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Indumil: para dónde va el negocio de armamento en Colombia

Hernando Wills Vélez, gerente de la compañía, le contó a Forbes que la empresa está apuntando a Centroamérica, Medio Oriente y África, así como a licitaciones internacionales.

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Hernando Wills Vélez, gerente de Indumil. Foto: Andrés Rodríguez

En más de 50 años, Colombia construyó un negocio que sigue en crecimiento. Una empresa estratégica que hoy, tras más de 66 años de operación, ya no solo le apunta a desarrollar fusiles, municiones o pistolas, sino a ‘detonar’ su negocio internacional con nuevos dispositivos, más tecnología e inteligencia artificial.

Se trata de Indumil, que cuenta con tres fábricas en el país, dos en Cundinamarca y una en Boyacá. “Se han presentado unos hitos fundamentales en estos años. La empresa data de 1908 cuando se establece el primer taller de artes mecánicas, donde el Ejército Nacional empieza la fabricación y ensamble de fusiles. Pero en 1954 se crea la autoridad autónoma. Ese es el nacimiento”, dice el almirante Hernando Wills Vélez, gerente general de la empresa.

Con altas expectativas a mediano plazo, Wills ve el pasado como un aprendizaje y el futuro como una oportunidad. Así, sentado desde su oficina en Bogotá, al frente de una pantalla, le cuenta a Forbes la transformación del negocio, la diversificación del portafolio y las expectativas en ventas para 2020, que, tal y como lo advierte, podrían caer entre 35 % y 45 % a causa de la pandemia.

“Estábamos proyectando unas ventas por encima de los $700.000 millones este año. Sin embargo, con el tema de la pandemia estimamos una caída en hasta 45 %. Aspiramos a llegar a los $510.000 millones. Es nuestra proyección, pues los negocios se han mantenido y pudimos seguir trabajando. No paramos un solo día en lo que tiene que ver con armas y municiones. El impacto grande fue por la minería, que estuvo cerrada”, añade.

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La transformación de la organización los ha llevado a ser protagonistas en otras industrias más allá de la militar. Indumil ha estado detrás de grandes proyectos nacionales, tanto para la construcción de hidroeléctricas, túneles y carreteras hasta para la minería en pequeña, mediana y grande escala. Hoy, incluso, trabaja de la mano con empresas como Cerrejón y Drummond, y en vías 4G. “Tenemos el monopolio de los explosivos.

Estuvimos acompañando el desarrollo del Túnel de la Línea, suministrando más de 1.000 toneladas de explosivos y detonadores. Ahora viene el Túnel de Occidente y el Túnel del Toyo”, dice. La diversificación del portafolio ha permitido que en los últimos años se registre un crecimiento en los ingresos de la organización.

En ventas, por ejemplo, se han registrado cifras escalonadas que proyectan buenas expectativas a futuro: mientras en 2014 se alcanzaron $444.006 millones, al cierre del año pasado se llegó a $674.918 millones, un buen crecimiento de 54 % si se tiene en cuenta que el rubro que más pesó fueron los explosivos y emulsiones.

Fuente: Indumil

Cifras del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri) destacan que las transferencias internacionales de armas aumentaron 5,5 % en todo el mundo entre 2015 y 2019. En este contexto, y al ser Arabia Saudita el mayor importador del mundo, los países de la región han jugado un papel importante en el negocio. Brasil lidera las ventas en la región por su capacidad de producción.

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De la guerra a la tecnología

Los productos locales de Indumil, advierte Wills, siguen acaparando la atención de varios continentes. Sus exportaciones, que hoy son entre 15 % y 18 % de su producción, ya llegan a países de Centroamérica y el Caribe, Medio Oriente y África. “Sin ninguna duda, Colombia se proyecta para ser líder de exportación frente a la región”.

Pero la visión más allá de consolidar el negocio en el exterior se centra en crear una nueva estrategia que le permita ganar licitaciones internacionales a través de la firma de convenios de cooperación. De hecho, si bien no planean abrir oficinas fuera del territorio nacional, el almirante advierte que se manejan figuras de carácter temporal mientras avanzan algunos proyectos concretos.

Las proyecciones son altas luego de que solo en 2019, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), se alcanzaran ventas externas de armas por 31.2 millones de dólares. Jhon Marulanda, consultor en seguridad y analista internacional, le explicó a Forbes que estos buenos números han configurado el negocio en la región. “Antes el mercado lo lideraba Argentina y Brasil, hoy Colombia está a la vanguardia y tiene muy buenos productos para salir al escenario internacional”.

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Por ahora la empresa planea seguir reconfigurando su modelo de negocio de cara a la reactivación económica y la nueva demanda del mercado. El gerente advierte que la disminución del conflicto ha abierto una ventana de oportunidades a la industria, no solo porque avanzan en una modernización empresarial, sino además porque ya se habla de automatización, inteligencia artificial y desarrollo.
“La robótica y la inteligencia artificial lo hemos estado trabajando bajo convenios con universidades nacionales y empresas internacionales, porque definitivamente ese es el futuro”.

Para este tipo de desarrollos, la empresa establece un presupuesto de 6 % frente a los ingresos del negocio. En este momento, ya se tienen varios proyectos con las universidades Nacional, de los Andes y de la Sabana. El objetivo, según dice, es seguir avanzando en las nuevas tecnologías, al mismo ritmo que se va quedando atrás la guerra, aquella que en sus picos más altos demandaba hasta 30.000 armas al año, y que hoy ya no alcanza ni el 35 % de ese total.

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