Hunter Carter, copresidente de AFSInternational, entrega pautas para asegurarse de tener vigilancia anticorrupción dentro de las empresas.
Cuando la ‘enfermedad’ de la corrupción se inmiscuye en las operaciones de una empresa privada, no solo la expone a una sanción de por vida, sino al riesgo de desaparecer. En América Latina, todos saben qué ocurrió con Odebrecht.
“Hay ministros que han sido acusados por dar tratamiento preferencial en licitaciones y aún persisten retos de sobornos en países como Colombia”, explicó a Forbes Hunter Carter, quien es copresidente de AFSInternational, que es la práctica internacional de ArentFox, una de las 100 mayores firmas legales de los Estados unidos. “Las empresas necesitan saber cómo enfrentarse a un funcionario público de una manera debida, cumplir con los estándares internacionales de anticorrupción y con las leyes de cada país, eso requiere auditar, cumplir y mantener registros de todas las transacciones, averiguando quienes fueron los destinatarios”.
Para Carter, en el caso de las empresas que harán fusiones y adquisiciones, tienen el desafío de identificar si hay riesgos de potencial corrupción o si alguna empresa tiene mucha conexión con el Estado para mantener su negocio, en el proceso de due diligence.
“Lo contrario a la cultura de cumplimiento es una cultura de sobornos”, dice Carter. “Hay un sin fin de ideas de cómo pagar algo ilícito y ocultarlo, algo de lavado de activos y ocultar el origen ilícito de los fondos”.
En su trayectoria ha observado que el fenómeno es que el CEO o que otro funcionario muy importante resulte responsable por aprobar una transacción y el pago ilícito.
“Hay responsables que lo hacen porque tienen mucha presión económica en el mercado, de superar el precio de su acción y de aumentar los ingresos en un trimestre, pero lo que se ha aprendido de este tipo de problemas es que se puede competir cumpliendo las reglas si se hace de forma organizada”, comenta.
En estos casos, según afirma, se deben hacer investigaciones internas y rápidas, para ofrecer información eficaz a los gobiernos para obtener beneficios de reducción de penas.
“Hay que promover una cultura de vigilancia anticorrupción dentro de las empresas”, agrega. “Las empresas modernas son las más eficaces en esto”.