Lo que más me preocupa de quedarnos sin ir a Catar es el impacto económico que esto tiene para el país, en un momento donde tras dos años de pandemia, paros, alza en precios, etc., cada peso cuenta e impacta en los colombianos. Análisis.

Muy tristes y decepcionados nos hemos manifestado en redes sociales, y hemos hecho todo tipo de análisis alrededor de lo que significa que la selección Colombia quede eliminada del Mundial de Catar 2022. En los últimos años nos volvimos a acostumbrar a estar bailando en la fiesta y ahora duele estar tan cerca de tener que oír la música desde afuera. Pero realmente lo que más me preocupa de quedarnos sin ir a Catar es el impacto económico que esto tiene para el país, en un momento donde tras dos años de pandemia, paros, alza en precios, etc., cada peso cuenta e impacta en los colombianos.

En cifras macro, se sabe que la FIFA asignó un presupuesto total de 1.696 millones de dólares para esta Copa del Mundo, de los que el 30% son para premios a las selecciones. Es decir que solo con el boleto de entrada, cada selección recibirá más o menos 10 millones de dólares. Y de ahí en adelante todo será ganancia mientras que avancen en el torneo mundial; recordemos que en Rusia 2018 la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) se hizo con 12 millones de dólares por llegar a octavos de final. Y sigamos sumando si incluimos los ingresos por bonos de los patrocinadores, las nuevas marcas que se montan en el bus cuando se va camino a un Mundial y los varios aliados comerciales, socios, etc. que se suman a la fiesta con varios millones de dólares. Esto en cuanto a lo que podría llegar a las arcas de la FCF.

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Pero vamos a la calle, al país que saca las banderas, que prende los televisores y toma cerveza, y que tanto necesita un impulso, una ilusión y unos buenos pesos en el banco. Varios estudios y artículos consultados indican que, en 2018, el consumo en los hogares colombianos en el segundo y tercer semestre del año (recordemos que el Mundial de Rusia se jugó entre el 14 de junio y el 15 de julio) creció en 22 billones (el comercio al por menor aumentó un 8,4%, los víveres un 10,4% y las bebidas alcohólicas y cigarrillos un 30%). Este año el Mundial de Catar se va a jugar del 21 de noviembre al 18 de diciembre, una fecha extraña y atípica para jugar una Copa del Mundo, pero que se vislumbra como una delicia para el comercio formal e informal. Comenzando con las fiestas de noviembre y terminando con el inicio de las novenas, la fiesta del fútbol orbital se presenta como un mes lleno rumba, eventos, gasto y celebración, una oportunidad perfecta para la reactivación del sector de bares y restaurantes, que fue uno de los más golpeados por la crisis del Coronavirus. Esto sumado a toda la cadena de comercio que se activa alrededor del balón: vendedores de camisetas, gorras y banderas, industrias licoreras, agencias de viajes, aerolíneas, agencias de mercadeo y publicidad, productoras y cadenas de TV, medios de comunicación, empresas digitales, etc.

Y si hacemos zoom en el mercado y la valoración de los jugadores, no hay que olvidar que la atención de los ojeadores, clubes, agentes e inversores del fútbol mundial están puestos en las joyas que se encuentran en los mundiales. Es allí donde descubren nuevas estrellas, potencializan otras, cierran negocios, venden y revenden, y hacen sonar la caja. Sin ir más lejos el gran salto de James al fútbol de élite mundial se dio tras salir como una de las figuras del Mundial de Brasil 2014, fue su gol ante Uruguay el que selló su llegada al Real Madrid, nada más y nada menos. Colombia en 2022 esta cerca de no aparecer ni en el álbum de Panini ni en la órbita de las grandes transferencias mundiales, con las pérdidas que eso implica.

Así que cuando a finales de marzo, el equipo dirigido por Reynaldo Rueda se enfrente a Bolivia y Venezuela respectivamente en las dos últimas fechas de la eliminatoria, serán muchos los que con calculadora en mano estarán haciendo cuentas y rezándole a todos los santos. El país, y su economía, necesitan el milagrito.

Caso aparte el de dos jugadores cuyas situaciones contrastan (más allá del tema económico). El de Luis Díaz quien tras haberse estrenado con bombos y platillos como el más reciente fichaje estrella del Liverpool de Inglaterra, está a punto de quedarse sin Mundial; y el de Falcao, que siendo líder indiscutible de Colombia se despediría así, por la puerta de atrás, del fútbol de selecciones.

*La autora es fundadora de Score Sports, compañía consultora de marketing deportivo | Twitter: @carosports