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Economía y Finanzas

La pelea por los $400 billones del Presupuesto: ¿quién tiene la razón?

El gobierno del Presidente dice que la anterior administración dejó un presupuesto reducido en inversión. Todos los ministerios se quejan por el recorte.

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Hay mucha incertidumbre sobre los recursos del Presupuesto de 2023. En distintos escenario, el Presidente Petro ha insistido en la necesidad de una reforma tributaria.

El cierre de cuentas del Presupuesto 2023 no le está gustando a nadie. Mientras que el presidente Gustavo Petro puso en su cuenta de Twitter que la administración Duque había dejado desfinanciado el programa Ingreso Solidario, muchos ministros están poniendo sobre la mesa lo que paulatinamente es la realidad presupuestal de Colombia: no hay plata para tanta gente. ¿Cuáles serán entonces los recursos del Presupuesto de 2023?

En septiembre deberá quedar aprobado el monto del presupuesto que será el inicio de la discusión sobre cómo repartir la billonaria torta de los recursos públicos de Colombia.

Las quejas están viniendo de todo lado. El ministro de Educación, Alejandro Gaviria, aseguró durante un debate de control político sobre las prioridades en esta área que la pandemia dejó al sector en una crisis profunda y que los recursos de inversión son insuficientes.

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En el mismo sentido se pronunció la ministra de Minas, Irene Vélez, quien luego de un debate en el Congreso explicó en sus redes sociales que “en la comisión quinta de la Cámara expusimos nuestra preocupación por la situación presupuestal actual del Ministerio de Minas y Energía de Colombia y todas las entidades adscritas. El Proyecto de Ley de Presupuesto General de la Nación radicado por el Gobierno anterior, deja el sector con un presupuesto reducido”.

El ministro José Antonio Ocampo, que tiene una mirada más amplia sobre el tema, pues lidera la discusión presupuestal, señaló que muchos factores han hecho que los gastos del Estado aumenten, especialmente por el impacto que tendrá la inflación en los ajustes de salarios y pensiones, el elevado déficit del Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles y los mayores costos de deuda por el aumento considerable en las tasas de interés de la nueva deuda que debe adquirir Colombia.

Esto implica un aumento de 20% en los gastos de funcionamiento y un recorte del 10% en la inversión.

Para completar el panorama, el Presidente Gustavo Petro aseguró que el anterior gobierno había dejado desfinanciado el programa Ingresos Solidario y que por esta razón era necesario aforar más recursos para cumplirles a quienes recibieron este beneficio como una forma de compensar el impacto de la pandemia.

El ex ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, ripostó que parte de los recursos sí estaban aforados, pero que le corresponde al nuevo gobierno decidir sobre la continuidad de ese programa que nació con vocación temporal.

Este debate refleja lo que es la compleja situación fiscal de Colombia y las enormes tensiones que hay. Al gobierno le asiste toda la razón en señalar que es necesario una reforma tributaria de amplio espectro para recaudar los recursos necesarios que cubran todas las necesidades de inversión pública. El monto original era de $25 billones. Eso completaría los recursos del Presupuesto de 2023.

Pero mientras más crecen las expectativas fiscales, mayores restricciones aparecen.

El gobierno y el Congreso tienen que encontrar una fórmula. Por ahora, el presupuesto por $391 billones que dejó la administración Duque, va a subir $10 billones para quedar en $401 billones. Esto se puede hacer, según el Ministro Ocampo, sin incurrir en el error de desfinanciarlo. Probablemente para ello sea necesario vender activos de la nación.

Lo que todavía está muy enredado es el alcance real de la reforma tributaria. De todos lados salen críticos señalando el impacto negativo en distintos sectores de la economía. Ya se ha especulado inclusive de una reducción en la reforma hasta $16 billones.

El asunto es que no hay clima político para otras iniciativas como la posibilidad de extender el IVA a toda la canasta familiar (que sería la verdadera reforma estructural necesaria), fortaleciendo el mecanismo de devolución de IVA, para los segmentos de bajos ingresos; eso está completamente descartado. Así que al Congreso y al Gobierno solo les queda el expediente de raspar la olla en materia tributaria con los mismos de siempre.

El gobierno le está apostando a sacar la mayor tajada posible con las medidas que sean políticamente aceptables y luego repartir esos recursos en las distintas áreas prioritarias de inversión.

Este es el mismo asunto de siempre en la discusión fiscal y presupuestal: no tiene nada de raro que el próximo año estemos hablando otra vez de una reforma tributaria o de una ley de financiamiento para cubrir las erogaciones de 2024. Una verdadera historia sin fin: la de los recursos del Presupuesto de 2023.

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