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Economía y Finanzas

Ministro de Economía de Perú:“Tenemos la infraestructura para enfrentar a una eventual tercera ola”

Waldo Mendoza, ministro de Economía y Finanzas de Perú, detalla que el déficit fiscal del país andino, que el año pasado se situó en 9%, bajaría drásticamente en 2021 y 2022. También asegura el Gobierno que abandona el poder el próximo 28 de julio está dejando toda la infraestructura para enfrentar una eventual tercera ola de la COVID-19.

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Waldo Mendoza, ministro de Economía y Finanzas de Perú, detalla que el déficit fiscal del país andino, que el año pasado se situó en 9%, bajaría drásticamente en 2021 y 2022.
Waldo Mendoza señala que la inversión pública de Perú debe crecer en más de 20% en 2021. Foto: MEF.

Perú fue uno de los países más golpeados en el mundo por la COVID-19. Además de tener más de 194.000 fallecidos hasta la fecha, la pandemia también produjo una severa crisis económica. Esta última hizo que el año pasado el PBI del país sudamericano registrara una contracción de 11,12%, su mayor caída en los últimos 30 años.

A esto se sumó una crisis política que, en noviembre del año pasado, derivó en la destitución del expresidente Martín Vizcarra. Ello hizo que un nuevo Gobierno de transición, liderado por Francisco Sagasti, asumiera las riendas del Poder Ejecutivo hasta el próximo 28 de julio. En este contexto, Waldo Mendoza, ministro de Economía y Finanzas desde noviembre del año pasado, habla con Forbes sobre las medidas que se adoptaron para reactivar la economía, los proyectos que se impulsaron y cómo cerraría la actividad productiva de Perú en 2021.

Usted asumió el cargo en un momento de mucha tensión política, ya que se había vacado a un presidente. ¿Qué balance haría de su gestión?  

El balance es favorable, teniendo en cuenta que recibimos una economía en una profunda recesión. Éramos conscientes de que la respuesta de política macroeconómica del año 2020 fue una muy buena. Las fortalezas monetaria y fiscal fueron apropiadamente aprovechadas por la anterior administración. Con un conocimiento de cómo es la pandemia, cuando vino la segunda ola, no provocamos una cuarentena generalizada, sino una cuarentena selectiva focalizada. Creo que ese fue uno de los aciertos del Gobierno. Reprogramamos Reactiva Perú (programa estatal de crédito respaldado por el Banco Central de Reserva del Perú) para que las empresas puedan tener un año más de plazo para pagar. Le dimos un impulso muy fuerte a la inversión pública, porque la economía peruana necesitaba de una recuperación vigorosa. Lo estamos consiguiendo. De enero a junio, la inversión pública alcanzó casi 30.000 millones soles (alrededor de US$7.600 millones), que es la cifra más alta de la historia. La inversión pública debe crecer en más de 20% en 2021, convirtiéndose en un elemento importante de la recuperación. Por último, aunque no es un tema macroeconómico, el Perú tiene contratos para que este año lleguen al país 68 millones de dosis de vacunas. Ese monto basta y sobra para que se vacune a toda la población adulta e incluso adolescentes. De ser así, tendríamos la libertad para abrir actividades económicas que hasta ahora no están abiertas. Por ello, la previsión de 10% de crecimiento que tenemos para este año, posiblemente, se quede corta. 

¿Hubo errores o cosas que tal vez se pudieron hacer mejor?

Teníamos un mandato breve. Somos un Gobierno de transición. Se hizo lo que se podía hacer en este periodo. Quizás nos quedamos con la sensación de que pudimos haber avanzado un poco más en materia del sistema público de pensiones. Allí habíamos detectado un problema fundamental asociado al hecho de que, actualmente, los que cotizan a este sistema de pensiones por menos de 20 años, no tienen derecho a una pensión. Pensamos resolver ese problema. El tiempo nos ganó, pero estamos dejando una propuesta lista para que el siguiente Gobierno, en caso lo considere apropiado, pueda plantear ese proyecto.

