La meta del Estado es ambiciosa en términos de la electrificación del parque automotor. Y aunque los objetivos están muy claros en el papel, poco se ve en las calles. ¿Qué está haciendo el sector público y privado para alcanzar una movilidad limpia en 2050?

A inicios de septiembre, Adam Gromis, gerente de Políticas Públicas, Sostenibilidad e Impacto Ambiental de Uber, se acomoda en una de las salas de juntas de la sede principal de la empresa en San Francisco, California. Está a punto de explicar el proyecto más grande que tienen en este momento: la transformación que los llevará a ser cero emisiones para 2040.  Parece fácil decirlo en un entorno donde abundan las estaciones de carga y donde se bromea que pareciera que al menos uno de cada tres vehículos es un Tesla. 

Pero Gromis está consciente de que esa meta está lejos de ser una tarea fácil. Aunque está ubicado en la cúspide de la movilidad eléctrica, el objetivo es global y no en todo el mundo se encuentra una electrolinera a la vuelta de la esquina. El verdadero reto es cumplir con el propósito en economías donde la movilidad verde aún está en pañales. Aún así, tienen todo para lograrlo.

No son los únicos con metas ambiciosas, muchas empresas tienen como objetivo principal ser ‘emisiones cero’ en un mediano plazo. Incluso el Estado colombiano también tiene aspiraciones claras y el discurso de dejar de lado los combustibles fósiles se ha reforzado durante el último Gobierno. El Plan Energético Nacional (PEN) 2020-2050 plantea que del total de vehículos adquiridos para el transporte público, 10% serán eléctricos para 2025, la meta aumenta gradualmente hasta lograr que la totalidad de los nuevos vehículos del sector sean eléctricos en 2035.

Además, el documento y la Ley 1964 de 2019 plantean la construcción de estaciones de carga rápida: cinco para los municipios de categoría especial y 20 para Bogotá, estas electrolineras aún no han sido instaladas.

En la misma línea, el Consejo de Política Económica y Social del Distrito Capital (Conpes D.C) plantea que “a partir del año 2035 únicamente se permitirá la circulación en la ciudad o zonas de alta contaminación de vehículos particulares, clasificados como de cero y bajas emisiones”, además habla de la creación de cuatro zonas de restricción a la circulación de vehículos particulares para 2040.

En el papel la meta está muy clara y suena muy bien… pero, ¿Qué tan lejos está Colombia de lograr una movilidad sostenible? Ahora mismo mucho, pero los esfuerzos vienen de todos los sectores. Si bien hay retos por superar, el panorama no es del todo gris.

EL GRAN RETO

Si hay algo en lo que concuerdan los expertos es que la infraestructura de carga es una de las mayores barreras. De hecho, no hay que ser un experto para saber que las electrolineras no abundan, su ubicación es desconocida y es una de las razones por las que no hay tanta confianza para migrar a los vehículos eléctricos.

Para Oliverio García, presidente de la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (Andemos), este es el problema más grande que enfrenta la transición a un transporte más limpio. “Las estaciones de carga rápida son fundamentales para darle tranquilidad a los usuarios de que pueden movilizar sus vehículos en la ciudad y fuera de ella”, dijo en entrevista con Forbes.

Sin embargo, este problema no durará para siempre. Enel X ha instalado 108 cargadores públicos en centros comerciales, clubes, supermercados y más de 3.500 equipos en hogares y empresas. Esto sumado a la infraestructura de compañías como Celsia y EPM hay casi 200 puntos de carga públicos en el país.

Aún poco si se compara con las gasolineras, pero Enel tiene sus propios objetivos. A 2024, tiene la meta de instalar 5.000 cargadores y así “acompañar las iniciativas gubernamentales que apuntan a reducir la dependencia de los combustibles fósiles”, esto va en línea con la meta nacional de, a 2030, disminuir hasta en un 51% las emisiones de gases de efecto invernadero.

La nueva movilidad también tiene un beneficio claro: es la primera vez que una persona puede instalar en su propio garaje su fuente de energía. Según Enel X un cargador de 7,2 kW tiene un costo de un poco más de $3 millones y su instalación, para una acometida de 20 metros, cuesta alrededor de otros $3 millones. Suena una gran inversión inicial, pero si se divide entre los miembros de una junta de acción comunal la cosa cambia. 

El gran beneficio viene después: un vehículo eléctrico particular con una batería de 60 kW y autonomía de 400 kilómetros se recarga con $54.000, teniendo en cuenta que el valor promedio del kilovatio es de $900. Es en el precio de la carga donde el usuario empieza a ver la compensación económica por la compra de un carro de bajas emisiones, más si se tiene en cuenta que la gasolina seguirá subiendo. 

