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Construir la verdad empieza por dialogar con el otro

Al país le hacen falta espacios de diálogo reflexivo para preguntarse y comprender al otro, sus necesidades, preocupaciones, imaginarios o miedos y sobre eso encontrar puntos comunes para trabajar de forma conjunta, por ejemplo, en la construcción de la verdad.

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Si bien con la implementación del Acuerdo de Paz con las Farc se buscaba cerrar un conflicto de más de 50 años en el país también se abría la puerta a un proceso mucho más amplio, la construcción de la verdad de lo ocurrido durante el conflicto.

Para cumplir la labor aparecieron escenarios dedicados a esa construcción, como la Comisión de la Verdad, que es parte del sistema de justicia transicional que se pactó en el acuerdo, y cuyo mandato ha sido recoger, diseñar y publicar a finales de 2021 un informe final sobre las verdades del conflicto. Para lograrlo, la Comisión ha buscado generar espacios de diálogos abiertos donde distintos actores, sectores, víctimas, victimarios y todo aquel que tiene algo que contar, que aporte a esa construcción de verdad, es bienvenido, incluido el sector empresarial.

No se puede olvidar que muchos empresarios se vieron forzados al pago de sobornos, “cuotas” o “vacunas” para mantener el funcionamiento de sus negocios en ciertas zonas del país, y puede haber resistencias en lo que implica ir a un espacio como estos, por ejemplo, en términos de reputación de marca, por lo que hay actores que no se han logrado atraer con éxito.

A raíz de esos desafíos han aparecido iniciativas como Reconciliación Colombia, donde de sus 62 socios, al menos 50 son empresarios, para involucrar al sector industrial y encontrar escenarios que enlacen la naturaleza del sector privado con las oportunidades de reflexión en torno a discusiones de país, como la construcción de verdad.

“Hay una oportunidad que como país no deberíamos perder y es encontrar una forma de comunicar que genere más consensos que distanciamientos. Si lo vemos en retrospectiva, la pedagogía del Acuerdo de Paz quizás falló en habilitar espacios para escuchar al diferente, para entender las incertidumbres, los miedos, y se perdieron complejidades y visiones en medio de dos posiciones alejadas como estar a favor o en contra”, explica David Hernández Torres, coordinador de iniciativas de Reconciliación Colombia, quien suma que para esta organización justamente el entender las preocupaciones, percepciones, miedos, aprensiones e imaginarios del otro es muy importante para saber qué entiende el sector privado por construcción de verdad, y que sin duda los espacios de diálogo son clave para no caer en la estigmatización, para comprender desde dónde habla el otro, sus intenciones, motivaciones y evitar los prejuicios.

¿Cómo fomentar el diálogo y la reconciliación?

La reconciliación significa enmendar una relación que se ha roto, invitar a que se superen las tensiones, pero para lograrlo se requieren espacios de diálogo, de comprensión del otro. Sin embargo, el coordinador Hernández recalca que el diálogo no es una conversación o un debate tradicional, no es sí o no, estar o no de acuerdo, sino algo más profundo que busca alejarse de la posición personal frente a un tema y habilitar reflexiones para comprender al otro. Por eso, la Organización creía necesario la conformación de espacios de diálogo con el sector empresarial.

Se plantearon tres momentos de diálogo bajo el nombre “Miradas a Colombia” con el apoyo de Humanity United y la firma Jaime Arteaga & Asociados. En el primero aprovecharon espacios digitales para reunir a empleados del sector privado y preguntarles qué pensaban sobre la construcción de verdad, si tenían o no información, si les parecía o no que era relevante, si tenían o no cabida en esas conversaciones y qué condiciones se debían cumplir para implementarlos.

Un segundo espacio fue con ejecutivos que tienen algún nivel de incidencia en la toma de decisiones. El tercer nivel se desarrolló con gerentes, presidentes y juntas directivas, allí se usó la plataforma Kialo, que permite generar conversaciones en línea, para abordar preguntas sobre si estos tomadores de decisión creen que la construcción de verdad es importante para el país, si en la Comisión de la Verdad tiene cabida el sector empresarial, entre otras. De forma paralela trabajaron con WeWork en un experimento social para explorar narrativas que acerquen temas como la construcción de la verdad al empresariado, ya que pueden llegar a entenderse como un tema más cercano a la academia o al sector social que al privado. Con el experimento querían ver otras narrativas para que nuevas audiencias se interesaran en este tema a través de situaciones cotidianas.

