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La increíble historia del camarada Tarásov: el primer millonario ‘legal’ (y comunista)

Antes de que el petróleo, el gas o los diamantes regaran a los oligarcas rusos de una cascada de rublos, existió una primera generación de emprendedores que –en los últimos coletazos del comunismo soviético– aprovecharon el cambio de paradigma para hacerse millonarios reparando vídeos VHS o montando agencias matrimoniales.

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En febrero de 1989, el programa de la televisión central soviética Vzglyad (algo así como «visión» en ruso) entrevistaba a un anónimo ciudadano de rostro anodino que frisaba los cuarenta años de edad. Se llamaba Artiom Tarásov y había acudido hasta los estudios moscovitas —por voluntad propia— para dar a conocer su extraña historia. Según su nómina, completamente legal y sellada por el gobierno, el mes anterior había cobrado de la cooperativa que dirigía un sueldo de tres millones de rublos (al cambio, unos cinco millones de dólares de la época), una cifra astronómicamente absurda teniendo en cuenta que a cualquiera de sus compatriotas apenas les alcanzaba para sobrevivir con los 130 rublos que ganaban en sus respectivos puestos públicos.

¿Cómo era posible que un camarada del pueblo, en medio de un régimen que condenaba la propiedad privada, pudiera acumular semejante capital? Lógicamente, su testimonio provocó entre los espectadores la misma cantidad de asombro que de indignación (aunque todo tenía una explicación). Esta es la increíble historia del primer millonario legal de la extinta Unión Soviética.           

El ocaso de estrella roja

El próximo 26 de diciembre se cumplirán treinta años de la desaparición de la URSS, acaecida en 1991, uno de los sucesos que mayor conmoción causó al mundo en la segunda mitad del siglo XX. Fue un desplome atropellado, tan fulminante como inesperado. Las vigas del sistema se fueron pudriendo poco a poco y el gigante socialista se vino abajo con la pesadez y estrépito de una plúmbea estatua antigua.    

Durante los años ochenta, la economía soviética se arrastraba a ritmo de quelonio oxidado. La agricultura no conseguía alimentar a todo el país (el gobierno se veía obligado, incluso, a importar cereales), en los mercados había escasez de bienes de consumo de primera necesidad (desde zapatos a jabón), los ferrocarriles se averiaban y las fábricas manufacturaban bienes de escasa calidad. El precio del petróleo había caído (afectando al flujo de divisas) y la sociedad rusa, en general, acusaba un problema generalizado de alcoholismo galopante y absentismo laboral. 

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La ineficaz gestión estatal venía determinada por una suicida carrera armamentística en competencia con la de los EE UU. De cada 100 rublos que generaba la nación, un 88 por ciento se destinaban a la industria militar, un gasto y un esfuerzo que ahogaba las necesidades reales de los ciudadanos. Mientras tanto, una generación de jóvenes reclutas se desangraba, tristemente, en la absurda guerra de Afganistán y algunos territorios periféricos (como Kazajistán, Georgia o las repúblicas bálticas) reclamaban la independencia, amenazando a Moscú con un desmembramiento inminente.

Desde 1985, el Secretario General del PCUS era Mijaíl Gorbachov, quien —buscando un golpe de timón— había empezado a introducir notables reformas económicas en el jurásico sistema soviético, un viento fresco de cambio —la perestroika— que provocaría, sin embargo, ciertas disonancias en su obsoleta administración (un vacío legal del que bien sabría aprovecharse gente como Tasárov) .                         

De proletario a cooperativista

La URSS poseía unas dimensiones colosales, casi inconcebibles, una complejidad de pueblos y áreas geográficas por gobernar que no admite al describirse generalizaciones simplistas. Aunque desde 1922, el Partido Comunista dirigía el país con puño de hierro, sus políticas socialistas no fueron siempre uniformes a lo largo del tiempo, alternando en lo doctrinal periodos de intensidad con otros de relativa relajación.

