Este negocio ha tenido un importante crecimiento en los últimos años en el país y en el mundo. Los emprendimientos de jóvenes en las redes sociales han sido su principal motor.

Por: Ana María Rodríguez, especial para Forbes

La compraventa de ropa usada en el mundo se ha fortalecido en los últimos años. Actualmente, según datos de Boston Consulting Group (BCG), este sector del mercado de la moda “está valorado entre los 30 y los 40 billones de dólares, representando el 2 % del valor total del mercado mundial de ropa y de lujo”.

En el caso colombiano, aunque este sector del mercado de la moda se venía desarrollando años anteriores, durante la pandemia logró tener un crecimiento gracias a los emprendimientos emergentes que le han dado mucha más visibilidad entre los consumidores.

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De acuerdo con el último informe del Instituto para la Exportación y la Moda en Colombia, Inexmoda, “la situación muestra un cambio en los estigmas de los consumidores relacionado con el estatus y la higiene, optando por darle mayor relevancia al consumo consciente”.

Ana Jiménez Sánchez, gerente general de Go Trendier Colombia, una aplicación para vender ropa de segunda, explica que la pandemia generó un impulso importante en la consolidación de este negocio en el país, “mucha gente se ha quedado sin un ingreso, sin un trabajo en esta coyuntura. Nosotros, al poder continuar y tener la tienda online, además de tener una dinámica con bajo impacto ambiental, tenemos la parte de emprendimiento. Entonces, cualquier mujer desde su casa, tenía la opción de abrirse un perfil de forma gratuita, registrarse, tomarle fotos a las prendas que tiene en su casa y empezar a generar un ingreso extra”.

Otro de los factores que ha impulsado el crecimiento de la compra y venta de ropa usada en el país ha sido el incremento en el comercio electrónico, explica Elisa Ferrer, directora de Closeando, una tienda virtual colombiana de este mismo sector, “ha sido notorio el aumento de las compras. Las personas que no se habían animado a comprar por internet antes, se vieron en la necesidad de empezar en el mundo tecnológico desde casa y esto las animó a comprar desde otras tiendas”.

De acuerdo con el informe de Comportamiento del Comercio Electrónico en Colombia de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, “para julio de 2020, el número de transacciones realizadas, respecto a julio de 2019, creció un 100,4 %”.

Emprendimientos sostenibles desde redes sociales

Durante la pandemia han surgido varias tiendas online en las redes sociales de ropa usada a modo de emprendimiento. Vanessa Raigoso y Valentina Sierra, jóvenes estudiantes, decidieron empezar un emprendimiento sostenible llamado The Twice Club, una tienda en línea de compra y venta de ropa de segunda mano.

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“Todo se va uniendo. En la cuarentena, todo el mundo estaba sacando un emprendimiento y, al mismo tiempo, está muy en tendencia buscar alternativas para ayudar al medio ambiente. De allí nació Twice”, señala Vanessa. The Twice se suma a decenas de tiendas colombianas en línea en Instagram y Facebook de venta de ropa usada que surgieron en medio de la pandemia. Aún no se tienen cifras exactas de la cantidad de cuentas.

Sin embargo, sí se tiene certeza de que detrás del auge de estos negocios hay en su mayoría jóvenes. “Es un negocio que está creciendo. De hecho, cuando le contamos a la gente de nuestro emprendimiento, más que todo los jóvenes, quedaron muy animados y les llamó mucho la atención. Aunque en Colombia, creo que falta mucho por recorrer sobre este negocio, siento que vamos por un buen camino”, puntualiza Valentina Sierra, co-creadora de  Twice Club. 

Ana Jiménez, de Go Trendier Colombia, enfatiza en que son las jóvenes las que más se han relacionado con esta dinámica, “los públicos suelen estar dentro de las grandes ciudades, entre personas de los 18 a los 24 años, siendo un 99 % mujeres”. El informe de Thredup, fortalece esta perspectiva al revelar que el 70 % de las mujeres están abiertas a comprar ropa de segunda. “Somos una familia numerosa de mujeres, siempre nos hemos rotado mucho la ropa entre nosotras. A veces lo hacemos entre mis amigas. Creo que por eso nunca le he tenido tabú a la ropa usada”, asegura una consumidora.

¿Mayor conciencia ambiental? 

La mayoría de las tiendas de ropa de segunda afirman tener un compromiso que va más allá de sólo vender ropa y, así mismo, reconocen que hay una preocupación ambiental entre sus clientes. “La gente joven ya viene con este chip incorporado y tienen una preferencia por las marcas que son eco amigables y todo esto de la moda sostenible.” explicó Elisa Ferrer, directora de Closeando. 

Una encuesta realizada por Boston Consulting Group revela que, “aunque la asequibilidad, la disponibilidad de la selección y la singularidad del artículo han contribuido a la creciente popularidad del mercado de segunda mano, las crecientes preocupaciones ambientales de los consumidores también son un factor en el crecimiento de este mercado”.

En Go Trendier, se enfatiza mucho en el impacto ambiental que este modo de negocio genera. “Si esa camiseta que alguien se puso sólo dos o tres veces se pone en circulación y la utiliza otra chica, estaríamos ahorrando el 80 % de la huella de carbón de esa camiseta y los mil quinientos litros de agua que cuesta confeccionarla, por el algodón que consume”, explica Ana Jiménez, gerente general de la aplicación. 

Sin embargo, Claudia Gómez Mejía, diseñadora y profesora de la Universidad del Rosario del laboratorio de Moda Circular y Reciclaje Textil, indica que, si bien la venta de ropa usada puede parecer un importante cambio dentro de las dinámicas de compra de la moda, “el problema fundamental es que la gente sigue comprando de manera compulsiva y es allí dónde se tiene que generar el cambio”.