El vallecaucano se convirtió en uno de los artistas más reconocidos en Colombia y el mundo. Lo catapultó el haber ganado el prestigioso premio Turner. sus obras son apetecidas por Hollywood. tiene un proyecto que promueve el arte en escuelas ubicadas en el norte del Valle del Cauca.
Artista
En 2019 se convirtió en el primer colombiano en ganar el Premio Turner, el más importante y prestigioso del arte en el mundo, en una edición inédita que galardonó a los cuatro nominados. El reconocimiento lo recibió por su trabajo Violent Amnesia, que explora el trabajo humano en la economía global, y que el jurado destacó por “su compromiso con las causas sociales y políticas urgentes”.
Desde Londres, Murillo ha cosechado con esfuerzo una carrera que lo llevó de limpiar oficinas con su padre por 8 euros la hora, a vender piezas de arte por 400.000 dólares a famosos como Leonardo DiCaprio. Nació en el corregimiento de La Paila, Valle del Cauca, y a los 10 años se mudó con su familia a Inglaterra, presionados por la situación social y económica de la época.
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En 2007 se graduó de licenciatura en Bellas Artes en la Universidad de Westminster y posteriormente consiguió una beca para estudiar una maestría en el Royal College of Art, cupo que logran solo 20 de cada 100 postulantes. Para entonces, sus obras e instalaciones, caracterizadas por mostrar el dolor del desarraigo y la añoranza de la tierra natal -dos características que han marcado su vida-, se habían hecho famosas entre influenciadores y celebridades.
Casi de la noche a la mañana logró que 24 de sus cuadros fueran subastados en las principales casas del mundo, como Sothebys, Christie’s y Phillips; estas sumaron un total de 4,8 millones de dólares recaudados. Un hito para un artista que tiene menos de 30 años.
Murillo ha comentado en diferentes medios de comunicación, al hablar sobre su infancia, que a él se lo llevaron de Colombia: “No tenía capacidad de decidir. Mis padres dejan su tierra por la depresión económica. Ahí se parte mi existencia. Una ruptura psicológica, ya que en ese momento comenzaba la formación de mi identidad; llevaba una vida como la de cualquier niño, pero con esa ruptura sufrí un trauma muy severo”.
Con el ánimo de volver y apoyar a esos niños del Valle que dejó al irse al viejo continente, desde 2013 forma parte del proyecto Frecuencias, que busca acercar a los niños del municipio de Zarzal, Valle del Cauca, al arte y la pintura. Este consiste en instalar lienzos en blanco en los escritorios de alumnos de escuelas públicas para invitarlos a expresarse libremente, durante un periodo de seis meses. A la fecha han participado cerca de 300 escuelas de tres países, involucrando a más de 60.000 alumnos.
Una vez los niños participan, sus lienzos pasan a formar parte de un archivo en Londres, Inglaterra, que será digitalizado y de acceso abierto y gratuito en los próximos años. Algunas selecciones de estas pinturas ya se han exhibido en la 56a Bienal de Venecia, Italia; la Segunda Trienal de Hangzhou de Fiber Art 2016, China; y la Tercera Trienal de Aichi, en Japón.
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El pintor, que vive entre el Valle del Cauca y Londres, pasó gran parte del 2020 en La Paila, en donde tuvo que permanecer cuando se impusieron las restricciones de movilidad en el mundo. Durante ese tiempo ha estado donando alimentos para los niños de ese corregimiento, quienes se han visto afectados por la crisis generada por el Covid-19.
Sobre Murillo, dijo Eugenio Viola, curador jefe del Museo de Arte Moderno de Bogotá, para el diario El Tiempo, que “es un artista joven que ha logrado imponerse a la atención internacional por la calidad incuestionable de su trabajo. Y aunque su meteórica ascensión no ha sido indiferente a nadie, él sigue siendo una persona amable, generosa y agradecida. Por esto, su historia y su actitud puede constituir un ejemplo y un estímulo importante”.