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Estos son los países de América Latina que visitó la reina Isabel II

Brasil, México y Chile recibieron a Isabel II con multitudes poco vistas antes.

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Foto: Getty Images.

Isabel II realizó mas de 80 visitas de Estado por todo el mundo desde 1952. Entre los destinos de la monarca también estuvo América Latina. Brasil, México y Chile recibieron a Isabel II con multitudes poco vistas antes.

Luego de ser coronada la reina Isabel II en 1953, llega a Latinoamérica el 01 de noviembre de 1968 visitado Brasil.

La reina no vino sola, estuvo acompañada de su esposo el duque de Edimburgo, quienes juntos visitaron El Salvador, Brasilia, Sao Paulo y Campinas, para continuar a Río de Janeiro.

En Brasilia, la monarca fue recibida por el entonces presidente, mariscal Artur da Costa e Silva, con el protocolo de rigor para una visita de Estado.

Antes de partir, Isabel II entregó el trofeo de la victoria a Pelé al finalizar un partido en el famoso estadio Maracaná, cuando el futbolista estaba en camino de convertirse en una leyenda del fútbol.

Isabel y Felipe se despidieron asegurando que no olvidarían la “calurosa acogida que le brindó el pueblo de Brasil”, según resalta un tributo publicado por el Ministerio de Relaciones Exteriores al cumplirse 50 años de esa visita histórica.

El siguiente destino de la reina Isabel II y Felipe fue Chile, luego de una invitación del presidente Eduardo Frei. Allí, una multitud inesperada recibió a la joven pareja.

El diario La Segunda tuvo en su titular el día de su llegada: “Chabelita, la casa es suya “. Londres: Chile derrocha cariño”, dice otro titular del mismo diario.

La socióloga y fotógrafa Iberia Torres investigó la visita y presentó una exposición para celebrar los 50 años del acontecimiento.

“La gente estuvo fascinada de poder ver en vivo y en directo a la reina de los cuentos”, asegura Torres.

“Además, una pareja muy cinematográfica. Porque ella linda, joven, elegante. Y él, estupendísimo, alto, todas las mujeres enamoradísimas del príncipe Felipe. Así que fueron distintos elementos que se conjugaron para que Chile la recibiese muy bien y ella quedase muy contenta”, explica Torres al ver los titulares y las fotos de la época.

El embajador emérito Mariano Fontecilla tuvo a su cargo la organización de la visita, en su papel de jefe de protocolo de Chile en 1968.

“Fue una de las más populares de todas las visitas que me ha tocado recibir aquí en Chile. En ese plan de masividad está ella y el Santo Padre (Juan Pablo) que estuvo aquí en su momento”, explica Fontecilla.

“Nunca había visto hasta ese momento tanta compenetración de la gente, entusiasmo, cariño y presencia popular”, añade.

Cuando le preguntamos al embajador emérito qué recuerda más de la monarca. Fontecilla nos dice: “La jovialidad de ella, muy simpática, por lo menos en todo su trato y en todo su ser, y, además, su juventud, estábamos todos bastante más jóvenes”.

Fontecilla además recuerda lo que él llama “una situación rapidísima” que ningún grupo de avanzada pudo predecir. Días antes de la llegada de la soberana, el palacio Cousiño, donde la pareja se alojaría, sufrió un incendio.

El jefe de protocolo pidió mobiliario prestado y “en días tuvimos que inventar un semi Palacio que fue el Hotel Carrera, transformarlo en una pequeña residencia para la Reina y el Duque”, relata Fontecilla.

Isabel y Felipe pasaron además unos días en el sur del país en una viaje privado. La joven soberana disfrutó de un asado campestre en el pueblo de Pucón, nos cuenta Iberia Torres.

En 1975, la monarca regresó a la región para visitar México por primera vez. Nuevamente, la bienvenida fue más que especial.

“Los mexicanos esperaban darle una cálida bienvenida a la reina. Están acostumbrados a acudir en multitudes para recibir a visitantes. Pero ¿esto? No. Los funcionarios del Palacio de Buckingham no esperaban nada parecido a esto”, narra el periodista del canal británico ITN al describir las imágenes del recibimiento a Isabel II, quien saluda a la multitud desde un camión abierto adornado con las banderas de México y Gran Bretaña.

La soberana fue la invitada de honor del presidente de la época, Luis Echeverría, para celebrar el día de la bandera en el zócalo capitalino. Los mariachis no faltaron durante la cena de gala en el Palacio Nacional.

La visita a tierras mexicanas se repitió en 1983.

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