«A finales de los años veinte, existió un periodo dentro de la historia soviética en el que el comercio privado estaba admitido y permitido«, explica a FORBES Alexander Dementyev, historiador y director del proyecto Rusia.Studio, dedicado al fomento de cultura rusa en español.

«Hasta finales de los cincuenta, por ejemplo, era habitual la existencia de pequeños negocios, como peluquerías, panaderías o tiendas de electrodomésticos, que funcionaban de forma parecida a una empresa particular. Algunos emprendedores disponían de una cantidad de dinero importante, a veces obtenido de forma legal y otras no tanto. También existían cantantes y actores famosos que disfrutaban de un estilo de vida lujosa», añade Dementyev. En definitiva, no todo el mundo vivía como un simple proletario. A pesar de ello, la forma más común de enriquecerse en la URSS crepuscular era a través del mercado negro y la especulación.

En 1986, Gorbachov decidió aprobar la llamada Ley de Cooperativas. Su objetivo era que afloraran a la superficie del sistema los 10.000 millones de rublos que, según una estimación gubernamental, se movían subrepticiamente en la economía sumergida. 

Con esta reforma, las nuevas cooperativas de Gorbachov recibirían los mismos derechos que las empresas estatales. A cambio, sus titulares se comprometían a pagar impuestos y llevar una contabilidad oficial (incluso podían abrir una cuenta en el banco, algo impensable poco tiempo atrás). Y es justo aquí donde aparece la controvertida figura de Tasárov, uno de los cooperativistas más activos de aquel momento histórico. 

El negocio con los televisores japoneses

«Aunque era licenciado en ciencias técnicas, su primera empresa fue una agencia matrimonial», nos explica Dementyev. En aquellos días, si uno no estaba censado oficialmente como residente en Moscú, era muy difícil encontrar empleo en la capital y los plazos burocráticos para inscribirse resultaban ser desesperadamente lentos. A Tasárov se le ocurrió un curioso atajo. Cualquier foráneo que se casara con una local, obtenía inmediatamente los papeles. Así que montó un negocio para juntar parejas de solteros.   

En sólo cinco días se apuntaron cuatro mil clientes potenciales, abonando cada uno de ellos una cuota inicial de 25 rublos. La cooperativa de Tasárov recaudó 100.000 rublos en apenas una semana, el tiempo que tardó el gobierno en enterarse de su actividad y cerrarle la agencia de contactos, una empresa considerada poco seria —o inmoral— para la mentalidad soviética.

Con el capital obtenido montó un segundo proyecto, dedicado al comercio exterior. «Era una mezcla de exportación de materia prima, compra de electrodomésticos y rusificación de software extranjero», señala Dementyev. Básicamente, lo que hizo Tasárov fue buscar a un par de ingenieros mañosos, darles empleo y ponerles a reparar electrodomésticos japoneses obsoletos (radios, televisiones, videos VHS) que compraba a precio de saldo. 

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El truco era que sus chicos lograban extraer de los aparatos los componentes tecnológicos nipones que no estaban averiados y luego él se los revendía a su propio gobierno —colocándoselos como piezas de recambio sin usar— a precio mucho más elevado. Conseguir esos mismos artículos, como nuevos, en el mercado exterior suponía esperar unos plazos administrativos de uno o dos años, así que la gente estaba dispuesta a pagar lo que Tasárov pedía por ellos. 

«Su cooperativa se llamaba Tekhnika», puntualiza Dementyev, «y pudo prosperar gracias a la diferencia que había en el cambio oficial. Él compraba a precio de chatarra y vendía sus productos como tecnología japonesa de exportación«. Empezó a ganar tanto dinero que, prácticamente, no sabía cómo justificar tales ingresos millonarios. Y entonces, el escándalo le estalló en la cara. 

Por qué se destapó todo

En uno de esos típicos vaivenes pendulares del gobierno soviético, en enero de 1989, la administración decidió restringir la circulación de efectivo dentro de las cuentas de las nuevas cooperativas. En teoría, no podían realizar operaciones superiores a unos cientos de rublos al mes, una cifra muy inferior a la que la empresa Tekhnika estaba acostumbrada.   