No solo Enel está haciendo su parte. Además de las empresas que ya están trabajando por aumentar la infraestructura de carga en el país, han llegado nuevos jugadores. En su meta de cero emisiones para 2040, Uber trajo Vemo a Colombia, una compañía de soluciones de movilidad. “Colombia tiene un potencial tremendo para la transición a la electromovilidad”, dijo Roberto Rocha, CEO de Vemo, quien afirma que si bien llegaron para ofrecer a Uber tanto infraestructura y vehículos como conductores, no descartan expandir su negocio en el país desde su vertical de electrolineras para el público en general. 

Hibridación sí pero no así 

Si hay algo que causa debate en el sector transporte son los híbridos. El presidente de Andemos asegura que “el menos híbrido de los híbridos sigue siendo un vehículo muy conveniente para el medio ambiente”, ya que implica la renovación del parque automotor y la adopción de nuevas tecnologías, pero no todos piensan igual. 

Juan Luis Mesa, gerente General BYD Colombia, empresa con un portafolio completo de bajas emisiones asegura que “el Gobierno se ha rezagado un poco en darle una verdadera connotación a los vehículos híbridos”. El ejecutivo explica que algunos vehículos, específicamente los mild hybrid o híbridos livianos, no se mueven con energía eléctrica sino exclusivamente a combustión, su motor eléctrico sirve para funciones como el radio, las luces, entre otros, así que tienen la misma cantidad de emisiones. 

El problema radica en que el incentivo de 0 arancel e IVA del 5% que tienen los vehículos de bajas emisiones solo aplica para una cantidad limitada de carros y estos modelos “no tan limpios” se están llevando esos cupos. Según cifras de Andemos, en lo corrido del año se han matriculado 15.378 híbridos no enchufables (aunque no todos son mild hybrid, sí entran en esta categoría); 2.153 eléctricos y 1.695 híbridos enchufables (que tienen autonomía para andar en modo 100% eléctrico). 

Mesa y Lara Zhang, gerente regional de BYD le piden al Gobierno hacer más específica la regulación para estos vehículos, algo en lo que también concuerda García de Andemos. Sin embargo, es un tema que el Gobierno ha ignorado hasta ahora. 

Si algo es cierto es que los híbridos son un perfecto modelo de entrada. Para la muestra un botón: los líderes a nivel nacional en ventas de autos de bajas emisiones, Toyota, le apuestan a este ejemplar. “Introdujimos para Colombia vehículos híbridos completos que se han posicionado como la alternativa mejor recibida por nuestros clientes para lograr una movilidad sostenible, que van de la mano con las nuevas necesidades de transporte de los consumidores”, explicó Julio Calderón, gerente de Relaciones con el Gobierno en Automotores Toyota. 

Toyota la supo hacer: su Corolla tiene autonomía para andar en modo eléctrico, así que sí aporta a mitigar emisiones y es un carro que se acomoda a las necesidades de los colombianos. Con esto en mente, van por más: la marca invertirá US$70.000 millones a nivel mundial en vehículos electrificados, incluidos híbridos. De esa cantidad, aproximadamente US$35.000 millones se invertirán en vehículos de batería eléctrica desde 2022 hasta 2030. 

UN CAMBIO EN EL CHIP 

La electromovilidad anda a paso lento pero seguro. Las condiciones cada vez están más dadas. Empresas como BYD, JAC, y otras han dotado a las principales ciudades del país con buses de bajas emisiones, Uber ofrece un servicio de Comfort Electric que, según Ángela Mendoza, gerente general de la empresa en Colombia, seguirá creciendo en el país . El transporte masivo y público parece estar dando el paso, son los conductores particulares los que aún no están tan decididos. 

Aún así, la recomendación de los expertos es aprovechar el cuarto de hora: los beneficios como el no pico y placa o el IVA de 5% no durarán para siempre. Si bien hoy las tasas de interés no son las mejores, se espera que el otro año bajen; y la mayoría de bancos que ofrecen crédito para comprar carro tienen una tasa preferencial para vehículos de bajas emisiones. 

Los carros a combustión desaparecerán en algún momento y es mejor montarse en la nueva movilidad a tiempo y evitar escenarios donde le prohíban circular por determinadas zonas de la ciudad o donde no pueda salir con su vehículo a gasolina. Todavía tiene algunos años para evaluar su transición a una nueva tecnología: entre más temprano tome la decisión, más incentivos lo pueden cobijar, pues a medida que crezca la demanda por estos vehículos serán tratados como autos normales. 

#NuestraRevista Este es un artículo publicado en nuestra edición de la revista Forbes Colombia de octubre.  Si desea recibir esta información de primera mano en nuestra revista física, ingrese a https://forbesdigital.publica.la/library para suscribirse.

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