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Economía y Finanzas

Ocde recomienda a Colombia reforma tributaria y salario mínimo diferenciado

Paula Garda, economista del organismo para Colombia y Chile, habla con Forbes sobre lo que viene para el país el próximo año de cara a la recuperación económica.

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Paula Garda, economista de la OCDE para Colombia y Chile. Foto: OCDE.

Colombia entró oficialmente este año a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) o el exclusivo club de las buenas prácticas. Desde París, Paula Garda, economista de ese organismo para Colombia y Chile, habló con Forbes sobre los desafíos que tiene el país para 2021, el año decisivo para la recuperación.

Garda recomienda hacer reformas profundas para atacar el desempleo, la brecha entre mujeres y hombres, y la baja ocupación de los jóvenes, este último, uno de los lastres que, según ella, le puede costar bastante a Colombia a largo plazo.

La experta también habla de la necesidad de una reforma tributaria con el fin de aliviar las golpeadas finanzas públicas, pero, para fortalecer al tejido empresarial y aumentar el empleo formal, señala que el país debería debatir temas como un salario mínimo diferenciado por región e incluso por edades.

¿Cuál es el balance de las medidas que ha tomado Colombia frente a la crisis?

Las políticas macro, fiscales y monetarias han sido muy oportunas, en algunos casos innovadoras, para prevenir cicatrices de largo plazo sobre el empleo. Por el lado de la política monetaria, el Banco de la República ha bajado la tasa de interés de una manera muy importante. Además, ha asegurado la liquidez del mercado, preservado la estabilidad financiera, protegido el sistema de pagos y estabilizado la divisa.

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La respuesta fiscal ha sido muy considerable, del 3 % del PIB, pero ha sido menor a la respuesta de Argentina, Chile o Perú, sin embargo, está en el promedio de los países emergentes. Hay que tener en cuenta, Colombia respecto a Chile o Perú tenía un tema fiscal un poco más acotado al inicio de la pandemia, pero el Gobierno ha reaccionado rápidamente con los recursos a los hogares y a las empresas para tratar de sobrellevar lo peor. Pese a ello, la pérdida de empleo ha sido drástica.

¿Qué recomendaciones daría para tratar el desempleo en el 2021?

La pandemia es una crisis que ya se convirtió en una de empleo y precisamente golpea a los grupos más vulnerables como las mujeres. Colombia es el país donde se ha visto la mayor brecha de pérdida de empleo: 25 % de mujeres ha perdido su ocupación respecto al 14 % de sus pares masculinos. Los jóvenes también han sido muy afectados y esto puede tener cicatrices de largo plazo. La estrategia es la recuperación económica y el empleo formal. Se necesita de reformas. Para una empresa formal los costos son altísimos. Esto además tiene que ir acompañado de mejoras en la educación y en la formación para el trabajo.

¿Qué piensa de la necesidad de reformas y en qué momento hacerlas?

Las reformas laboral y tributaria sí son necesarias y ahora mismo. La explicación es el momento: hay que recuperar empleo y a la economía. Si hay algo que nos deja la pandemia, es que donde hay problemas estructurales como pobreza, informalidad, donde hay menor inclusión financiera es donde los problemas atacan más agudamente y golpean mucho más a los países, por eso tienen más dificultad a la hora de enfrentar estas crisis.

Ahora que se empieza a hablar de reformas, hay que aprovechar y avanzar hasta donde se pueda. Creo que Colombia es de los países que más reformas tributarias ha hecho, pero sí eso es necesario para avanzar en la dirección correcta. La reforma tributaria es necesaria porque Colombia va a necesitar de más recursos públicos. El país va a necesitar una conciliación fiscal y también necesita los recursos públicos para apoyar a la economía, que fomente el empleo, la inversión e igualdad. Pareciera que son objetivos que no se pueden lograr, pero sí se puede avanzar. Colombia avanzó muchísimo en seguridad social, se han hecho cosas que nadie pensaba que se podían hacer tan rápido.

¿Cómo llegar a consensos para hacerlas?

En Colombia hay que entender su realidad: hay un 60 % de informalidad que, en parte, está provocada porque no tienen la educación para sobrepasar ese salario mínimo. Se tiene que trabajar por dos lados: el sistema educativo, que dé a los trabajadores una mayor preparación y una capacidad de mayor productividad. También se puede pensar en un salario mínimo más amigable. Tal vez hacerlo por regiones, porque estas son muy diferentes. O por edades. Por ejemplo, los jóvenes tienen más dificultades de ingresar a un trabajo y de obtener un salario mínimo.

Y cómo fomentar la formalidad en un país como Colombia…

En cuanto a los costos no salariales, eso sería un poco más fácil porque hay más consenso en ese sentido en Colombia. Por eso hablo de ir haciendo reformas que vayan hacia una dirección adecuada. Por ejemplo, ahora están todos los subsidios a la nómina. Una cosa buena que tienen los subsidios y que se ha demostrado, sobre todo cuando se focalizan en los menos favorables, es que fomentan la formalidad.
La reforma tributaria es otra que tiene que lograr consensos. Es muy difícil porque Colombia tiene una estructura que está muy sesgada hacía los impuestos corporativos y tiene poca proporción de impuestos hacia la renta personal. Entonces hay que trabajar más. Pero hay que tener cuidado cuando se diseñan estas cosas porque también la estructura del sistema tributario tiene que ser amigable y, así mismo disminuir las desigualdades.

¿Qué recomendaciones daría a los alcaldes y gobernadores?

Los gobiernos locales tienen que actuar de manera coordinada y complementaria al Gobierno Nacional. Son importantes porque tienen información en cuanto a las necesidades locales y los servicios públicos. Entonces se debe realizar un enfoque que sea basado en el territorio para la estrategia de recuperación.

La inversión pública de la recuperación es clave y necesita utilizarse en todos los niveles. Hay que asegurarse que estos gobiernos locales tengan las capacidades de implementar y de llevar a cabo todo esto de manera efectiva. En Colombia la corrupción está más arraigada en las localidades. También los gobiernos locales son capaces de promover empleo público, todo esto tiene un papel a la hora de la recuperación de la economía.

¿Cuáles son sus cálculos de la recuperación del país para el 2021?

Las proyecciones que se tienen para Colombia datan de junio. En este concepto de incertidumbre y tan cambiante podría quedar como viejo, pero en junio prevemos un crecimiento del 3 o un poco más del 4 % porque estamos viendo que el 2020 está siendo mucho más golpeado de lo que pensábamos, pero básicamente lo que estamos viendo no solamente para Colombia, sino para otros países, es que la recuperación va a ser gradual y dispareja.

Creemos que los niveles prepandemia no se alcanzarían sino hasta el 2022 o principios del 2023. Ya que esta crisis está dejando secuelas de desempleo, todo eso requiere de tiempo para volver a engranar.

Esta recuperación dependerá de varios factores, magnitud y duración de la pandemia del coronavirus. También, hay un cambio drástico en lo que tiene que ver en los gastos de los hogares y servicios.

Todo esto impacta la inversión en un contexto con alta incertidumbre, que no se recupera tan rápidamente.

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