«Ante la amenaza de poner en riesgo todo el negocio», explica Dementyev, «Tasárov, presidente y director de la cooperativa, se estudió la ley con atención y halló un subterfugio legal. El sueldo de los miembros de la empresa no tenía límite alguno y se establecía por decisión colegiada de sus órganos directivos». Así que cogieron todo el efectivo que la empresa había ganado en ese tiempo y se lo repartieron entre los socios, transfiriéndolo en concepto de nóminas mensuales de su sueldo (a pesar de que eran millones y millones de rublos).

Como Tasárov y sus socios no deseaban incumplir ningún apartado de la ley, pagaron religiosamente los impuestos, una cantidad tan inusualmente elevada (él sólo abonó más de 180.000 rublos) que disparó todas las alarmas de la administración. ¿Pero quién era ese tipo desconocido que declaraba ganar más en un mes que miles de ciudadanos juntos en toda su vida? ¿Cómo había logrado acumular tal cantidad de millones? 

Cuando empezó a ser investigado por las autoridades, Tasárov decidió ir a la televisión y hacer público su testimonio (antes de que otros lo hicieran por él). ¿Era millonario? Sí. ¿En un país comunista? Sí. ¿Había ganado todo ese dinero de forma legal? Sí. Ese era el resumen básico de su historia. 

El público soviético estaba horrorizado, pero al mismo tiempo también fascinado. Nadie pensó que la misma férrea URSS comunista que encumbrara a Lenin o Stalin pudiera alumbrar a un millonario, pero allí estaba Tasárov ante las cámaras de la televisión para demostrarlo. 

Y el sistema se vino abajo

Tras vaciar la caja de la cooperativa (su balance pasó de acumular 79 millones de rublos a presentar 25 millones negativos), la empresa quebró y Tarásov quedó expuesto a la opinión pública. «Atrajo la popularidad y simpatía de algunos grupos sociales», nos cuenta el director de Rusia.Studio, «pero también el odio y resentimiento de otros muchos». Un par de años después, sin embargo, la URSS desapareció súbitamente de la historia y el panorama político y económico del país cambió radicalmente.   

«Tarásov emigró a Inglaterra en dos ocasiones, donde intentó triunfar en los negocios, pero acabó regresando a Rusia», nos resume Dementyev. «Más tarde, probaría suerte en la política nacional, como candidato a la Duma, pero no tuvo éxito». También publicaría un libro de título revelador: Millonario: confesión del primer capitalista de la nueva Rusia

Sin embargo, nunca llegó a tener tanta popularidad ni riqueza como en aquella primavera del 1989, cuando conmocionó a todo la URSS con su testimonio televisivo. El camarada, cooperativista y acaudalado Tarásov falleció en julio de 2017, en Moscú, a la edad de 67 años. 

Publicado en Forbes España | Autor: Daniel Entrialgo

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SpaceX, la firma espacial de Elon Musk, podría marcar un antes y un después en la historia

Adam Jonas, analista de Morgan Stanley, realizó un informe en el que afirma que la empresa centrada en la industria espacial tiene el potencial para convertirse en una de las más importantes del mundo.

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Así como Tesla se convirtió en una de las empresas más grandes del mundo y en un verdadero referente de la industria automotriz eléctrica, SpaceX se encamina a conquistar el universo y marcar un antes y un después en la historia moderna de la humanidad.

El nuevo cohete de la compañía de Elon Musk, Starship, que todavía está siendo desarrolladoserá completamente reutilizable y podrá enviar cargas y personas a la Luna y a Marte. Debido a este conjunto de atractivas cualidades, un analista de Morgan Stanley cree que se trata de un producto que puede elevar la compañía a otro nivel.

En concreto, Adam Jonas, analista de Investigación de la entidad financiera, detalló: “Este desarrollo tecnológico tiene el potencial de transformar las expectativas de los inversores en la industria espacial”. “Como dijo un cliente: ‘Hablar del espacio antes de Starship es como hablar de Internet antes de Google‘”, agregó el especialista.

