightsbridge Circle, valorado en unas 43.000 libras (unos 48.200 euros) -con el coste de la vacuna incluido en la cuota anual de membrecía-, ofrece una atención completa durante el viaje de tres semanas en Dubái, con los vuelos, el alojamiento y el vehículo de traslado a cuenta de los miembros.

“Enviamos a nuestros médicos a casa de los clientes para hacerles la prueba PCR requerida para viajar y después los recibimos en el aeropuerto con representantes que les acompañan durante todo el trayecto. Al día siguiente de su llegada, cuando ya están acomodados, les enviamos un Range Rover o el coche de su elección para trasladarlos a nuestra clínica, donde reciben la primera dosis de la vacuna”, explicó McNeill.

Tras 21 días “disfrutando del sol” de Dubái, con temperaturas que estos días oscilan alrededor de los 25 grados, los miembros reciben la segunda dosis del preparado y ya pueden volar de vuelta a sus residencias con un certificado de inmunización.

El club insiste en que este servicio se ofrece siguiendo las medidas de seguridad contra el coronavirus fijadas por cada región y que, en el caso de los clientes que viajan desde países como el Reino Unido -donde actualmente rige un confinamiento-, no se aplican restricciones porque vuelan en el marco de viajes de negocios ya programados previamente.

Debate moral

El programa exclusivo de vacunación, revelado por el diario británico “The Telegraph”, ha sido recibido en redes sociales con sentimientos encontrados.

Usuarios partidarios de la iniciativa argumentaron que “permite avanzar hacia la inmunidad de rebaño” y “saca a los ricos de la cola” para la vacunación, de modo que contribuye a “descongestionar” y “ahorrar fondos” de la sanidad pública.

Por otro lado, las voces críticas cargaron contra la idea de que unos pocos puedan “saltarse el orden” de inmunización gracias al dinero mientras que “trabajadores esenciales todavía están sin vacunar”.

El Gobierno británico recuerda en su página web que en el Reino Unido “la vacuna contra la Covid-19 solamente está disponible a través del NHS [servicio público de salud] para grupos elegibles y es una vacuna gratuita”, por ello, no se permite pagar para inmunizarse en este país por medios privados o en una farmacia.

Preguntado por este debate moral, el fundador del club remarcó que está haciendo “algo bueno” de lo que se siente “orgulloso” y dijo que en ningún caso estaba facilitando “saltarse la cola” a nadie.

“Si estuviera dando la vacuna a hombres de 35 años que van al gimnasio dos veces al día, está claro que no debería hacerlo, y si alguien lo hace, es totalmente negativo”, indicó McNeill, convencido de que ofrecer inmunizarse a mayores de 65 años es una “buena acción”.

Además, resaltó que los residentes de los Emiratos “ya han sido vacunados”, de manera que es “moralmente correcto” que los miembros del club viajen al país para recibir la vacuna.

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Kamala Harris, la primera mujer y afro en la Vicepresidencia de EE. UU.

La nueva Vicepresidenta es la hija mayor de una pareja de inmigrantes -Shyamala Gopalan, una investigadora contra el cáncer de la India, y Donald Harris, un economista de Jamaica-.

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Kamala Harris hizo este miércoles historia al convertirse en la primera mujer vicepresidenta de Estados Unidos, así como la primera afroamericana y la primera persona de origen asiático en acceder a este puesto, tras una carrera profesional en la que ya está acostumbrada a ser una pionera.

Y como tal juró como vicepresidenta de la mano de otra mujer que ha roto moldes, la jueza Sonia Sotomayor, la primera latina magistrada del Tribunal Supremo de EE.UU.

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Con su madre como fuente de inspiración y proveniente de una cultura que “produce mujeres fuertes”, Harris ha tenido que recurrir en numerosas ocasiones a esa fortaleza en una trayectoria marcada por las primeras veces: fue la primera fiscal de distrito afroamericana y la primera fiscal general en la historia de California; la primera indio-americana en llegar al Senado y, ahora, marca otro hito al convertirse en vicepresidenta.

Nacida el 20 de octubre de 1964 en Oakland (California), Harris es la hija mayor de una pareja de inmigrantes -Shyamala Gopalan, una investigadora contra el cáncer de la India, y Donald Harris, un economista de Jamaica-, que se divorciaron cuando ella tenía 7 años.

