El izquierdista Pedro Castillo tendrá que seguir trabajando en reactivar el empleo y dar señales para fomentar las inversiones privadas.

Pedro Castillo asumió hoy la presidencia de Perú. La pandemia ha hecho que los desafíos económicos no sean menores para el mandatario de izquierda radical que llegó al poder luego de vencer en el balotaje peruano realizado en junio.

Aunque fue severamente afectada por la pandemia, la economía peruana ha comenzado a recuperarse en los últimos meses. De hecho, el Ministerio de Economía y Finanzas de Perú de Perú estima que este año el PBI del país sudamericano crecerá 10% en 2021.

“En términos fundamentales, el nuevo Gobierno recibe una nueva economía bastante sólida aún. Sobre todo, si ves datos de vulnerabilidad en un contexto postrecesión. Cuando miras las cuentas fiscales, reservas internacionales y la deuda pública, Perú se ve bien posicionado”, resalta Daniel Velandia, Head of Research and Chief Economist de Credicorp Capital.

En el corto plazo, los especialistas coinciden en que el reto será continuar con el proceso de vacunación, ya que de esa manera se facilitará la reactivación de actividades productivas. “Junto a la vacunación, urge fortalecer los sistemas de salud, así como mejorar la información sobre el virus, para evitar el surgimiento de variantes, con retrocesos en los logros alcanzados”, comenta Janina León, jefa del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Generación de empleo

La generación de empleo será tal vez el mayor reto de Castillo. Para María Amparo Cruz Saco, investigadora asociada Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico, en el corto plazo, el nuevo Gobierno deberá permitir que se continúe con una política fiscal contracíclica que apoye la recuperación del empleo.

La tarea sobre el empleo no es sencilla. De acuerdo con el Banco Central de Reserva del Perú, el empleo formal privado cayó 6,2% en 2020, lo cual implicó que se perdieran 235.000 puestos laborales en el año. Según comentó el saliente ministro de Economía y Finanzas de Perú a Forbes, el empleo que perdió el país por la pandemia recién se recuperaría a mediados de 2022.

“Este desafío es grande, frente al predominante subempleo aun en las áreas urbanas, que ha persistido por encima del 50% aun en décadas de crecimiento económico prepandemia. (…) El reto es que la reactivación económica genere también más y mejores empleos (asalariados) y mayores ingresos laborales”, comenta Janina León.

Para Guillermo Arbe, gerente de estudios económicos de Scotiabank, explica que generación de empleo estará muy asociada a que se promueva la inversión, particularmente la inversión privada. “[Para ella] tiene que generar las condiciones para que el privado invierta. Eso significa estabilidad y confianza”, señala Arbe.

El potencial para las inversiones del país sudamericano es amplio. De acuerdo con Daniel Velandia, de Credicorp Capital, Perú tiene proyectos de inversión, entre concesiones públicas y otros proyectos, por un valor aproximado de US$ 50.000 millones.

Generar confianza para los inversionistas, como señala Arbe, además, podría tener un efecto positivo sobre la volatilidad cambiaria, un elemento muy presente desde que Castillo se perfiló como ganador de la segunda vuelta. “Mientras más señales se den de buen manejo y estabilidad por parte del Gobierno, más fácil va a ser manejar la inflación”, añade el ejecutivo.

Para el mediano y largo plazo, María Amparo Cruz Saco señala que el Gobierno de Castillo deberá priorizar estrategias que impulsen proyectos asociados a desarrollar infraestructura, dinamizar la inclusión social y el bienestar, fortalecer el capital humano y aumentar la productividad de los peruanos. “Estas estrategias son más urgentes hoy que nunca”, señala la catedrática.

Propuestas cuestionadas

Los analistas consultados por Forbes señalan que una asamblea constitucional, una propuesta planteada por Castillo, traería inconvenientes para la economía peruana. Según Arbe, habría un riesgo institucional. “Tú puedes hacer todo bien, en cuanto a mantener las instituciones como el BCRP o no afectar el derecho a la propiedad. Sin embargo, si se da un cambio en la constitución, ya no va a depender del Gobierno. Un cambio en la constitución abre la puerta a todo tipo de cambio institucional”, señala Arbe.  

Para Velandia, una Asamblea Constituyente podría posponer proyectos de inversión privados. “Esto no sucede solo en Perú, sino en todos los países donde se propone un cambio constitucional, pero en particular cuando la propuesta proviene de partidos que han sugerido cambios importantes en el modelo económico”, añade.

La coyuntura tampoco sería la idónea para llevar a cabo cambios drásticos en la constitución. De acuerdo con María Amparo Cruz Saco, de la Universidad del Pacífico, la prioridad del Gobierno debería ser superar la crisis sanitaria y económica que ha generado la pandemia. “Una vez abatida la crisis, podemos iniciar los cambios institucionales y culturales, que son también importantes”, comenta.

La recaudación tributaria, si bien se viene recuperando, será otro frente para el Gobierno de Castillo. Janina León apunta que el nuevo Gobierno deberá entender las implicancias y viabilidad de implementar cambios tributarios a fin de expandir sus recursos fiscales. La académica señaló que deberá sopesar condiciones económicas y extraeconómicas para tomar decisiones sobre nuevos impuestos.