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Cómo las vacunas contra el covid-19 agitan el negocio farmacéutico

Las farmacéuticas trabajan a contrarreloj para desarrollar y distribuir antídotos contra un virus que no para de golpear al mundo. Unas avanzan en vacunas y otras en tratamientos para la enfermedad. ¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan?

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La industria farmacéutica trabaja contrarreloj para encontrar una solución definitiva a la emergencia sanitaria que vive el mundo. Su papel, criticado por algunos y aclamado por otros, se ha volcado en acelerar las investigaciones y el desarrollo de una serie de antídotos, que, sin tener un 100 % de efectividad, son la única esperanza para solucionar esta crisis.

Con por lo menos 200 vacunas como candidatas, seis ya aprobadas y un sin número de medicamentos que buscan tratar las etapas tempranas y avanzadas del coronavirus, las multinacionales se han mantenido a flote en un momento en el que su negocio no para de experimentar cambios. No solo por la nueva demanda de fármacos que provocó la pandemia, sino además por una serie de retos que han impulsado a la industria a concretar nuevas sinergias, trabajar en equipo y reformular sus formas de trabajo.

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“Estamos lidiando con una crisis de salud pública extraordinaria y sin precedentes que requiere un nivel increíble de participación y colaboración entre los gobiernos, la sociedad y las empresas”, decía hace unos meses Vas Narasimhan, CEO de Novartis. La visión la complementaba Albert Bourla, CEO de Pfizer, que aún sin mucho conocimiento sobre el virus, advertía: “Nos hemos comprometido a hacer posible lo imposible. Hacemos frente a este desafío de salud pública junto con otros compañeros de la industria”.

Las declaraciones de Bourla y Narasimhan vaticinaron —mucho antes de registrarse más de 2 millones de muertos en el mundo por el covid-19— el escenario en el que se iban a encontrar semanas después las empresas. Hoy, tras más de 14 meses de pandemia, se han logrado alianzas en la carrera por encontrar y distribuir de manera rápida una vacuna, pero además se han impulsado nuevas tecnologías, más investigación y un soporte que ha permitido atender la demanda de medicamentos para otro tipo de enfermedades.

De acuerdo con Airfinity, empresa de análisis de datos e información científica, en la carrera por encontrar un antídoto contra el virus se han invertido por lo menos US$13.900 millones. El dinero ha sido de gobiernos, organizaciones sin ánimo de lucro y privados. Todos estos recursos han llevado a que Pfizer se haya unido con BioNTech, AstraZeneca con Oxford y Sanofi con GlaxoSmithKline (GSK), o que empresas como Bayer y Roche acompañen todo el proceso con nuevas investigaciones sobre terapias antivirales o anticoagulantes para frenar el impacto del virus.

Su tarea en concreto se ha encargado de evitar el colapso de los sistemas de salud, no parar su producción de medicamentos y atender pacientes con diversas patologías. “Es una industria que a veces no tiene la mejor reputación en el mundo y ha sido una oportunidad en la que nosotros estamos motivados para seguir ayudando pacientes”, le dice a Forbes Christian Meyer, gerente general de la división farmacéutica de Bayer para los países andinos, Centroamérica y El Caribe. “Dentro de poco tendremos diferentes vacunas en el mundo, y eso habla mucho de la importancia de la ciencia, de la innovación, y habla mucho también sobre cómo puede ayudar la industria farmacéutica”.

Se mueve el negocio

Las empresas han puesto en operación todo su arsenal para encontrar tratamientos con anticuerpos prometedores. En este negocio, ninguna se ha quedado quieta y aunque combaten una amenaza en común, en la que no se espera tener muchos réditos, sus focos de negocio se han dinamizado de una manera nunca vista.

Eduardo Ortega, exdirector de Asuntos Médicos e Investigación y Desarrollo Clínico para América Latina y el Caribe de GSK Vacunas, resume que la industria se ha volcado a actuar regional, pero a pensar global. Añade que en este momento el sector ha buscado cubrir las tres principales áreas de la salud: el diagnóstico, el tratamiento y la prevención. “Cuando tienes una enfermedad nueva, que afecta a tantas personas, que se trasmite rápidamente, una de las primeras cosas es ver si alguno de los componentes que tienes en tu portafolio ayudan a mejorar la situación. Ahí es donde entra cada una de las empresas”, dice.

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Ante el reto de distribuir más de 14.000 millones de vacunas a 7.700 millones de personas en el mundo, las farmacéuticas entonces trabajan de manera transversal para apoyarse unas a otras y lograr avanzar en un propósito en común: salvar vidas. Roche le explicó a Forbes, por ejemplo, que su protagonismo ha sido complementario a las vacunas.

“Nos encontramos en fases de investigación con el compromiso de ofrecer un portafolio líder de terapias antivirales e inmunomoduladoras para el covid-19, con el objetivo de tener las mejores opciones posibles de prevención y tratamiento para pacientes en diferentes fases de la enfermedad”, dijo la empresa. “Continuamos indagando el potencial de nuestro portafolio e investigando opciones de desarrollo de medicamentos para el futuro”.

En eso también coincide Adib Jacob, presidente de pharma en Bayer para Latinoamérica, quien, en entrevista con Forbes, destaca que uno de los desafíos se centra en contribuir en la mejora y la evolución de los pacientes. “Estamos haciendo estudios con interferencia, con mucha discusión de la anticoagulación, para mejorar la evolución de los pacientes con covid. No tenemos vacunas, okey, pero nos mantenemos como una industria de liderazgo. Hay optimismo que en los próximos seis meses se pueda demostrar un valor clínico del paciente contaminado. Por ejemplo, en la línea de anticoagulación, tenemos que esperar los estudios”.