Ella, su madre y su hermana Maya

Según el medio Politico, tras la separación su madre las crió a ella y a su hermana, Maya, en el piso de arriba de un dúplex de color amarillo en Berkeley (California).

Su nombre, Kamala, hace mención a su origen indio, ya que significa “loto” y es una de las denominaciones de la diosa hindú Lakshami.

Su madre afirmaba en 2004 al diario Los Angeles Times que “una cultura que adora a las diosas produce mujeres fuertes”.

Prueba de la influencia de su progenitora es que Harris mencionó a su madre durante su discurso en la Convención Nacional Demócrata:

Acepto la nominación a la Vicepresidencia de Estados Unidos de América. Lo hago comprometida con los valores que ella (su madre) me dio, con la Palabra (de Dios) que me enseña a andar con fe, y no por la vista, y con una visión transmitida a través de generaciones de estadounidenses que Joe Biden comparte”, subrayó.

Pese a su origen multicultural, Harris prefiere describirse a sí misma simplemente como “una estadounidense”, y asegura que siempre se ha sentido bien con su identidad, como explica en su autobiografía “The Truths We Hold”.

Sin problema de identidad

La senadora atribuye a su madre el mérito de no haber tenido problemas de identidad, ya que ella creció bebiendo de la cultura india, pero al mismo tiempo sintiéndose orgullosa de ser afroamericana.

“Sabía (mi madre) que su patria de acogida nos vería a Maya y a mí como niñas negras, y estaba resuelta a asegurarse de que creceríamos como mujeres negras orgullosas y con confianza en sí mismas”, escribió Harris en su libro.

Kamala Harris saluda al expresidente de Estados Unidos Barack Obama durante la posesión de Joe Biden. Foto: EFE

Gopalan estuvo vinculada al movimiento de derechos civiles en EE.UU. y salió a manifestarse junto a su marido, y más tarde con sus hijas cuando se divorció.

La trayectoria política de Harris ha sido fulgurante: graduada en Ciencias Políticas y Economía en Howard University, una de las universidades negras por excelencia, se especializó en la lucha contra el crimen.

Entre 2004 y 2011 fue fiscal de distrito en San Francisco y entre ese último año y 2017 ejerció como fiscal general de California.

En 2016 se convirtió en la segunda mujer de raza negra y la primera de origen indio en ganar un escaño en el Senado del país, donde enseguida destacó por sus preguntas incisivas a responsables de la Administración de Donald Trump durante las audiencias.

El año pasado, Harris lanzó su candidatura presidencial bajo el lema “Kamala Harris por la gente”, aunque su propuesta no logró convencer para recaudar suficientes fondos, por lo que anunció su retirada en diciembre.

Biden la eligió como compañera de fórmula pese a los momentos de tensión que ambos protagonizaron mientras Harris era todavía aspirante, como el tira y afloja que vivieron en el segundo debate demócrata, cuando la entonces senadora criticó al exvicepresidente por haberse opuesto a un mandato federal sobre un sistema de transporte para estudiantes con el fin de acabar con la segregación racial en las escuelas.

“Había una niña pequeña en California que fue parte de la segunda clase para integrarla en las escuelas públicas. Y ella iba en autobús al colegio todos los días, y esa pequeña era yo”, espetó Harris.

Dentro de los sectores más izquierdistas, Harris ha sido criticada por su actuación como fiscal general y de distrito en California, ya que durante sus mandatos aumentaron las condenas de cárcel, especialmente las relativas a delitos vinculados a las drogas.

Como fiscal se opuso al empleo de cámaras corporales por parte de los agentes de policía y a la legalización de la marihuana con fines recreativos, aunque sobre este último tema ha modificado su visión.

Aun así, el diario The New York Times apuntaba que ella misma se ha descrito como “fiscal progresista”: Impulsó medidas de izquierda sobre asuntos como el matrimonio gay y la pena de muerte, pero los más radicales le echan en cara no haber ido más lejos.

Como aspirante demócrata a la Presidencia, en su día se presentó como una solucionadora de problemas “pragmática”.

Tras su investidura como vicepresidenta, esta “solucionadora” de problemas, de 56 años, se coloca en un puesto de ventaja para convertirse en un futuro hipotético en líder del Partido Demócrata, dada la edad de Biden, de 78 años, y su convencimiento de que va a ser un presidente “de transición”.

