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‘Hay confianza inversionista para que sigan creciendo las energías renovables’

Eduardo Jaramillo, CEO de General Electric Colombia, habló con Forbes sobre el desarrollo de los proyectos de energía renovable, la importancia del gas en la transición y la confianza inversionista que hay para que se siga apostando en esta industria.

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Eduardo Jaramillo, CEO de General Electric Colombia

Desde los últimos seis años, Colombia ha trazado una hoja de ruta para sacar adelante el desarrollo de nuevos proyectos solares y eólicos. Ya se han dado claros incentivos a quienes llegan a invertir en esta industria, pero aún hay cuellos de botella en materia de conexiones y regulación que no permite acelerar la transición.

En este escenario, el país se ha volcado hacía el desarrollo de renovables, dejando a un lado la importancia de las plantas de generación térmica y la necesidad de seguir buscando gas para garantizar la transición. En diálogo con Forbes, Eduardo Jaramillo, CEO de General Electric (GE) Colombia, habla precisamente sobre la necesidad de lograr una complementariedad en el sistema, la importancia de la descarbonización y el papel que jugará el gas natural en todo este ‘boom’ de las energías limpias.

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Según dice, “hay confianza inversionista para seguir creyendo en las renovables”, pues se han dado mecanismos claros para que nuevas empresas apuesten por esta industria, que, según el Gobierno, prevé jalonar la reactivación económica del país.

¿Cuál es el papel que está jugando GE en Colombia y cuál es la visión que se tiene en la transición energética?

Lo que hemos procurado hacer en Colombia y en los países donde operamos es tener una visión que esté de acuerdo a las capacidades de los países. Es muy distinto pensar cómo debe ser la matriz de un país como Colombia, que tiene los recursos hídricos y ahora nuevos recursos naturales para explotar las energías renovables no convencionales, pero igualmente que está también muy bien posicionado en combustibles fósiles. La situación es muy distinta a Estados Unidos, donde se cuenta con recursos energéticos totalmente diferentes.

La gran apuesta que hace normalmente GE es no empujar tecnologías, sino por el contrario trabajar de la mano de los países para encontrar cuál es esa matriz energética adecuada para cada lugar, buscando unos principios básicos de que sea una matriz confiable. Uno no puede lanzarse todo para una punta o la otra, sin pensar en que sea confiable para gente, porque la gente no puede tener intermitencia en su servicio de energía.

Hay que buscar que estos recursos hagan sostenible al sistema, y por eso depende de cómo están los recursos naturales en cada uno de los países. En el caso de Colombia, se deben mirar cuáles son los recursos naturales adecuados para la matriz energética sustentable.  A partir de eso, se empiezan a identificar distintas oportunidades, y es ahí donde en las oportunidades, por ejemplo, está la descarbonización.

(…) Hace unos seis años en Colombia decíamos okey, ¿Cuál es el siguiente paso? Las renovables no convencionales parecían ser el camino adecuado y la moda de adecuada, sin embargo, los costos todavía no eran competitivos frente a los que teníamos en hídrico y gas. Ahí se empezó toda esta discusión sobre cuál debía ser esta nueva visión de la matriz energética y a través de ese trabajo y revisando los costos de energía que se podía dar con las renovables, se empezó a ver que, por si solas, la renovables no convencionales podían ser competitivas en el mercado colombiano.

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La Guajira fue concebida como el futuro y se dio la primera subasta. Esos contratos de largo plazo eran factores fundamental para que se pudieran dar las energías renovables no convencionales. Muchos de los que se atrevieron hacerlo, no necesariamente eran jugadores que tenían la capacidad financiera para sus proyectos. Entonces la forma de hacer el cierre financiero era con contratos de largo plazo. Todo eso ha llevado a que tengamos una visión de más largo plazo, pero donde también decimos: cuidado, porque uno no se puede volcar todo hacia una sola nueva tecnología, porque o sino se podrían ver problemas de confiabilidad. 

Nosotros, desde GE, decimos acompañar a los países a que esta transición hacia renovables lo hagan sin abandonar la confiabilidad del sistema. La confiabilidad la sigue dando la generación térmica, pero una generación térmica a gas, que cada día trae nuevas tecnologías para menores emisiones.

Inclusive, GE ha invertido en forma importante en que algunas de sus turbinas, no todas, para que se puedan correr con combustibles más limpios o de cero generación de carbón como el hidrogeno.

¿Cuáles cree que son los cuellos de botella en toda esta revolución energética?

Hace cinco años era que el costo de las renovables era muy alto y luego era que las redes de transmisión no están listas. Nuestro trabajo es ayudar a desarrollar la visión futura de subestaciones, para que en el momento que tengamos esa capacidad de generación, pues estén las líneas de transmisión. Ese es el gran reto para Colombia.

El tema es que la segunda ola de generación eólica en La Guajira únicamente va a ser viable si tenemos una nueva línea de transmisión, lo que se llama Colectora 2 en los planes de la Upme. Se han hecho varios estudios porque en la medida que las distancias sean de 500 a 600 km es más complejo el tema. Son muchos kilómetros para tener licencias, entonces eso debe ser ya.

Jaramillo tiene más de 20 años de experiencia en diversos sectores como energía, químico, metalúrgico y minero. Ha ocupado cargos de gerente, director comercial, director de estrategia global y financiero, y gerente regional en Sudamérica, México y Estados Unidos en compañías como GE, The Dow Chemical Company, Rohm and Haas Company, SCR Sibelco y West Arco.