Jacob advierte que al tener una presencia global Bayer está dispuesta a apoyar la distribución de una vacuna. “Si Bayer puede contribuir, lo hará. Si podemos contribuir con esa logística no tengo duda que así será”, añade el ejecutivo. Esta aclaración la hace debido a que, tal y como dice, serán alrededor de 1.100 millones de vacunas solo en Latinoamérica, por lo que “será un trabajo muy fuerte de parcería”. Un ejemplo de sinergias que ya se empiezan a tejer, con el objetivo de acelerar todo el proceso de vacunación.

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Y es que el afán por encontrar pronto una solución ha llevado a que varias farmacéuticas trabajen de la mano con 172 países bajo el mecanismo Covax. GSK hace parte de ese listado y busca, junto a Sanofi, distribuir este año por lo menos 200 millones de vacunas en tiempo récord, similar a los 170 millones que ya se comprometió AstraZeneca o muy por debajo de los 500 millones de dosis de Janssen de Jonhson & Jonhson, entre otras.

“Una cosa importante es que cualquier ganancia que se lograra tener se invierta en investigación y desarrollo. No hay profit en sí, sino que la intensión. Si estas dosis llegarán a tener profit, se invertirá en investigación y desarrollo hacia coronavirus. Esta no es la última pandemia del coronavirus que vamos a tener”, agrega Ortega, quien desde finales de diciembre salió de GSK para trabajar con el gobierno panameño.

El ejecutivo advierte que esta pandemia no será la última que pondrá en jaque al mundo. Por eso, de acá para delante la industria deberá agilizar las investigaciones, las alianzas y la manera en la que se desarrollan los fármacos. “Ver a dos compañías como Sanofi y GSK — que en otros escenarios compiten — trabajando juntas, con un solo objetivo, que es desarrollar una vacuna contra coronavirus, creo que inspira (…) Hay que colaborar para poder avanzar. Y si bien se compite, hay que competir contra el coronavirus”, sostiene Ortega.

Las nuevas redes y alianzas que desde el año pasado se empezaron a tejer sin duda tendrán un protagonismo importante en 2021. La industria tiene un propósito en común, ante una amenaza global, por lo que, según advierten los directivos, todos los esfuerzos estarán enfocados en frenar el impacto económico del virus y en cumplir con los pedidos de los gobiernos. En Colombia, por ejemplo, ya se tienen garantizadas 29 millones de dosis, un programa que se podrá completar si Pfizer, AstraZeneca y Janssen cumplen con los tiempos.

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A su vez, en medio de todo el plan de vacunación, que a propósito iniciará en Colombia a partir de este mes, las farmacéuticas apuntan a acelerar el desarrollo y suministro de los estudios clínicos, los tratamientos y los medicamentos, que han tenido, incluso, un cambio en su demanda.

Se ajustan los patrones

El presidente de la Asociación de Industrias Farmacéuticas en Colombia (Asinfar), José Luis Méndez, reconoce que el virus más allá de imponer retos ha revolucionado a la industria. Advierte que se han reconfigurado los patrones de la demanda de medicamentos, así como las nuevas inversiones que en un escenario postcovid no eran prioridad para las compañías.

Según el ejecutivo, se ha trabajado a doble marcha para sostener las investigaciones y mantener el provisionamiento de medicamentos para tratar enfermedades oncológicas, de diabetes, cardiovasculares y pulmonares. “Hay un riesgo permanente de que se pueda afectar el provisionamiento. Por ello, hemos estado trabajando en el análisis de esos productos de alta demanda para que se mantengan en el mercado. Relajantes musculares o productos como los mismos antibióticos han crecido”, dice Méndez.

Los cálculos de Asinfar revelan que en algunos meses se ha presentado una alta demanda de vitaminas. Luego productos crónicos, analgésicos y hasta antibióticos. “El mercado ha estado relativamente estable, porque se ha ido reaccionando para que exista abastecimiento en toda la cadena”, destaca el líder gremial, quien añade que se han visto picos de alto consumo de vitamina C, por ejemplo.

Estas reflexiones las comparte Meyer, de Bayer, quien también agrega que en esta pandemia se vieron tratamientos selectivos que afectaron la demanda de cierta categoría de medicamentos. No obstante, si bien los pacientes han frenado sus cuidados médicos por las restricciones, en los últimos meses se ha logrado corregir esa tendencia, pues, en Colombia, por ejemplo, “hay una alta demanda de tratamientos cardiovasculares, que hace que se deba trabajar con las EPS o IPS para mantener el suministro”.

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En todos estos ajustes que se han generado, GSK también ha logrado mantener su portafolio de más de 30 vacunas licenciadas, y ha tenido que reanudar el desarrollo de otras soluciones más allá del covid. Unas de ellas son dosis para el virus sincitial respiratorio, que es una de las causas más importantes de hospitalización de niños pequeños. Además, una vacuna para meningococo, que es una causa importante de septicemia.

“Algunos de estos estudios han reiniciado para poder continuar con estas vacunas que son prioridad para la salud pública”, dice Ortega, que admite que no solo el coronavirus es una prioridad, pues el sistema de salud continúa atendiendo pacientes con diversas patologías.

Por ahora los empresarios y expertos coinciden en la necesidad de trabajar de la mano en atender precisamente estos nuevos patrones, en consolidar nuevas sinergias, y en hacer de la industria un mismo equipo. Unos desde la banda izquierda produciendo en masa vacunas y distribuyendo las dosis, mientras otros desde la banda derecha desarrollando estudios clínicos y tratamientos. Todo esto bajo el objetivo de frenar la letalidad del virus y recobrar de la confianza de la industria.

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