Jessie Reyez volverá a Colombia después de más de cinco años, estará en Bogotá para una nueva edición del BIME.

A sus 14 años, Jessica Reyez, una adolescente que apenas cursaba el octavo grado, ya era ‘Jessie Reyez’ -o soñaba con serlo-. En la foto de su anuario de esa época, que compartió con sus seguidores en Instagram, decía que aspiraba a ser famosa, y hoy en el mundo millones de fanáticos cantan los coros de sus canciones.

Con su sencillo ‘Figures’, uno de sus éxitos más conocidos en la escena global, se metió en la lista Canadian Hot 100 en el año 2017, en la posición número 76. En Spotify, este hit ya suma más de 170 millones de reproducciones; su perfil tiene cerca de 13 millones de oyentes mensuales en la plataforma de streaming. Ha interpretado canciones junto a Calvin Harris, Sam Smith y Eminem, por mencionar algunos.

En 2018, Jessie recibió el premio ‘Breakthrough Artist of the Year’ en los Juno Awards y ha sido nominada en los premios Grammy. Podría decirse que aquello que se prometió en ese anuario de octavo grado, ha sido un sueño que ha cumplido.

Nacida en Toronto, Canadá, Jessie no olvida que sus raíces están atadas a Colombia, a su familia en este lado del continente. Para ella, esa ascendencia colombiana ha influido en su música, en quien es ella como artista y persona.

Forbes: nos contaron que estás a punto de iniciar un show. ¿Cuéntanos cómo te preparas antes de empezar a cantar? ¿Cómo son esos momentos previos a subirte a un escenario?

Normalmente es como más relajada la movida. Si estoy de buenas, me encuentro un estudio de yoga y me puedo ir a hacer una horita de yoga. Tomo un montón de agua, cuido mucho no comer otras cosas para tener las cuerdas vocales más ready.

Y ya en el escenario, ¿cómo vives esa experiencia?

Muy bacano. Yo me la gozo mucho en el escenario. Para mí es algo muy sagrado, ‘the magic of music is still present’ en esos momentos. Soy muy de buenas por ser un working artist: puedo vivir de mi arte y yo sé que eso es una fortuna, que mucha gente no puede decir.

Hay cosas del negocio y la música que casi no me gustan y no me nace hacer, pero tengo que aprender. Sin embargo, en el escenario no siento eso, porque estoy tan presente que la magia de la música sobrevive en esos momentos y no se infecta con lo que queda de la industria.

¿Cómo empezaste este camino en la música?

Yo siempre quise cantar. Siempre estaba haciendo shows con mi familia; me ponía frutas en el pelo y me ponía a cantar como Celia Cruz cada rato. Mi papá en la casa tenía acceso a un instrumento y también me ayudó mucho cantar en la iglesia.

Tuve muchos trabajo, estuve en ventas, fui bailarina, bartender, de todo; pero durante todo eso siempre era también buscándole la entrada a la música, andaba con mis disquitos y dándoselos a la gente para que oyera mi música. Siempre soñé con esto.

¿Cómo tus raíces latinas han influido en tu forma de hacer música?

Mis papás hicieron un esfuerzo el berraco para mantener mis raíces muy conectadas, en la casa no se hablaba nada de inglés y mi mamá cada rato cocinaba empanadas. No tengo que estar muy consciente de meter mis raíces latinas porque están mi sangre, entonces si me nace hacer una canción en español no es porque tuve que pensar que la voy a hacer así, es algo que me sale bien.

Y me da una dirección. Los latinos tenemos como más libertad para poder jugar con la poesía y no estamos con tanto riesgo de sonar cheesy. En inglés sí, en inglés hay muchas canciones que están en la radio, que uno las oye y, para mí, no pegan, aunque tengan palabras pesadas y poesía linda.

¿Cuáles son esos factores de la industria que, mencionabas, no van contigo?

Para mí lo más importante es ser transparente con mi experiencia. Y eso no es mostrar solo lo bueno, lo malo también. Tengo canciones que hablan de inseguridades, no me pintan en una luz muy bonita, pero también otras de poder. Se trata de estar presente, ser transparente y mejorar como persona.

Cuando empecé, la cosa que más duro me dio fue el momento en que uno siente que hay gente que nunca te apoyo: si decía tengo un concierto, nadie venía. Ahorita que estoy de buenas, y estoy de gira y dándole.

Hace años cuando empezó a acelerarse la cosa, me dio duro sentir que la gente me veía como un signo de dólar (…) Uno como que pierde la humanidad en la vista de gente que quiere una oportunidad o que lo vea uno, fue difícil de aceptar. Ya tengo como la piel más gruesa más bien; estoy agradecida y sigo palante.

¿Y en la faceta de compositora, cómo te va?

Es una magia, es es es sacar del aire algo y volverlo materia sacar algo del aire y volverlo materia. Estoy muy agradecida de tener las oportunidades de poder comunicar de esa manera, especialmente porque me siento con una facilidad poder volver las emociones canciones. Si estoy escribiendo y estoy cantando, en esa canción como que me encuentro con más facilidad.

¿Y componer para otros artistas?

Yo creo que el proceso de una persona creativa es sacar del aire una idea, volverla materia y dejarla ir. Pero porque estamos en esta industria, no es algo que se puede hacer, porque no hay baches para no tener canción tras canción.

Cuando tengo la oportunidad de encontrarle una nueva vida a una canción con otro artista, me siento muy feliz. Me siento como si yo hubiera hecho un saco y me gusta mucho, me lo medí y no me queda bonito a mí, pero a otra persona sí.

¿Qué mensaje quieres transmitir a través de tu música?

Podría decir dejar amor y un mensaje positivo, y sí es muy lindo, pero la verdad, uno no es perfecto, soy humana. Tengo días positivos, pero también tengo días negativos, entonces para mí lo más importante es poder mantenerme transparente.

Jessie Reyez volverá a Colombia después de más de cinco años, estará en Bogotá para una nueva edición del BIME, el espacio que reúne a la industria musical.

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