Lo explicó así porque si la Upme no sale adelante, pone una mesa sobre cuál va a ser la tecnología y saca los prepliegos, es posible que en ocho años no estemos viendo la segunda ola de renovables en La Guajira. La línea de colectora 1 la empezamos a discutir en 2016 y estamos en el 2021 y se habla que esa línea puede que esté en el 2023. Estamos hablando de ocho años. Y eso que es una línea de 300 kilómetros.

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Varios proyectos asignados en la subasta de renovables quedaron para entrar este año. ¿Si está toda la tecnología para que los proyectos entren al sistema, es decir, para que se conecten los proyectos con el mercado nacional?

Sí. La ventaja de este tipo de tecnologías, que se van a utilizar en La Guajira, es que son convencionales, disponible alrededor del mundo. En general, el mercado de proveedores de tecnología está a la vanguardia y puede cumplir los tiempos y plazos. Nosotros somos los proveedores de esa línea (Colectora 1). Venimos trabajando en los cronogramas como se han establecido y se vienen cumpliendo los cronogramas desde el punto de vista de tecnología.

Sí entendemos que posiblemente hubo retos grandes por cuenta de la pandemia para cerrar las consultas, pero esperamos que las cosas se vayan resolviendo por el bien de La Guajira y el país, que requiere de esa inversión y esa generación eólica importante. 

Se viene una tercera subasta de renovables y ya se habla de esa segunda ola de proyectos eólicos. ¿Todos los incentivos están dados para que las empresas inviertan en Colombia?

Yo estoy absolutamente confiado en que no solamente hay confianza inversionista en las energías renovables, sino que los mecanismos que se están dando permiten que se siga creciendo en las energías renovables no convencionales. Dependiendo de los tiempos, se verá si serán más solares, que eólicas. Sin embargo, hay inversionistas y desarrolladores muy serios que buscan una nueva oportunidades en Colombia. 

El Gobierno habla de electrificar la economía. ¿Realmente con todos estos recursos solares, eólicos, hídricos, con proyectos de geotermia e hidrógeno se puede construir una agenda que permita incluir esos recursos a la matriz energética?

Yo creo uno no debe traer más tecnología, más diversificación, sin que haya mayor consumo. Eso no necesariamente es una salida. El país tiene que buscar hacerse competitivo en todo, y no solamente en el costo de la energía para atraer industrias y que se acelere el consumo. A través del aumento real del consumo, uno puede ver cuál debe ser ese futuro de la matriz.

Y ahí es donde nosotros decimos: ojo, la confiabilidad del sistema la debe dar en gas. Para los siguientes 10 o 15 años, la firmeza de la matriz la dará el gas hasta que no se resuelva qué otros combustibles se pueden utilizar. Muchas veces no es que haya una nueva tecnología de generación, es que con los recursos que tengo hoy, hago una generación más responsable, de menos emisiones. Ese es el trabajo que tenemos todos.

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Nos podríamos a meter hablar de carbón. Uno dice estamos un poco alejados del carbón, pero Colombia es un país que produce carbón, que exporta carbón. El mundo sigue siendo 40% o 50% de generación carbón. Entonces la obligación de los tecnólogos es que haya menores emisiones, y que haga una descarbonilación real. Eso ha sido una realidad en las plantas de carbón. El nivel de emisiones a lo que es la última tecnología deja ver, claramente, el compromiso que se ha tenido para reducir las emisiones. 

Con esta transición energética, ¿qué papel va a jugar el carbón?

Yo creo que indudablemente desaparece de la matriz, pero estoy hablando en 40 o 50 años. El mundo va seguir dependiendo de carbón, solamente que se va a construir menos nuevas, entonces si hace 5 años tenía 100 kilos, hoy en día tenemos 20, es un ejemplo, pero se complementará con las nuevas tecnologías.

El Gobierno ha dicho más o menos que hay 8 años en reservas de gas. ¿Se debe acelerar la búsqueda de este hidrocarburo que complementará la transición energética?

El gas seguimos creyendo es indispensable no solamente para generación eléctrica, sino para cualquier ciudadano. Los países tienen que tener los recursos asegurados con contratos. Hoy no veo que haya un remplazo claro. Sería por hidrógeno, pero no en ell corto o mediano plazo. En el caso de Colombia, se tieen seguir buscando los recursos ya existentes, como los nuevos descubrimientos costa afuera, que permitirán darle una seguridad energética al país. Colombia tiene que mostrar que tiene reservas y aumentar esa capacidad de gas.

¿Cuánto está invirtiendo GE para adaptarse a las nuevas tecnologías?

Históricamente, GE ha sido una empresa innovadora, pues un volumen muy alto de los recursos indudablemente se van en eso. La apuesta ha sido a eso: buscar que nuestras emisiones sean balanceadas, es decir, tengamos cero emisiones en el 2030. Igualmente, estamos trabajando para que nuestras tecnologías y clientes puedan tener tecnologías para mejorar la eficiencia y el consumo. No entregamos cifras, pero son siempre varios millones para una compañía que vende 100 billones de dólares.

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¿Qué ejes de trabajo maneja la empresa en planes de sostenibilidad?

Indudablemente el tema de descarbonización es un tema que mantenemos en nuestra agenda. Nos enfocamos en reducir al máximo el menor consumo de energía y de agua. Y luego, trabajar de la mano de las comunidades donde estamos actuando. 

¿Cómo está la operación de Colombia frente a los países de la región?

Yo creo que Colombia es tal vez uno de los países más estables para GE. En Colombia, el sector eléctrico ha sido manejado de una forma responsable, y ya hace 30 años ha logrado mantener un flujo de inversión acorde con su demanda. Colombia se comporta de una forma consistente en el tiempo, entonces va bien.

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