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Actualmente, SpaceX tiene una valuación de más de US$ 100.000 millones, lo que la convierte en la segunda compañía privada más grande del mundo luego de la startup china ByteDance. De acuerdo a las declaraciones del analista de Morgan Stanley, este gran potencial se debe a que lo que está haciendo la empresa estadounidense es “desafiar cualquier noción preconcebida de lo que era posible y en el marco de tiempo posible, en términos de cohetes, vehículos de lanzamiento e infraestructura de apoyo”.

Además de enfocarse en la industria del transporte espacial, SpaceX también se desarrolla en el ecosistema del internet satelital mediante su división semindependiente Starlink, conocida por apuntar a brindar un servicio de conexión que pueda llegar a toda parte del mundo.

Según Jonas, el vínculo entre el negocio principal y la subcompañía es tan difuso que las valoraciones y proyecciones se fusionan, por lo que los avances de Starlink también impactarán positivamente en SpaceX.

Si bien se estima que Starlink, y, por ende, SpaceX, invierta alrededor de US$ 33.000 millones durante esta década, el flujo de efectivo sería positivo luego de 2031, lo que comenzaría a potenciar el negocio hasta hacerlo crecer de formas inimaginables.

“Más de un cliente nos ha dicho que si Elon Musk se convirtiera en el primer billonario, no será por Tesla. Otros han dicho que SpaceX puede eventualmente ser la empresa más valorada del mundo”, concluyó el analista de Morgan Stanley.

Publicado en Forbes Argentina.

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Warren Buffett y otra estrategia acertada: duplicó lo invertido en esta empresa

La operación hecha por Berkshire Hathaway, dirigida por Buffett, se llevó a cabo entre finales de julio y principio de agosto, muestran presentaciones de la Comisión del Mercado de Valores (Sec), según indica un reporte de Insider.

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El empresario Warren Buffett volvió a demostrar por qué sus estrategias de inversión son tan seguidas. En el verano del año pasado, en plena pandemia, Berkshire Hathaway invirtió 2,100 millones de dólares en Bank of America, cuando las acciones cayeron a 23 dólares. Hoy, luego de un sólido reporte de esta entidad financiera, las acciones están en $46 y inversión hecha ya casi se duplicó.

La operación hecha por Berkshire Hathaway, dirigida por Buffett, se llevó a cabo entre finales de julio y principio de agosto, muestran presentaciones de la Comisión del Mercado de Valores (Sec), según indica un reporte de Insider.

Desde entonces la acción de Bank of America, uno de los principales bancos de Estados Unidos, lleva un alza de 103%, al pasar de $23 en julio, a $46,49 hoy. Durante el día subían 7.16% y se mantienen alcistas luego de un informe positivo con un aumento de ganancias de 58%, superior a las esperadas, impulsadas entre otros factores por la autorización de reservas para ajustar pérdidas bancarias.

Lea también: Elon Musk ya gana lo mismo que Bill Gates y Warren Buffett juntos

Warren Buffett siempre ha apostado por Bank of America, pero la estrategia sorprendió pues el empresario también decidió vender posiciones en otras entidades financieras como JPMorgan (NYSE:JPM) y Goldman Sachs (NYSE:GS), que igualmente mostraron resultados favorables en el tercer trimestre. Warren Buffett y otra estrategia acertada: Duplicó lo invertido en Bank of America.

Por Carjuan Cruz / Investing.com

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Elon Musk ya gana lo mismo que Bill Gates y Warren Buffett juntos

El patrimonio neto de Musk es de US$230.000 millones. Gates ocupa el cuarto lugar con US$130.000 millones y Buffett es el número 10 con US$102.000 millones.

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 Elon Musk lidera el ranking mundial de multimillonarios. El CEO de Tesla y SpaceX no solo es actualmente la persona más rica del mundo, sino que ahora vale tanto como los también multimillonarios Bill Gates y Warren Buffett juntos.

