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La respuesta de Sura a los Gilinski: la pelea es peleando

La decisión de la holding paisa de buscar un socio estratégico significa que van a hacer todo lo posible para quedarse con Nutresa. ¿Hasta dónde irá esta movida?

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Ayer se conoció el anuncio del Grupo Sura que buscará un socio estratégico que no pida control mayoritario. El comunicado fue escueto y señala que la Junta Directiva autorizó en su sesión de ayer jueves, “a la administración para contratar los asesores requeridos (banca de inversión, asesoría legal, entre otros) de manera que continúe en el proceso de búsqueda de posibles socios estratégicos interesados en tener una participación no controlante en Grupo Sura”.

Además de destacar los valores que mueven a la compañía y alabar el carácter de los accionistas que hasta ahora han acompañado a Sura, el comunicado no dice con toda claridad lo que significa realmente esa decisión: “el mensaje que está enviando Sura es a los accionistas de Nutresa para que no les acepten la OPA a los Gilinski, porque Sura hará una oferta mejor en un futuro próximo”, dijo un analista experto en temas de mercado de valores que pidió no ser citado. Así de sencillo es el asunto.

La movida lo que busca es llevar capital fresco a Sura que cuenta entre sus activos con las participaciones mayoritarias de Bancolombia y Suramericana de Seguros. Con esos recursos, comprarán una participación adicional en Nutresa y frenarán la aspiración de los Gilinski. Eso suena sencillo pero no es un camino libre de peligros.

Paso a paso

Vamos por partes. Primero, Sura solo podrá presentar contraoferta después del 17 de diciembre, cuando vence el plazo para la OPA actual. Y lo hará solo si no se cumplen las condiciones planteadas por los Gilinski.

Entonces podrá mostrar sus cartas. Ahí, es necesario considerar el costo de esta apuesta de Sura que tiene dos impactos fuertes: primero, diluye a todos los accionistas actuales en Sura (esa noticia no le agradará mucho a los minoritarios) y, segundo, pone una presión enorme sobre el futuro de la compañía porque básicamente hay un costo asociado a traer un aliado estratégico bien sea por la vía del dividendo o del cumplimiento de covenants.

“Es claro que los de Sura se van a levantar la plata. Tienen con qué”, señaló un experto en el mercado de valores.

Pero eso es lo que hay que explicarles a los accionistas de Sura ahora mismo: por qué van a capitalizar la holding y a qué costo.

‘A por Nutresa’

Si Sura consigue los recursos con un nuevo aliado estratégico solo habrá completado la mitad del camino. La holding luego tiene que ir ‘a por’ las acciones de Nutresa.

¿Hasta qué nivel de participación irán? Pues por todo, porque lo que les están prometiendo a los accionistas del conglomerado de alimentos es que no se vayan con los Gilinski porque les van a hacer una oferta mejor.

Eso significa ir por el casi 55% que no tiene en su poder el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), incluyendo las acciones en poder de los afiliados al Fondo de Pensiones Protección. A la TRM vigente para este viernes, eso vale US$1.800 millones, asumiendo que solo mejoran la oferta de los Gilinski por poco.

A esta altura, la Junta Directiva de Sura debe explicar porqué, en vez de tomar la oferta de los Gilinski (les corresponderían cerca de US$1.400 millones) y pagar deuda, mejorando el balance financiero de la compañía, decidirá meterle US$1.800 millones a esta operación.

Suponiendo que todo salga bien en la movida de Sura, lo cierto es que todos los actuales accionistas quedarán diluidos en la nueva estructura de capital de esa holding que quedará con una posición financiera más compleja.

“Desafortunadamente, cuando hay guerra de elefantes, el que sufre es el pasto”, dijo otro analista al comentar que habrá un golpe para los accionistas minoritarios de Sura que sufrirán una pérdida de valor en su activo. Por efecto dominó (como lo explicaremos más adelante) los otros que se verían afectados serían los accionistas de Argos.

Respecto de los costos de traer un aliado estratégico, Sura ya tiene experiencia: en 2011, invitó como accionista al fondo General Atlantic para comprar a ING. Pero esa operación salió muy costosa por cuenta de la devaluación del peso. Es por eso, que los niveles de apalancamiento de esta holding hoy se mantienen altos.

¿Quietos los Gilinski?

Hasta aquí hemos asumidos dos cosas: que los Gilinski fracasan, es decir no logran comprar ni una acción en la OPA, y dos, que no hacen nada más. Pero ese escenario es improbable. 

Los Gilinski se pueden a hacer a la mayor parte del flotante que hay hoy en las acciones de Nutresa, porque la oferta es atractiva y la simple promesa de Sura no constituye garantía de realización de una prima en el valor de la acción. No es descabellado pensar que la OPA Gilinski podría cerrar con una adquisición entre el 35 y el 40 por ciento. Y en esta clase de operaciones, la normativa establece que el proponente puede considerar quedarse con esa participación, así no se cumpla su meta mínima del 50,1%, planteada inicialmente.

En ese instante, y si Sura hace una oferta para retomar la mayoría de Nutresa al GEA (sin importar qué cantidad de acciones sea, el 5% que les falta o el restante 55% para la totalidad), inmediatamente los Gilinski podrían mejorarla y hacerse así a esas acciones. En cualquier escenario, es necesario esperar que los Gilinski se mantengan activos en el proceso.

Efecto dominó

Lo otro que vale la pena preguntarse es qué va a pasar con los precios de las acciones de Sura y Argos en un escenario de dilución de los accionistas actuales en la holding financiera y de mayor presión financiera para la compañía.

Cabe recordar que Argos posee el 27,72% de las acciones de Sura. Mientras que Sura tiene el 35,19% de Argos. Así que lo que pase en un lado, se sentirá en el otro.

En Antioquia están moviendo las fichas para cerrarle la entrada a los Gilinski. El margen de maniobra no es muy amplio sin incurrir en movidas arriesgadas, porque las compañías ya cuentan con apalancamientos considerables, especialmente Sura.

Por otra parte, nadie sabe hasta dónde están dispuestos a llegar los Gilinski. Lo cierto es que ya tienen sobre la mesa US$2.200 millones, pero nadie puede afirmar que no llegarán a US$3.000 millones o US$6.000 millones, si cuentan con el respaldo de la familia real de Abu Dhabi.

Sea como sea, la movida de Sura envía un mensaje claro: que el GEA va a dar la pelea. Esta partida cada día se consolida como la movida de negocios del siglo en Colombia.

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