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Colombia necesita bioeconomistas ¿qué son?

En pocas palabras, la bioeconomía es usar recursos biológicos para generar energía, producir bienes y servicios a partir de insumos como residuos del sector agropecuario, o de biorefinerías de donde salen materias primas para industrias como la farmacéutica, cosmética o salud, se abre una posibilidad enorme para nuevos negocios, pero se necesitan economistas que lo entiendan.

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Hace un tiempo era impensable que temas como la sostenibilidad o el medio ambiente fueran parte de la formación ortodoxa de un economista o estuvieran en el plan de estudios tradicionales. Sin embargo, los economistas han empezado a entender la importancia de vincular en la formación temas asociados a lo ambiental.

Allí ha aparecido la bioeconomía como una categoría nueva, principalmente en la Unión Europea, que pone el foco en todos los bienes y servicios producto de los recursos naturales y biológicos. Colombia no ha sido ajena a esa evolución y ya hay universidades que le apuestan.

En palabras de Mauricio Alviar decano de Escuela de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad EIA el país tiene el reto de convertir el capital natural en generación de riqueza, empleo, reducción de la pobreza rural, educación, ciencia, tecnología e innovación, por lo que son urgentes profesionales con todo el rigor de la teoría económica y los métodos y capaces de analizar la problemática y el capital natural de la biodiversidad.

“Desde la ONU y el Sistema de Cuentas Nacionales ya se incluye lo ambiental o satelital para entender cómo el aprovechamiento de los recursos naturales y biológicos hace parte de la comprensión de la economía como un todo, y no solo desde los agregados macroeconómicos, sino de la toma de decisiones de agentes económicos, individuos, hogares y empresas”, explica.

¿Cómo está Colombia?

El decano Alviar cuenta que desde EIA hicieron una medición de la bioeconomía en el país. Allí obtuvieron datos como que el valor agregado que esta genera representa el 13,7 % del total del valor agregado nacional, un número nada despreciable.

Mirando las cuentas nacionales del DANE, el estudio reveló que todos los sectores productivos tienen insumos que provienen de alguna manera de la bioeconomía, o recursos biológicos de por medio. En el caso de Antioquia la cifra llega al 11,2 %. EIA encontró que las actividades asociadas a la bioeconomía contribuyen con el 21,1 % del empleo, o una de cada 5 personas en el mercado laboral está empleada en este sector. En Antioquia la cifra llega al 16.3 %.

Superar los desafíos

“Los economistas, además de comprender la realidad con los instrumentos da la teoría, debemos contribuir a la política pública y toma de decisiones de los agentes económicos para un mayor crecimiento de la economía, pero también con una mirada de protección y conservación de los recursos naturales, todo esto con el reto del cambio climático. Afortunadamente ya se cuenta con un marco normativo importante, el CONPES 3934, o de política de bioeconomía”, señala el decano.

Otra de las necesidades que se han identificado es la formación de talento. En el trabajo de medición de la universidad uno de los indicadores fue la formación de investigación científica. De los 5.000 grupos de investigación del país, en el Sistema Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación, apenas unos 600 se dedican a actividades investigativas en materia bio, biotecnología, biodiversidad, bioinformática, desarrollo sostenible, etc.

“Hoy del total de estudiantes matriculados en educación superior solo el 9 % a nivel nacional se encuentran en programas relacionados con lo bio en ingenierías, ciencias ambientales, ciencias básicas, zootecnia, medicina veterinaria, etc. Hay una escasez de capital humano para desarrollar el sector, también en técnica y tecnologías. Esa brecha es mayor comparando lo rural con lo urbano”, revela el decano, y agrega que el mundo de hoy es el de los datos, por lo que también se necesita mejor producción estadística para los análisis en el país.

Actualmente ya se habla de la quinta revolución industrial, y uno de sus pilares es la biotecnología, aplicada al agro, la salud, lo industrial, las ciencias ómicas, entre otras ramas. Estos desarrollos contribuirían a que Colombia sea más productiva y competitiva en lo agrícola, lo agroindustrial, en lo industrial como en colorantes y saborizantes naturales, a se trabaje en la no dependencia de importación de materias primas, como pesticidas y fertilizantes, aun cuando hay un gran potencial en control biológico de plagas. Para todo esto se requiere formación de economistas que comprendan e influyan en las decisiones de política pública y toma de decisiones empresariales.

¿Cómo dialogan los economistas con lo bio?

Uno de los asuntos más importantes es dejar de ver los temas ambientales como algo lejano, porque las decisiones que toman las empresas, los hogares o los Estados, tienen un impacto en la sostenibilidad del planeta, la extracción de materias primas, los bosques, animales, peces, alimentos de la tierra tiene todo que ver en como la economía puede crecer, generar empleo y riqueza.

“Vamos encontrando caminos para involucrar el capital natural a las decisiones que toman los agentes económicos con el capital natural, y mucho más en un país como Colombia, el título de biodiversos hay que convertirlo en riqueza, empleo, reducción de brechas urbano-rurales, damos pasos y tener un CONPES, ahora toca desarrollar incentivos para que los inversionistas vean oportunidades de negocios sostenibles y rentables, en últimas, apostarle a la bioeconomía”.

El decano señala que en Colombia se han identificado unas 2.000 empresas dedicadas a temas de bioeconomía, en lo agrícola, salud, farma, cosmético, energía. Además, en 2021 MinCiencias lanzó la primera convocatoria de bioeconomía por más de 41.000 millones de pesos para proyectos dedicados a investigación. Se ha ido armando un ecosistema entre recursos del Estado, empresas con peso en el tema bioeconómico y la investigación académica en lo que se conoce como la triple hélice. En Antioquia funciona hace unos 20 años el Comité Universidad Empresa Estado, y es clave.

La apuesta de EIA por la formación de bioeconomistas

La universidad quiere contribuir al talento, no solo con su programa de Economía que tiene énfasis en bioeconomía, sino en convergencia de saberes con otros programas, como de ingenierías. También le apuestan a construir cooperación internacional con dos universidades alemanas, la de Hohenheim y Múnich, que los pone en una dirección interesante en este tema.

“Me siento muy orgulloso que nuestro programa es el primero en el país que analiza estos temas y los refleja en su plan de estudio. No hay otro con dos cursos obligatorios de bioeconomía y prerrequisito en biología para economistas. No renunciamos un milímetro del economista clásico, pero el nuestro tiene unas competencias para entender el mundo de la bioeconomía y proponer política pública y ayudar a tomar mejores decisiones a las organizaciones. Vamos sentando una posición de liderazgo, por ahora en pregrado y en el futuro no muy lejano en posgrado”.

Por último, el decano Mauricio Alviar recuerda que para abrir espacio a empresas y emprendedores interesados se necesitan dos factores, tecnología y nuevos mercados, en el centro de ambos están los incentivos económicos, ojalá con un enfoque a la exportación, uno de los grandes retos como país, ya que en aprovechar los recursos biológicos en lo internacional es donde Colombia tiene claras ventajas comparativas y competitivas.

Conozca más de la Universidad EIA AQUÍ: https://bit.ly/3cWOuEO

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