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Colombia sí necesita petróleo y carbón en medio de su transición energética

El sector extractivo ya es un tema de discusión en la contienda electoral. Forbes reúne varias razones por las cuales el petróleo y la minería deben estar en la agenda económica en medio de la expansión de las energías limpias.

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Francisco Lloreda, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo (ACP) y Gustavo Petro, precandidato presidencial.

El rol de la industria minero-energética en la economía colombiana se ha convertido en un tema de debate en la contienda electoral. En medio de la discusión sobre el cambio climático y la transición energética, algunos candidatos han mostrado posiciones radicales frente al sector extractivo, mientras otros han argumentando las bondades de fortalecerlo de cara a las necesidades fiscales del país.

Una de las posturas que más ha generado controversia es la del precandidato por el Pacto Histórico, Gustavo Petro, quien ha insistido en la necesidad de acabar con la exploración petrolera en Colombia. Según ha dicho en varios escenarios, si llega a la Casa de Nariño frenaría los nuevos contratos, así como las exportaciones de crudo que hoy se realizan a Estados Unidos, Europa y Asia.

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“Hay un lapso de transición que hoy tenemos para escaparnos de la dependencia del carbón y el petróleo. La idea es territorializar y eso indica unas medidas diferentes de política pública de La Guajira y el Cesar para lograr la transición de trabajadores a energías limpias, a la agroindustria y a la agricultura”, dijo hace unos meses Petro en el marco del Congreso Nacional de Minería.


 “Si un gobierno del Pacto Histórico llega a ganar, ese gobierno debe decretar la suspensión de la exploración petrolera en Colombia

gUSTAVO pETRO

La posición del candidato es ambiciosa, atractiva y responde al urgente llamado de acelerar la descarbonización de la economías. Su postura parte de los planes que ya se pactaron en la COP26, en la que se estableció la meta de reducir hasta el 50% de las emisiones de CO2 en el mundo a 2030 y erradicarlas en su totalidad al 2050. Es decir que en un horizonte de 28 años las industrias tendrán que dejar de funcionar con combustibles fósiles.

Por eso hay que preguntarse si Colombia sí necesita petróleo y carbón en medio de su transición energética.

En el papel la propuesta de Petro es ubicar a Colombia como una potencial mundial en energías limpias, agroindustria y turismo. Sin embargo, en medio de esta avanzada, los analistas y empresarios aseguran que no se puede desconocer las oportunidades que le traerían los hidrocarburos y la minería al país, a medida que se avanza con la masificación de la energía solar y eólica. ¿Por qué?

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Cifras del Ministerio de Minas y Energía muestran que solo el sector de hidrocarburos representa el 3,3% del PIB nacional -es decir, de todo lo que mueve la economía colombiana en un año-. Esta industria, que incluye el petróleo y gas, aporta hasta el 15% de los ingresos de la nación, con los que el Gobierno, a grandes rasgos, financia los programas sociales, el presupuesto y los subsidios, entre otros. La minería, por su parte, representa poco más del 2% del PIB, el 20% de las regalías, el 18% de la inversión extranjera.

Extracción de petróleo
El sector de hidrocarburos representa el 3,3% del PIB nacional.

De acuerdo con el Dane, entre enero y diciembre del 2021, estas dos industrias registraron exportaciones que ascendieron a los US$19.785 millones, una cifra que representa el 47,8% de todas las ventas que el país realiza al exterior. En estricto sentido, de cada 100 pesos que entra al país por una venta internacional, casi 50 pesos se debe a algún tipo de industria extractiva.

“No tiene ningún sentido decir que no es un sector estratégico”, asegura Gregorio Gandini, profesor de la Universidad Javeriana y fundador de Gandini Análisis. “Si es cierto que el problema es estar tan concentrados en estos sectores, pero hay que ser realistas que este nivel de concentración no se quitará en el corto plazo”.

Carbón y petróleo: lo que está en juego

Los empresarios están atentos a lo que pueda pasar en los próximos meses e incluso el mercado internacional se ha mostrado exceptivo ante la posición de Petro, quien hoy lidera en las encuestas. Basta con solo ver el comportamiento de los bonos internacionales de Ecopetrol, los cuales se han hundido en los últimos meses a raíz de las declaraciones del candidato de izquierda.

Aunque son propuestas de campaña, a meses de las elecciones, “los inversionistas se han tomado en serio estas posturas, asegurando que las preocupaciones de fondo se centran en ‘cuán intervencionista va a ser”, dijo Bloomberg hace un par de semanas.

En recientes declaraciones a medios, el presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo (ACP), Francisco Lloreda, dio a conocer que para este año las petroleras tenían un cheque de hasta US$4.4000 millones para invertir en exploración y producción de crudo. Una parte importante se destinará para encontrar nuevo petróleo en tierra, pero también para avanzar en cuencas costa afuera, ubicadas en el mar caribe colombiano.

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Inversión petrolera para 2022 (Cifras en millones de dólares) | Fuente: ACP.

Forbes preguntó sobre cómo esta el clima de inversión de cara a las elecciones y Lloreda confirmó que hay cierta confianza en el país para realizar las inversiones. “No podemos negar que entre las inquietudes está la coyuntura política electoral, las elecciones al Congreso, pero es una incertidumbre que cada cuatro años”, dijo el líder gremial. “No sabemos cómo evolucionará el proceso político, pero por supuesto que el país necesita mucha claridad sobre cuál va a ser las reglas de juego para este sector”.

