La brecha de género, los estereotipos y las normas sociales tradicionalmente construidas, continúan siendo los limitantes del poder de la mujer en el campo.
Por: Chrystel Monthean, EVP Américas de Yara*
Según la ONU, las mujeres rurales representan más de un tercio de la población mundial y el 43% de la mano de obra agrícola. De hecho, son las responsables de garantizar la seguridad alimentaria de muchas poblaciones y de cuidar a sus familias. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿por qué no tienen el mismo acceso a la tierra que los hombres?, ¿por qué no disfrutan del acceso equitativo de los servicios públicos?, ¿por qué su rol no es más visible?
La brecha de género, los estereotipos y las normas sociales tradicionalmente construidas, continúan siendo los limitantes del poder de la mujer en el campo. Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) afirma que este panorama puede ser diferente si las mujeres se encuentran empoderadas, pues tienen mayor capacidad para responder ante las adversidades y desempeñar un papel importante en la adopción de nuevas tecnologías.
Por esta razón, gobierno, gremios, empresas del agro, sociedad civil y otras organizaciones en Colombia, se comprometieron hace un año con la firma del “Pacto por la Mujer Rural” para superar barreras económicas, políticas, sociales y culturales, que restringen la participación de las mujeres como agentes de cambio en el campo.
Gracias a esta iniciativa de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer y el Ministerio de Agricultura, se han financiado proyectos productivos a tasas de interés subsidiadas, que ofrecen apoyo técnico y formas de comercializar lo que las mujeres rurales producen. Además, se han implementado nuevas políticas públicas, cuyo objetivo es permitir el acceso efectivo de estas mujeres a la integralidad de la oferta institucional en el sector agropecuario.
Como parte del trabajo articulado que involucra distintos sectores, las empresas privadas juegan un rol estratégico, porque aportan conocimiento y experiencia, para transformar la realidad de las mujeres rurales. Tal es el caso de iniciativas como el Programa Yara Champion de Café en Colombia, que exalta mejores prácticas y reconoce el esfuerzo, la disciplina y el compromiso de las agricultoras en producir cosechas de la mejor calidad.
Por eso, para empoderar a las mujeres rurales, debemos impulsar espacios de capacitación y educación continua, para que apliquen soluciones nutricionales en su cultivo, que les permitan ser más rentables, eficientes y responsables con el ambiente. Esto, teniendo en cuenta que las más de cinco millones de mujeres que se encuentran en el campo colombiano, constituyen una pieza fundamental para garantizar la seguridad alimentaria del país y el resto del mundo.
De ahí la importancia de trabajar articuladamente entre el sector público y privado, pues es la mejor manera de avanzar en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la Agenda 2030 y, a su vez, generar compromisos en la cadena de alimentos que generen más oportunidades socioeconómicas positivas para ellas, sus familias y sus comunidades.
*La autora ha trabajado en Yara desde 1991. Entre sus cargos anteriores en la empresa se encuentran el de Vicepresidenta Ejecutiva de África y Asia (desde junio de 2020), Directora de BU Latinoamérica (2018-2020), Directora de la Cadena de Valor (2013-2018) y Directora General de Yara Vietnam (2007-2013). Desempeñó funciones comerciales en varios países de Europa antes de trasladarse a Asia y América Latina. Es licenciada en ingeniería agrónoma por la ENITHP y tiene un máster en Negocios Internacionales y Transferencia de Tecnología de la Escuela de Negocios de Rouen.
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