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Criptomonedas

Más de la mitad de los colombianos ha hecho operaciones con criptomonedas, según reporte de Mastercard

80% de los colombianos asegura que usaría más criptodivisas si entendiera mejor cómo funcionan.

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Los colombianos no le tienen miedo a las criptomonedas. Más de la mitad, el 54% de las personas, ha hecho operaciones con criptoactivos, halló un reporte de tendencias de pagos de Mastercard, que a su vez dijo que en América Latina y el Caribe el promedio es de 51%.

“Todavía falta una regulacion que de confianza, pero estamos trabajando en alianzas con billeteras cripto, para que sean más confiables y para que tengan formas de de retiro de dinero”, dijo a Forbes Federico Martínez, country manager para Mastercard Colombia, durante una sesión informativa con periodistas.

Sin embargo, asegura Martínez, en medio del alto interés de los latinoaméricanos por nuevos métodos transaccionales, prevalece el deseo de obtener soluciones e información que facilite el acceso al mundo cripto.

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El informe ‘New Payments Index 2022’, que analiza tendencias de pago, señala que el 80% de los colombianos asegura que usaría más criptodivisas si entendiera mejor cómo funcionan (frente al 77% en Latinoamérica), el 69% se sentiría más confiado para pagar con criptomonedas si estuvieran respaldadas por una organización financiera de confianza (67% en Latinoamérica) y el 74% quisiera poder hacer sus pagos de todos los días con cripto (68% a nivel regional.

El documento reveló que el 86 % de los consumidores latinos ha utilizado al menos un método de pago emergente en el último año y 76 % de los colombianos encuestados afirmaron lo mismo. Mientras el 77 % de los estadounidenses y el 74 % de los europeos prefieren los métodos de pago tradicionales a los más novedosos, los latinos se muestran bien dispuestos a usar métodos emergentes como la biometría, las monedas digitales y el código QR, además de los pagos sin contacto.

Los consumidores de la región están familiarizados con las fintechs y la banca abierta, que les permite la gestión conveniente de sus finanzas personales. Casi el 50 % de los consumidores latinoamericanos ya usa canales digitales para realizar 5 actividades financieras y el 78 % de ellos están interesados en soluciones de pago flexibles que les permitan, por ejemplo, cambiar la fecha de pago de sus facturas, especialmente aquellos con ingresos irregulares y los millennials. También son de este grupo, los usuarios que más interactúan con los nuevos medios.

Del lado de los comercios, el 68% en Latinoamérica está interesado en vincular sus cuentas corporativas a soluciones de Compre Ahora, Pague Después (BNPL, por sus siglas en inglés).

Para Martínez, las fintech “están llegando con productos similares a los de la banca, con simplicidad en el servicio y la experiencia de usuario, a un segmento que no estaba tan bien atendido, son un poco más ágiles en algunos temas”.

En el caso de Colombia, pese a que aún hay ciertos vacíos de información frente a los nuevos métodos de pago y transacción, hay optimismo y una intención mayor en ciertas acciones que en el resto de la región. Sobre todo, en el mundo de las criptomonedas y en actividades como la compra e intercambio de criptodivisas, el minado de criptodivisas (es decir, participación en el consenso de la cadena de bloque para recibir recompensas) y el canje de Tokens No Fungibles (NFTs).


A la hora de decidir qué método de pago utilizar, el 54 % de los latinos priorizan la seguridad frente a un 56 % de los colombianos, pero buscan también la rapidez que ofrece la tecnología financiera. La biometría se abre paso como la opción para encontrar ese equilibrio entre comodidad y seguridad. Tres de cada cuatro latinos aseguran que “usar tecnologías biométricas para la identidad y los pagos es más seguro que un PIN, una contraseña u otra forma de identificación”, pero persiste cierta preocupación sobre qué entidades tienen acceso a sus datos.
Las personas con menos de 40 años y los millennials son más propensos a percibir las soluciones digitales emergentes como seguras. Aunque igual las usan, las personas que crecieron operando en la banca tradicional muestran más recelo, lo que constituye -para todos los agentes de la cadena de pagos- una oportunidad para construir confianza.

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