Garavito, que confesó haber matado a más de 170 menores de edad, falleció en un hospital de Valledupar, donde estaba recluido en la cárcel.

Luis Alfredo Garavito, considerado el asesino serial infame del país, falleció a los 66 años el jueves 12 de octubre en la Clínica Nueva Santo Tomás, en el Cesar, donde estaba recluido en la cárcel de máxima seguridad la Tramacúa en Valledupar.

Garavito, conocido como ‘la bestia’, sufría múltiples complicaciones debido a una leucemia, luego del informe de leucemia linfática crónica, que no fue tratada de forma adecuada ante el miedo que le suponía trasladarse de la cárcel para ir a un hospital.

Según informes del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), el hombre fue condenado en 2001 a 1853 años y 9 días de prisión por privación ilegal de la libertad, acceso carnal violento y tortura de al menos 172 niños. Sin embargo, en Colombia no existe la pena perpetua, así que se le impuso una pena máxima de 40 años.

Su historia como asesino serial comenzó en 1988 y terminó en 1999, cuando fue capturado por la Policía Nacional, luego de una investigación que lo vinculaba con varios casos de desaparición y asesinato de niños, niñas y adolescentes en diferentes regiones del país. Garavito se hacía pasar por vendedor ambulante, monje, cura o trabajador social para engañar a sus víctimas, a las que luego llevaba a lugares apartados donde las abusaba y torturaba. Estos crímenes los cometió en departamentos como Boyacá, Cundinamarca, Meta, Santander, Tolima y Valle del Cauca.

Garavito nunca dio una explicación clara sobre los motivos que lo llevaron a cometer sus crímenes. Algunos expertos han señalado que pudo ser influido por su infancia traumática, marcada por el abuso físico y sexual por parte de su padre y otro familiar. Otros han apuntado que pudo haber actuado por una perversión sexual o una patología mental.

Su vida ha sido documentada en varios programas de televisión y medios digitales, como “Rastro de un asesino“, emitido por Discovery Channel, al igual que en el relato de William Trujillo, uno de los sobrevivientes de Garavito, por el programa Los Informantes de Caracol Televisión. También es citado en la historia de Manuel Octavio Bermúdez, el “monstruo de los cañaduzales”, otro asesino serial, y en “Los Monstruos en Colombia sí existen”, del antropólogo Esteban Cruz Niño.

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