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Alfredo Hoyos Mazuera, el empresario que encontró en el pollo la receta del éxito

El empresario pereirano Alfredo Hoyos Mazuera encontró en el pollo y no en la pizza el éxito empresarial. Deja una cadena de restaurantes que en 2019 facturó más de $414.418 millones, con más de 250 locales. Esta es su historia.

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Sus allegados lo recuerdan como un hombre sereno, emprendedor y tranquilo. Los empresarios como un referente que deja un legado invaluable. Los gremios como un forjador de políticas públicas. Y su esposa, la cofundadora de Frisby, como un compañero de vida que le apostó a hacer empresa en Colombia y logró hacer historia con el pollo frito.

La despedida de Alfredo Hoyos Mazuera le deja, sin duda, una profunda tristeza al país. A sus 74 años, este pereirano, que fundó hace 43 años la compañía con mayores ventas de pollo en el país, se va tras una intensa lucha contra una agresiva enfermedad. Hoy el país lo recuerda no solo por su herencia empresarial, sino además por su pujanza y la contribución al desarrollo de país.

“Está en el lugar que mas ama, rodeado de mí, de sus hijos y sus nietos y cuidado por un equipo de personas que han dado lo mejor para darle toda la comodidad y tranquilidad para que su partida sea tranquila y en paz”, dijo Liliana, su esposa, minutos después de su partida. “Nuestro deseo y compromiso es seguir con su legado familiar y empresarial y continuar haciendo de Frisby una empresa de la cual puedan seguir sintiéndose orgullosos todos sus colaboradores y todos los colombianos”.

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Y es precisamente esa empresa, que con talante, ganas y mucha convicción, salió adelante en medio de varias crisis. Un sueño que inició en 1977 cuando Hoyos Mazuera y Liliana inauguraron en el centro de Pereira una pequeña pizzería llamada Frisby. “La gente no sabia qué era una pizza, y el pizzero tiraba la masa para arriba, que era lo que la gente miraba. Y entraban y preguntaban que a cómo era las arepas voladoras”, recordó Hoyos hace unos años en una entrevista.

Primera sucursal de Frisby en el centro de Pereira. Año 1977. | Foto: Frisby

Pero la historia del éxito de Frisby quizás arranca unos años atrás, mucho antes de conocer a Liliana. Alfredo fue el cuarto de seis hijos, no estudio una carrera profesional, pero en su familia siempre se vivió el emprendimiento como un estilo de vida. Aprendió de su padre Alfredo Hoyos Mejía el don de los negocios y fue en la lectura, en la que realmente encontró la academia.

Su habilidad en los negocios, y lo que años después calificaría como ‘la curiosidad del querer más’, lo llevó, de hecho, a fundar seis empresas a sus 30 años. Antes de lograr lo que alcanzó con Frisby, el pereirano creó una primera firma que brindaba asistencia técnica a avicultores Impavicol.

En esa línea, luego exploró el negocio de la carne de pollo donde nacieron la granja Santa Inés y Pimpollo. Más tarde creó las empresas Procodes y Avícola del Pacífico y, meses después, inauguró el restaurante Pollo Loco, que con su receta original de pollo asado fue vendido a la que para su momento era todavía un restaurante en pleno crecimiento: Kokorico.

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“El empresario fue pionero de la avicultura en Colombia”, recuerda Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi). El gremio de las grandes empresas del país lo destaca, incluso, como un hombre que desde muy joven supo liderar la creación de empresas relacionadas con la producción, elaboración y comercialización de alimentos.

A sus 27 años conoció a Liliana, el amor de su vida, y quien para su momento apenas llegaba a la mayoría de edad. Era 1973 y mientras su esposa estudiaba economía en las noches, Hoyos se dedicaba a los negocios. Sin embargo, fue hasta 1977 cuando tras varios éxitos y fracasos, tomó la decisión de dar el segundo paso y fundar Frisby. La pizzería fue una novedad, por lo que a a los pocos meses comenzaron a buscar nuevos productos para ofrecer. Un año después inició la venta de pollo apanado, el producto insignia que lo llevó al éxito.

Foto: Frisby

El pollo apanado Frisby se convirtió, sin duda, en el producto más pedido por los clientes y en el icono de ventas de la cadena. En ese año, en 1978, comenzó la apertura de nuevos puntos en diferentes ciudades del Eje Cafetero. Su segundo local fue en Cartago, su tercero en Manizales, y su cuarto en Armenia. En el año 1987 los primeros locales en Bogotá y en el año 1990 en Medellín.

Y así, de apertura en apertura, lleno de dificultades y mucho compromiso, Frisby se convirtió en una de las cadenas con mayor cobertura en el territorio nacional. Hoy ya son más de 260 locales en Colombia, que se ubican desde ciudades principales a cabeceras municipales.

Iniciaron con seis empleados en Pereira y hoy tienen un brazo laboral de 4.000 colaboradores que se encargan “de mantener en cada entrega las premisas de sabor, servicio y calidad”, cuenta la empresa. Su posicionamiento en el mercado local la consolidan, según una medición de Euromonitor, como la marca de restaurantes de mayor venta de pollo frito en el país. Le siguen Kokoriko, KFC, La Brasa Roja, Piko Riko, Cali Mío y Cali Vea.

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“La historia de Alfredo Hoyos se expresa ampliamente en Frisby, una de las marcas más queridas de la industria gastronómica más queridas y exitosas del país; que en la adversidad y la prosperidad ha confrontado y superado todos los retos empresariales, sabiendo ganar una posición de respeto y orgullo en favor de Colombia y de su desarrollo social y económico”, dice Arturo García Carrera, presidente de la junta directiva de Acodrés.

Frisby alcanzó en 2019 ingresos operaciones por 414.418 millones de pesos, según el último reporte de la Superintendencia de Sociedades. Tras alcanzar estos buenos resultados, la empresa se enfrentó a una pandemia en 2020, pero logró sortear los obstáculos a tal punto que en abril registró un incremento de 100 % de sus pedidos a domicilios, pues cada fin de semana realizaba un poco más de 40.000 despachos, según informó la compañía.

Así, con más de cuatro décadas en el mercado, Frisby logró un servicio de domicilio propio que ha migrado hacia los canales digitales. Supo sortear la crisis y consolidó lo que hoy es la receta del éxito. Un pollo frito que se ha ganado el cariño de los colombianos, pues !Nadie lo hace como Frisby lo hace!

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