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‘Si es populista no robar, sí soy populista’: Hernández

El ingeniero Rodolfo Hernández ha estado en el ojo público por sus salidas de tono y las polémicas que ha protagonizado, de las que parece salir siempre airoso.

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Rodolfo Hernández acude a las urnas el domingo confiado en que será el presidente de Colombia gracias a “no ponerse disfraz” para dirigirse a los ciudadanos, con un discurso por el que se le acusa de populismo pero que le ha encumbrado en las últimas semanas y al que responde orgulloso: “Si es populista no robar, sí soy populista y me tiene sin cuidado”.

“Todo tiene que ver con el robo de la plata pública”, insiste en una entrevista con Efe el ingeniero Hernández desde su apartamento en el barrio de Bogotá donde más se cotiza el metro cuadrado, en una afirmación en línea con el discurso contra la corrupción en el que ha basado su campaña.

Hernández, que ha pasado de ostentar menos del 10 % de intención de voto en las encuestas a subir hasta casi alcanzar al segundo en la contienda, el derechista Federico Gutiérrez, arrancó sus andaduras políticas en Bucaramanga, capital del departamento de Santander, donde llegó a ser alcalde.

Desde entonces ha estado en el ojo público por sus salidas de tono y las polémicas que ha protagonizado, de las que parece salir siempre airoso.

El también empresario ha sabido aprovechar su personalidad explosiva y su falta de reservas para elaborar un discurso que cada vez convence a más colombianos.

¿Se considera populista?

Si populista es no robar, sí soy populista. Si populista es usar los excedentes presupuestales para ayudarle a los muchachos pobres del ICETEX (la entidad del Estado que concede créditos para estudiar) a que cancelen sus obligaciones, sí soy populista. Si es populista ayudar a los campesinos (…), sí soy populista. A mí eso me tiene sin cuidado.

A mí lo que me interesa es el bienestar de los colombianos; que me llamen populista, que me llamen como quieran, eso me resbala, mi alma está limpia, mis intenciones también.

¿Cómo interpreta las últimas encuestas y cómo ve una eventual segunda vuelta con el izquierdista Gustavo Petro?   

Usted sabe que cuando estuve en la Alcaldía, faltando ocho días tenía el 8 % en las encuestas, y el día de las elecciones saqué el 32 %. ¿Cómo entiende eso? La encuesta es una foto en un momento que no es capaz de prever lo que va a pasar al otro día.

En caso de segunda vuelta tengo más ventajas (…): los que no quieren a Petro y que no tienen otro ‘chance’ si no votan por mí, no porque yo sea mejor o peor, sino que no quieren a Petro. Esos votos más los que yo tengo, más lo que vamos a conquistar de aquí al domingo, más los votos en blanco, más los votos útiles, más los votos ocultos. Esa sumatoria nos puede hacer ganar en primera. Estamos muy cerca.

¿Cuál ha sido el éxito de la campaña que lo ha impulsado en las últimas semanas?

Que me ven auténtico, que no me pongo disfraz para decirle a los colombianos lo que hay que decir. La gente lee esa autenticidad. Eso se va a las neuronas, ahí se digiere y luego pasa a los sentimientos, y eso no hay quien lo pare.

¿Qué han hecho los que no hablan de corrupción y que saben de todo? Miren el ‘cochinal’ que hicieron, entonces quiere decir que no basta la formación académica. Yo no tengo sino el pregrado como ingeniero civil en la Universidad Nacional, no tengo más, al contrario de los que han dirigido el país. El resultado de hoy: Colombia es desastrosa en lo social y en lo económico.

¿Es la corrupción el único pilar de su campaña?

Todo tiene que ver con el robo de la plata pública, si se la roban no se puede hacer nada y se acumulan las necesidades que no se resuelven, y derivan en violencia. Y para resolverla se necesita plata, pero no hay plata porque se la roban, es un círculo vicioso que vamos romper.

Si no se derrota la corrupción no se puede hacer nada. Para mí la cimentación del Gobierno que vamos a presidir es la corrupción: hay que erradicarla de raíz (…). Todo esos críticos que tengo, ellos se robaron el país.

¿Y más allá de la corrupción?

La espina dorsal de mi Gobierno es la activación del campo, que genera mucho trabajo. Se necesita plata, toca seguir apretando a los corruptos ladrones para liberar caja y hay que priorizar (los programas). Estos políticos no priorizan, le dan plata a todos los que representan la porquería que nos tienen montada sin pensar.

No hay agua y piden plata para pistas de coleo, no hay plata y piden para llevar a Maluma. Es una locura lo que estos locos administran, pero eso se les va a acabar el 7 de agosto (día de la investidura presidencial), la piñata que tienen montada.

Abandera el discurso de la corrupción, pero usted mismo está involucrado en una investigación.

En cinco años y medio me metieron 200 investigaciones con el propósito de sacarme de la Alcaldía porque no los dejaba robar. De esas 200 me han archivado 162. Tenía 17 penales y quedó una por “interés indebido de contratos a favor de terceros” porque yo me interesé en que una empresa tuviera un contrato en la Alcaldía donde se iba a ganar 30 millones de pesos (unos 7.500 dólares), ni siquiera me investigaron porque pidiera los 30 millones.

Estos politiqueros armaron eso para desprestigiarme, pero la gente es tan inteligente que no se lo creyó y mire dónde estoy.

¿Le va a ofrecer un puesto a Petro en su Gobierno si gana?

El que pierde se va a la oposición. Y bienvenida la oposición del doctor Petro porque como parlamentario e investigador es muy bueno. Todos los que pierdan a la oposición y yo me les enfrentó a través del discurso democrático (…) y me sentiría muy bien que a mí me auditaran al milímetro, eso garantiza una administración mucho más transparente, eficiente y eficaz.

Y si gana, ¿se va a mudar a Bogotá y a la Casa de Nariño o gobernará desde Bucaramanga?

Aquí, en este apartamento voy a vivir, allá es la oficina e iré a trabajar. En la Casa de Nariño también hay vivienda para el presidente, pero hay 38 cocineros y se gastan 200 millones de pesos (unos 51.000 dólares) mensuales en mercado, todo eso se acaba. Aquí gasto tres millones y los pago yo. El presidente de la República tiene que vivir en su justa medianía, como vive un colombiano con cierta holgura económica, pero no como un faraón como están haciendo ellos.

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