Los petroleros coindicen que, pese a la incertidumbre, ven un buen año ante los buenos precios internacionales del petróleo. De ahí a que continúan acelerando las campañas de exploración, así como los nuevos proyectos a los que ya se comprometieron con la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). En los últimos cuatro años, el país ha firmado 39 contratos para la exploración y producción (E&P) de hidrocarburos, que representan alrededor de US$4.248 millones en inversiones (offshore US$3.000 millones; Proceso Permanente de Asignación de Áreas (PPAA), US$1.000 millones; Ronda Colombia 2021, US$148 millones; y pilotos de no convencionales US$100 millones).


“No sabemos cómo evolucionará el proceso político, pero por supuesto que el país necesita mucha claridad sobre cuál va a ser las reglas de juego para este sector”.

fRANCISCO LLOREDA

Todas estas millonarias inversiones que se vienen ejecutando o se prevén realizar en los próximos años deben ir de la mano de reglas de juego claras, que les permitan a los inversionistas continuar impulsando los encadenamientos productivos en las regiones.

Desde el sector minero también tienen una posición similar ante el eventual escenario de eliminar las industrias extractivas del panorama nacional. El presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), Juan Camilo Nariño, aseguró es necesario superar el debate sobre si la minería es necesaria o no.

“La minería es necesaria y no puede haber compromiso de cambio climático sin minerales”, confirmó. “El mundo no va a dejar de comprar carbón y Colombia tiene una riqueza que debemos traducir en beneficios sociales y regalías”.

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Nariño es consiente que Latinoamérica ha experimentado cambios políticos, que, según sus palabras, “generan preocupaciones en la industria minera”. Advierte que “los inversionista son adversos a eso y están a la expectativa de lo que pasará en Colombia”.

El nerviosismo de los empresarios se debe a que no hay claridad sobre qué papel tendría este sector en los próximos años. No obstante, Nariño sí enfatiza que en este momento están en juego alrededor de US$2.100 millones de inversión, que serían destinados en proyectos estratégicos como Gramalote, Marmato y Minerales Córdoba. Acá no se incluye Quebradona, de AngloGold, ni Soto Norte, de Minesa, pues están en vilo por su licenciamiento ambiental.

La importancia en la transición energética

Por años se ha hablado sobre la importancia del sector extractivo en las finanzas públicas de Colombia. Esa discusión se ha quedado en las altas esferas, pero no se ha trasladado a todos los colombianos, quienes aún desconocen el valor del petróleo, el gas, el carbón, el oro y las esmeraldas en el país.

Para aterrizar estos beneficios, hay que decir que por años la industria petrolera y minera le ha entregado a Colombia millones de dólares en regalías, transferencias, impuestos y dividendos. Basta con recorrer algunos libros de historia, en la que se muestra cómo la economía agraria pasó a ser una economía con alta dependencia al crudo.

Aunque hace poco más de cinco años el país registró un leve descuadre ante el desplome que se vivió en los precios, lo cierto es que año tras año este sector ha logrado entregarle al país importantes recursos para financiar las necesidades fiscales. Así es posible afirmar que Colombia sí necesita petróleo y carbón en medio de su transición energética.

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En 2021, por ejemplo, en pleno año de reactivación, vacunación y pandemia, el sector minero le entregó a Colombia casi $4 billones por concepto de regalías y rentas, según confirma Nariño. Esto se logró sin duda ante la recuperación de los precios del carbón y la acelerada recuperación de la actividad productiva en el sector.

En el caso petrolero, el Gobierno Nacional el año pasado hizo cuentas con un petróleo Brent a US$63 en promedio. El mundo vio una recuperación en los precios y al finalizar el año se llegó a US$70,8 en promedio el barril. ¿Qué significa esto? Que al país le entraron 7 dólares de diferencia por cada barril de petróleo que se vendió en el mundo.

Según explica Lloreda, “por cada dólar que se incrementa el precio, el país recibe anualmente entre $350.000 y $400.000 millones de ingresos adicionales, que se traducen en inversiones y desarrollo para los colombianos”. Es decir que a Colombia le entraron poco menos de $3.1 billones el año pasado solo porque los precios internacionales favorecieron al país. Este es un argumento para pensar que Colombia sí necesita petróleo y carbón en medio de su transición energética.

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En este contexto, Ecopetrol, la empresa más grande del país, logró cifras record en materia de ingresos y utilidades. Los analistas proyectan que las ganancias de la empresa podrían ser entre $15 billones a $16 billones al cierre del año pasado, lo que de fondo se traduce en más trasferencias para el país.

Aún se desconoce el proyecto de distribución de dividendos, sin duda el dinero que se entregue podrá soportar el mayor gasto del Gobierno, que ha estado enfocado en impulsar su política social.

Es de resaltar que en medio de toda esta discusión, el presidente de Ecopetrol, Felipe Bayón, informó esta semana que plantean una ambiciosa estrategia para que la empresa pueda entregarle al país anualmente hasta $20 billones, entre dividendos, impuestos y regalías.

Toda estas expectativas irán de la mano de lo que decida el próximo presidente de Colombia, quien sin duda tendrá que reconocer que el petróleo y el carbón sí son necesarios a medida que se avanza en ser un país líder en transición energética.

“Necesitamos crecer cinco veces todo el sector agrícola nacional para lograr las rentas del sector minero, y casi 14 veces el sector textil para eso. Debe ser una discusión de país y no se debe radicalizar”, anotó Nariño, de la ACM.

La conclusión es clara: Colombia sí necesita petróleo y carbón en medio de su transición energética.

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