El patrimonio neto de Musk es de 230.000 millones de dólares. Gates ocupa el cuarto lugar con 130.000 millones y Buffett es el número 10 con 102.000 millones.

Tanto Gates como Buffett ocuparon anteriormente el primer lugar del ranking. Musk ha dado así el ‘sorpasso’ a Jeff Bezos, CEO de Amazon, Jeff Bezos, para convertirse en el hombre más rico del mundo. Bezos ostentaba este título desde el año 2017. Actualmente, su fortuna es de 191.000 millones de dólares. 

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Musk ha sumado más de 60.000 mil millones a su fortuna este año gracias al sólido desempeño de las acciones de Tesla, así como a una reciente venta de acciones en SpaceX, que valoró a la compañía en 100.000 millones. El acuerdo con SpaceX agregó 11.000 millones al patrimonio neto de Musk, según Bloomberg.

Según recuerda CNBC, Gates y Buffett estarían significativamente más cerca de Musk en las clasificaciones de riqueza si no fuera por sus donaciones filantrópicas. Ambos han donado decenas de miles de millones de dólares a causas benéficas a lo largo de los años, mientras que Musk ha sido criticado por sus escasas donaciones.

Por Laura Sánchez | Investing.com

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‘Desaparecido’ millonario Jack Ma estaba de vacaciones… en Ibiza

Antes de viajar a la isla española, Jack Ma pasó varios días en Hong Kong en visita de placer y negocios, aseguró el periódico The Standard.

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 El multimillonario fundador de Alibaba, Jack Ma, quien desapareció de la vida pública china el pasado año tras criticar el sistema de control financiero del país, se encuentra de vacaciones en la isla española de Ibiza, reveló el periódico hongkonés The Standard.

Ma voló a España en un avión privado en la madrugada del sábado acompañado de otros “multimillonarios y socios comerciales”, tras lo cual embarcó en Ibiza en su yate ‘Zen’, valorado en 1,600 millones de dólares hongkoneses (205.69 mdd), según el medio.

Antes de volar a España, el magnate pasó varios días en Hong Kong en una visita de placer y de negocios, agregó la fuente.

Lea también: El multimillonario fundador de Alibaba, Jack Ma, reaparece en Hong Kong: fuentes

Ma, quien logró convertirse en el hombre más rico de China tras elevar su conglomerado a la categoría de gigante, lleva meses “desaparecido” después de que en octubre del año pasado pronunciase un polémico discurso en el que se mostró crítico con la estrategia de Pekín de minimizar los riesgos en el sistema financiero.

Poco después, los reguladores chinos suspendieron la salida a bolsa de Ant Group, la tecnofinanciera (‘fintech’) de Alibaba, al amparo de una normativa más restrictiva para el sector.

Tras este episodio, Ma dejó de aparecer en público hasta que, a finales de enero de 2021, grabó un discurso para saludar a los ganadores de un premio que otorga su fundación.

Esta “reaparición” frenó las especulaciones sobre su paradero tras los roces con Pekín, pero desde entonces el magnate ha optado por un perfil bajo con contadas apariciones públicas.

Pekín permitió durante años que el sector tecnológico creciese sin demasiadas regulaciones, pero en 2020 comenzó una campaña de escrutinio que se ha saldado con sanciones para varias empresas del ramo.

Entre ella figuraba Alibaba, que se llevó una cuantiosa multa antimonipolio por valor de 2,818 mdd, la mayor de este tipo en la historia del país.

EFE.

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El multimillonario que aprovecha la bonanza del gas en Estados Unidos

Michael S. Smith apostó fuerte, y se equivocó, a que Estados Unidos necesitaría importar gas natural licuado (GNL). Ahora está preparado para acuñar dinero de su terminal de exportación de GNL de 14.000 millones de dólares.

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La isla Quintana es una mancha de tierra de 11 kilómetros frente a Freeport, Texas, escondida donde el río Brazos desemboca en el Golfo de México. Durante los últimos 200 años, la isla ha sido el hogar de un fuerte mexicano, luego un concurrido puerto marítimo para los primeros agricultores de Texas, que enviaban algodón. Los barcos de la Unión posteriormente bombardearon a las tropas confederadas estacionadas allí. En 1900 llegó el Gran Huracán de Galveston, que mató a 11.000 personas en las inmediaciones y limpió Quintana.

