La única diseñadora latina en la segunda temporada de Making The Cut, Andrea Salazar, se manifiesta ganadora por el crecimiento profesional y personal que tuvo al participar en el reality de moda de Amazon.
Desde que Andrea Salazar descubrió en el diseño de modas una de sus más grandes pasiones, tuvo el sueño recurrente de crear prendas para mujeres que, como ella, se arman de valor para conquistar el mundo sin dejar de abrazar su feminidad. Con esa visión emprendió SETA Apparel y, después, con la determinación de convertirla en una marca global, atendió el llamado a participar en la segunda temporada de Making the Cut.
La oportunidad llegó en el momento más indicado. “Estábamos en plena pandemia. Nuestras tiendas estaban cerradas y el negocio marchaba lento. Mi día a día no estaba destinado a esa quietud y pensé en ponerme a estudiar. Entonces llegó la convocatoria para el programa”, recuerda la diseñadora antioqueña y reconoce que envió la información solicitada sin esperar respuesta.
Para sorpresa de Andrea, fue citada a la entrevista que marcó el inicio de una intensa preparación física y mental, hasta recibir la gran noticia: de entre más de mil diseñadores internacionales, fue elegida como concursante de la serie de diseño de moda de Amazon Original, presentada y producida por Heidi Klum y Tim Gunn.
“Cada momento, antes y durante la grabación del programa, me marcó personal y profesionalmente. Pero si tengo que mencionar tres, esos son: el primer desfile, el episodio siete y, por supuesto, llegar a la final. También hubo instantes difíciles, pero siempre trato de enfocarme más en lo positivo”.
Y con esa seguridad, Andrea afirma en exclusiva para Forbes Life lo agradecida que se siente por haber tenido la posibilidad de mostrar al mundo lo que es capaz de hacer; por todo lo que aprendió a lo largo de la serie y la visibilidad global que ha ganado la marca que fundó en Medellín en el 2014.
“Fue un desafío muy interesante porque el enfoque no sólo fue creativo. Como participantes debíamos mostrar nuestras habilidades empresariales y exponerlas ante personalidades bastante reconocidas. Heidi Klum tiene mucha experiencia en ese tema y una trayectoria extraordinaria. La opinión de la modelo Winnie Harlow también me pareció acertada porque su perspectiva es muy comercial y representa a los millennials, una generación de consumidores muy importante para la industria de la moda”.

Siempre hacia adelante
Los retos son un aspecto fundamental en la vida de Andrea Salazar. Y abrir su segunda tienda de la mano de su hermana Eliana, afirma, fue uno de los más significativos. No era para menos: se trataba de su primera tienda en Estados Unidos, lo cual requirió de bastante fortaleza y disciplina. Al principio, explica, no tenían un salario asignado debido a que todo el dinero que ingresaba lo invertían en el negocio.
“Fuimos dando pasos lentos pero seguros. Siempre hemos estado muy involucradas en la operación y somos muy devotas a nuestro trabajo. Además, tuvimos la fortuna de conocer a celebridades e influenciadores que les gustó nuestra propuesta”, nos dice la diseñadora.
Y el esfuerzo valió la pena. Dos años después fueron invitadas a exponer sus creaciones en plataformas como la New York Fashion Week, y también en la Semana de la Moda de París. Esto con el apoyo de una organización neoyorquina enfocada en impulsar diseñadores emergentes de diferentes países.
Hoy la marca cuenta con un gran número de embajadoras, entre ellas: Thalía, Danna Paola, la exreina de belleza y empresaria colombiana Claudia Elena Vásquez Ángel, la presentadora Laura Tobon, la influencer Vanessa Zambito, la modelo Claudia Bahamon y muchas otras celebridades.

La clave para trascender en el mundo de la moda -asegura Andrea desde su oficina en Miami- es tener convicción y mantenerse fiel al ADN de la marca. “Por ejemplo, el mensaje que estamos transmitiendo a través de SETA Apparel es muy claro: representar a una nueva generación de mujeres que han decidido elevarse, transmitir confianza y hacer de su estilo algo único”.
Actualmente cuenta con puntos de venta en Medellín, Miami y Bogotá, y un proyecto a largo plazo es inaugurar una tienda más en México o Nueva York. Sin embargo, el más grande de sus anhelos es abrir un taller de confección en Colombia, como parte de una obra social, para proyectar el talento artesanal del país donde permanece gran parte de su corazón. Mientras tanto, se concentrará en la espera de su primer bebé y en disponerse a disfrutar su etapa como mamá.