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El éxito de un laboratorio en el millonario negocio de eliminar arrugas

Ni la devaluación ni los problemas logísticos y de suministros han impedido que el mercado de estética antiedad siga creciendo. Este laboratorio ha cuadruplicado su operación en Colombia.

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Fotografía: Envato

Colombia tiene un mercado potencial interesante para las firmas que venden productos de medicina estética como toxina botulínica, ácido hialurónico o colágeno. La tendencia es mundial. Según la firma de investigación de mercados Proficient Market Insights, en 2022 este mercado de productos de cuidado facial llegó a US$165.000 millones y crecerá hasta los US$193.000 millones en 2028.

Eso es lo que explica que a pesar de los desafíos recientes con dólar a más de $4.600 y líos de logística, las compañías que se mueven en esta industria estén pasando por un buen momento.

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Ese es el caso de Merz Aesthetics, uno de los más importantes laboratorios en el negocio estético en el mundo. “Se trata de la compañía más grande del mundo dedicada al segmento estético. En nuestro portafolio tenemos inyectables (toxina botulínica) nuestra marca más reconocida es Xeomin, que gracias a un desarrollo tecnológico permite al cuerpo aplicarse el producto sin que genere resistencias o anticuerpos”, explicó Juan Rueda, gerente general de la compañía en Colombia. También cuentan con ácidos hialurónicos con marcas como Belotero. Y están en la línea de dispositivos médicos a base de tecnología de radiofrecuencia microfocalizada que permite la regeneración de colágeno.

Juan Rueda, gerente general de Merz Aesthetics en Colombia

Su canal de distribución es clínicas y médicos especializados en tratamientos antiedad.

En Colombia, los resultados han sido positivos. Su año fiscal va de julio a junio. Según el ejecutivo, de julio de 2021 a junio 2022 lograron ventas de $43.000 millones. “Nuestra expectativa para 2023 es lograr algo cercano a los $60.000 millones. Si recapitulamos de dónde veníamos y lo que hemos logrado, en los últimos 3 años atrás hemos cuadruplicado el negocio porque pasamos de ventas de $11.000 millones a $43.000 millones”, explicó. 

Actualmente la compañía cuenta con cuatro plantas: una en Suiza y Alemania y dos en Estados Unidos en Wisconsin y Arizona. 

El ejecutivo se mostró sorprendido con el fenómeno de ventas que se están registrando, inclusive en medio de la pandemia.

“El mercado venía creciendo a ritmos rápidos. Cada días las personas son más concientes de que deben cuidar su estética. Al estar encerradas y expuestas permanentemente a reuniones virtuales tomaron más conciencia del autocuidado y el bienestar que genera sentirse bien con su propia imagen; además empezaron a ver el ‘zoom effect’: al haber tantas reuniones virtuales tomaron conciencia que querían cambiar cómo se veían y empezaron a hacer búsquedas de tratamientos estéticos”.

Eso disparó el segmento de medicina estética y Colombia no fue la excepción. “Internamente hicimos una encuesta con colombianos, brasileros y argentinos sobre qué estaban viendo los pacientes y uno de los resultados es que Colombia es el país de América Latina donde porcentualmente la gente más se preocupa por la estética”, comentó.

Claramente, esta compañía ha enfrentado los mismos desafíos que todas las demás empresas del mundo. Por ejemplo, respecto de los problemas logísticos, Rueda aseguró que afortunadamente, Merz tenía cierta capacidad en las plantas que le permitió recibir un pico de demanda. “No obstante, nos ha tocado ser bastante ágiles buscando alternativas porque nos sucede lo que a todos los sectores: tenemos listos envíos en planta, pero cancelan vuelos o no hay contenedores. Además, en pandemia tuvimos una situación crítica, porque nuestros productos son inyectables y se registró escasez de jeringas”, comentó.

Otro tema sensible ha sido la devaluación, pues todos los productos que se comercializan en el país vienen de plantas en el exterior. Para Rueda, la clave del éxito de la compañía ha sido mantener una política muy ortodoxa en el manejo de la tesorería centralizada, lo que ha permitido darle una mirada a cada uno de los mercados eliminando el sesgo del tipo de cambio.

“Claro que el dólar nos ha pegado, pero al final trabajamos más en euros que en dólares. Pero nuestro crecimiento ha sido tan exponencial que hemos logrado mitigar el impacto y mostrar buenos resultados inclusive en monedas duras”, finalizó.

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