¿Se ha recuperado todo el empleo que se perdió por la pandemia?

El empleo tiene un retraso respecto a la actividad económica. Las empresas, para contratar nuevos trabajadores, esperan observar una recuperación larga, sostenida y buenas perspectivas de que esa recuperación sostenida va a continuar. El empleo no se ha recuperado, pero los ritmos de caída del empleo han disminuido ostensiblemente. Si el producto bruto interno se recupera totalmente este año —esa es nuestra expectativa—, creo que el empleo se va a recuperar totalmente recién hacia mediados de 2022.

¿Cál es el proyecto de inversión más relevante que su gestión está dejando encaminado?

El más relevante, posiblemente, es el proyecto Majes Siguas II. Este es un proyecto que se ha estado estudiando desde hace casi 5 años. Es un proyecto de irrigación en Arequipa que va a significar la incorporación como de 39.000 hectáreas de frontera agrícola para la exportación, para la producción de palta fundamentalmente. ¿Qué hemos hecho? Hemos ejercido una labor de coordinación y de dialogo con el Gobierno regional de Arequipa, que es la entidad concedente, con la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión), que revisa estas obras, y con el Ministerio de Agricultura. Ya hemos resuelto la parte financiera y económica. En este momento, la documentación está en el Ministerio de Economía y Finanzas. Debemos enviar la próxima semana la documentación al Gobierno regional de Arequipa.  [Esta entidad] debe evaluarla en su consejo regional y enviarla a la Contraloría General de la República. En los meses siguientes, esta gran obra tan esperada por los arequipeños y el Perú debe empezar a ejecutarse y, hacia 2024, debe estar en todo su potencial. Cuando esté en su potencial van a ser US$1.000 millones de dólares de exportaciones, US$250 millones de impuestos y 190.000 empleos directos. Ese es uno de los proyectos que pudimos empujar. No creemos que haya inconveniente para que en el segundo semestre de este año pueda empezar.

Con la segunda ola, su Gobierno optó por cuarentenas focalizadas. ¿Considera que el Perú podría soportar un nuevo cierre total y estricto de la economía como pasó en 2020?

Lo que se hizo en el 2020 hay que juzgarlo retrospectivamente, porque en ese momento llega el virus, un episodio básicamente desconocido, y [contábamos] con un sistema sanitario absolutamente frágil. Creo que los que estuvieron en el Gobierno en ese momento no les quedaba una decisión distinta. Nosotros, con la experiencia de un año de pandemia y con la ciencia que nos proporcionaba conocimiento, pudimos hacer una cuarentena focalizada. La posibilidad de una tercera ola siempre existe, sin embargo, ahora tenemos un elemento que no teníamos cuando la primera hora terminó, que es la vacunación.  Con las vacunas disponibles y con la velocidad de la vacunación, no deberíamos tener una tercera ola.  A pesar de eso, porque la política precautoria siempre es una buena política, podemos asegurar que el Gobierno de transición y emergencia se ha preparado como si pudiese haber una tercera ola. Tenemos muchísimas más camas UCI, tenemos muchísimo más oxígeno. Tenemos la infraestructura para enfrentar una eventual tercera ola. 

Pero, entonces, ¿cerrar todo como el año pasado ya no es viable o no es necesario?

El cierre total implica caídas del PBI que observamos en 2020. En el segundo trimestre del año pasado, que fue la parte más dura de la pandemia, el producto bruto interno se cayó 30%. La inversión pública cayó como 90%. Entonces, no hay bono que aguante las consecuencias de esa encerrona. La pobreza, por ejemplo, es un tema del que se habla mucho. Subió de 20% en 2019 a 30% en 2020. Sin embargo, la pobreza se mide trimestralmente. En el segundo trimestre de 2020, donde la cuarentena fue más estricta, la pobreza subió a casi 40 puntos. De eso estamos hablando. Por eso que una nueva cuarentena, como las del año 2020, sería catastrófica, tanto para la economía como para el empleo y para los ingresos. Conceptualmente, no habría motivos para hacer eso, en parte porque nuestro sistema sanitario ya no está como en el segundo trimestre del año 2020. Está mucho más preparado. Buena parte de la explicación de por qué se hizo esa cuarentena rígida era hacer tiempo mientras el Estado se preparaba para atender a la población.

