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Este es el panorama de las sociedades BIC en el país

La Superintendencia de Sociedades le apuesta a construir un grupo élite de empresas que se preocupen por el beneficio colectivo a través de las Sociedades BIC. Desde 2018, más de 300 empresas se han sumado a ese grupo.

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En 2018 el país se convirtió en el primero de América Latina en reconocer y dar seguridad jurídica a un nuevo tipo societario, las Sociedades de Beneficio de Interés Colectivo (BIC), uniéndose a países como Estados Unidos, Reino Unido, Italia y España, en donde estas también están reguladas. Este nuevo tipo de sociedad, según ha explicado la Presidencia de la República, identifica a aquellas empresas que operan con un triple impacto: económico, social y ambiental.

“Las empresas que cuentan con el sello BIC son organizaciones que dejaron de pensar en tener solo rentabilidad económica y empezaron a preocuparse por ser responsables del entorno social y medioambiental en el que están. Pero aún más importante, sus acciones respaldan esa preocupación”, indica el Superintendente de Sociedades Juan Pablo Liévano.

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Desde su regulación, según cifras de la Supersociedades, se han registrado 323 sociedades BIC. La mayoría concentrada en las regiones Caribe y Centro-Oriente, y más de la mitad pertenecientes al sector servicios. Solo en 2020, pese a la llegada de a pandemia del coronavirus, hasta el 9 de octubre se habían constituido 266 sociedades BIC, 682 % más de las registradas en 2019.

En la región, Argentina, Brasil, Chile y Uruguay también están avanzando en el reconocimiento legal de las empresas de triple impacto, pero hasta ahora, Colombia se ubica como el referente de esta tendencia que nació en Estados Unidos a finales del 2010.

La élite empresarial

Con la Ley 1901 de 2018 y el Decreto reglamentario 2046 de 2019, el panorama quedó dispuesto para que más pequeñas, medianas y grandes empresas del país se unan a lo que la Supersociedades ha definido como un “club de élite” empresarial. “Nuestro objetivo es que la condición BIC se convierta en honorífica, sea apetecida y genere valor reputacional entre las organizaciones. Que quienes la tengan cumplan por completo con su misión de generar valor social”, agregó el Superintendente Liévano.

Hacer parte de ese “club” no resulta difícil pero sí le traerá una serie de responsabilidades que son vigiladas por esa entidad. Lo primero que debe saber es que el sello BIC no es exclusivo para empresas nacientes ni tampoco se trata de un cambio de sociedad de la que actualmente pueda tener una empresa que ya lleva años en el mercado. Por ejemplo, su empresa podrá tener las siglas S.A.S y BIC al tiempo en su nombre.

Ser BIC conlleva una serie de ajustes en la organización que derivarán en la consecución de ese título. Algunos de los más importantes son: cambios en la razón o denominación social y modificaciones en el objeto social de la compañía, que deberá incluir actividades en beneficio de interés colectivo.

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“De manera obligatoria, las empresas que quieran ser BIC tendrán que incluir en su objeto social al menos una actividad que genere impacto en alguna de estas dimensiones: gobierno corporativo, prácticas laborales, prácticas con la comunidad, prácticas ambientales y modelo de negocio”, explica la Supersociedades. Además, una vez obtengan el sello BIC, tendrán que elaborar informes de cumplimiento en donde quede en evidencia el impacto y avance de estas actividades.

Algunos ejemplos de comportamientos de acciones lideradas por empresas BIC son:

  • Fijar una remuneración salarial razonable para sus trabajadores y analizar las diferencias salariales entre sus empleados mejor y peor remunerados para establecer estándares de equidad.
  • Establecer subsidios para capacitar y desarrollar profesionalmente a sus trabajadores.
  • Implementar prácticas de comercio justo y promover programas para que los proveedores se conviertan en dueños colectivos de la sociedad, ayudándoles a salir de la pobreza.
  • Realizar auditorías ambientales sobre su eficiencia en el uso de energía, agua y desechos, así como capacitar a sus empleados en la misión social y ambiental de la sociedad.

Una de las empresas nacionales de gran trayectoria que ya adoptó este tipo societario es Alpina. La compañía, que pasó a llamarse Alpina Productos Alimenticios S.A. BIC, informó que se concentrará en desarrollar sus actividades de producción de alimentos impactando en las cinco dimensiones que promueve el sello BIC.

“Si bien, Alpina ya se encontraba desarrollando varias de las actividades que están establecidas como de beneficio e interés colectivo, la iniciativa de adoptar formalmente la calidad de BIC está inspirada en los preceptos básicos de las sociedades BIC, que son precisamente parte de los principios y del ADN de la empresa”, informó la compañía a través de un comunicado en noviembre pasado.

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En cuanto a los beneficios de acogerse a este nuevo tipo de sociedad podrían definirse en dos líneas: reputacionales y ejecutivos. Los primeros, vienen de la mano del reconocimiento por parte de los consumidores y la industrial por “hacer las cosas bien”. “Las empresas que son BIC le dicen al mundo, mejoramos el tejido social, generamos cambios culturales, promovemos el crecimiento económico sostenido y sostenible”.

Por su parte, las empresas BIC también cuentan con un portafolio preferencial de servicios de propiedad industrial y acceso preferencial a líneas de crédito del Gobierno, entre otros.

Un título por cuidar

Con el nacimiento de los incentivos y reconocimientos también nacen las “trampas” y con el ánimo de mantener ese “club de élite” la ha puesto en marcha una serie de herramientas con las que busca garantizar que las empresas con este sello cumplan sus compromisos sociales y medioambientales.

“Es muy fácil cambiarle la razón social a una empresa, establecer unas supuestas actividades y terminar no haciendo nada. Ser BIC no puede ser un tema de papel, se debe tener un plan y propósito de vida corporativo”, explica el Superintendente.

La entidad socializó en diciembre pasado el que será su plan de cumplimiento normativo para estas sociedades y en el documento se destacan la creación de canales para recibir denuncias relacionadas con el incumplimiento de la condición BIC, informes que deben presentarse por parte de los empresarios y alianzas con entidades públicas y privadas para vigilar y controlar a estas sociedades.

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Quien incumpla con la razón de ser de este “club élite” podrá recibir sanciones o perder la condición BIC. En el caso de quienes pierdan la condición BIC por declaratoria de la Superintendencia de Sociedades, deberán esperar al menos 12 meses para volver a adquirir dicha condición.

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