La red de estaciones de gas vehicular en Colombia tiene más de 800 estaciones, distribuidas en las distintas regiones del territorio nacional.
Colombia es un mercado con bastantes posibilidades para el crecimiento de la flota vehicular a gas, debido a que el país cuenta con una red amplia de estaciones que suministran este recurso, pero también porque el gas natural se vislumbra como una alternativa para aliviar el bolsillo de los usuarios.
De esa forma lo evalúa Jorge Roa, gerente general de IGT Motors en Colombia, quien afirma que el mayor reto para concretar esas posibilidades es derribar los mitos que existen alrededor de la transición al gas vehicular.
El primero de diciembre el Gobierno, cumpliendo con su compromiso, anunció el aumento de $200 en el precio de la gasolina, correspondiente al tercer incremento desde octubre; una estrategia que tenía el objetivo de que el ajuste del valor de dicho combustible fuera gradual y no impactara de golpe a los ciudadanos.
Con este reciente ajuste, el galón de gasolina sobrepasó el techo de los $10.000 en algunas regiones del país. Ante este panorama, Roa indica que la conversión a gas puede mitigar el impacto para las finanzas de los usuarios de vehículos, y resume los beneficios en dos frentes.
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Por un lado, explica, si bien se debe hacer una inversión inicial cuantiosa, al realizar el cambio se puede ahorrar en costos de recarga de combustible. El ejecutivo de la firma brasilera con sede en Colombia calcula que el ahorro promedio está entre un 45 y un 50 por ciento; en sus cuentas, “si alguien se gasta $100.000 pesos de gasolina en un recorrido de 100 kilómetros, en gas solo gastaría $55.000”.
Lo anterior se formula teniendo en cuenta que el precio promedio de un metro cúbico de gas es de $2.000 y que un galón de gasolina sería equivalente a casi tres metros cúbicos.
Y el otro beneficio es a nivel macro. “Cuando se usa gasolina se generan unos subproductos de esos cinco gases que se producen, los cuales son contaminantes, como el dióxido de carbono que es muy nocivo”. En esa medida, al hacer la transición hacia gas vehicular se puede fomentar una reducción de la contaminación al ambiente.
Roa asegura que estas ventajas pasan desapercibidas por los mitos que existen alrededor del gas vehicular. “Son creencias que trabajamos muy fuerte para derrumbar, capacitando y entrenando a los mecánicos”.
“La tecnología que hoy se tiene permite conservar la integridad del motor y el funcionamiento del poder del vehículo, se mantienen esas capacidades”.
El proceso de conversión inicia con un diagnóstico, lo que permite evaluar el estado del vehículo y las posibilidades de hacer la transición. Dependiendo del tipo de vehículo, la reconversión puede costar entre 3 y 5 millones de pesos. Pero, hace la precisión Roa, hoy en día existen múltiples programas con los proveedores de gas para pagar una primera cuota de la transición y luego ir abonando hasta completar el monto total. Algunas opciones permiten que el usuario abone $500.000 o un millón y subsidian un parte; otros difieren el pago en el cobro mensual de la factura de gas del hogar; también hay una alternativa de pago a través de las recargas de gas, con un mínimo de metros cúbicos de gas al mes.
“Le apostamos al mercado colombiano porque somos latinos, queremos hacer un impacto positivo en el mercado y hay muchas posibilidades”, dice el gerente general de IGT Motors para Colombia.
Según cifras de Naturgas, en el país hay una red con 808 estaciones de gas vehicular, distribuidas en 122 municipios. Esta cantidad es nueve veces más que la existente en México, en donde, según la Asociación Mexicana de Gas Natural, hay alrededor de 87 estaciones de servicio en operación.
Los proyectos futuros estarán enfocados en seguir fortaleciendo el mercado en Colombia, al tiempo se trabajará en un plan para que los vehículos 0 kilómetros salgan desde el concesionario convertidos a gas, con todas las garantías. Igualmente buscan apostarles a los grandes vehículos como camiones y tractocamiones, como una opción para mejorar su eficiencia.
