La compañía realizó una inversión que supera los $17.000 millones para poner en marcha en Sopó esta pulverizadora que permitirá pulverizar 120.000 litros de leche diarios.

Para 2020 la empresa de lácteos Alpina tenía un propósito claro: fortalecer la producción de leche local y reducir lo máximo posible la importación de leche. Así le contó a Forbes su presidente Ernesto Fajardo. Para entonces, sus esfuerzos estaban enfocados en sacar adelante la construcción de una pulverizadora en el municipio de Sopó, Cundinamarca.

Este mes, dos años después, Alpina pudo poner en marcha oficialmente esa nueva planta. Con una inversión de $17.000 millones, esta perite pulverizar y almacenar 120.000 litros de leche diarios para usarla en momentos de escasez como los que se vivieron por cuenta de la pandemia o el paro nacional. Solo en 2020, por ejemplo, Alpina tuvo que importar el 4 % del total de leche requerido debido a que la producción local no dio abasto para suplir sus necesidades. “Esta inversión ratifica nuestro compromiso con los ganaderos colombianos, que son el centro de nuestro negocio”, comentó entonces el directivo.

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Adicionalmente, la planta pulverizadora de leche representa la posibilidad de desarrollar nuevos ingredientes y diversificar el portafolio para continuar ofreciendo productos de valor agregado no solamente a consumidores colombianos, sino habilitar mercados internacionales.

La inauguración se llevó a cabo en compañía de la Ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Cecilia López, representantes del gobierno nacional y local, gremios, empresas y representantes de asociaciones de pequeños ganaderos.

Este nuevo proyecto está alineado con los objetivos de sostenibilidad de la compañía. La planta pulverizadora cuenta con una tecnología que le permite reducir el consumo de energía y disminuir las emisiones por cada tonelada producida y, también, tendrá una huella de carbono neutra.