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Economía y Finanzas

2021: Viene una ola de reformas

El 2021 arranca con la expectativa de ver una mejora económica y social, pero también con un listado de desafíos que permitan mantener la recuperación y hacer más robusto al país si se enfrenta con nuevos choques a futuro. En esa lista, por lo menos hay cinco reformas en el radar.

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Foto: Andrés Rodríguez / Forbes.

Hablar del 2020 cuando está próximo a acabarse puede sonar reiterativo, pero vale al menos mencionar que este será el peor año en la historia del país, convirtiéndose en el cuarto año – en más de 100 años- en el que el PIB se contraerá. Todo esto ha derivado en mayores gastos sociales para atender la crisis del coronavirus. Además, ha desnudado muchas desigualdades que requieren ajustes para mejorar de cara a un futuro choque.

Claro, habrá que ver las condiciones con las que la pandemia avanza el próximo año, si Colombia accede pronto a la vacuna o no, entre otros factores que podrían -al menos- pausar un poco la discusión de las reformas que están pendientes en el país y que están entre las metas que el Gobierno querría cumplir el próximo año: la tributaria, laboral, pensional, mercado de capitales y regla fiscal.
Las primeras tres lucen retadoras, no solo porque el país estaría saliendo de una de sus peores crisis, sino porque es un año preelectoral en el que pocos querrán jugarse su popularidad al pasar reformas que se requieren, pero que podrían tener un alto costo político.

Sobre la tributaria, hay una comisión de expertos trabajando en recomendaciones para el Gobierno. Estas deberían darse a conocer pasada la mitad del 2021, razón por la que el Ejecutivo tendría insumos suficientes para ir a discutirla en el Congreso. Esta es optimista para muchos porque pretende aumentar los ingresos de la Nación en 2 puntos del PIB ($20 billones).

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Para Mauricio Santamaría, presidente de Anif, “2 puntos del PIB no es sencillo de recaudar, nunca lo hemos hecho. La tributaria que más recaudó en Colombia se hizo por allá en 1986 bajo el programa de ajuste del Fondo Monetario y alcanzó aproximadamente 1,8 puntos. De ahí para adelante todas las reformas han variado entre 0, porque ha habido una o dos reformas que han recaudado 0 a 1, máximo 1,2 puntos del PIB con un promedio cercano al 0,7 del PIB”.

Pese a lo anterior, Santamaría considera relevante que se haga un esfuerzo de tratar de recaudar los 2 puntos de PIB “porque la situación fiscal es compleja y hay que tratar de solucionarla de la mejor manera posible”. El presidente de Anif resalta que en los próximos 10 años se requerirán más reformas -que aporten entre 8 y 10 puntos del PIB-, en las cuales el crecimiento económico puede ayudar, pero será necesario ver cómo se recaudan. Ya se ha dicho que se deben quitar exenciones al IVA, por ejemplo, ampliar la base gravable de contribuyentes, entre otros.

Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, añade que la tributaria es muy importante para poder estabilizar las finanzas públicas. “Recordemos que este año la deuda pública va a cerrar arriba del 65 % del PIB, cuando arrancamos (el 2020) la deuda estaba en 50 % del PIB, un aumento de $150 billones. Hay que estabilizar esa deuda ojalá hacia la baja”.

La laboral y pensional, han reiterado los expertos, es esencial para aumentar el empleo formal y permitir que la mayoría de los adultos pueda ahorrar para la vejez. De la primera, hay una Misión de Empleo con expertos nacionales e internacionales que darán recomendaciones en distintos temas: protección social al trabajador, determinación de salarios, entre otros. También está en el radar para el próximo año llevarla al Congreso. Sobre la pensional el Gobierno no ha dicho mucho al respecto, pero 2021 sería su año de intentar pasarla.

En palabras de Mejía, “la reforma laboral y pensional son dos caras de la misma moneda y están atadas especialmente al enorme problema de la informalidad laboral que tiene nuestro país en donde el 60 % de los trabajadores están excluidos del mercado laboral formal en parte por la forma que hemos adoptado para financiar la protección social que es impuestos al empleo. Creo que es la oportunidad para revisar ojalá una fuente de financiación que realmente sea más general”.


Rosario Córdoba, presidenta del Consejo Privado de Competitividad, y quien junto a los otros expertos citados habló del tema en el Foro de Negocios Forbes-, añadió que no se puede dejar de lado la calidad y equidad del acceso a la educación de los niños y jóvenes en el país y, tampoco, el reentreno del capital humano para que se forme con base en los nuevos requerimientos del mercado laboral y de las empresas. Todo esto, si se quiere que la actividad productiva sea más diversa y preparada.

En cuanto a la reforma de mercado de capitales, en esta también hubo una misión que dio recomendaciones y se busca presentar un proyecto de ley que incluiría entre sus cambios relevantes la unificación de la regulación del sistema de pagos en cabeza del Banco de la República; la adopción de un nuevo esquema de licenciamiento modular y la fijación de capitales mínimos para el mercado de capitales, entre otros. Con ello, entre otras cosas, se busca hacer más sólido y competitivo al mercado de capitales colombiano.

Frente a la regla fiscal, ésta en 2020 se enfrentó a grandes retos y tuvo que ser suspendida hasta 2022 porque su diseño no contemplaba la magnitud del choque que ha recibido la economía a causa de la pandemia. De este punto tampoco se ha hablado oficialmente, planteándose una reforma, pero la imposibilidad de retornar al déficit del Gobierno Nacional Central (GNC) de 2,5 % del PIB en 2022 -cuando en 2020 será de 8,9 % y en 2021 del 7,6 %, según recientes ajustes de Minhacienda-, harían relevante la discusión para no incumplirla.

Se ha dicho que la regla fiscal más allá de poner un déficit fiscal -de cara a asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas reduciendo la diferencia entre los ingresos de la Nación y sus gastos-, debería orientarse a disminuir la deuda nacional como proporción del PIB, la cual se aproxima a bordear el 70 % del PIB. Esta regla arrancó en 2012 con una meta de un déficit estructural del GNC de 1 % a 2022, objetivo que será inalcanzable.

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