Las recomendaciones de país

David Hernández de Reconciliación Colombia cuenta que “La primer gran recomendación que surge de los diálogos es que se debe explicar al sector empresarial cuál es el proceso de construcción de verdad y en qué parte de este participan, ya que es común que se entienda solo como contar lo sucedido”. Como el sector empresarial está inmerso en dinámicas de acción los espacios simbólicos no se ven tan cercanos al quehacer de una empresa, y la Comisión de la Verdad se dibuja como un espacio al que acuden quienes estuvieron ligados al conflicto, por lo que es una oportunidad de pensar en otras formas para sumarse.

Ese último es otro hallazgo de “Miradas a Colombia” y es que se debe decir con claridad si se espera que el empresariado participe construyendo la verdad, divulgándola, reflexionando, financiando o compartiendo su visión del país en un dialogo amplio; es decir, qué se espera en términos concretos, porque las invitaciones muy generales no distinguen de las empresas que tienen algo que contar y el número importante de empresas que no estuvieron ligadas directamente al conflicto, pero que les interesa aportar a la construcción de la verdad y no tienen claro cómo.

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“Muchas empresas tienen apuestas interesantes en desarrollo territorial, construcción de paz, de sostenibilidad con un carácter colectivo e inclusivo, y quizás la narrativa que se ha posicionado alrededor de la verdad, hasta el momento no ha coincidido. Hay brechas narrativas importantes por cerrarse para que la verdad se vea reflejada e incluída en esa narrativa de país soñado”, añade Hernández.

Para cerrar esas brechas narrativas Reconciliación Colombia propone estrategias como cruzar agendas. Si se habla de los ODS las firmas tienen claro en qué invertir, y sería posible usar ese interés del empresariado en el desarrollo y construcción de país en planes hacia la paz; por ejemplo, acciones concretas pueden ayudar a frenar conflictos socioambientales dentro del gran conflicto armado interno, o trabajo digno en las políticas de reinserción de desmovilizados, etc.

Una última reflexión es que los empresarios no quieren que los convoquen actores políticos sino terceros. Incluso en Reconciliación Colombia dejan claro que su propósito no es hacer promoción del trabajo de la Comisión de la Verdad, sino habilitar reflexiones y preguntas tipo ¿cómo convivir con distintas visiones sobre la construcción de la verdad?, ¿cómo no estigmatizar a quienes no participan? o ¿cómo invitar a distintos a que participen?

La importancia de hacerse preguntas

Reconciliación Colombia encontró que era difícil preguntar sobre la construcción de verdad en el conflicto armado porque hay personas que sienten que este tema es lejano, saben que algo sucede en el país, les interesa conocer, pero no tienen muchas posiciones aun cuando coinciden que esta es la base para hablar de desarrollo del país.

“Cuando se preguntaba si era un proceso de todos los colombianos y no solo de los actores del conflicto la respuesta era sí, pero cuando se preguntaba el cómo participar nadie sabía -revela el coordinador de Iniciativas de Reconciliación Colombia cuando la pregunta era si les interesaba socializar o conocer el informe de la Comisión de la Verdad la respuesta era que sí, pero el 70 % no sabía que la Comisión tendría un informe, y así surgen muchas preguntas en el proceso como si hay solo una o muchas verdades, si se deberían oír todas o una o quién construye la verdad”.

En esta etapa de posacuerdo se abre una oportunidad para espacios donde todos quepan, donde se oigan también a las voces críticas para ponerse de acuerdo sobre los mínimos y las situaciones que jamás tendrían que repetirse, para que se construya una narrativa que involucre al empresariado, se haga más tangible y concreto su aporte entendiendo la naturaleza del sector y que se comprendan mejor los intereses y motivaciones de la empresa privada.

Para conocer más del proyecto visite: https://miradasacolombia.com/ 

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