El presidente Gustavo Petro presentará al Congreso una ley de acogimiento a la justicia para dar "seguridad jurídica" a aquellos que cooperen con la verdad, reparación y no repetición.
Colombia fue el primer destino de la gira latinoamericana del secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken. Tras su llegada al país, el diplomático se reunió con el presidente Gustavo Petro, y llegaron a la conclusión de que la cooperación entre ambas naciones es vital “si queremos que Colombia salga de los ciclos del narcotráfico en las Américas”.
Para lograrlo, Petro sostuvo que, si se logra construir un fondo multilateral para rescatar la selva en Colombia, no solo estaríamos logrando uno de los pilares climáticos que sostiene la vida, sino volver al campesinado una fuerza positiva de revitalización de la Amazonía, por lo que dicho esfuerzo debería extenderse a todos los países que la conforman.
Los temas más profundos de la reunión, en lo que Petro destacó como “un debate mutuo de ideas”se centraron en abordar el narcotráfico desde otra óptica “más flexible” y que apunta a una visión más integral del problema de consumo y producción de drogas, articulado a los esfuerzos relacionados con la paz.
En primer lugar, el mandatario anunció que presentará al Congreso una ley de acogimiento a la justicia, cuyo propósito será que aquellos miembros de bandas criminales puedan recibir beneficios jurídicos siempre y cuando haya verdad, garantuias de no repetición y reparación.
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Bajo esa perspectiva, el mandatario dio paso a la extradición, asegurando que “si una persona de estas bandas solicitada en extradición hace parte de un proceso de paz y decida acogerse a la justicia y dar garantías, no será extraditado“, pero fue enfático en que eso debe depender de una ley como la que va a presentar en el Congreso.
Sin embargo, detalló que todo aquel inmerso en la cadena del narcotráfico que no esté en acogimiento a la justicia, se sigue extraditando. A la fecha, el mandatario ya ha firmado 80 extradiciones.
Finalmente, Petro recalcó que el cese multilateral al fuego tiene que venir después de que los miembros de las bandas criminales hayan decidido acogerse a la justicia, entrando en un proceso de desmantelamiento y garantias de reparación, lo que trae aparejado “un fin de los muertos, del asesinato y la desaparición y las masacres“.
“Si se inician las negociaciones, lo que se coloca como consecuencia lógica es acabar las hostilidades”, dijo el presidente.
La respuesta de Blinken
El secretario de Estado aseguró que “respaldamos plenamente enfoque integral que está dando el Presidente Petro al problema de las drogas a través de justicia, desarrollo, protección ambiental, reducción de la oferta y reducción de la demanda”.
Al mismo tiempo, señaló que la cooperación de Estados Unidos con Colombia es “una prioridad basada en valores compartidos como la democracia y el respeto a los derechos humanos” y ratificó el compromiso del presidente Joe Biden en avanzar en la implementación de los acuerdos de paz con las FARC.
Frente a las estrategias para erradicar el narcotráfico, sostuvo que “no podemos comatir violencia solo con estrategias de aplicación de la ley”. Asimismo, subrayó que las extradiciones de delincuentes en Colombia a Estados Unidos han beneficiado a ambos países.
“Las extradiciones son una herramienta importante para ayudar a desmantelar las organizaciones criminales transnacionales que hacen mucho daño a nuestras dos sociedades”, detalló.
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Blinken también destacó que, en diálogo con la vicepresidente Francia Márquez, discutieron sobre el futuro de los grupos afrodescendientes e indígenas, y anunció que el gobierno de EE.UU. pondrá en marcha a final de año un nuevo programa para proponer inclusión étnica en Colombia. Se estima que destinará US$60 millones enfocados en apoyar a comunidades minoritarias.
En esa misma linea, el funcionario reconoció que Estados Unidos tiene una responsabilidad especial de intensificar la legislación, y eso incluye “la mayor inversión de nuestra historia” para combatir el cambio climático y liderar la transición energética en Latinoamérica para reservar recursos.
Una parte importante de ello apunta a que “el glisofato no va más y no sirve“, según recalcó Petro. En ese punto, tanto el mandatario colombiano como Blinken coincidieron en que la política represiva no va sobre el campesinado sino sobre los duelos del narcotráfico.
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Para ello se necesita incremento de la capacidad de interdicción en el país, que apunta a detener la droga cuando sale, y aumentar la capacidad de inteligencia para capturar a los dueños del narcotráfico en el país, que no están precisamente del lado del campesino.
Frente al campesino como tal, Petro y Blinken también estuvieron de acuerdo en la necesidad de aumentar la cantidad de hectareas utilizadas para producción alimentaria en lugar de cultivos de hoja de coca.
Sobre ese asunto, Petro sugirió la repartición de tres millones de hectáreas entre familias campesinas, teniendo en cuenta que existen 20 millones de tierras fértiles dentro de la frontera agraria colombiana de las cuales 15 tienen potencial para producir alimentos.
“Esto implicaría que Colombia podría exportar y que el precio de los alimentos bajaría. Todo lo anterior beneficiaria hasta tres millones de personas en el mundo rural, además de generar un desetimulo a la producción de hoja de coca”, detalló.
Panorama internacional
El abordaje del escenario internacional se centró en Cuba y Venezuela. Frente al primero, Petro sostuvo que lo que ha sucedido con dicho país “ha sido una injusticia“, teniendo en cuenta su participación como país garante en el proceso de paz con las Farc, para luego ser incluido por el gobierno de Donald Trump en el listado de países que estimulan actividades terroristas.
En lo referente a Cuba, si bien Petro solicitó que fuera retirado de la lista de países promotores del terrorismo, Blinken fue enfático al afirmar que Estados Unidos tiene “un criterio y requerimientos claros, y los seguiremos hasta que creamos que Cuba no merece esa designación”.
Frente al tema de Venezuela, Petro resaltó la figura del estatuto de protección temporal, que ha sido utilizado por más de un millón de personas en Colombia. Al respecto, recalcó que también fue usado en Venezuela para la migración colombiana de los años 70, por lo que insinuó la posibilidad de que EE.UU. otorgue dicho beneficio a los colombianos.
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“No es un tema colombiano, sino mundial, por la crisis climática. Estamos hablando de un éxodo humano, y el papa dice que los exodos producen nuevas esclavitudes. Solo una regulación mundial que privilegie la vida humana puede evitarlo”, aseveró Petro.
No obstante, Blinken dijo, que cuando se refiere a migración, “enfrentamos un desafío degrandes proporciones, con hasta 100 millones de personas en dicha situación“. Al mismo tiempo, recordó que muchos migrantes de países latinoamericanos caen en EE.UU.
“Lo que creo es que se requiere un cambio fundamental en la aproximación (…) y es que tenemos que tener responsabilidades compartidas”, dijo Blinken, recalcando que este compromiso arrancó el año pasado en la declaración de la Cumbre de las Américas, donde hasta 20 países acordaron principios para definir cómo abordar la migración.
“Debemos asegurarnos de que es humana, ordenada y respetuosa con los DD.HH. Hay que buscar métodos legales para llegar a EE.UU. Nos aseguramos de que tengamos asilo para venezolanos de acuerdo con la ley internacional, incluyendo recursos para acomodarlos mas rápido que en el pasado y que sean tratados con dignidad”, concluyó.