EFE

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Biden reiniciará combate de EEUU contra el COVID-19 tras asumir el cargo

El presidente Joe Biden anunciará una serie de medidas para disminuir el contagio en el país.

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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, reiniciará de inmediato el miércoles la respuesta de la nación a la pandemia del COVID-19 tras prestar juramento para liderar un país que sufre su peor crisis de salud pública en más de un siglo.

Como parte de una primera serie de decretos, Biden ordenará que todos los empleados federales usen mascarilla y hagan obligatorio el cubrimiento facial en propiedad federal.

Asimismo, establecerá una nueva oficina en la Casa Blanca para coordinar la respuesta al coronavirus y frenar la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud, un proceso iniciado por su predecesor, Donald Trump.

Los decretos indican que Biden tiene como objetivo cumplir su promesa de campaña de hacer del alivio frente al COVID-19 una prioridad máxima y marcará una fuerte divergencia con la respuesta a la pandemia de la administración Trump, que los críticos dicen que fue ineficaz, descoordinada y al menos en parte responsable de la muerte de más de 400.000 personas.

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Biden tiene previsto nominar a un cirujano general interino el mismo miércoles, dijo a MSNBC una persona con conocimiento de la decisión, tras la renuncia del designado por Trump, Jerome Adams.

Las órdenes de Biden, en particular la de la mascarilla, busca sentar un ejemplo para que los funcionarios estatales y locales controlen el virus, que ha complicado la economía del país. Estados Unidos ha reportado casi 200.000 nuevos casos de COVID-19 y 3.000 muertes diarias en un promedio móvil de siete días, según datos de Reuters.

Los científicos y los expertos en salud pública aseguran que las mascarillas pueden ayudar a prevenir la propagación del coronavirus, pero la protección se ha convertido en un punto de fricción en la vida estadounidense, reflejando la gran división política que vive el país.

Trump, quien contrajo el COVID-19 el pasado otoño boreal, evitó su uso en casi todos sus actos, y continuó realizando mítines de campaña abarrotados y sin mascarillas, mientras que la campaña de Biden celebró inicialmente eventos virtuales y se expandió luego a reuniones con mascarilla y distancia social.

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“La democracia ha prevalecido”: Joe Biden llama a la unidad en su discurso como presidente de EE. UU.

Joe Biden y Kamala Harris se procalaman como presidente y vicepresidenta de los Estados Unidos.

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El demócrata Joe Biden juró como presidente de Estados Unidos el miércoles, prometiendo poner fin a la “guerra incivilizada” en un país atravesado por profundas divisiones políticas, una economía golpeada y una agresiva pandemia de coronavirus que ha causado la muerte de más de 400.000 estadounidenses.

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Con una mano en una biblia antigua perteneciente a su familia, Biden prestó juramento ante el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, poco después del mediodía, prometiendo “preservar, proteger y defender la Constitución de Estados Unidos”.

“Estados Unidos ha sido probado, y Estados Unidos ha estado a la altura del desafío”, dijo Biden en su discurso inaugural.

“Hoy celebramos el triunfo, no de un candidato, sino de una causa. La causa de la democracia (…) Amigos míos, la democracia ha prevalecido”.

Biden, de 78 años, es el presidente de mayor edad en la historia del país, luego de asumir en una ceremonia reducida en Washington que se despojó de su pompa habitual, tanto por el coronavirus como por las preocupaciones de seguridad tras el asalto del 6 de enero al Capitolio, perpetrado por partidarios del mandatario saliente.

Tras desafiar las normas durante su mandato, Trump se burló de una última convención al dejar la Casa Blanca ya que se negó a reunirse con Biden o asistir a su toma de posesión, un quiebre con más de un siglo y medio de una tradición política que es considerada como una manera de ratificar el carácter pacífico de la entrega del poder.

Trump, que nunca reconoció el resultado de las elecciones del 3 de noviembre, no mencionó a Biden por su nombre en sus declaraciones finales como presidente el miércoles por la mañana, cuando promocionó algunas medidas de su Gobierno y prometió regresar “de alguna forma”. Abordó el Air Force One por última vez y se dirigió a su retiro de Mar-a-Lago en Florida.

Los principales republicanos, incluido el vicepresidente Mike Pence y los líderes del Congreso del partido, asistieron a la toma de posesión de Biden, junto con los expresidentes estadounidenses Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton.

