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‘El hambre es más importante que cualquier cosa en un entorno como el nuestro’

El presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá, Nicolás Uribe, entrega a Forbes una lectura sobre la recuperación empresarial, el balance del 2021, las perspectivas del 2022 y los retos que se avecinan en un año electoral.

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Nicolás Uribe, presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Colombia avanza por la senda de la recuperación. Las proyecciones apuntan a que en 2021 el país crecerá por encima del 8%, jalonado por una mayor confianza del consumidor, un robusto sector de servicios y manufactura y un ambiente más propicio para los negocios.

En este entorno, Bogotá es sin duda la espina dorsal de toda esta reactivación. A diferencia de las otras regiones, la capital del país ha logrado recuperar gran parte de su actividad productiva, por lo que ya registra poco más de 480.000 empresas activas al cierre de este año, un aumento del 6% frente a lo que presentó en 2020.

Así lo confirma Nicolás Uribe Rueda, presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB), quien, en diálogo con Forbes, habla sobre cómo cierra la ciudad en materia empresarial, cuáles son los retos para 2022 y qué ruta se debe tomar para no frenar el crecimiento económico.

Al final, tal y como advierte, la idea es no poner a competir la salud y la economía, pues ya no hay espacio para ninguna otra cuarentena. “La verdad es que el hambre es más importante que cualquier cosa en un entorno como el nuestro, en el que la posibilidad de trabajar equivale a la posibilidad de comer”, advierte.

¿Cómo cerramos el año con la perspectiva de la actividad económica y de la situación de las empresas bogotanas?

Yo creo que el tema ha sido muy importante este año porque a uno aparentemente se le olvida cómo fue el primer semestre: el primer semestre arrancó en enero con felicidad, pero se acabó la pandemia de la vaina, pues resulta que entramos en cuarentena tres por cuatro (semanas) durante casi un mes largo. Después llegó el primer pico, que fue casi que en febrero – marzo. Después llegamos de Semana Santa y otra vez pico, y eso terminó empatando con el paro. Para efectos prácticos, las empresas no pudieron trabajar en los 180 días del primer semestre como si hubiera querido. Y si las empresas no trabajan, pues no hay ingreso, no hay empleo que aguante.

El empleo informal tiene un efecto enorme y agudizó lo que ya sabíamos que había pasado en el 2020 alrededor de la pobreza, con 4.5 millones de nuevos pobres y eso dificultó el arranque del 2021.

Sin embargo, el segundo semestre fue muy poderoso y muy positivo. Eso termina generando a finales de este año una situación verdaderamente extraordinaria, con un crecimiento del último trimestre cercano al 13,2% para el caso de Colombia respecto al 2021 de 2020 y ya un 3,7% del año 2019. Y lo propio sucede también para el caso de Bogotá, en donde tenemos afortunadamente un crecimiento inferior al de Colombia, pero también ya va recogiendo el esfuerzo de haber permitido la operación de las empresas.

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Aquí todavía quedan en nuestra ciudad cerca de 90.000 trabajos por recuperar y determinados sectores que tienen la necesidad de activarse sobre la base continua de estabilidad. Estamos hablando, por ejemplo, de que respecto del año 2019 tenemos dos sectores que tienen muchas dificultades en materia de crecimiento: uno es construcción; y dos, explotación de minas y canteras. Ahí tenemos que hacer un esfuerzo grande. Y el tema de construcción, particularmente en el caso de Bogotá, alrededor de estabilidad en materia de POT.

Yo creo que desde el punto de vista empresarial nosotros hemos venido creciendo bien, a un ritmo inferior al del resto del país, pero también superando las dificultades que hubo el año pasado. Este año vamos a cerrar con cerca de 480.000 empresas activas, es decir, aquellas que tienen la calidad de comerciante activo. Y esto significa para nosotros que tienen actividad en el mundo del comercio, porque tener la matrícula mercantil al día significa que están haciendo negocios.

Nosotros en el año 2019 tuvimos 505.000 empresas activos. Este año, vamos a terminar con cerca de 480.000 empresas. Faltan las cifras, por supuesto de diciembre, y en el año 2020 tuvimos cerca de 455.00. Es decir, estamos recuperando 25.000 de las 50.000 empresas que se perdieron en el 2020.

Bogotá está más golpeada que el resto de Cundinamarca. En Cundinamarca, vamos avanzando incluso un poco mejor. Allá tenemos un crecimiento ya de 3% en materia de creación de empresas y activación de empresas. Eso es muy positivo. En materia creación, este dato es verdaderamente abrumador porque en estas circunstancias que en la vivimos seis meses muy complicados, haber visto cómo se han creado cerca de 82.000 empresas hasta noviembre vs 89.000 en el año 2019 antes de las pandemia, pues es claramente una demostración muy importante de la dinámica empresarial.