Cuando Michael S. Smith puso un pie en la isla en 2002, el lugar estaba languideciendo: unas pocas docenas de casas en ruinas, un santuario de aves migratorias y una playa, y una zona industrial abandonada de tanques de almacenamiento construidos sobre un relleno dragado de los canales de navegación. “Nos hundiríamos en el barro si estuviéramos aquí parados”, dice Smith.

Smith ha dejado su propia huella histórica en la isla. Habiendo gastado 14.000 millones de dólares, ahora posee una participación mayoritaria en Freeport LNG, que enfría y exporta 2.000 millones de pies cúbicos de gas natural por día, la mayor parte del llamado gas de esquisto, perforado horizontalmente, fracturado hidráulicamente.

A los precios actuales del mercado, la producción diaria vale unos 14 millones de dólares, de los cuales Freeport recauda alrededor de 5 millones de dólares al día en ingresos por peajes. “Estamos tomando gas natural estadounidense limpio, agregando un valor tremendo y exportándolo a países que no tienen suficiente energía y que de otra manera estarían quemando carbón sucio”, dice.

Desde que entró en funcionamiento en septiembre de 2019, Freeport LNG ha enviado 200 cargas con destino a Japón, Corea del Sur y Croacia, donde un solo envío puede satisfacer las necesidades energéticas anuales de decenas de miles. Freeport exportará alrededor de 15 millones de toneladas de GNL este año, el equivalente energético de 130 millones de barriles de petróleo y está en camino de registrar casi 2.500 millones de dólares en ingresos. La propiedad del 63% de Smith en la sociedad limitada tiene un valor de más de 1.000 millones de dólares.

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El gas licuado implica enfriar el metano en un líquido de menos 260 grados que se puede bombear a los camiones cisterna de botellas térmicas y luego enviar a todo el mundo. Para hacerlo económicamente, Freeport ha construido algunas de las máquinas de GNL más grandes del planeta, llamadas “trenes”.

Comenzó martillando 36.000 pilotes 30 metros en el suelo blando de Quintana. Encima de eso ahora se encuentra suficiente acero para construir seis torres Eiffel y 300 kilómetros de tubería reluciente, todas ancladas en 496.000 toneladas de concreto. Lo verdaderamente extraordinario es que todo esto no fue construido por un gigante energético multinacional, sino por un individuo: el obstinado Smith nacido en el Bronx.

Admite que inicialmente se equivocó en su apuesta. En 2002, cuando comenzó en la isla de Quintana, la estrategia de Smith no era exportar GNL en absoluto, sino importarlo. En ese momento, creía que Estados Unidos pronto se quedaría sin suministros asequibles de gas doméstico. De hecho, primero recaudó 800 millones de dólares para construir una terminal de importación que en 2008 estaba obsoleta, incluso antes de que estuviera terminada.

Sin embargo, haber sido el primero en mover una estrategia fallida, colocó a Smith en una posición privilegiada para revertir el rumbo y exportar, en lugar de importar, GNL. Todo lo que tenía que hacer era gestionar algunos riesgos: recaudar 14.000 millones de dólares, superar los obstáculos regulatorios y completar uno de los proyectos de construcción más grandes del mundo. “Nuestros costos de capital se redujeron en más del doble”, dice. “Simplemente no lo sabíamos”. Una década después, gracias a la revolución del fracking, Estados Unidos exporta ahora un récord de 10.000 pies cúbicos de gas por día, aproximadamente una décima parte de la producción nacional.

Smith es un hombre corpulento que a los 66 años todavía está esquiando y buceando a pesar de algunas articulaciones de reemplazo. Tiene la nariz torcida y mucho “da Bronx” todavía en su voz. Su padre dirigía un negocio dedicado a convertir basura en combustible. Smith estudió pre-medicina en la Universidad Estatal de Colorado, pero en su último año “se dio cuenta de que iba a ser médico por todas las razones equivocadas. No sabía lo que quería hacer “. Así que se retiró y se convirtió en un vago esquiador de Vail.