Mendoza considera que el esquema tributario de la minería en Perú es inteligente. Foto: Hudbay.

¿Cómo va a cerrar el déficit fiscal este año?

Bien, mejor de lo que esperábamos. En particular, porque la recuperación económica ha significado también una recuperación rápida de la recaudación. Además, porque esta recaudación se ha visto favorecida enormemente por los precios internacionales. Perú, siempre que los precios de los minerales se recuperan, recibe indirectamente este beneficio, dado que las mineras tienen más beneficios y, por lo tanto, el impuesto a la renta aumenta.  De tal forma que los ingresos corrientes del Gobierno central, que cayeron en 17% el año pasado, en 2021 van a subir casi 19%. Es decir, hemos recuperado más de lo que perdimos. El gasto público ha aumentado casi exclusivamente para financiar las necesidades de salud y de la emergencia sanitaria. Hemos sido cuidadosos con la elevación del gasto público. Entonces, el déficit fiscal, que el año pasado fue de 9%, este año debe terminar por debajo del 5%. Y esperamos para el próximo año sea alrededor de 3%.

¿Debería haber una nueva versión del programa Reactiva Perú o de otros programas de crédito similares? ¿Hay espalda fiscal para ello?

Lo que hemos hecho nosotros es reprogramar esos créditos. Las empresas que no deseen pagar todavía sus créditos pueden postergar sus pagos hasta mayo o junio de 2022. ¿Será necesario crear más programas o extenderlos? Tengo la impresión de que no, porque muchas empresas, a pesar de este beneficio de la reprogramación, están pagando en parte porque tienen el desincentivo de que las empresas que han entrado a este programa no pueden repartir utilidades, por ejemplo. Entonces, muchas empresas se han recuperado rápidamente y están empezando a pagar de manera normal. Ya será un tema que evalúe la siguiente administración, pero, así como van las cifras y la recuperación vigorosa, consideramos que va a ser innecesaria la creación de programas similares. 

Estamos en medio de un nuevo auge de los precios de los metales. ¿Deben aumentar los impuestos para el sector minero?

En realidad, el esquema fiscal para la minería que tenemos desde el 2011 ya es un esquema inteligente, porque tanto las regalías como el impuesto a la renta se aplican a las utilidades. Por lo tanto, siempre que hay un superciclo, existe un superpago de impuestos también. Posiblemente, haya algún margen para cambiar algunas tasas. La siguiente administración lo verá. Pero, en ese caso, hay que ver también la competitividad de nuestra minería con relación a la de Chile, por ejemplo. Los capitales son muy móviles. Las condiciones tributarias tienen que ser razonables para que nuestro país siga siendo un lugar acogedor para la inversión extranjera. 

¿Están listos para el proceso de transferencia con el nuevo Gobierno que entra en 28 de julio? 

Estamos listos en el sentido de que las tareas fundamentales inmediatas son la publicación del marco económico multianual, que no es un documento que se puede hacer en un par de semanas. Estamos preparando una propuesta para dejarle a la siguiente administración. El siguiente Gobierno tiene que enviar antes del 31 de agosto el proyecto de ley de presupuesto de 2022. Estamos trabajando para dejar una propuesta casi lista de ese proyecto de ley. Evidentemente, el siguiente Gobierno tiene la potestad para corregir o modificar esa propuesta que nosotros dejemos. Así que en ese sentido estamos listos. Incluso, en el Gobierno hemos recibido la instrucción que si, por algún motivo el ministro o la ministra de economía que venga necesita de nuestro apoyo por unos días, estamos también a la disponibilidad de lo que decida la siguiente administración correcto. 

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