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Cumbre de las Américas: ¿mal augurio para una CELAC-UE?

Independientemente del contenido, de la Cumbre de las Américas queda la áusencia de algunos países de América Latina y el Caribe. ¿Debe poner la UE las barbas en remojo para su próxima cumbre con CELAC?

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Cortesía: Presidencia

“Durante semanas, la única conversación que ha habido sobre la Cumbre de las Américas ha sido alrededor de los participantes y no sobre el contenido del encuentro. Es una pena”, comenta a DW Javi López, copresidente de la Asamblea Euro-Latinoamericana (Eurolat). Y es que, independientemente de cómo y con qué resultados termine oficialmente la cumbre convocada en Los Ángeles por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, la poca asistencia de los jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe ha sido una estocada a este encuentro.

Planteada como una oportunidad para crear una nueva agenda común para el norte y el sur del hemisferio, la no invitación a Venezuela, Nicaragua y Cuba llevó a la ausencia del presidente de México en señal de protesta. Bolivia y Honduras se sumaron. Uruguay, Guatemala y El Salvador no asistieron. Tampoco la comunidad de Estados caribeños. 

¿La culpa es de Estados Unidos?

“No se puede plantear una nueva agenda, no se puede pensar en una nueva relación si se sigue con viejas estructuras”, explicó a la prensa mexicana Marcelo Ebrard, el ministro de Exteriores de México, que acudió en representación de Andrés Manuel López Obrador. El que Estados Unidos se siga arrogando el derecho a la intervención, que pueda decir “tú sí y tú no”, es para el político mexicano una muestra de que Washington no acepta la nueva geopolítica de la región. Esto, en su opinión, cuestiona profundamente el sentido de estos encuentros.

“Es una Cumbre de las Américas y no nos toca a nosotros, diputados europeos, valorarla, pero sí que tiene impacto”, comenta Javi López, eurodiputado por España. Con su país, invitado como observador, Washington espera alcanzar acuerdos migratorios. Se trata sobre todo de compartir cupos de refugiados que llegan desde el sur. Pero, ¿se puede cerrar acuerdos en firme con la ausencia de los presidentes de los países de donde provienen los migrantes?

CELAC, en la mira

“Lo que ha sucedido es sintomático de todos los potenciales problemas que pueden surgir en caso de que logremos la restauración de las cumbres entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)”, apunta López. Y es que, a diferencia de la Cumbre de las Américas -que no ha perdido regularidad desde su creación en 1994-, las cumbres UE-CELAC no tienen lugar desde hace siete años, precisamente por las discordancias políticas en la región.

Cabe recordar que al último encuentro (Bruselas, junio de 2015), Venezuela no acudió, aunque la CELAC se había solidarizado con el país dos meses antes porque había sido declarado una amenaza para Estados Unidos. Por otro lado, la declaración final recogía el beneplácito por el giro positivo que se había dado en las relaciones entre La Habana y Washington.

No obstante, para cuando se planificaba el siguiente encuentro birregional (2017), el clima político había cambiado en la región. Los países de la Alianza del Pacífico no querían reunirse con Venezuela. Y la CELAC, por su parte, dejó de organizar sus cumbres anuales hasta septiembre de 2021, bajo la presidencia y el auspicio de México.

A una nueva cumbre de la CELAC, probablemente a finales de 2022, bajo la presidencia argentina, desde Venezuela se propone invitar al presidente estadounidense para, ahí sí, poder desarrollar la agenda conjunta, con los 33 países presentes.

¿Con 35 países no, con 60 sí?

Como fuere, con una CELAC que, al parecer, vuelve a funcionar, la UE avizora una cumbre birregional, quizás para el segundo semestre de 2023, cuando España asuma la presidencia rotativa del Consejo de la UE. 

Cabe recordar que a pesar de la ausencia de encuentros al más alto nivel, el espacio de Eurolat ha seguido funcionando, pese a las tensiones y a la oposición de algunos sectores políticos que veían como un problema sentarse a una mesa con representantes de Nicaragua y Venezuela. ¿Cómo lo han hecho?

“Nuestro objetivo ha sido decir siempre lo que pensamos, pero, al mismo tiempo, proteger el espacio para poder decirlo. Y cuidar de no no dañar y poner en riesgo un órgano birregional en su conjunto, por lo que pasa en algunos países”, responde López.

Es decir, ¿si el órgano parlamentario birregional ha funcionado, una cumbre birregional sería posible? ¿Aunque Washington no haya invitado a Nicaragua, Cuba y Venezuela, Bruselas sí los invitaría? “Tenemos críticas y fenómenos que nos preocupan, pero no se circunscriben a esos tres países”, responde el copresidente de EuroLat.

“Es evidente que en Nicaragua, Ortega ha asesinado la democracia; en Venezuela, el colapso institucional y económico es enorme. Y en Cuba hay algunas libertades mínimas que no se respetan. Pero los problemas de la región no se circunscriben a esos tres países”, sigue el político español, recordando que en Estados Unidos y en Europa hay también fenómenos preocupantes. “Sin querer comparar, creo que la situación merece una mirada amplia, no ideológica pero exigente, orientada a los derechos humanos y no a objetivos políticos”, añade.

En ese sentido, ¿es la Cumbre de las Américas un buen o un mal augurio? “Es una muestra de todas las cosas, ni pocas ni fáciles, que hay que gestionar para una potencial cumbre. En la de las Américas es lamentable que el debate haya girado en torno a la participación. Nos puede pasar a nosotros y hay que tomar buena nota”, concluye.

DW

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