Para ganarse la vida, Smith obtuvo su licencia de bienes raíces en Colorado en 1978, vendiendo propiedades comerciales en Fort Collins. Para su éxito posterior fue fundamental aprender todo el papeleo: ofertas, contratos, planes, permisos. Los bienes raíces proporcionaron un pivote natural hacia el petróleo y el gas; a fines de la década de 1970, cuando los precios del petróleo se dispararon, se dedicó a arrendar terrenos para perforar cerca de donde los operadores más experimentados acababan de llegar a grandes pozos. “Cuando comencé a perforar pozos, yo mismo los colocaba”, dice, lo que significa que se quedaba en el lugar junto a los matones. “Descubrí que tenía los fundamentos para comprender el aspecto técnico del negocio”. En lugar de pagar a los ingenieros, Smith usó una calculadora: “Lo hice con mi HP 12c”.

“Tuve un optimismo eterno”, continúa, “pero siempre tuve miedo de que hubiera tantas cosas que no sabía”. Como la tendencia de los precios del petróleo a la volatilidad. Cuando el petróleo se hundió a fines de la década de 1980, Smith compró a su socio por poco más que asumir responsabilidades. Para ahorrar efectivo, pagó a los proveedores de servicios Halliburton y Maverick Tube con intereses en nuevos pozos. Smith hizo pública Basin Exploration en 1992. Los grandes hallazgos se volvieron esquivos, por lo que en 1995 transformó Basin, vendió los activos de los Rockies, redujo el personal y trasladó las operaciones a Houston para perforar en el Golfo de México. Eso también se volvió frustrante, lo que dejó a Smith convencido de que los suministros domésticos de gas natural se estaban agotando. En 2000 vendió Basin por 410 millones de dólares a Stone Energy, embolsándose unos 60 millones.

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Con solo 45 años, Smith tenía una fortuna, pero no estaba listo para ir a las pistas a tiempo completo. En 2001, en el Brown Palace Hotel de Denver, conoció a Charif Souki, un exbanquero de inversiones y restaurador de una pequeña empresa de gas llamada Cheniere Energy. Ambos creían que Estados Unidos pronto necesitaría importar gas. Souki había rastreado la costa del Golfo en busca de ubicaciones principales de GNL y tenía opciones en tres sitios, incluido Freeport. Smith podría haber unido su suerte a Souki, pero quería dirigir su propio programa.

Puso 14 millones de dólares por el 60% del sitio de Freeport. El proyecto unió sus habilidades inmobiliarias y energéticas. Smith recuperó su inversión inicial al conseguir que grandes clientes potenciales como Dow Chemical y ConocoPhillips depositaran y finalmente firmaran contratos a 20 años que aseguran el derecho (pero no la obligación) de convertir el GNL en gas utilizable en Freeport. Con esos inquilinos anclados en su lugar, ConocoPhillips aportó más de 500 millones de dólares para construir la terminal de importación, incluidos tanques aislados lo suficientemente grandes como para apilar un Boeing 747. “Si hubiera sabido que los costos serían tan altos, simplemente habría mirado la propuesta de Charif, ciérrela y continúe”, dice Smith. Para 2008, estaba claro que el auge del gas de esquisto había dejado su terminal de importación muerta a su llegada. Pero gracias a esos contratos de 20 años, Freeport LNG todavía ganaba 25 millones de dólares al año… por no hacer nada. Smith dice: “Habíamos construido esta instalación, y literalmente nunca se usó”.