Y por supuesto todo esto no es carreta: tiene que ver con toda la formación empresarial alrededor de las nuevas dimensiones de la tecnología, alrededor de la utilización de los canales digitales y virtuales y toda una dinámica de pensamiento empresarial del modelo de negocio de los canales de venta, que, sin duda, son una transformación verdaderamente importante para el tejido empresarial.

Nosotros esperamos poder llegar en el 2022 a más de 505.000 empresas, superar ya definitivamente los rezagos del 2019, poder crecer más del 4% o 5% y tener condiciones de estabilidad que permitan entender que solamente el sector empresarial y el humano podemos recuperar los ingresos y los empleos que se perdieron con ocasión de la pandemia.

Habla sobre la transformación de las empresas, ¿Qué sectores claves se vieron en 2021 y cuáles se verán en 2022?

Nuestra configuración empresarial primero tiene básicamente dos elementos muy poderosos: servicios y comercio. Esto representan más del 80% de las empresas. Eso es importante. Ahí hay sectores que están jalonado bien, de manera sorprendente. Y es muy importante porque era recuperar un poco la tendencia que tenía, y es todo lo que tiene que ver con industrias culturales y creativas. Estas crecieron un 32% en tercer trimestre, pero respecto a 2019 ya vamos en un 17,7%.

En segundo lugar, industria manufacturera que también le ha ido bien. Respecto del 2020, creció un 18,8% en el tercer trimestre. Y respecto de 2019, cerca del 11.7% exactamente. Y hay otros sectores que claramente les ha tocado más complejo porque no se descolgaron en todos los porcentajes de crecimiento. Eso tiene tiene que ver con información y comunicaciones, que tienen crecimientos también cercanos a 11%.

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El reto que tenemos ahora es ver cómo todos estos sectores, a partir de la reorganización que tuvieron, son capaces de reenganchar el empleo, algo que todavía sigue siendo el reto más importante.

El tema de turismo, por ejemplo, vuelve a tomar la dinámica que tenía, que comparado con el 2019, todavía estamos abajo en términos de ingreso de una manera muy importante en ciudades que básicamente tenían turismo en negocios, como es el caso Bogotá. Los ingresos reales en materia turística siguen estando casi que un 45% por debajo, lo mismo el personal ocupado. Sin embargo, de todas maneras, vamos recuperándonos frente a lo que tuvimos en 2020, que fue que fue un año muy complicado.

¿Cuál es el análisis que hace sobre la manera como el país debiera enfrentar el desafío permanente que sigue siendo la pandemia desde el punto de vista económico?

Yo creo que todos quedamos curados de decir que eso era una gripe y que no se cuidaba. Claramente uno no se puede despachar con ese nivel de irresponsabilidad después de que ha pasado todo lo que ha pasado. Esto sí es un tema serio, pero yo creo que aquí hay unas condiciones que primero nos van a hacer tener un efecto mucho menor que en otras latitudes.

Primero, aquí se creció de manera importante en UCIs. En segundo lugar, los índices de vacunación de primera y segunda dosis obviamente evitan un porcentaje contagio, pero sobre todo evitan de manera determinante la ocupación de las UCIs. Y eso es lo que se trata, no de no contagiarse, sino de no morirse.

A nosotros nos enseñaron por tres meses una cuarentena en la que no operaron las empresas. Se crearon 5 millones de nuevos desempleados, 4.5 millones de pobres y apenas se les permite avanzar. Entonces hay que recuperar los cinco millones de desempleados que han quedado ¿Y a quién le van a hacer responsable de esto? Las empresas. Yo creo que es muy irresponsable en un principio poner a competir las prioridades de la gente entre economía y salud, hoy en día es claro que son las dos al tiempo.

Yo asumo que, en un entorno como el nuestro, que no tiene invierno, que tiene muchas camas UCI y que tiene indicadores de vacunación tan importantes, todo eso nos va a ayudar a reducir de manera sustancial el riesgo de una tercera ola. Vino la delta y pasó, Ómicron acaba de llegar y va a pasar. Y la siguiente y la siguiente. Entonces aquí nos va a tocar convivir con esto. Y la verdad, yo no siento que haya alguien para estar en cuarentena, pero sobre todo no veo quién vaya a cumplir una cuarentena, porque la verdad el hambre es más importante que cualquier cosa en un entorno como el nuestro, en el que la posibilidad de trabajar equivale a la posibilidad de comer.

Esa es la realidad de una base empresarial que tiene el 99% de la gente en micro y en pequeñas empresas y empresas, que, si no abren, pues no tienen con qué comer durante la semana.

Se decretó un incremento de 10,07% en el salario mínimo. ¿Ustedes qué lectura precisamente hacen de este esfuerzo que están haciendo los empresarios para el próximo año?