Foto: EFE

La compañera de fórmula de Biden, Kamala Harris, hija de inmigrantes de Jamaica e India, es la primera persona negra, la primera mujer y la primera estadounidense de origen asiático en ocupar la vicepresidencia tras ser investida por la jueza Sonia Sotomayor, la primera integrante de origen latino de la Corte Suprema.

Biden asume el cargo en un momento de profunda inquietud nacional, con el país enfrentando lo que sus asesores han descrito como cuatro crisis: la pandemia, la economía, el cambio climático y la desigualdad racial. El mandatario prometió una acción inmediata, incluida una serie de medidas ejecutivas en su primer día en el cargo.

Después de una amarga campaña marcada por las infundadas acusaciones de Trump de fraude electoral, Biden adoptó un tono conciliador y pidió a los estadounidenses que no votaron por él que le dieran la oportunidad de ser también su presidente.

“Para superar estos desafíos, para restaurar el alma y asegurar el futuro de Estados Unidos se requiere mucho más que palabras. Se requiere lo más esquivo de todas las cosas en una democracia: la unidad”, dijo.

“Debemos poner fin a esta guerra incivilizada que enfrenta al rojo contra el azul, lo rural a lo urbano, lo conservador a lo liberal. Podemos hacer esto, si abrimos nuestras almas en lugar de endurecer nuestros corazones”, apuntó.

La ceremonia se desarrolló frente a un Capitolio fortificado tras el asalto de una turba de seguidores de Trump hace dos semanas, alentados por afirmaciones sin pruebas de que la elección de noviembre le fue robada. La violencia, que dejó cinco muertos, llevó a la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, a votar por una impugnación a Trump, la segunda en su mandato.

Miles de soldados de la Guardia Nacional estaban el miércoles desplegados en torno al Capitolio. En lugar de una multitud de espectadores, la Explanada Nacional estará cubierta por casi 200.000 banderas y 56 pilares de luz que representan a personas de los estados y territorios de Estados Unidos.

El alma de los Estados Unidos

La toma de posesión de Biden es el cenit de una carrera de cinco décadas en el servicio público que incluyó más de tres décadas en el Senado de Estados Unidos y dos mandatos como vicepresidente bajo el expresidente Barack Obama.

Pero enfrenta crisis superpuestas que desafiarán incluso a alguien con su experiencia política.

La pandemia en Estados Unidos alcanzó un par de hitos sombríos en el último día completo de Trump en el cargo el martes, llegando a 400.000 muertes y 24 millones de infectados, la cifra más alta de cualquier país. Millones de estadounidenses están sin trabajo debido a cierres y restricciones relacionados con la pandemia.

Biden se ha comprometido a poner todo el peso del gobierno federal en la crisis. Su principal prioridad es un plan de 1,9 billones de dólares que mejoraría los beneficios por desempleo y proporcionaría pagos directos en efectivo a los hogares.

El monto requerirá la aprobación de un Congreso profundamente dividido, donde los demócratas tendrán escasas ventajas tanto en la Cámara como en el Senado.

Biden perderá poco tiempo tratando de pasar página sobre la era Trump, dijeron los asesores, firmando una serie de 15 acciones ejecutivas en su primer día en el cargo sobre temas que van desde la pandemia hasta la economía y el cambio climático.

Las órdenes incluirán mascarillas obligatorias en las propiedades federales, volver a unirse al acuerdo de París y poner fin a algunas prohibiciones de viaje a países con mayoría musulmana.

Aunque Biden ha establecido una agenda intensa para sus primeros 100 días, incluida la entrega de 100 millones de vacunas COVID-19, el Senado podría ser consumido por el próximo juicio político de Trump, que seguirá adelante a pesar de que haya dejado el cargo.

El juicio podría servir como una prueba temprana de la promesa de Biden de fomentar un sentido renovado de bipartidismo en Washington.

Trump emitió más de 140 indultos y conmutaciones en sus últimas horas en el cargo, incluido un indulto para su exasesor político, Steve Bannon, quien se declaró inocente de los cargos de estafar a partidarios de Trump como parte de un esfuerzo por recaudar fondos privados para un muro fronterizo de México.

Pero no emitió indultos preventivos para él o los miembros de su familia, luego de especulaciones en torno a que podría hacerlo.

REUTERS

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