Por lo tanto, apostó a que era más lucrativo revertir el flujo y exportar la bonanza de gas natural de Estados Unidos (un aumento del 74% en dos décadas, gracias al fracking de unos 33 billones de pies cúbicos por año). Como dice Jason Feer, de la consultora Poten & Partners, “estos muchachos comprendieron rápidamente el valor de estos activos abandonados que solo esperaban su reutilización”. Smith volvió a recaudar dinero vendiendo contratos de 20 años por servicios para licuar gas natural a BP y gigantes japoneses como Osaka Gas y Jera. También vendió participaciones de capital en aspectos específicos del proyecto: las dos empresas japonesas aportaron 1.250 millones de dólares para poseer el 50% del tren 1. La firma australiana de capital privado IFM Investors inyectó 1.300 millones de dólares para el 56% del tren 2. En 2014, el gigante de capital privado GIP compró el 25% de la sociedad limitada por 850 millones de dólares. Con un respaldo sólido, el equipo de Smith pidió prestado cantidades masivas.

La mayoría de los conflictos de NIMBY (“no en mi patio trasero”, por sus siglas en inglés) [es un acrónimo que se utiliza frecuentemente para denominar a aquellas inversiones de infraestructura que, siendo necesarias para el desarrollo, enfrentan un importante problema de oposición local] se resolvieron cuando Freeport LNG compró y demolió unas 60 casas en la isla. La mayor frustración fue el huracán Harvey, que arrojó dos pies de lluvia en 2017 y arruinó el equipo. Finalmente, a finales de 2019, Freeport LNG estaba operativo. “Él lo construyó. Está terminado. Ha logrado algo extraordinario y ha hecho un trabajo fenomenal”, dice Souki, un rival amistoso, que en 2015 dejó Cheniere para iniciar el desarrollador de GNL Tellurian Energy. “Cualquier tipo de riesgo de construcción está fuera del camino. Es el modelo de negocio más seguro posible, solo un negocio de peaje imposible de replicar en la actualidad”.

Hoy, Freeport LNG tiene una deuda de 13.000 millones de dólares. Eso es manejable. Con los clientes concentrados en pagar 2.500 millones de dólares al año durante las próximas dos décadas, habrá suficiente para pagar la deuda, mantener las máquinas en funcionamiento y hacer distribuciones a Smith y sus socios.

Todavía hay dolores de cabeza. Tan pronto como Freeport LNG puso en funcionamiento los tres trenes a principios de 2020, los cierres del Covid-19 aplastaron la demanda mundial de gas. En medio de cargas canceladas, los precios de verano del GNL cayeron a 3,40 dólares por millón de BTU (Unidades Térmicas Británicas). Este enero, sin embargo, el GNL se disparó a un récord de 18,50 dólares por millón de BTU en Asia, antes de volver a caer a 7 dólares. Tal volatilidad podría estimular la negociación. “Ese es el ímpetu para firmar acuerdos de suministro a 20 años: las empresas de servicios públicos en Japón deben asegurarse de tener el gas que necesitan”, dice el analista Alex Munton, de la consultora de energía Wood Mackenzie. En cuanto a Freeport, “necesitan saber que hay un comprador para el gas”.

Smith ya tiene aprobaciones para agregar un cuarto tren y podría usarlo para comercializar GNL premium con menor huella de carbono. Suena ingenioso, pero los clientes lo quieren. Y debido a que Freeport LNG obtiene toda su energía de la red eléctrica de Texas, que se ha beneficiado de una década de auge en la energía eólica, puede vender su producto como más ecológico que el GNL generado con turbinas de gas.

El gas también es más ecológico. Según el Laboratorio Nacional de Lawrence Berkeley, podemos atribuir al auge del fracking de esquisto casi la mitad de la reducción de las emisiones de Estados Unidos desde 2005, ya que las empresas de servicios públicos cambian de carbón con mayor contenido de carbono. Con mucho carbón por desplazar, “nuestra transición a las energías renovables, sin importar qué tan rápido lo hagamos, llevará mucho tiempo”, dice Smith. “Todavía va a haber un papel importante para el gas natural”. Confía en que el mercado de GNL pueda crecer un 50% para 2030 y mantener esos barcos atracados en la isla de Quintana durante las próximas décadas.

Publicado en Forbes US | Autor: Chris Helman

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