Diría que hay maneras de sacarle el cuerpo a los temas de fondo todos los días y la verdad es que el país no va a crecer en contratación forma laboral hasta que no haga una reforma laboral de verdad. ¿Por qué se lo digo? Porque aquí estamos defendiendo un esquema laboral que tiene el 50% de las personas en la informalidad. Dígame en dónde funciona eso si es que aquí hay 22 millones de personas contratadas, de las cuales la mitad no tiene seguridad social.

Entonces, ¿qué es lo que estamos defendiendo? El principal enemigo es la no contratación laboral. No es el salario mínimo, sino una legislación laboral que no responde de ninguna manera, en ninguna perspectiva, a las dimensiones de lo que requieren las empresas, de lo que quieren los trabajadores y de lo que requiere el mercado. Esa es una realidad.

En segundo lugar, el tema de la inflación y los costos asociados a ser empresa, pues tienen múltiples causas, no solamente uno. Ahora resulta que el salario mínimo es el principal responsable de todo y en todas las variables no hay un tema.

Aquí hay un tema real alrededor de una economía que importa una gran cantidad de bienes con un dólar a $4.000, que va a impactar, por supuesto, vía precio desde el punto de vista de la inflación y el precio por el retorno de los alimentos. Entonces yo creo que esto tiene que tener una devaluación ponderada y reflexiva.

Ahora, esto (el incremento del salario) es un costo. Sin duda, es un esfuerzo adicional también y por eso es que los empresarios son de lejos el personaje del año 2021, porque los tipos se endeudaron a pagar la nómina, porque pagaron las vacunas de los empleados cuando pudieron, porque implementaron mecanismos para aplicar protocolos de bioseguridad, porque abrieron a pesar de todo, porque soportaron la crisis logística derivada del paro, porque se tuvieron que poner a arreglar locales apedreados y grafiti, porque ahora están conscientes de que van a seguir aportando el salario mínimo y las derivaciones que se demandan. Y porque, adicionalmente a eso, pues van a seguir y están creciendo como no habían crecido nunca.

Mencionaba que todo parece indicar que el 2022 también va a ser muy bueno, ¿Cómo están viendo desde las empresas el próximo año?

Dependerá de cómo nos manejemos en temas de salud y de la estabilidad en algunos factores que empiezan a desarrollar y que nosotros hemos identificado en nuestra encuesta de clima de negocios que son importantes. Nosotros necesitamos mantener el tema de disponibilidad tecnológica, de redes, necesitamos avanzar y seguir trabajando los temas de talento. Hemos avanzado mucho en trámites, por ejemplo, digitales, para la creación y operación de las empresas.

Por supuesto que subsiste hoy pandemia, la demanda agregada, el tema de la inflación y la rapidez de la reactivación económica. Todos son factores importantes. Eso está en el menú de las preocupaciones, pero porque el tema de seguridad está ya disparado en términos de preocupación. Tenemos que mirar cómo mejoramos el acceso a otros mercados. Nosotros estamos muy concentrados en el mercado local y entiendo las dificultades, pero ahí vamos a necesitar avanzar en una estrategia de internacionalización.

¿Cree que las condiciones políticas podrían postergar las decisiones de inversión de los empresarios?

Aquí hay que tener una aproximación honesta a lo que sucede. La fortaleza de la democracia significa tolerar un grado de incertidumbre alrededor del resultado electoral. Si usted no sabe quién va a ganar, eso es la garantía más importante de la democracia. Entonces, claro, la incertidumbre electoral es parte de los ciclos de los países. Pero es la mayor garantía de la estabilidad democrática de un país.

Hay que entenderlo y, por supuesto, comprenderlo. Lo que uno quisiera es que la reflexión de los candidatos alrededor de su apuesta y el valor y el resultado del esfuerzo empresarial los hiciera reflexionar alrededor de la importancia de construir un entorno adecuado para los negocios. Que comprendieran que el entorno adecuado para los negocios no está referido exclusivamente al tema de entorno adecuado para las grandes empresas, sino también a las medianas y pequeñas.

¿Cómo ve el tema que es el POT?

Nosotros hemos trabajado de la mano con el Distrito y la Secretaría de Planeación para incorporar una serie de preocupaciones del sector empresarial que creemos que son importantes. El Distrito las acogió y las incorporó en la medida en que se fue presentando la evolución en el debate. Hay dos preocupaciones puntuales, una alrededor de los temas de construcción; y dos alrededor de una serie de indefiniciones que trae el propio POT. Y en tercer lugar, ante estos elementos, mi mayor preocupación es la inestabilidad de un instrumento que se expida por decreto, porque eso es lo que nos va a llevar a una batalla jurídica, que va a ser intensa y va a generar un nivel de incertidumbre enorme alrededor de decisiones que tenemos que tomar para crecer y recuperar el empleo y el ingreso de las personas.

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