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¿Cuáles son los hábitos para el éxito de los CEO? Conózcalos aquí

Cinco founders y CEO’s de algunas de las startups más relevantes del país cuentan cuáles son los hábitos detrás de su crecimiento y aquellas costumbres negativas que han decidido evitar.

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En la ecuación del éxito las habilidades, el talento, las conexiones y el conocimiento no son suficientes. El canal que materializa estos puntos a favor en un resultado tangible se llama disciplina y está compuesta por hábitos personales y profesionales que se repiten a diario.

Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, cerebro detrás de Amazon y de la empresa espacial Blue Origin, por ejemplo, privilegia la necesidad de dormir ocho horas diarias, sin importar los compromisos que mantener un imperio de más de 170.000 millones de dólares pueda traerle.

Sobre los hábitos, expertos de la Asociación Americana de Psicología (APA) puntualizan que, así como existen los positivos, que favorecen la creatividad y la productividad, también hay negativos, creados la mayoría de las veces de manera inconsciente. Algunos de ellos son: tener poca higiene del sueño, no establecer horarios claros para alimentarse, ser sedentario, pasar mucho tiempo en redes sociales, entre otros.

Al respecto, Forbes consultó a cinco founders y CEO’s de algunas de las startups más relevantes del país sobre los hábitos que los han llevado a levantar millones de dólares, construir empresas sólidas y ser referentes en sus sectores. También, entregaron consejos sobre aquellos que deben evitarse.

Freddy Vega, cofundador y CEO de Platzi

Resumiría los hábitos en: empatía táctica, decisiones rápidas, tener un sí absoluto y nunca parar de aprender”, menciona el emprendedor detrás de una de las plataformas de educación en línea más grandes de Latinoamérica. La empatía, por ejemplo, la pone en práctica en todos los contextos de su vida, asumiendo por defecto “lo mejor de todas las personas y preguntando, con interés genuino, el por qué detrás de sus decisiones e intereses”.

Ante la lluvia constante de información a la que esta expuesto, dice, procura confiar en su instinto basado siempre en datos preliminares, en lugar de pasar más tiempo esperando tener “datos perfectos”. “En caso de fallar, es preferible una mala decisión que la indecisión. De la primera se aprende”, agrega.

Por último, decidió optar por decirle ‘sí’ solo a aquellas cosas de las que está por completo seguro y a abrirle espacio en su calendario a tiempos dedicados exclusivamente a aprender algo nuevo.

Salua García, cofundadora de Symplifica

Pensar siempre en positivo. Así describe García su secreto para emprender sin fracasar en el intento. “En contextos como el nuestro, esto es clave crítica para avanzar y encontrar nuevas oportunidades”, explica. Ese pensamiento le sirvió para saber encontrar soluciones ante la necesidad de formalizar el trabajo doméstico, la meta por la que trabaja su compañía.

La emprendedora también enfatiza en la importancia de crear diariamente espacios que den un balance entre la vida personal y el trabajo. “Hacer parte de un club de lectura, practicar un deporte o dormir lo suficiente son actividades que permiten traer nuevas ideas a la organización y estar frescos para liderar”, dice. Pero, concluye, en la vida de un founder, estos espacios personales se logran solo implementando otro hábito importante: empezar los días temprano.

Daniel Bilbao, CEO y cofundador de Truora

El caleño, detrás de la empresa antifraude más grande de la región, explica que uno de sus hábitos clave consiste en ver el trabajo siempre como si se tratara de un videojuego. “Aunque suene chistoso, desde que empecé a aprender juegos de estrategia he tratado de que mi empresa se parezca a uno de ellos”, dice. La clave está en que, como en el juego, una compañía se maneja con recursos limitados, tomando decisiones teniendo en cuenta siempre una visión global del “juego”, creando estrategias con los demás jugadores y ejecutando con tareas especializadas.

A esto le suma una constante actitud positiva para recibir feedback, hacerle frente a los retos o simplemente vivir los días difíciles. En cuanto a sus hábitos como profesional, destaca que el más importante ha sido contratar bien, de manera consciente, y no por llenar un espacio disponible.

Santiago Aparicio, CEO y cofundador de Ontop

Empezar el día haciendo sus tareas más difíciles es la estrategia de Santiago para tener jornadas más productivas. “Esto me permite liberar mi cabeza durante mis horas de trabajo menos productivas, que son la tarde-noche”, explica. Sus días funcionan con esquemas que miden la productividad en todo lo que hace, lo llama ‘auditorías de energía’. “Una vez por semana reviso todas mis reuniones y tareas en una lista y las clasifico en dos colores: rojo y verde. Rojo si me quitan energía y no aportan al crecimiento de la empresa, verde si me llenan de emoción para seguir adelante y además benefician nuestros números”, dice.

En cuanto a sus hábitos más personales, el emprendedor cambió la música por podcast o audiolibros a la hora de hacer ejercicio, y procura someterse a hacer algo incómodo al menos una vez al día, como pasar un minuto bajo el agua fría. “Eso me permite hacer las pases mentalmente con las cosas que nunca van a ser fáciles”.

Karen Carvajalino, cofundadora de The Biz Nation

Para esta emprendedora, cuyo camino empresarial empezó a los 8 años, la clave para crecer y no parar de innovar está en vivir sus días siendo centro y prioridad de cada proceso. “Mi mayor hábito es cuidarme, porque sin emprendedor no hay emprendimiento”, indica. “Madrugo mucho pero me acuesto temprano para dormir lo suficiente y poder empezar el día muy temprano haciendo ejercicio respetando al máximo mis horarios para comer”, agrega.

Esto lo combina con el hábito de estar siempre informada, usando las redes sociales para su propio beneficio y no para procrastinar. Su lema: “¿Por qué dejar para mañana lo que puedes hacer ya?” la mantiene lejos de los tiempos muertos que le roban productividad. “Hago una lista de tareas y la reviso dos veces al día. Lo más importante lo hago primero y entre más temprano mejor”.

Todo esto, concluye, enmarcado en una agenda perfectamente estructurada, con horarios para todo lo que le permita seguir aprendiendo: leer libros, ver charlas en internet, asistir a eventos, escuchar podcast.

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